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dimarts, 30 de juny del 2009

JUAN SABATER, doctor en farmacia, experto en antienvejecimiento

"Lo que yo he hecho ha sido porque la tenía a ella al lado"



Tengo 74 años. Jubilado, pero trabajando 8 horas al día preparando libros y cursos de formación para médicos sobre medicina posgenómica. Casado con Margarita, 4 hijas y 6 nietos. Los políticos de hoy no son los primeros de la clase. Cristiano crítico con la jerarquía católica


¿Setenta y cuatro años, dice?
Esa es mi edad cronológica, pero mi edad biológica, cuantificable con datos biológicos, es de 7 u 8 años menos.

Pero usted tiene enchufe...
Yo me aplico lo que empezamos a predicar hace 12 años, cuando introdujimos en la Clínica Planas de Barcelona la medicina antienvejecimiento. Me fui a EE. UU, aprendí, y hoy soy miembro fundador de la sociedad española de medicina antienvejecimiento.

Usted es un apasionado de la medicina.
Pues sí, de pequeño ya me gustaba todo lo relacionado con la biología y era muy observador, me encantaba Sherlock Holmes.

¿Así llegó a los micro métodos?
Efectivamente, preguntándome: ¿tanta sangre hace falta para hacer un análisis?... A partir de esa pregunta pasamos, en los años sesenta, de pincharle la yugular a un bebé a pincharle el talón y recoger unas gotitas.

Tenía usted 28 años.
Sí, y me llamaron para que dirigiera la clínica universitaria de pediatría. Le debo mucho al doctor Cruz, porque confió en mí cuando yo sólo era un chico que prometía.

Y se dedicó a los niños.
Me di cuenta que había unas determinadas enfermedades que sí se diagnosticaban y trataban tras el nacimiento se evitaba el posterior retraso mental. Me fui a investigar a Boston y a Montreal mientras mi mujer aguantaba la farmacia y el laboratorio.

Farmacéutica como usted.
Sí, eso me permitió volver aquí con toda la técnica necesaria para hacer el diagnóstico precoz de algunas enfermedades metabólicas y la Fundación March me dio 10 millones de pesetas para montar el laboratorio.

Generosos.
Asombroso. Así monté el Instituto Provincial de Bioquímica Clínica que aún existe.

De eso hace mucho tiempo. ¿Qué ha aprendido en la vida?
Que has de esforzarte en perfeccionar cada día tu trabajo (hay que inculcar el esfuerzo a nuestros jóvenes), que la inquietud por la innovación es necesaria y, sobre todo, que debes creer en ti mismo.

Hijo de periodista de La Vanguardia.
Un oficio que daba para poco. Tras la guerra estuvo en un campo de concentración. Durante 6 años mi madre tuvo que despabilar. Pasé una adolescencia dura y bonita.

¿Lo duro puede ser bonito?
La dureza de la posguerra me dio la conciencia de que debía aprovechar los estudios que tanto esfuerzo costaban, terminé la carrera con premio extraordinario. Siempre tuve la convicción de que sería lo que consiguiera por mi mismo.

¿Hombre de una sola mujer?
Literalmente. Margarita ha sido mi amiga, mi compañera de curso, mi amante y mi álter ego. Lo que yo he hecho ha sido porque la tenía a ella al lado. Si alguna vez le cuentan que me lancé al puerto a salvarle la vida a uno que se ahogaba es porque ella me empujó. Mi mujer lo es todo para mí.

Me está emocionando.
Con ella tiré adelante el laboratorio y quiero que conste, porque los hombres nunca decimos nada de la mujer y, en la mayoría de los casos, la mujer ha sido determinante.

¿Cómo se consigue que las cosas funcionen tan bien en el matrimonio?
Hay una regla que yo siempre le he dicho a mis hijas antes de la boda: no apagar la luz de la mesita de noche sin haber solucionado un problema por pequeño que sea, porque no son las cosas gordas las que rompen un matrimonio sino el gota a gota.

Y en el campo de la medicina, ¿qué es lo más importante que ha comprendido?
Que has de tener una gran vocación, una formación continuada, criterio para saber aplicar lo nuevo y saber que el fin de semana te llevas en la cabeza a los pacientes.

¿Algún caso especial?
El de un bebé que sufría fenilcetonuria, una enfermedad que cursa con retraso mental. Gracias al plan de diagnóstico precoz pudimos tratarla. Al cabo de 20 años se presentó en mi despacho una joven que había acabado la carrera de enfermería, pensé que venía a buscar trabajo, pero era ella, venía a darme las gracias y a enseñarme su título.

¿Estas son las cosas que valen la pena en la vida?
Esto te lo paga todo, mire, se lo estoy explicando y se me llenan los ojos de lágrimas.

¿Cuál es el paso más importante que se ha dado en medicina?
La penicilina y la descodificación del genoma humano. Hoy ya no se puede hacer la misma medicina que hace 5 años, lo que pasa es que los médicos no están preparados para la medicina posgenómica. Ahora, conociendo determinados genes de los 30.000, podemos saber los riesgos que tiene cada persona de determinadas patologías.

Volvemos a la medicina preventiva.
Transformada hoy en medicina predictiva que nos permite hacer medicina personalizada. Pero todavía no tenemos todo el genoma encima de la mesa, y a eso me dedico.

¿No piensa jubilarse?
No, lo que estudio es apasionante: poder valorar el estadio biológico de la persona. Eres joven mientras cada día aprendes algo nuevo y tienes ilusión. Fíjese en Rita Levi-Montalcini (Nobel de medicina).

... Sigue dirigiendo tesis doctorales con 100 años.
Es una mujer joven, un treintañero sin ilusiones es un viejo. La tele hace tanto daño, nos mengua la imaginación y el esfuerzo.





Médico entusiasta

Había motivos para entrevistarlo: puso en marcha en Catalunya el plan de diagnóstico precoz de la fenilcetonuria y de hipotiroidismo, pruebas que se hacen actualmente a los recién nacidos en todas las clínicas y que empezó financiando él mismo; instauró en España las pruebas de micrométodos para hacer análisis de sangre; y le acaban de conceder la Creu de Sant Jordi. Pero si lo elegí fue principalmente porque a sus 74 años sigue estudiando e innovando, con pasión, en la medicina personalizada y por un fax que me envió: “Lo importante no es el estado civil de casado, sino el que lo estoy con Margarita (...) Digo que mi edad biológica es 7 u 8 años menos y eso es hoy cuantificable y posible”.



IMA SANCHÍS







divendres, 5 de juny del 2009

ESTHER GONZÁLEZ, que concibió a su hija pequeña para salvar a su hija mayor

"Le he pasado lamano por la cara a Dios, ¡y le he ganado!"



Tengo 31 años. Nací y vivo en Manresa. Soy dependienta de Zara. Estoy separada y tengo dos hijas maravillosas: Erine (5) e Izel (16 meses), que engendré para ayudar a curar a Erine de su leucemia. Repudio a políticos y católicos que hubiesen preferido ver morir a mi hija Erine



¿Cómo está Erine?
Viva. ¡Y perfecta, de momento! Mírela: desde hace dos meses ya puede ir al cole, jugar en el parque, comer caramelos..., ¡todo por primera vez en su vida! Y tiene una hermanita.

¿Qué le pasaba a su hija Erine?
Al año y medio de vida, tras muchas infecciones a las que los médicos quitaban importancia, me planté y exigí una analítica completa. ¡Estaba todo descompensado! La ingresaron corriendo, le hicieron pruebas y...

Malas noticias.
Leucemia mielomonocítica crónica juvenil. Una leucemia rarísima, un caso entre un millón. Aún estoy dolida por cómo me lo contaron los médicos de Sant Joan de Déu...

¿Cómo se lo contaron?
Me soltaron todos los datos técnicos: que padecería fiebres, fatiga, pérdida de peso, patologías de piel, pulmón, aparato digestivo... y que no viviría más de los cuatro años, y que trasplantando médula tendría sólo un 25% de posibilidades de sobrevivir... ¡Mi hija era un porcentaje! Eché en falta un abrazo, un consuelo, una muestra de cariño...

El trabajo de los médicos es muy duro...
Lo entiendo, pero me faltó un poco de humanidad: ¡mi hija querida se me iba a morir!

Pero su hija tiene cinco años y vive.
Porque he luchado contra todos, con dos cojones. Yo le he pasado la mano por la cara a Dios, ¡yo le he ganado esta mano a Dios!

¿Por qué dice eso?
Porque los médicos y políticos católicos de este país querían ver morir a mi hija Erine. Sí: ellos preferían que muriese esta niña maravillosa a que muriese un grupito de células sin cara ni ojos en una probeta.

¿Siente rabia?
Sí, y por eso estoy aquí contando esto, para que nadie engañe a unos padres diciéndoles que no hay solución, ¡porque sí la hay!

¿Qué le dijeron a usted?
Que pidiera a la Fundación Carreras un donante de médula compatible. Eso hice..., y así perdí ocho valiosos meses.

¿Perdió, me dice?
No apareció nadie compatible, y desaproveché meses en que podría haber hecho lo que luego hice, con mi hija al límite de su vida.

¿Qué hizo?
Una amiga me dijo que había oído que era técnicamente posible que yo engendrase un bebé 100% compatible genéticamente con Erine, lo que garantizaba un trasplante sanador con sangre de su cordón umbilical.

¿Los médicos no se lo explicaron?
No, quizá eran católicos. ¡Pero puedes ser católico y persona! Podrían haberme llamado bajo mano... No lo hicieron. Cuando le pregunté al médico, su respuesta fue: "Eso es muy complejo". ¡Y qué! ¡Tengo derecho!

¿Y a quién acudió?
A la Comisión de Reproducción Humana Asistida: les envié todos los papeles... Ya es duro pedir permiso a unos señores para salvar a tu hija..., pero peor fue que Erine ¡no fue aprobada! Quizá los papeles no habían llegado en forma... Estallé. Me volví loca... Pedí la baja en el trabajo, donde se han portado muy bien conmigo, y me volqué en salvar a Erine fuera de España. En Bruselas fui aceptada, ¡pero no tenía dinero! Me tragué la vergüenza y salí en la tele... Gracias a donaciones pude pagar el tratamiento.

¿En qué consiste ese tratamiento?
Me hormonaron para ovular, me extrajeron 39 óvulos, los fecundaron con el esperma de mi pareja, nueve de ellos resultaron ser 100% compatibles con Erine y me implantaron dos. Uno se me murió..., y tras nueve meses de embarazo ¡nació Izel!

¿Y los demás óvulos fecundados, qué?
Los no desarrollados los doné a la ciencia, y otros cuatro fecundados han quedado allí congelados, y podría implantármelos.

¿Cómo fue el embarazo de Izel?
Con barriga y todo, ingresaba a Erine continuamente en el hospital por infecciones.

Hasta el trasplante. ¿Cómo se hizo?
Aislada en una cámara en Vall d´Hebron, a Erine le abrasaron las defensas con quimio y le trasfundieron la sangre del cordón umbilical de su hermana: eso activó la producción correcta de hemoglobina, plaquetas y leucocitos. Estaba a punto de morir: ¡era 18 de marzo de 2008 y volvía a nacer!

¿Qué le explicará a Izel de mayor?
Que es mi pequeña, que la adoro, y que ella salvó la vida a su hermana. Se sentirá bien, seguro. Y que no lea en internet sobre mí.

¿Qué podría leer en internet?
Algunos curas me llaman "egoísta" por "usar a Izel sin pedirle permiso". Pero yo le diré a ella: "Si un día tienes una hija así de enferma, ¿qué harás?". Y sé que entenderá.

¿Cómo se siente usted ahora?
Después de tres años de dolor y tristeza, casi sin dormir y sin apetito, empiezo a sonreír. Me he hecho muy fuerte, y ahora hablaré para que otros padres no pasen lo que yo. ¡Con mis dos niñas, yo soy invencible!

Hable, diga aquí lo que quiera.
El Estado tiene que sufragar a padres pobres como yo en casos así: si el Estado paga operaciones de cambio de sexo, ¿no va a pagar la selección genética de embriones compatibles para salvar vidas de niños?

Unos le dirán que eso es pecado; otros, que no es ético...
¿Y es ético dejar morir a tu hijo pudiendo salvarlo a costa de unas células? ¿Y es menos ético engendrar a un bebé para salvar la vida de su hermano que engendrarlo para darle un compañero de juegos... o como reconciliación tras una pelea de pareja?



Erine e Izel

Mientras hablo con Esther, Erine juega en la habitación contigua y oigo los balbuceos de Izel. Una familia feliz a costa de algunos óvulos. Esther rememora su odisea y llora al explicarme cómo ha visto morir a quince niños trasplantados, uno tras otro, entre los gritos desgarrados de sus padres, personas con los que ella y Erine han convivido... Su dolor y su coraje la llevan ahora a dar un puñetazo en la mesa con su libro Cuando la vida cura (Plataforma), donde relata su historia, habla claro y aconseja a las parejas criopreservar la sangre del cordón umbilical de sus bebés (por eso colabora con www.crioestaminal.es), lo que podría salvarles la vida un día sin todo el vía crucis que ella ha padecido.



VÍCTOR-M. AMELA


dimecres, 27 de maig del 2009

SVETOMIR IVANOVIC, neurocirujano en la guerra de los Balcanes

"Aquel piloto español me juró que él no nos bombardearía"



Nací en Kosovo, que sigo considerando serbio. Tengo 65 años y llevo 20.000 operaciones -3.000 en guerra- realizadas durante 38 años. Casado, dos hijos. Fumo. La gran lección de nuestra guerra es que no se puede castigar a todo un pueblo por los crímenes de un hombre


Nadie fue inocente en los cinco años de nuestra guerra, que acabó siendo una carnicería civil.

¿Tiene usted alguna explicación?
Mi abuelo fue general, yo sólo soy médico. Lamento que no hayamos encontrado la forma de convivir tres religiones: la ortodoxa de los serbios, la católica de los croatas y la musulmana de algunos bosnios...

¿Cuál fue su peor momento de guerra?
Ver a los niños operados sin anestesia por un bloqueo. Verlos sufrir y agonizar y morir en Bosnia, en el frente, en Belgrado. Aún nos llegan niños al hospital con secuelas de los proyectiles radiactivos.

¿Cómo se ejerce la cirugía en guerra?
Con improvisación, claro: improvisas. Aprendes que un medicamento casi sustituye al que falta y que con un foco bien situado se ilumina casi como con dos y cómo hacer sobrevivir con menos transfusiones...

¿No recibían ayuda humanitaria?
El primer año, muy poca. Luego, mucha de los japoneses, pero sobre todo aprendes a no necesitarla, hasta constatar que, no es que no haga falta, pero puede sustituirse.

¿Cómo?
La necesidad reemplaza a la tecnología. Se consiguen a veces curaciones casi milagrosas que salen de ti mismo: tú eres el milagro propulsado por esa sensación de estar al límite de lo posible. Operas día y noche...

¿Cuánto?
Cuarenta y ocho horas seguidas. Lo he hecho. Y después no hay descanso, sólo una especie de siesta. Y otra vez al quirófano.

¿No es peligroso para los pacientes?
Claro, en circunstancias normales lo es. Pero estás en guerra. Ellos son lo único que tienes y tú eres lo único que les queda. No hay alternativa ni para ti ni para ellos. Eso, paradójicamente, te confiere de repente una curiosa sensación de poder y libertad.

¿En qué sentido?
Estás allí y después de ti sólo está la muerte, de modo que todo lo que hagas será a favor de la vida. Así curé a una paciente de Mostar que había sido desahuciada por tres equipos médicos humanitarios antes de llegar a mi quirófano. Sólo había tiempo para las soluciones arriesgadas, y ella necesitaba una.

¿Qué hizo usted?
Abrí en tres sitios a la vez -una audacia- y, a la semana, la mujer estaba en su casa.

¿No sucede así en tiempo de paz?
Es diferente. Y no es que no experimente: he publicado en Lancet y revistas de neurocirugía; asistí a clases en la Harvard Medical School y en escuelas médicas de Alemania y Rusia, pero nunca practiqué medicina como bajo las bombas.

Por ejemplo.
Tengo un joven y brillante colega en mi hospital de Belgrado. ¿Sabe cómo lo conocí?

¿...?
Llegó casi muerto a mi quirófano, pero su padre se negaba a que lo operáramos.

¿Por qué?
Aquel buen padre estaba confuso y algo agresivo. Ahora somos amigos, pero entonces tuve que llamar a la policía para que lo echaran. Operé como yo pensaba, y hoy somos amigos y el chaval, un buen médico.

¿Cuándo?
Recuerdo el bombardeo del centro de Belgrado por los aviones de la OTAN en 1999. Yo estaba operando en el hospital, allí en el centro mismo, junto a los cuarteles generales -esa era nuestra desgracia- de la policía y el ejército serbios bajo las bombas.

Algunos pilotos españoles participaron en aquellos bombardeos.
Salvo uno que me prometió que rechazaría la misión, que no nos bombardearía.

¿Cuándo? ¿Dónde?
No le puedo decir más. Se lo prometí. Estábamos en el frente y nos necesitábamos.

En Belgrado también estaba Milosevic.
No podemos aceptar un castigo colectivo por los actos de un individuo y su grupo; del mismo modo que las sanciones económicas sólo castigaron a los más desprotegidos, diez millones de ciudadanos y uno de refugiados. Tampoco se puede demonizar a todo un pueblo por las acciones de un hombre o de su grupo de afines.

¿No se sentían de algún modo, ustedes los serbios, responsables?
La demonización de un pueblo es el más efectivo de los ataques militares y es más barato: sólo necesitas a los medios. De repente, nuestra autoestima se derrumbó y empezamos a creernos culpables de nuestra propia desgracia. Y si no éramos culpables, ¿por qué entonces todo el mundo estaba de acuerdo en que sí lo éramos?

¿Todas las personas a las que intervino usted merecían que las curase?
Nunca fui nacionalista y no dejé nunca -y de eso estoy más orgulloso que de ningún mérito clínico- de ser persona antes que nada. A mi mesa de operaciones llegaron más de 3.000 heridos durante aquellos años. Yo los operaba de día y noche sin saber ni querer saber a qué bando pertenecían.

¿No es ese el juramento hipocrático?
Desde luego, y además no era tan difícil de cumplir después de todo. Al fin y al cabo, debajo de los uniformes, debajo de nuestro cráneo, los cerebros son los mismos.

¿Qué planes tiene ahora?
Estoy construyendo en Belgrado -con tecnología japonesa- uno de los mejores centros de medicina privada de Europa. Ojalá pueda acabarlo, pero me temo que esta paz es inaceptable para los serbios.



Una US esperanza

El doctor Ivanovic sorprende a los académicos de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de visita en Montenegro al denunciar las secuelas de los bombardeos de la OTAN -en los que participaron pilotos españoles- sobre la población serbia. En Serbia, derrotada, duele la independencia de Kosovo y apenas se sobrelleva la de Montenegro. El doctor enciende cigarrillo tras cigarrillo -había dejado de fumar, pero empezó la guerra- explicando el conflicto y finaliza con un amargo "temo que esto no quede así". Sólo vislumbro una esperanza para la paz cuando cuenta su plan de crear una gran clínica privada y cita orgulloso el nombre de su escuela: ¡US Medical School!



LLUÍS AMIGUET



dilluns, 27 d’abril del 2009

VICTORIA CARDONA, alergóloga

"Hay alergias al látex, al agua, al frío, al semen, al caviar..."



Tengo 44 años. Nací en Palma y vivo en Barcelona. Soy jefa de la sección de alergología del hospital universitario Vall d´Hebron. Estoy soltera, sin hijos. Soy más bien de izquierdas. Soy agnóstica. En el 2025, la mitad de la población occidental podría ser alérgica a algo.



¿Cómo se presenta la cosecha de alergias?
Las últimas lluvias la frenan.

¿Dependen las alergias del clima?
De las floraciones. A más flores, más pólenes; a más pólenes, más alergias. Las lluvias invernales y un arranque soleado de la primavera dieron muchas flores..., pero las últimas lluvias han limpiado el aire de pólenes, fijándolos al suelo.

¡Respiremos tranquilos, pues!
No todas las alergias son respiratorias. Hay alergias digestivas provocadas por alimentos, alergias de contacto, a medicamentos...

¿Cuál es la más rara que ha tratado?
Una chica alérgica al líquido seminal humano: sus primeros coitos le provocaron ronchas por todo el cuerpo... Un coito hubiese podido matarla de un shock anafiláctico.

¿Qué es eso?
Una reacción alérgica fuerte con bajada de tensión y parada cardiorrespiratoria.

¿Nunca podrá esa chica embarazarse?
Sí, mediante inseminación artificial.

¿Qué tratamiento le administró?
Preservativo para su pareja, claro. Por suerte, él no era alérgico al látex... Aunque para eso existen preservativos hipoalergénicos.

¿Ha tratado otras alergias exóticas?
Hay alergia acuagénica: si el agua te salpica, levanta habones en tu piel. Hay urticaria frigore: a partir de cierto umbral de frío, al alérgico le salen ronchas. ¡Un baño en agua fría podría matarlo! Pero quizá la más rara que he visto es una alergia a la cortisona, ¡el tratamiento habitual ante un acceso alérgico!

¿Y qué hay de las alergias a animales?
Que son muy variadas: a perros, gatos, caballos, hámsters, hurones, iguanas, serpientes, orugas procesionarias, insectos... En las ciudades estadounidenses hay alergias a cucarachas, pero aquí no tanto. Aquí la hay a los caracoles, pero cuando te los comes.

Felizmente, no padezco esa alergia.
Más común es la alergia al marisco. Es más probable ser alérgico a sustancias con las que sueles contactar. Por eso me chocó una paciente que decía ser alérgica al caviar.

¿Y lo era?
Tras las pruebas pertinentes, resultó que sí. Había comido caviar sólo dos veces en su vida, y en ambas se le había hinchado la boca.

¿Es fácil detectar las causas de alergia?
Es tarea casi de detective del CSI: tenemos catálogos de alérgenos, y vamos probando.

¿Qué es un alérgeno?
Cualquier sustancia inocua para la mayoría, pero que provoca reacción alérgica en uno.

¿Qué alérgenos son más frecuentes?

Ácaros del polvo y pólenes de plátano, parietaria (planta trepadora de muros) y gramíneas. En Andalucía, el polen de olivo. En zonas boscosas, las esporas de hongos.

¿Qué síntomas desatan en el alérgico?
Rinitis (irritación de mucosas nasales, con taponamiento o goteo), estornudos, picores. O asma bronquial: asfixias. Y reacciones dérmicas, por alergias alimentarias.

¿A qué tipo de alimentos?
Leche y huevo, en niños pequeños. En mayores, frutas: melocotón, manzana, kiwi, melón..., y frutos secos. Y marisco: gambas, almejas, mejillones...

¿Con qué reacciones?
Se inflan los labios, pica la boca, la lengua y el paladar; pueden salir ronchas, se puede dificultar la respiración...

¿Qué hay que hacer en estos casos?
Los pacientes graves ya diagnosticados llevan siempre con ellos un inyectable de adrenalina, para atajar un posible shock.

¿Hay muchos alérgicos en España?
Un 20% de la población. Y, a este ritmo, creemos que en el año 2025 podría ser alérgica ¡el 50% de la población occidental!

¿Y por qué hay cada día más alérgicos?
Consideramos la teoría de la higiene: vivir desde bebés en ambientes cada día más asépticos, microbianamente pobres, desorienta a nuestro sistema inmunitario, que reacciona mal.

¿Somos demasiado limpios?
Siendo demasiado guarros, podemos infectarnos; siendo demasiado limpios, podemos ser alérgicos. La salud oscila entre medio.

Deme un consejo preventivo.
Un bebé nutrido sólo con leche materna durante al menos el primer semestre estará más protegido. Y si no respira humos, más.

¿Por qué unos son alérgicos y otros no?
Hay predisposiciones genéticas..., pero la clave es que falla el sistema inmunitario.

¿Cómo falla?
La inmunoglobulina de los mastocitos (células inmunitarias) decide que algo inocuo es una amenaza y desata la reacción del mastocito: se abre y libera histamina, sustancia que genera los síntomas antes enumerados.

¿Tiene cura la alergia?
Si tu sistema inmunitario ha elegido ya algo como alérgeno, reaccionará igual siempre que lo detecte. ¡Aléjate de ese alérgeno, pues! Y mediante vacunas y procesos de desensibilización, a largo plazo, podemos reeducar tu sistema inmunitario en algún caso.

¿En qué casos es aconsejable hacerlo?
Si un apicultor es alérgico a las picaduras de abeja, si un veterinario es alérgico al epitelio (caspa) de perros, de gatos... He tratado a ambos tipos de pacientes, pobres... Pero más ingrato resulta el caso del ciclista con urticaria de presión.

¿En qué consiste?
Si una parte de su cuerpo experimenta una presión, se hincha dolorosamente, con picor intenso. Y el sillín de la bicicleta presiona los testículos del torturado ciclista...



Acción humana

Ante una planta con una flor vistosa y grande, no temas: "Los pólenes alérgenos proceden de flores pequeñas y feúchas", me explica la doctora Cardona, pues las flores bonitas ya atraen a insectos que median en su polinización, mientras que a las feas les toca esforzarse en lanzar al aire mucho polen para perpetuarse... Aprendo de la doctora (autora de Comprender la alergia, en Amat) que la polución de los coches potencia el efecto alérgeno de los pólenes, y que las moléculas de la fruta que acaban provocándonos alergias han sido segregadas por las plantas para protegerse de agresiones (nuestras) del entorno...: la acción humana, pues, late también detrás de nuestras propias alergias.



VÍCTOR-M. AMELA



dijous, 12 de març del 2009

ZAVEN S. KHACHATURIAN, director del Lou Ruvo Brain Institute, de terapia neuronal

"Para investigar ya no hacen falta embriones humanos"


Mi edad es un número sin valor: yo estaré vivo mientras mi cerebro pueda crear. Mi madre y mi tía tuvieron alzheimer; yo, por ahora, no: investigo para saber por qué. Recluté a tres científicos que luego ganaron el Nobel. Colaboro con la Fundació Pasqual Maragall y Grupo SAR



Si aíslas a un animal, un ratoncito, de todo estímulo, su número de conexiones neuronales acaba siendo menor que el de los demás ratoncitos del grupo. Vive menos.

Vivir es compadrear.
Vivir es conectarse. Por eso los enfermos de alzheimer con una intensa vida relacional e intelectual resisten mejor la enfermedad y tardan más en contraerla.

Pero hay intelectuales de fuste y muy relacionados que contraen alzheimer.
Sabemos que si no hubieran tenido esa intensa vida social e intelectual lo hubieran sufrido antes y más intensamente.

¿Es cuestión de mala suerte genética?
Una mala suerte que tenemos todos, porque sólo un 10 por ciento de los humanos está a salvo de desarrollar la enfermedad. El caso más espectacular fue el de una mujer francesa que llegó a vivir... ¡122 años y con todas sus funciones cerebrales intactas!

¿Por qué ella sí y otros no?
Estamos investigando los porqués. Lo que sabemos es que la enfermedad comienza 20 años antes de que -entre los 60 y los 65 años- manifieste sus primeros síntomas.

¿Cuáles son?
Pérdida de memoria, cambios de personalidad, disminución de la competencia lingüística y cognitiva, irritación, confusión...

Una trágica cuesta abajo...
Al principio, no duermes bien y vas perdiendo todas tus funciones relacionales e intelectuales: tu memoria primero y con ella tu identidad, poco a poco, hasta que al final te quedas postrado y después encogido como un bebé en posición fetal...

...
... Y en la última fase pierdes el control de todo tu cuerpo, hasta que fallan los riñones, el hígado... Mi madre murió así.

Lo siento.
Antes, la mayoría de los enfermos no vivía lo suficiente para llegar hasta ese final, pero el progreso médico ha comportado, paradójicamente, que quien manifiesta los síntomas a los 60 tiene 40 años de degradación mental y física por delante, que su familia acaba sufriendo con él.

A veces, literalmente, enferman juntos.
Es muy posible, porque a los 65 años sufre alzheimer el 5 por ciento de la población; a los 75, el 15; a los 85, el 40 y después se va incrementando el porcentaje hasta el 90 por ciento...

¿Le parece que Obama ha abierto una puerta al progreso científico?
Me temo que sólo ha sido un gesto de cara a la galería. En realidad, el descubrimiento de Yamanaka en el 2006 que demostró que se puede revertir células adultas a su estado embrionario acabó con la necesidad de embriones humanos para investigar.

Izpisúa lo explicó aquí no hace mucho.
Así que -propaganda aparte-, si Obama quiere hacer algo por la ciencia de verdad, que aumente el presupuesto para la investigación básica en restauración neuronal.

Sería la mejor partida presupuestaria.
Y por eso pido ahora una gran movilización social, médica y científica por la calidad de nuestra vejez: ¿no es esa la causa que más directamente nos afecta a todos?

... A los que tenemos cerebro, sí.
Pido un plan Kennedy, como el que llevó al hombre a la Luna, una década de movilización productiva, técnica y científica para aumentar la calidad de nuestra vejez.

No se me ocurre causa más noble.
Y la movilización surte efecto. Fui el primer científico en interesar a la administración en esa área y conseguí que el National Health Institute le dedicara un programa. Así, busqué investigadores y conseguimos tres premios Nobel, concedidos a Stanley B. Prusiner, Eric Kandel y Paul Greengard.

¿Hasta dónde ha llegado la ciencia?
En experimentos animales hemos podido revertir el proceso de degradación neuronal que caracteriza al alzheimer y a otras enfermedades neurodegenerativas. Todo parece indicar que también podríamos conseguirlo en los humanos.

¿Y mientras tanto?
Pongámosle cara y dignidad a la enfermedad. No dejemos a nadie solo frente a ella. El arquitecto Frank Gehry está diseñando nuestro edificio dedicado a la investigación neurológica. Me habló de Pasqual Maragall y me dijo: "Tienes que conocerlo", y así Pasqual vino a mi instituto en Las Vegas. Recuerdo que hablamos de música...

Pasqual Maragall es una fuente de energía renovable.
¡Sí! ¡Magnífica! Ahora recopilamos casuística de enorme importancia científica. Nos interesan casos de longevidad creativa.

Por ejemplo...
¿Por qué Picasso era un creador inmenso a los 70? ¿Y por qué Frank, mi amigo Gehry, tiene 85 y concibe edificios magníficos?

Oliveira dirige películas a los 100.
¿Y por qué a los 60, en cambio, hay otros cerebros que se dan por vencidos?

¿. ..?
Saberlo para mí sería como descubrir el secreto del arte: la suma de las partes de donde emana la belleza. Ahora sabemos analizar las partes en el cerebro, pero se nos escapa el todo, y en ese todo intuyo que se encuentran los grandes secretos que nos permitirán avanzar como especie.

Pues adelante.
... Es más importante que cualquier otro descubrimiento: saber cómo funciona la mente humana, porque allí está todo.



Del yo al nosotros

No podemos evitar que en la lotería genética nos toque el gen defectuoso de una terrible enfermedad degenerativa, pero sí podemos decidir cómo nos enfrentamos a ella. Si esa dolencia ataca nuestras conexiones neuronales, explica Khachaturian, hasta dejarnos sin yo, la única posibilidad de preservar nuestra dignidad está en el nosotros: sólo las conexiones comunitarias de la solidaridad y el cariño pueden reemplazar en cada enfermo a las sinapsis neuronales dañadas. Pero también sólo esas redes de justicia distributiva y prosperidad pueden dotar a la ciencia de los recursos que evitarían que nuestra vejez acabe convertida en una agonía cada vez más prolongada.



LLUÍS AMIGUET



dissabte, 28 de febrer del 2009

F. XAVIER PI-SUNYER, jefe de endocrinología del hospital de la Universidad de Columbia

"Obama lleva a EE. UU. hacia una sanidad a la europea"



Tengo unos años: la edad mejora el ojo clínico. Nací en Barcelona, mi tío abuelo fue su alcalde, cofundador de ERC y ministro de la República: tuvimos que exiliarnos. Intento hablar catalán en EE. UU. con quien puedo. Hice campaña por Obama: espero que reforme la sanidad



Creo que ahora en EE. UU. estamos en el camino adecuado: subir impuestos a los ricos para dar sanidad a los más pobres...

Subir impuestos había sido tabú desde Reagan.
... Una ruptura que el presidente Obama matiza insistiendo en que jamás los aumentará a las clases medias y bajas.

¿Cuántos estadounidenses no tienen para pagarse un hospital?
El Estado financia la sanidad a los mayores de 65 y a los menores de 18, que pueden ser atendidos en cualquier hospital y este factura el tratamiento a la Administración.

¿Y entre los 18 y los 65 años?
Se supone que el resto de la población financia su salud: o bien con un seguro médico, que forma parte de su paquete salarial a cargo de su empresa, o pagándoselo ellos mismos directamente de su bolsillo.

¿Y si te quedas en el paro?
No te queda más remedio que pagártelo tú.

¿Cuánto cuesta uno de esos seguros?
Depende de su calidad.

Uno digamos que en la media.
Unos 350 dólares (277 euros) por familia al mes. El problema es que los salarios de los working poors, los peor pagados, no incluye ese seguro y el trabajador no se lo puede costear, así que alrededor de un 35 por ciento -40 millones de personas- de los empleados viven sin ningún seguro médico.

¿Y si enferman y no pueden permitirse el coste de un hospital?
Les queda la caridad o nada.

Triste elección.
Y lo peor es que, en conjunto, EE. UU. gasta el 15 por ciento de su PIB en sanidad, porcentaje superior al de España, que al ritmo actual de crecimiento llegará al 10 por ciento del PIB en sanidad en el 2012.

¿Obama optará por copiar un modelo de asistencia sanitaria a la europea?
Se estudia el modelo sanitario francés: no estaría mal. En cualquier caso, Obama tiene que transformar la crisis financiera, que no existía cuando empezó su carrera presidencial, en oportunidad para el cambio.

Ojalá.
La sanidad y las energías renovables son las piedras de toque de ese cambio.

Usted en EE. UU. debe pasar por peligroso izquierdista proeuropeo.
No olvide que mi tío bisabuelo fue alcalde republicano, cofundador de ERC, en Barcelona, y los genes ya le he dicho que cuentan.

¿Y sus ideas?
Yo he conocido personalmente a Obama; he ayudado en su campaña en Nueva York, y mi mujer, trabajadora social, todavía le ha apoyado más, pero no soy un ingenuo: hay que darle tiempo y cruzar los dedos. No tengo fe incondicional en él; sólo esperanza pragmática en nuestra capacidad como sociedad abierta al mundo y flexible.

Muy eficiente su sanidad no es.
En cambio, la investigación biomédica de EE. UU. sigue siendo la mejor del mundo, y le voy a dar tres razones: universidades muy potentes, competitivas y ambiciosas; cantidades ingentes de donaciones privadas y enorme apoyo económico estatal.

Aquí vamos despegando.
Lo sé y es esperanzador. Ese es el gran camino innovador: convertir Barcelona en el gran centro biomédico europeo.

¿Dónde están las últimas fronteras de la investigación biomédica?
En genética, genómica, proteinómica -las proteínas están formadas por los genes- y la individualización médica: como cada paciente tiene su genética, responde de forma diversa a la enfermedad y su tratamiento.

¿Sigue usted asustado por la epidemia de obesidad mundial?
Más que antes. Los asiáticos copian nuestro erróneo estilo de vida y alimentación a toda velocidad y su genética es peor que la nuestra respecto a la obesidad: tienen mayor propensión a la grasa abdominal, la más nociva.

La barriguita de Buda.
Y como los indios americanos son en realidad un pueblo asiático que emigró a América, esos genes se encuentran en abundancia en los nativos norteamericanos; en México -que cada vez come más y peor- y Sudamérica. Allí sufrimos una epidemia de obesidad y la diabetes asociada, porque además son más propensos a esa diabetes.

¿Qué pasó con el Rimonabant: aquella píldora que investigaban para reducir el peso y las ganas de fumar?
En los ensayos, algunos pacientes mostraron tendencias suicidas, así que la Agencia Federal de Medicamentos no los aprobó. Las farmacéuticas investigan ahora sus propios productos contra la obesidad.

¿Alguna nueva receta antigordura?
La nueva noticia es la vieja receta: volver a estilos de vida menos prósperos y a alimentos con menos densidad calórica y a su dieta mediterránea de siempre: granos, verduras, frutas. Muy poca carne y aún menos grasa. Eludir los precocinados, preparados, empaquetados y optar por productos frescos.

Buen consejo, pero no sé si nuevo...
Hemos descubierto que la grasa central, la abdominal, esa que es la peor para la salud...

... Y para la imagen.
... Se reduce especialmente con el ejercicio, más que la grasa baja o la de los miembros. Así que correr... -¿se ha fijado en que los corredores no tienen panchita?- o simplemente caminar -dejar aparcado el coche cuantas más horas, mejor- es lo más efectivo para eliminar barrigas.




Segunda opinión

El doctor Pi-Sunyer vuelve por su ciudad a ejercer como endocrinólogo de la mano de Advance Medical, empresa de cuyo futuro dudé al verla nacer hace ocho años como ejercicio de fin de curso -un centro virtual que daría segundas opiniones médicas por medios telemáticos- en Iese. Hoy es sólida multinacional con 80 médicos en plantilla y delegaciones en Boston, Santiago de Chile y Budapest. Pi-Sunyer, ora en inglés, ora en catalán, apunta a los fundadores Carlos Nueno, 36 años, y Marc Subirats, 37, como un ejemplo más de que la Barcelona biomédica y sus centros de investigación pueden competir en servicios médicos incluso con un centro de excelencia sanitaria como Boston.



LLUÍS AMIGUET



divendres, 23 de gener del 2009

AUBREY DE GREY, gerontólogo, dirige Estrategias de Bioingeniería contra el Envejecimiento

"La calidad de la vejez se decide en la gestación"


Tengo 45 años: quizá me beneficie de la bioingeniería antienvejecimiento. Tengo suerte génica: como y no engordo. Nací en Londres. Sin hijos: investigar es mi prioridad. ¿Dios? Ni lo sé ni me importa. Si quiere vivir más, presione a su gobierno para que financie la investigación


Cada año que sobrevivimos aumentamos en tres meses nuestra esperanza de vida...

¿Pero para qué quiero malvivir un poco más?
Esa es una idea equivocada: no prolongamos la vejez, sino que la estamos postergando. Los años que una generación vive más que la anterior no se añaden a los de vejez, sino que alargan los de juventud: no hace tanto había ancianos biológicos de 40 y 50, hoy tenemos jóvenes de 60.

¿Cómo lo sabe?
Soy gerontólogo y lo hemos medido. Vivimos más, pero no por ello la vejez se ha alargado. Hace veinte años los occidentales vivían de media cinco años menos, pero la vejez duraba lo mismo que ahora.

¿Por qué?
Parece ser que la prolongación de la vida en buenas condiciones está relacionada con la mejoría en la vida embrionaria y en los primeros meses de existencia.

¿Un buen embarazo mejora tu vejez?
La atención médica y la salud del embarazo parecen influir en la prolongación de la vida y la calidad de la vejez más que otros hábitos saludables en nuestra vida adulta.

¿Por qué unos viven más que otros?
Multidiversidad de factores genéticos y epigenéticos, ambientales, sociales, culturales.

¿La longevidad no es lotería genética?
Si todos viviéramos lo bastante, todos acabaríamos contrayendo todas las enfermedades con un componente genético: cáncer, alzheimer, parkinson... Así que la lotería no está en sufrir una de esas dolencias, sino en cuál de ellas te tocará antes.

¿Ve como no es tan bueno vivir más?
Por eso mi trabajo se concentra no en tratar las inevitables dolencias del envejecimiento, sino en prevenir la propia vejez en sí y frenarla o postergarla. Ese es el camino.

¿Vivir no es envejecer?
No necesariamente. La razón por la que contraemos todas esas enfermedades de la vejez en un orden u otro es que todas forman parte de un proceso que -por ahora- dura toda la vida y es muy lento: el envejecimiento. Y todas esas cosas desagradables que les suceden a los ancianos no son más que la última parte de ese proceso.

Es duro que sea así.
Pero no irreversible. Estoy convencido de que lograremos que una persona de 60 logre volver a los 40 biológicos, por ejemplo.

¿Cómo?
Retardándolo. Sería como coger un coche diseñado para durar quince o veinte años como mucho y afinar tanto el mantenimiento que pudiera funcionar cien años o muchos más.

Pero nosotros no somos máquinas.
Pero esa tecnología biomédica ya existe. Es la medicina regenerativa, que logra la restauración de la estructura molecular y celular de nuestro cuerpo: tejidos y órganos.

Si un órgano funciona, envejece.
No irreversiblemente. Nada nos impide conceptualmente tomar una persona mayor y hacerla biológicamente joven de nuevo. Recuerde que, para sorpresa de todos, hace dos años descubrimos que las células pueden volver atrás: de ser células ya especializadas pueden volver a ser células madre.

Sí, pero sólo es un proceso pionero.
No es para mañana: para lograr avances evidentes y universales necesitaremos 25 años. El envejecimiento será atajado con un conjunto de técnicas, porque cada proceso de envejecimiento requiere técnicas diferentes: hay órganos que pierden células hasta que fallan y deberíamos reemplazarlas...

Por ahora es un camino por andar.
... También otros procesos envejecen, como nuestra incapacidad para eliminar determinados residuos del metabolismo que acaban causando daños cardiovasculares.

¿Qué propone usted de nuevo?
Hace diez años hallé un método estudiando determinadas bacterias del suelo que pueden romper esas moléculas de desecho y hacerlas eliminables para nuestro cuerpo.

¿Cómo?
Encontrando los genes que codifican los enzimas que logran romper esos residuos e introduciéndolos en nuestros propios genes.

De nuevo, terapia génica.
Ya ha logrado éxitos, sobre todo en el tratamiento de la inmunodeficiencia de los llamados niños burbuja. Pero esos éxitos se han visto ensombrecidos, porque algunos de esos niños tratados contrajeron cáncer como efecto indeseable del tratamiento.

Lo recuerdo.
Esto nos ha frenado y es una pena, porque esa terapia génica salvaría un inmenso número de vidas. De momento, los avances en ratones son ya muy prometedores.

¿Qué hacer ya para vivir más y mejor?
Su gestación es decisiva, pero usted ya no puede hacer nada al respecto. Le podría añadir los consabidos consejos sobre no fumar, ejercicio, dieta sana, motivación...

Ya, ya...
... Pero le mentiría si le dijera que influyen radicalmente en la duración de su vida. Sin embargo, hay algo que sí puede hacer para vivir más: ayude a la investigación. Movilícese para que su gobierno destine más fondos a investigar. Eso alargará su vida más que ninguna dieta. Estamos muy cerca de las grandes soluciones.

La cantidad de presupuesto no es directamente proporcional al resultado.
Pero sin presupuesto, no hay resultado. Haga saber a los que deciden prioridades presupuestarias que quiere vivir más y mejor y que votará en consecuencia.


Vive y lucha

Dejar de fumar, la dieta, el ejercicio o los afectos ayudan a vivir más y mejor, pero nada prolongará más su existencia que la investigación biomédica. Y, sin embargo, los presupuestos públicos no reflejan esa realidad. La luenga barba cobriza de De Grey y sus aires de Rasputín me hacen temer otro gurú, pero en la Obra Social de La Caixa me encuentro con un científico cargado de sentido común: "La iniciativa más efectiva que usted puede tomar para vivir más y mejor no tiene que ver con hábitos saludables, sino con la militancia política: presione a su gobierno para que invierta en investigación biomédica". Vivamos y luchemos, pues, con De Grey por nuestras vidas, la paz y la ciencia.



LLUÍS AMIGUET




dimecres, 14 de gener del 2009

HENRY MASH, neurocirujano comprometido socialmente

"Damos por sentada la salud hasta que nos falta, lástima"

59 años. Nací en Oxford y vivo en Londres, soy el cirujano jefe del hospital de St. George. Mi especialidad son los tumores cerebrales. Me he casado dos veces y tengo tres hijos. Soy internacionalista, mi propósito es hacer de este mundo un lugar mejor desde el ateísmo.

Yo tenía 30 años cuando empecé a ejercer la medicina, porque antes me licencié en Políticas, Filosofía y Economía.

Extraño giro.

Fue un acto de rebeldía contra mi padre, ilustre catedrático que pretendía que siguiera sus pasos; y la necesidad de trabajar con la mente y con las manos.

¿Cuál ha sido su propósito?

Hacer de este mundo un lugar mejor.

Los cirujanos no suelen ser muy empáticos con sus pacientes.

Es difícil hallar el punto medio. En mi caso, cuando mi hijo era un bebé tuvo un tumor cerebral, así que viví la imborrable experiencia de ser un padre ansioso y desesperado. No puedo evitar sentirme mal cuando la vida de los pacientes está en juego.

¿Qué le llevó a Ucrania?

Cuando ya era un cirujano de renombre, en 1992, viajé a Kiev y conocí una realidad durísima: sanitariamente estaban muy atrasados. Ofrecí mi ayuda, pero la medicina oficial no quería saber nada de Occidente; sin embargo, Igor, un joven cirujano muy brillante que no era del partido, me pidió ayuda.

... Y así comenzó una vida paralela.

Sí, empecé a hacer viajes a Kiev para llevar allí instrumental médico que hospitales y clínicas inglesas ya habían desechado.

¿Qué fue lo difícil?

Los médicos bien establecidos de Ucrania no aceptaban que yo entrenara al equipo de Igor. Trabajaban en un hospital público y tenían constantes inspecciones.

¿Cómo lo resolvieron?

Un día, el director del hospital celebró su cumpleaños; él y toda la plantilla estaban borrachos, lo que Igor aprovechó para llenar una furgoneta con todo el material que yo enviaba y montar su clínica en un antiguo hospital del KGB, ironías del destino. Para los médicos, Igor sigue siendo un convicto; para los pacientes, un héroe. No cobramos las operaciones, sólo cama y comida, y no siempre.

¿Por qué en Ucrania y no en los barrios marginales de Londres?

En Londres soy sustituible, pero en Ucrania hemos introducido la neurocirugía.

Lo que hace en Ucrania le cuesta dinero.

Sí, pero yo ya he hecho suficiente dinero; en realidad, el planeta mejoraría si todos viviéramos de forma más sencilla y barata.

Explíqueme su desarrollo personal.

He sido un producto de mis padres, fundadores de Amnistía Internacional, y de la enfermedad de mi hijo, que me hizo comprender lo que asustan los médicos y los hospitales: yo los odio, he hecho campañas en Inglaterra para que sean más humanos, deberían tener más ventanas y jardines en lugar de ser fábricas científicas.

Da gusto oírle.

También me marcó mi divorcio, los dos nos comportamos como idiotas. Fui un estúpido, mi carácter posesivo... Hoy sé que no debo juzgar a los otros. Y ya no me enfado como antes: si hoy no hay solución para este problema, ya pensaré en él mañana. Mi actual mujer es una escritora de éxito, pero tiene una enfermedad crónica. Tendemos a dar por sentada nuestra salud hasta que nos falta; qué lástima.

No creo que haya muchos médicos que visiten la tumba de un paciente.

Tania tenía 9 años y un tumor cerebral. No podíamos operarla en Ucrania, así que les pagué el viaje y la estancia en Londres a ella y a su madre, Katia, y a otro paciente cuya operación fue un éxito. Pero Tania murió dos años después. Me acordaba a menudo de ellas y decidí ir a ver a Katia.

¿Cómo fue?

Los dos lloramos. Me especialicé en tumores cerebrales infantiles y muchos de mis pacientes han muerto, pero ese sentimiento de fracaso te ayuda a mejorar como médico.

¿La operación de Tania fue un error?

Con el coste de su tratamiento podía haber salvado a cinco pacientes. En Ucrania te gastas unos miles de euros y es increíble lo que pueden dar de sí; pero en países como Gran Bretaña se gastan millones para alargarte la vida tres o seis meses, que es la media de vida de un paciente con un tumor cerebral: ¿prolongamos la vida o la muerte?

¿Ha sentido el peso del fracaso?

Los cirujanos tenemos encima un cementerio al que de vez en cuando debemos ir a pensar. Esa es la naturaleza de mi trabajo.

Vaya.

Por eso los cirujanos se muestran distantes y arrogantes, es una defensa.

Entiendo.

Mientras operaba a una niña de un tumor cerebral tuvo una hemorragia espantosa, pero había que terminar la operación. Cuando bajé a explicárselo a su madre, estaba tan afectado que fue ella la que me abrazó y me consoló, una de las experiencias más emotivas de mi vida.

¿Cuál es su conclusión?

Que todos deberíamos tratar a los demás como nos gusta que nos traten, y que hay que dedicar tiempo a los otros para que la vida tenga contenido.

...

En todas las lápidas de los cementerios ucranianos está la foto del muerto que te mira. Yo empecé a conversar con ellos, a preguntarles sobre el sentido de la vida. "Bueno, - me dicen ellos-,mírate a ti, tú todavía estás vivo, ¿qué estás haciendo con tu vida?". Al final, la vida consiste en lo que dejas tras de ti, y no me refiero a la casa, el coche y las fotos de las vacaciones.


Cabeza y corazón

En el documental El cirujano inglés,Geoffrey Smith nos cuenta la historia de Henry, uno de los neurocirujanos más importantes de Londres, pionero en su campo y un excéntrico que va al hospital en bicicleta y que con sus propias manos construye las cajas de instrumental reciclado que desde hace quince años lleva a Ucrania, donde opera gratuitamente. Su especialidad: la enfermedad que más gente lleva a la muerte. En sus reflexiones y en el interesante filme de Smith se plantea abiertamente qué significa para un médico intentar salvar una vida y fracasar. "Mi hijo tuvo un tumor cerebral y yo estaba desesperado por encontrar a alguien que lo salvara. Ahora no puedo huir de los que me necesitan".

IMA SANCHÍS

diumenge, 15 de juliol del 2007

BENEDICTO CRESPO-FACORRO, psiquiatra

“El estrés modifica el cerebro”



41 años. He nacido en Salamanca y vivo en Santander. Divorciado y con dos hijas. Profesor titular de psiquiatría y director de Programa de Investigación del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Soy de derechas y católico. Acabo de recibir en premio Banco de Sabadell a la Investigación Biomédica por mis investigaciones en el campo de la esquizofrenia



¿Aumenta la esquizofrenia?
La padece un uno por ciento de la población mundial. Hoy en día controlamos algunos factores asociado a la aparición de la esquizofrenia, como infecciones en el embarazo o malnutrición perinatal; pero crecen otros como el estrés y el consumo de drogas.

¿No es una enfermedad genética?
El 40% de los factores son ambientales y el 60% genéticos. Entre los factores externos también están los malos tratos, los traumas psicológicos durante la infancia y el estrés cotidiano mantenido.

¿Nuestros comportamientos afectan a nuestro cerebro?
Sin duda, el cerebro está continuamente haciendo cambios atendiendo al ambiente y, al mismo tiempo, no es un órgano que se desarrolla y se queda estático,está en continuo reciclaje celular.

¿Existe la posibilidad de corregir un riego genético a través del comportamiento?
Como planteamiento teórico la respuesta es sí. El gran problema es que no sabemos cuál es la alteración. Pero en la práctica el riesgo se pueda corregir, aunque sí podríamos desarrollar programas preventivos o de detención precoz.

¿Nuestros pensamientos tienen poder sobre nuestro cerebro?
Los pensamientos, las emociones, las conductas, las vivencias, las experiencias; eso, que es muy etéreo, tiene un correlato biológico.

Todo un campo por investigar...
Yo tengo un trabajo publicado en el 2001 en el cual veíamos cuales son los circuitos cerebrales implicados en experiencia de emociones. Es decir, cuando percibo un olor positivo y veo una foto agradable, o a la inversa.

¿Y?
Es bonito de ver, el cerebro activa regiones completamente distintas según lo que veas o lo que huelas, todo lo que nos ocurre se traduce a nivel biológico.

¿Las sensaciones desagradables nos influyen negativamente?
Hay estudios que muestran que la repetición de estímulos negativos puede provocar una reestructuración de lo que es el funcionamiento habitual de las vías de comunicación cerebral. Lo que pasa es que una alteración de las vías cerebrales no tiene porqué ser algo malo, simplemente te hace reaccionar de forma diferente.

El estrés que sufren los niños: ruido, horarios, poco espacio, ¿cómo les afecta?
Lo que llamamos estrés continuo hace que los cerebros y la biología cerebral actué de forma distinta, en este sentido estamos modificando el funcionamiento cerebral de esos individuos, lo que pasa es que es difícil saber cómo y qué.

¿Tan importante es el estrés?
Sí, es uno de los grandes factores externos que hace que se modifique lo que es el funcionamiento cerebral. Antiguamente era muy típico que la
esquizofrenia apareciera en los hombres cuando estaban haciendo el servicio militar, porque era el primer elemento estresante de muchos individuos.

Y hoy, ¿cuál es el punto débil?
Aumenta la psicosis en los barrios marginales de grandes urbes.

¿A qué edades se desarrolla esta enfermedad?
Hay casos de esquizofrenia infantil y de inicio tardío a partir de los 40 o 45 años. Pero lo habitual es entre los 18 y 27 años.

La esquizofrenia hoy no se cura.
No, es una enfermedad crónica, pero podemos controlar totalmente los síntomas. La esquizofrenia tiene dos grandes grupos de síntomas, los más llamativos son las alucinaciones y los delirios y luego están los síntomas negativos.

¿En qué consisten?
La persona empieza a estar más apática, asocial, sin energía, sin ganas de relacionarse, menos ideas y expresividad facial. Y estos síntomas no se dan necesariamente junto a las alucinaciones.

Entonces es muy difícil de diagnosticar.
Ese es uno de los grandes problemas de la esquizofrenia. Si no tenemos una homogeneidad clínica es muy difícil buscar dentro de la enfermedad alguna alteración biológica cerebral que sea propia de la enfermedad.

¿Y esa es su apuesta?
Sí, cogemos a los pacientes en el primer episodio de esquizofrenia y hacemos un seguimiento, así podemos ver clínicamente cuál es su evolución, de tal forma que vamos a poder buscar si alguna de estas categorías clínicas tiene alteración biológica propia.

Sí el cerebro es plástico, ¿por qué la enfermedad es crónica?
Tiene razón, pero por el momento sólo somos capaces de controlar los síntomas. Y según nuestros estudios si retiramos los fármacos en pacientes con una óptima evolución más del 70% recae.



Desconocimiento

Anda buscando los orígenes biológicos de la esquizofrenia mediante el empleo de neuroimagen y siendo consciente de que el cerebro es un órgano plástico en continua adaptación biológica, estructural, funcional, a niveles moleculares y de expresión genética: “Mí línea de investigación parte de la hipótesis de que sujetos normales ante una situación de estrés son capaces de activar genes que les protejan de ese estrés a nivel celular. ¿Qué ocurre su tú no activas esos genes? Qué ese estrés te afecta. ¿Es una alteración estática o lo que ocurre es que en esa persona ese gen en ese momento no funciona? Ese es el concepto que nos mueve hoy día, nos movemos en unas áreas de muchísimo desconocimiento”


IMA SANCHÍS
(Foto: José María Alguersuari)

dimarts, 22 de febrer del 2005

SYDNEY BRENNER, Premio Nobel de Medicina 2002

“De embrión, fuiste igual que un pez”




Tengo 77 años, nací en un pueblecito de Sudáfrica y vivo en Gran Bretaña. Soy biólogo. Estoy casado y tengo tres hijos, un hijastro y cinco nietos. ¿Política? Creo en la ciencia y en las capacidades humanas. Soy ateo, de familia judía. Me concedieron el Nobel por mis descubrimientos sobre la regulación genética de células y órganos


¿Cuándo decidió ser científico?
–A los diez años, cuando empecé a hacer experimentos químicos en el garaje de casa...

–Qué precoz.
–Todos los niños sienten curiosidad innata por los elementos de la naturaleza, y la escuela pronto esteriliza esas inclinaciones...

–¿Qué recuerda más de aquellos días?
–Los funerales.

–¿Cómo dice?
–A los 13 años debuté como plañidero profesional en los funerales de la sinagoga, donde oraba por los difuntos a cambio de unos dineritos pagados por sus familiares...

–¿Tanto necesitaba el dinero?
–Sí. Mi padre era un judío lituano emigrado a Sudáfrica en 1910, huyendo de la miseria. Trabajó toda su vida como curtidor... Durante cuatro años yo ejercí de plañidero: ¡por eso hoy me niego a asistir a funerales! Si pudiese, evitaría asistir al mío.

–Aún falta para eso...: ¡le veo muy vital!
–Cosa de mis genes.

–De eso sabe usted: como biólogo, fue pionero
en estudios genéticos...
–Mi obsesión ha sido ésta: ¿cómo los genes ordenan la estructura y función de los órganos? Descubrí el RNA mensajero, que transporta órdenes de los genes para que los aminoácidos construyan proteínas concretas...

–Que a su vez construyen los órganos...
–Sí. Por eso trabajé con el gusano Caenorhabditis elegans: para identificar qué genes rigen su pequeño cerebro de 300 células...

–A otra escala, ¿es lo mismo en humanos?
–Sí, pero con mayor complejidad. Porque las proteínas, a su vez, pueden inhibir o activar ciertas órdenes de nuestros genes...

–¿Podríamos inhibir así la muerte celular?
–Eso sucede en las células cancerosas: ciertos errores en la replicación celular suprimen en el ADN de la célula la orden de morirse: ¡así, las células cancerosas son inmortales!

–Malditas... Pero si un día controlásemos ese mecanismo, ¿podría yo ser inmortal?
–¿Y sería interesante la inmortalidad? ¿Qué sentido tiene vivir si no vas a morir?

–Sí, ya, bueno, pero... ¿sería posible o no?
–Podríamos ir cambiándole órganos, pero habría que ver si usted seguía siendo usted...

–¿De cuántas células estoy formado?
–De 100 millones de millones de células, es decir, de 100 billones de células.

–¿Y cuánto tiempo vive cada célula?
–Cada día se te mueren 100.000 millones de células, que se renuevan con otras tantas. Cada día renuevas una de cada mil células.

–Entonces, dentro de mil días ¡seré otro!
–Tus células serán otras, sí, pero tú no eres tus células: tú eres algo más que células...

–¿Qué más soy yo?
–Memoria, recuerdos... Hay ciertas células que perviven toda tu vida: las neuronas.

–¿Las neuronas no mueren?
–Sí, también se nos mueren unas 3.000 neuronas cada día, pero tenemos tantas...

–¿Y qué células son las más efímeras?
–Quizá las de las papilas gustativas, que se renuevan cada cuatro días. Las de la sangre y la piel se renuevan también a buen ritmo.

–Y todo eso programado genéticamente...
–Sí, pero tampoco creas que tú eres sólo tus genes. Incluso unos gemelos univitelinos, clónicos, presentarán con el tiempo diferencias –por ejemplo– en sus sistemas inmunitarios, por causas accidentales diversas...

–Cada individuo es único, pues: ¡soy único!
–Sí, aunque en su fase como embrión fuese usted idéntico a un embrión de pez...

–¿Yo fui como un pez?
–Y después su embrión fue igual al embrión de rana, y después al de pájaro, al de ratón... La evolución del embrión humano refleja la evolución de las especies que filogenéticamente nos precedieron...

–¿Qué campo de investigación le parece más apasionante de cara al futuro próximo?
–El relativo al cerebro humano. Explicar qué es la consciencia... Explicar mediante qué procesos aprehendemos el mundo... Explicar los procesos inconscientes...

–Muy ambicioso...
–Complejo. ¡Me sorprendería que hubiese una explicación simple para todo eso...! Pero quién sabe, quizá al final sí sea simple...

–¿Cómo deberían prepararse los científicos que quieran dilucidar todos esos enigmas?
–Como todo buen científico: que exploten una mezcla de pensamiento libre, atrevido, loco... con una disciplina muy estricta para contrastar todas las hipótesis hasta el fondo.

–¿Alguna otra cualidad necesaria?
–Ser un poco artesano, para trabajar bien en laboratorio. Ser muy tenaz en el trabajo. Y, lo más importante: ¡no enamorarse de las propias ideas, por bellas que sean! Si hay que echarlas a la basura, ¡se echan!, y a otra cosa.

–Aunque duela.
–Sí. También es útil tener sentido del humor, para no tomarse muyen serio: ¡ser pomposo es el pecado más imperdonable del científico! Si lo eres, mejor hazte abogado. Ah, y también conviene ser un poco ignorante.

–¿Ignorante? Me sorprende...
–Los mayores descubrimientos los han hecho científicos jóvenes o poco duchos en esa área. ¿Por qué? Porque ser un poco ignorantes los empujó a probar cosas que el sabio veterano descartaba, pues saber demasiado paraliza: “Eso no funcionará”, pontificas.

–¿Qué lectura recomendaría a todo joven con curiosidad científica?
Cazadores de microbios, de Paul de Kruif. A mí me influyó mucho.

–¿Y algún consejo?
–¡Creemos ya un banco para coleccionar el ADN de todas las especies vivas posibles! El ser humano destruirá toda criatura viva en este planeta, ¡seguro!, y ese banco permitiría que algún día pudiéramos recrearlas.


ENIGMAS
Estamos en un hotel y se niega a salir a la calle para la foto (fuera hace frío, eso sí). En algún sitio he leído que Brenner es arrogante, y temo lo peor... Pero no: la charla es amable y cordial, sonríe mucho y bromea sobre sí mismo. “¿Arrogante yo? Quizá sólo sea que suelo tener razón...”, dice entre risas. Éste es uno de esos hombres que han cambiado el mundo: trabajó junto a otros grandes cerebros del siglo XX como Jim Watson, Francis Crick, François Jacob, Jacques Monod... Entre todos han ido leyéndonos páginas enteras del libro de la vida y desvelándonos enigmas acerca de cómo estamos hechos... “Si la ciencia puede abrir una caja, ¡la abrirá!”, sentencia Brenner. Ha estado aquí invitado por la Fundació La Caixa y se puede leer su autobiografía en Viure per a la ciència (Bromera)


VÍCTOR-M. AMELA
(Foto: Jordi Belver)