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dissabte, 25 d’abril del 2009

MAUREEN WHEELER, viajera y empresaria; creó junto a su marido las Lonely Planet

"Si viajas con niños pequeños, la gente se interesa por ti"


59 años. Nací en Belfast y vivo entre Australia y Londres. Estoy casada y tengo dos hijos, Kieran, de 26, al que no le gusta viajar, y Tashi, de 28. Estudié Trabajo Social en la Universidad de Melbourne. Dirijo la oficina de turismo de Tasmania. Soy de centroizquierda y atea

Qué pasó en Regent's Park?
Llevaba cuatro días en Londres y me fui a pasear por el parque. Era un soleado día de octubre y me senté en un banco con mi libro a disfrutarlo.

¿Y?
En el banco había un chico que me dijo: "¿Es este el lugar de moda para leer un libro?".

Extraña pregunta.
Sí, pero su sonrisa me desmontó. Nos fuimos al cine y un año más tarde, el mismo día y a la misma hora, nos casamos.

Y se fueron de viaje de novios…
Atravesamos Europa en una furgoneta y recorrimos Asia. Cruzar el Bósforo en barco fue la mejor manera de adentrarse en aquel mundo tan distinto; pero lo que me atrapó es que, a diferencia de la vida rutinaria, viajar es una experiencia nueva cada día.

Para conocer a otro, nada como viajar con él.
Tony y yo comenzamos a discutir muchísimo, era un horror, pero nos fascinaban las mismas cosas y descubrimos que, pese a todo, podíamos apoyarnos el uno en el otro.

¿Cuál era su plan de vida antes de iniciar esa aventura?
Nos conocimos con 20 años, nos casamos con 21 y empezamos a viajar con 22. La vida, el futuro estaba por inventar. Cuando regresamos, los amigos preguntaban tanto sobre cuestiones prácticas y lugares de interés que decidimos escribir una guía, cuya primera edición realizamos nosotros mismos, a mano y cosida con grapas.

¿Cuántas vendieron finalmente?
8.000 copias, las suficientes para seguir viajando. La segunda guía la escribimos en un pequeño hotel de un callejón de Singapur.

¿Qué era lo peor de tanto viaje?
Nada, viajar y escribir las guías era una aventura apasionante. Todo, continuamente, era nuevo. Entraba poco dinero, pero el suficiente como para seguir viajando.

¿Cuándo empezaron a ganar dinero?
Durante siete años estuvimos convencidos de que llegaría el día en que tendríamos que volver y dedicarnos a un trabajo normal. El gran salto fue la guía de India, 900 páginas, colaboradores..., habían pasado once años.

¿Evolucionó bien la relación de pareja?
Éramos los mejores compañeros de viaje, fue un proceso de aprendizaje en el que también aprendimos a llevar un negocio a medias. Para evitar discusiones, repartimos el trabajo de acuerdo con nuestro carácter.

... Y usted se quedó con lo más duro.
Las reuniones y la administración, sí. Y Tony con la organización de los viajes, pese a que él había estudiado Económicas.

¿Y al llegar los hijos?
Diez años después..., esa fue otra aventura. Me di cuenta de que si no me los llevaba de viaje tenía que quedarme en casa, así que durante años viajamos los cuatro, hasta que fue incompatible con la escuela.

¿Mientras tanto?
Recorrimos juntos África, Asia y Latinoamérica. Hubiera sido más fácil viajar con ellos a partir de los 4 años, porque nos movíamos en transportes públicos, ese era el espíritu de nuestras guías; pero valió la pena, fue una experiencia completamente distinta.

Cuénteme.
Al viajar con niños pequeños, sobre todo por África y Asia, la actitud de la gente cambia, se interesan por ti, te ayudan, el contacto se multiplica... Era muy enriquecedor.

Imagino que se planteó qué era más formativo, si viajar o ir a la escuela.
Los niños no siempre aprenden lo que tú quieres. Al regresar de un viaje por Egipto e Israel, la profesora le pidió a Kieran, cuando tenía 5 años, que explicara lo que había aprendido. Él mostró una imagen de la esfinge y explicó que había tenido un gran bigote que los ingleses le arrancaron de un disparo. Cuando la profesora le corrigió, él le espetó: "¿Acaso ha estado usted allí?".

Debió de aprender otras cosas...
Para los niños, el mundo se divide entre adultos y niños. No les importa el color de la piel ni la indumentaria.

¿Mantienen esa visión?
Sí, hoy tienen una flexibilidad que aprendieron durante todos esos años, no tienen problemas en dormir sobre la cubierta de un barco o viajar en trenes atiborrados. Era hermoso, pero llegó el día en que ya no fue posible que siguieran viajando.

¿Fue usted la que se quedó en casa?
Sí, salvo cuando había que ir a las ferias internacionales, y eso no me gustó. Sólo viajaba en vacaciones, hasta que pude dejarlos con parientes. Además, cuando mis hijos fueron adolescentes preferían quedarse en casa con los amigos. Hoy Kieran odia viajar.

¿Qué ha sido lo mejor que les ha podido dar usted a sus hijos?
El mundo, pese a todo.

¿Qué hay que saber para viajar?
Que la gente es igual en todas partes.

¿Eso que perciben los niños?
... También te das cuenta de que en general la gente es buena, es difícil que te pase algo.

Hoy el mundo parece peligroso.
Hay gente viajando continuamente y no le ocurre nada malo; lo que pasa es que cuando ocurre algo la atención de los medios lo hace inmenso. Yo, en 36 años, he sufrido robos, pero nunca violencia.

¿Lo más bonito que le ha ocurrido?
Conocer a mi marido.

¿Pese a que la dejara con los niños?
Todavía estamos juntos, y eso quiere decir algo.



Aventura

A los 20 años y sin un céntimo, Maureen y Tony viajaron durante un año por toda Asia. El interés de sus amigos los llevó a escribir su primera guía, Atravesar Asia con poco dinero,que editaron artesanalmente, e hicieron del viaje su forma de vida. Once años después nació su primer hijo y luego el segundo, siguieron viajando con ellos y escribiendo. Las Lonely Planet (aventura amorosa, personal y empresarial) revolucionaron el mundo de las guías de viajes con su nuevo concepto: experiencia real del viajero, consejos y propuestas diferentes y económicas de alojamiento. Hoy son las guías más vendidas del mundo. Maureen acaba de recibir el premio de la Sociedad Geográfica Española.


IMA SANCHÍS



divendres, 24 d’abril del 2009

FEDERICO ABELLÁN, cazador de eclipses

"Cuando vives un eclipse total de sol, quieres repetir"



Tengo 49 años. Nací en Hannover, me crié en Nicaragua y vivo en Alemania. Organizo avistamientos de eclipses. Casado dos veces, tengo dos hijos, Catalina (20) y Alessio (19). Soy socialdemócrata y con valores cristianos humanistas. Este año veré el eclipse más largo del siglo



¡Cazador de eclipses!
Presenciar un eclipse total de sol es incomparable, y vivirlo desde ciertos lugares del planeta es inolvidable.

¿Dónde, por ejemplo?
En la Antártida, con el sol de medianoche: sobre la extensión blanca de la nieve avanza hacia ti un cono de sombra... Y la noche te cubre. El horizonte a tu alrededor resplandece... ¡Se me eriza el vello al recordarlo!

¿Tanto impresiona?
Mi último eclipse total de sol lo viví el pasado 1 de agosto en el desierto del Gobi. Antes del eclipse, los caballos y los perros se alteran, desciende la temperatura varios grados, desciende la presión atmosférica, sopla la brisa, la luz se torna herrumbrosa...

¿Y durante el eclipse?
Refresca, el viento se encalma, impera el silencio, las aves se acurrucan en sus nidos, se hace la noche, brotan las constelaciones estelares, brilla Mercurio...

¿El planeta Mercurio?
Sí: Mercurio orbita tan cerca del Sol que únicamente durante un eclipse total puedes mirarlo directamente a ojo desnudo.

¿Persigue eclipses por todo el planeta?
Sí. Localizo con antelación los lugares más atractivos desde los que observar el eclipse total, y organizo el evento para grupos de personas interesadas en verlo.

¿Cómo logró lo de la Antártida?
Negociando un año antes con una base militar rusa y abriéndoles una pista de aterrizaje en el hielo. Así llegamos 80 personas en un avión ruso, volando desde Ciudad del Cabo entre dos tormentas australes.

¿Desde cuándo hace esto?
En el 2001 un amigo sudafricano recibió el encargo de una agencia de viajes inglesa: reservar 500 camas para otras tantas personas que deseaban ver desde Zimbabue un eclipse solar total. ¡Fue un éxito! Le propuse asociarnos y fundamos Eclipse City.

¿Ciudad Eclipse?
Sí, porque nos encargamos cada vez de establecer una provisional ciudad eclipse: hacemos habitable un lugar remoto e inhóspito, con un campamento temporal dotado de todas las comodidades. Ahí nuestros clientes pueden vivir y pernoctar varios días hasta disfrutar del momento del eclipse total.

¿De qué tipo de clientes se trata?
Científicos, astrónomos de la NASA, Eurastro, ESA, la Universidad de Hawái..., y particulares fascinados por los eclipses. Le aseguro que cuando vives un eclipse total así, quieres repetir la experiencia: ¡es fácil convertirte en un cazador de eclipses!

¿Hay lugares mejores que otros para contemplar eclipses?
Cada eclipse total recorre un tramo de superficie terrestre. De ese tramo, yo localizo el punto más atractivo por limpidez y sequedad de la atmósfera, encanto de su paisaje, lejanía de grandes urbes, belleza...

¿Desde qué lugares ha visto eclipses?
Sudáfrica, desierto libio, Antártida, desierto del Gobi, y este verano lo haremos desde una isla del mar de China, y el año que viene desde la isla de Pascua, y en el 2012 desde el norte de Australia…

¿Este verano hay otro eclipse total?
Sí, ¡y será el más largo de todo el siglo XXI!: durará cinco minutos y 57 segundos.

¿Desde dónde será visible?
Norte de India, Nepal, centro de China, mar de la China y Pacífico. Al ser época de monzones en tierra, he localizado una islita frente a la costa china, Yang Shang.

¿Desde ahí se verá bien?
El 22 de julio, a las 8.30 horas de la mañana, con el sol matutino recién salido del mar, ¡será fabuloso! A cada observador le damos una mochila que contiene una silla, agua, comida, camiseta, gorra con visera, protector solar, gafas con filtros solares testados...

Nada al azar.
Llevamos retretes portátiles, médico, astrónomos profesionales que imparten su saber en una conferencia previa al eclipse, explicándonos qué estrellas veremos… ¡Todo!

¿Cuánto cuesta apuntarse?
Desde 189 euros (si viajas por tu cuenta y acudes sólo al eclipse) hasta 15.000 euros todo. Hemos contratado con el Gobierno chino el uso exclusivo de la isla para ese día.

¿Qué eclipses más piensa cazar?
En el 2010, en la Patagonia, un grupo seguirá al Sol durante el eclipse desde una avioneta. Otro grupo lo verá desde la isla de Pascua. En el 2012, un yate nos dejará en un atolón de la Polinesia francesa, y allí esperaremos el eclipse bebiendo champán...

Curiosos y encima sibaritas.
En cada viaje organizamos excursiones, ascensiones en globo, actividades complementarias al eclipse, antes y después de él. Son experiencias únicas, ciertamente.

De los eclipses que vienen, ¿cuál me aconsejaría?
Cualquiera... y "te deseo un cielo despejado": ¡así se saludan entre ellos los astrónomos que conozco! Y no podrá ver eclipses solares totales en el 2011: no los habrá. Pero para ese año haremos un viaje fabuloso.

Explique.
La vuelta al mundo en 800 horas (que son 33 días), que será un paseo por parajes de interés astronómico en la antigüedad: Stonehenge, Machu Picchu, Chichén Itzá -admirar al sol equinoccial rodar al milímetro por una cara de la pirámide del Sol-, Teotihuacán -degustar una copa contemplando un eclipse lunar desde la cúspide de la pirámide-, Atacama, Pascua... y acabar atravesando en avioneta una aurora boreal.



Danza

"Primero la gente grita, luego se hace el silencio", evoca Avellán hablando de su último eclipse total de sol. Ejerció como consultor de empresas hasta que decidió lanzarse a perseguir eclipses por el planeta y a organizar su perfecta contemplación (www.eclipse-city.com) en los rincones más remotos y exóticos. Ahora ofrece sus servicios también en el catálogo de la agencia de viajes selectos Bru$ Bru (www.bru-bru.com), atento a la danza del sol y la luna. Él ha presenciado varios eclipses totales, y asegura que ninguno es igual a otro. Espera mucho del que verá el próximo 22 de julio, el más largo del siglo (casi seis minutos). Le deseo que lo disfrute y, sobre todo, que el cielo no amanezca nublado.



VÍCTOR-M. AMELA



dijous, 19 de març del 2009

ALBERT CASALS, viajero en silla de ruedas, sin acompañantes y sin dinero

"¡Qué sencillo es el mundo!"



Tengo 18 años. Vivo en Esparreguera con mis padres y mi hermana Alba (9). Soy viajero desde los 15 años: Europa, Asia, Sudamérica... Soy anarquista utópico. Creo tanto en Dios como en un hipopótamo lila. Me gusta el manga, los disfraces otaku, leer, los videojuegos...



¿Desde cuándo vas en silla de ruedas?
Desde los ocho años. Tuve mononucleosis y leucemia: o me trataban a saco, con riesgo de provocarme alguna discapacidad, o me moría.

Y fueron a saco.
Sí. ¡Y el resultado ha sido perfecto!

¿No te importa la silla de ruedas?
Si hubiese querido ser futbolista… ¡Pero no hay nada que yo no pueda hacer en mi silla!

¿No?
Subo, bajo, entro, salgo, he atravesado selvas y playas, he viajado por Francia, Italia, Grecia, Alemania, Escocia, Tailandia, Malasia, Singapur... Acabo de regresar de un viaje de seis meses por toda Sudamérica...

¿Con quién viajas?
Me gusta viajar solo.

¿En silla de ruedas... ¡y solo!?
La silla es más ventaja que inconveniente: la gente te pregunta qué te pasa, de dónde vienes..., y así haces un montón de amigos.

¿Desde cuándo viajas así?
A los catorce años les dije a mis padres que me iba. Fue muy duro para ellos permitir mi felicidad. Pusieron una condición: el primer viaje lo haría acompañado por mi padre. Fuimos a Bruselas y aprendí cosas útiles para viajar. Y, a partir de los quince años, ya he hecho todos esos viajes yo solo.

¿Y qué dicen hoy tus padres?
Sufren un poco, pero están contentos viéndome contento. Agradezco que se hayan esforzado tanto en no ayudarme, en no decirme: "Esto no puedes hacerlo porque vas en silla de ruedas". Ellos facilitan mi felicidad.

¿Eres feliz, pues?
Plenamente, pues no hago nada que no quiera hacer en cada momento. Ahora me apetece hablar contigo, y si no, no estaría aquí.

¿Con qué dinero viajas?
Con tres euros al día.

No es posible.
Hace seis meses salí de casa con 20 euros para irme a Sudamérica, ¡y he vuelto con 20 euros en el bolsillo!

Pero... ¿y dónde duermes, y cómo comes y... cómo lo haces?
¿Por qué nos complicamos tanto la vida? Siempre hay dónde dormir, siempre hay algo que comer. Conoces a gente, y todo fluye. ¡Qué sencillo es el mundo! Lo he entendido viajando. Bastan cuatro cosas: dormir, comer, ducharse y hacer amigos.

Dicho así, sí parece fácil.
Claro. ¿Qué impide a todos los europeos hacerse vagabundos? Es maravilloso…

¿Qué buscas en tus viajes?
Ver cómo vive la gente, ver cómo son, conocerles, vivir con ellos, ser su amigo.

¿Y qué opinan tus amigos de aquí?
Me entienden, mis amigos son como yo: todos están haciendo lo que desean hacer, aunque a ellos no les apetece viajar.

¿No te da miedo viajar solo?
¿Qué puede pasarme peor que no realizar mis sueños?

Pueden robarte...
Al poco tiempo volveré a tener lo necesario, ¡seguro! Y nunca podrán robarme lo vivido.

... Puedes sufrir un accidente, morir...
Aun así, habría hecho lo que realmente quería, ¡habría sido más feliz que quedándome aquí contra mi deseo!

¿Qué haces al llegar a un sitio nuevo?
Voy a un parque, a una plaza, saco mis naipes... Al cabo de un rato hay niños, ¡y luego medio pueblo está alrededor!

¿Qué te dice la gente nueva con la que te vas encontrando?
Los adultos repiten dos preguntas: "¿De dónde sales?", "¿Y tus padres?". Algunos se escandalizaban de mis padres por dejarme solo... Alguna vez la policía me ha detenido por si me había escapado… Un niño solo por el mundo, feliz…, ¿qué tiene de malo?

Hombre...
Ahora, ya con 18 años cumplidos, ¡soy libre!

¿Qué llevas en tu mochila?
Una libreta, algún libro, un boli, una linterna, los naipes para juegos de manos, jabón, cojín, dos pantalones y dos camisetas, calzoncillos, chaqueta, botiquín, la tienda de campaña y el kit de reparación de la silla.

Dime lugares en que hayas dormido.
Playas, vagones de tren, parques, estaciones, coches, campos, comisarías, castillos en ruinas, casas abandonadas, casas de gente, cuevas, mansiones...

¿Cuál ha sido el mejor momento?
Viajar de noche en la caja de un camión en marcha, destapada. Podía sacar la cabeza al viento o acurrucarme. Fue chulísimo.

¿Y tu momento más peligroso?
He estado a punto de palmar volcando en un camión, y atravesando una selva con vampiros, y en una lancha de traficantes de motores entre islas caribeñas, zarandeados por una tormenta con olas de cinco metros: me golpeé, caí al agua inconsciente... y pudieron rescatarme por pelos.

¿Qué planes tienes ahora?
Recorrer toda el Áfricaoriental hasta llegar a Madagascar.

¿Nada te frena?
Cuando haces lo que de verdad quieres, el universo entero conspira a tu favor. Mira alrededor y decide: tú puedes elegir vivir triste o contento. Yo elijo la felicidad. No veo entre nosotros razones para ser infeliz.

¿Y no piensas estudiar, trabajar...?
No, si no me divierte. Me gustaría ser mediador o acoger niños... A veces me dicen: "Si no trabajas, ¡de viejo serás pobre!". Pero, si llego a viejo, ¡tendré amigos por todo el mundo! ¿Se puede tener más?



Nada le turba

Es sabio. Bastan sus ojos para comprender que ha alcanzado todo lo que predicaron los epicúreos y los estoicos juntos, y también los cínicos, los escépticos, los mendicantes y los giróvagos. No necesita nada. Ha salido de Esparreguera sin un euro en el bolsillo y se ha tirado en la arena de la playa de la Barceloneta. Nada le perturba. Todo le sonreirá siempre, puesto que él sonríe siempre a todo. Es un chaval cautivador, un alma grande: no alberga nada que no sea gozo, felicidad. Estar a su lado, verle y escucharle (o leerle en El món sobre rodes, Edicions 62) te hace ser un poco mejor. Luego me enreda con unos juegos de naipes que ni Tamariz, ¡palabra! (Más en www.elmonsobrerodes.cat)



VÍCTOR-M. AMELA



dijous, 5 de febrer del 2009

SANDRA CANUDAS, consultora de viajes para mujeres

"Si viajas sola aprendes más y es más fácil enamorarte"


Tengo 36 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy consultora de viajes para mujeres. Estoy soltera. No tengo hijos. ¿Política? Agnóstica. ¿Creencias? Tomo un poco de taoísmo, de budismo, de cristianismo, con la filosofía del bien común. Todo joven debería viajar un año sabático.


¿Viaja sola?
Sí.

¿Por qué sola?
Quiero mezclarme con las gentes de cada lugar, convivir, conocer el país. Si viajas con compatriotas es difícil hacer todo eso.

¿Y no le da miedo ir sola por el mundo?
A las chicas nos educan para tener miedo, nos asustan desde niñas, nos cortan las alas. ¡Qué pena! ¡Yo he dado la vuelta al mundo sola, y no me ha pasado nada!

¿Cuándo lo hizo?
Hace cuatro años. Durante mi viaje, de un año, descubrí que hay muchísimas mujeres que viajan solas por el mundo: son anglosajonas, escandinavas y centroeuropeas... ¡Ni una sola española, ni una latina!

¿A qué atribuye eso?
¿A que nuestra prioridad es consolidar un currículo laboral, encontrar pareja y ser madre? Viajar sola y a lo grande es desviarse del patrón, y no hay valor. ¡Lástima!

¿Qué se pierden nuestras chicas?
Quien viaja solo se conoce de verdad, abre su mente, capta a la gente: viajar sola afila la capacidad psicológica. ¡Hoy me basta con un vistazo para saber de qué va alguien!

¿Viajar sola es la mejor escuela?
¡Aprendí más en ese año que en todos los que invertí en licenciarme en economía y en ciencias políticas! Lo aconsejo: ¡viajad!

¿Qué le hizo lanzarse sola al mundo?
Llevaba once años como directora financiera de empresas, tenía una vida segura y estable, y no me compensaba: no me sentía viva. Entendí que yo quería ser feliz, no rica.

Y rompió con todo.
No de un día para otro. Durante tres años me pregunté qué deseaba. Me preparé, pero la negatividad y el miedo seguían ahí.

¿Qué negatividad? ¿Qué miedo?
El miedo a romper con la inercia, a cambiar. Y la negatividad del entorno: "¿Estás segura de que te quieres ir?". "¿Qué harás sola tanto tiempo?". "¿Y qué será de ti cuando vuelvas? ¡Piensa que el trabajo estará muy mal!".

¿Y qué pensaba usted, qué respondía?
Me escuché a mí misma: descubrí que sí, que mi decisión estaba tomada. Y leí en un libro esta frase: "Aunque tengas miedo, ¡hazlo!. Quien controla su miedo adquiere poder". Y repliqué a los negativos: "¿Cómo sabes si a mi regreso todo no será mejor?".

¿Y lo fue?
Sí, en cuanto vi que debía crear mi camino: asesoro a mujeres que quieren viajar solas.

O sea, que empieza a haberlas.
Los españoles somos expresivos, nos hacemos entender, captamos bien las intenciones: ¡explotémoslo! España debería implantar el hábito del gap year,año sabático viajero. En muchos países miran raro al joven que no lo hace. ¡Completa tu formación!

¿Las mujeres de qué país viajan más?
Las neozelandesas son las más atrevidas y valientes. Las japonesas también, pero demasiado desprevenidas... Las mujeres israelíes no viajan solas; sus chicos sí, mucho.

¿Qué principales peligros las acechan?
Si eres prudente y sensata, ninguno. En países muy machistas, se trata de saberlo antes para no hacer algo inconveniente.

¿Hizo usted algo inconveniente?
Aterrizar con minifalda en Santiago de Chile: caminé entre bocinazos... hasta que descubrí que eran por mí. ¡Desconocía que allí eso resultase todavía tan provocativo!

¿Ha padecido acosos sexuales?
Muchas galanterías y piropos sí. En Latinoamérica se piropea mucho y bien. ¡Los mejores en eso son los argentinos! La verdad es que si viajas solo, seas hombre o mujer, es más fácil ligar y enamorarte.

¿Por qué?
Socializas más con la gente... Tienes curiosidad y tienen curiosidad por ti. Y también resultas exótica, atraes más.

¿En qué países es más fácil ligar?
Vi que no tener los pechos operados excita a los hombres colombianos, habituados a sus esculturales mujeres siliconadas.

¿Existe un turismo sexual femenino?
Sí. Con los tuaregs, que dejan a sus esposas en casa... O en Gambia, en Túnez... Muchas norteamericanas obesas bajan a Honduras en busca de chicos que, por un refresco... Y aquí hay grupos de catalanas que van unos días a Madrid ¡para sentirse atractivas!

No me diga eso...
Sí: los chicos catalanes sois tan sositos... Apartáis la mirada... El extremo opuesto es el brasileño, que te repasa de arriba abajo con la mirada y con toda naturalidad te dice: "¡Muito gustosa!" (estás muy buena).

¿Qué más ha aprendido viajando?
¡Que aquí somos los más quejicas del planeta! La gente por ahí es desprendida y hospitalaria. Y que menos es más. Y que el tiempo es un invento de occidentales con prisa.

Pero ricos: por eso podemos viajar.
Yo dormí en albergues, compré y cociné mi comida, trabajé sí podía, viajé en transportes públicos y baratos... Y así di la vuelta al mundo durante un año con 7.000 euros.

¿Qué fue lo mejor y lo peor?
Lo mejor, contactar con tribus neolíticas en las Montañas Altas de Papúa Nueva Guinea. ¡He sido la primera española sola allí! Lo peor... que a veces sientes nostalgia. Pero se supera. Y vuelves más sabia, segura de ti misma y autorrealizada.

Si tuviese una hija, ¿la dejaría viajar?
A los 16 años le aconsejaría ya que se fuera un tiempo de au pair a Londres... La educaría sin sobreprotegerla, estimulando su curiosidad. Ser curiosa te enriquece: te lleva a viajar. Y si viajas sola, te enriqueces más.



Vuelta al mundo

La encuentro en un bar, escribiendo en su ordenador portátil un próximo libro sobre cosas aprendidas en sus viajes a solas. Acaba de regresar de Argelia con un grupo de mujeres de aquí a las que ha reunido con mujeres de allí. Sandra ofrece sus conocimientos de viajera experta a mujeres que se animan a viajar sin compañía masculina (www.consultoriaviajes.com), y vuelca sus consejos en Manual de una vuelta al mundo y Manual para viajeras, autoeditados. Ha copilotado 4x4 por el Sáhara, avionetas sobre las pistas de Nazca, lanchas en la bahía de Vietnam... Y también sabe cómo se liga por ahí: el estadounidense le dice "¿nos conocemos de algo?" y el europeo "¡qué ojos tan bonitos!".



VÍCTOR-M. AMELA