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dijous, 22 d’octubre del 2009

KAZUHITO YOKOI, padre del robot humanoide más avanzado del mundo

"Mi robot ha desfilado vestida de novia"



Tengo 47 años. Nací y vivo en Japón. Estoy casado y tengo una hija. Hace años yo era un oficial gubernamental y en política debía mantenerme central, pero siempre me ha preocupado la felicidad de las personas. Como muchos japoneses, no tengo ninguna creencia espiritual



HRP-4C le llama papá?
No, porque yo me considero más un hermano que un padre.

El nombre no es muy romántico.
Se llama Miin; HRP-4C es el modelo. La diseñé para la industria del entretenimiento, espectáculo, animación, películas..., que en Japón es una industria muy potente. Y Miin se desenvuelve muy bien, triunfó en las pasarelas desfilando con trajes de novia.

¿?
Camina, habla, canta y tiene apariencia humana. Mide un metro cincuenta y cuatro centímetros, que es la altura media de las japonesas, tiene su misma estructura corporal y una bonita melena negra.

¿Piensa?
No, y tampoco tiene sentimientos.

¿No es ese el futuro de los robots?
Algunos investigadores aspiran a construir un robot que tenga emociones, pero yo no; para mí un robot es una máquina, como un teléfono. Claro que es posible ponerle ciertas emociones al móvil, pero para qué.

Si queremos que un robot interactúe con los humanos, debe aprender relacionándose con nosotros.
Sí, hay muchas investigaciones al respecto y está claro que si los robots pudiesen aprender de las personas serían muy útiles, pero es un poquito difícil conseguirlo.

¿Por qué?
Algunas personas no tienen dificultad en mostrar sus sentimientos y en expresar lo que les gusta y lo que no les gusta, en ese caso es fácil que el robot comprenda sus emociones.

... Pero no las de los retorcidos.
Claro, algunos, aunque estén sonriendo, por dentro están enfadadísimos o muy tristes.

Entonces, primero tiene que evolucionar el ser humano.
Tal vez, porque ese tipo de interacciones también son muy complicadas para las personas. Aunque se está investigando en la emocionalidad y el pensamiento de los humanoides, tecnológicamente, más allá de rudimentos de laboratorio, todavía no es posible. Fíjese en Miin.

Sonríe.
Está programada para que si alguien le dice algo descortés ponga cara de enfadada, así que expresa cierta emoción, reacciona como una persona, pero es un programa.

¿Para que los robots tengan sentimientos deben aprender a sentir?
En ingeniería, sentir y reconocer es lo mismo. Algunos investigadores trabajan en esas cuestiones. La principal dificultad es la evaluación de los estímulos. Si un robot hace algo como ponerse una botella en la cabeza y tú te ríes, entenderá que eso que ha hecho no es algo habitual y así podrá ir comprendiendo cómo reaccionamos.

Les cuesta discernir.
Si encontramos un buen método para comprender lo que siente una persona, los robots podrán aprender. Hay robots personales que pueden aprender con facilidad a interactuar con sus amos. Pero si van destinados al público es fácil que se confundan.

La cara y las manos de Miin parecen humanas.
Son de silicona. Cuantos más sensores le pongas bajo la piel, más sensibilidad tiene y puede percibir dónde le estás tocando, pero con Miin no lo hemos hecho, ¿para qué?

...
Físicamente, Miin es el robot más avanzado, pero no en su inteligencia, se puede conseguir mucha más interactividad utilizando ordenadores más potentes y muchos más sensores; pero si quiere saber qué es lo que a mí más me sorprende, se lo contaré.

Por favor.
Robots capaces de hacer operaciones de una precisión que la mano humana no puede conseguir, pero son los médicos los que dirigen la máquina. El médico hace un movimiento de cinco centímetros y el robot lo traduce a 0,5 milímetros. Y otro tema apasionante es el exoesqueleto, gente que tiene por ejemplo las piernas paralizadas se pone encima, como un guante, un robot que mueve sus piernas y consigue que caminen.

¿Los robots hogareños son el futuro?
Es un gran campo. El robot hogareño de mayor éxito es un aspirador que te aspira toda la casa sin tropezar con ningún mueble.

Yo me refería a robots que preparen el desayuno, limpien la casa, laven la ropa…
Si hay demanda se desarrollarán, tecnológicamente es posible.

¿En Japón tienen algún comité de ética respecto a los humanoides?
No, el Gobierno está creando una normativa de seguridad para los robots, pero no tiene nada que ver con la ética. Los japoneses no tienen miedo de los humanoides. En las películas y animaciones de Japón el robot siempre es el amigo, así que no nos inquieta estar en un futuro rodeados de robots.

¿Ha visto Blade runner?
Es una película de Hollywood, muy alejada de la idiosincrasia japonesa. Algunos investigadores están trabajando en crear interface con los cerebros, una conexión entre máquina, ordenador y cerebro con conexiones directas, como los personajes de Matrix.

A los replicantes de Blade runner se les implantan sueños y recuerdos.
Para conseguir eso es necesaria una conexión cerebro-máquina y, en mi opinión, aunque todo es posible, algunas cosas no nos gusta hacerlas; es una decisión nuestra, no se trata de que sea posible o no.




El sueño de Yokoi

Este doctor en Ciencia de Ingeniería Mecánica está considerado una eminencia mundial en robótica. Su especialidad son los robots humanoides. Ha venido a Barcelona a participar en el programa Asia Innova, organizado por Casa Àsia y la Fundación Ramón Areces, y a presentarnos a Miin, una estupenda robot de apariencia humana, única en su especie. Pero cuál es el sueño del señor Yokoi... "Crear un robot humanoide que me acompañe en mis viajes". ¿Que suba al avión y se ponga el cinturón? Sí. ¿Una especie de secretaria? "No, no..., yo quiero ser su secretario. Quiero a mi lado una gran estrella de cine que cante, baile y sonría mucho, el nivel tecnológico me lo permite, así que la próxima...".



IMA SANCHÍS


dilluns, 16 de març del 2009

FÉLIX ARES, doctor en Informática

"Sueño con un robot que me haga la cama"


Tengo 61 años. Soy leonés, científico, profesor de Arquitectura y Tecnología de Computadores, y asesoro al Museo de la Ciencia de Donosti. Estoy casado y tengo gemelos treintañeros. Soy de centroizquierda. Soy ateo. Presido la sociedad para el avance del pensamiento crítico


¿Cuál fue el primer robot de la historia?
Homero cita en La Ilíada dos estatuas de oro "semejantes a jóvenes vivos, con inteligencia, voz y fuerza", en las que Hefesto, su dueño, se apoyaba para desplazarse.

¿Debo creer a Homero?
Crea que siempre hemos soñado con máquinas que hagan cosas para nosotros.

¿Y cuándo lo conseguimos?
Herón de Alejandría, en el siglo I d. C., fabricó un teatrillo con figuritas que interpretaban ¡cinco actos de una obra!, con engranajes movidos por vapor de agua.

¿No hay otro precedente más práctico?
Juanelo Turriano, el relojero de Carlos V, construyó un "hombre de palo", autómata que según la leyenda le hacía la compra.

¿Fueron los autómatas protorrobots?
Sí. Hubo muchos en los siglos XVIII y XIX: uno tocaba el órgano, otro dibujaba, otro escribía... Y otro jugaba al ajedrez, como el inventado por el español Leonardo Torres Quevedo en 1914, tan ingenioso que es digno precedente de la inteligencia artificial.

Bravo por Torres Quevedo.
Que, por cierto, inventó el telekino: un mando que emitía señales de radio y con el que dirigió un barco. ¡Nuestros mandos a distancia son sus herederos!

¿Cuándo podemos hablar de robots?
En checo hay una palabra para el trabajo duro y forzado: robota. Una obra teatral de Carel Kapek creó en 1920 hombres mecánicos para trabajos duros: robots, los bautizó.

Y hoy trabajan en nuestras fábricas.
Sueldan vehículos, montan circuitos electrónicos, rastrean Marte, operan rodillas, fabrican fármacos... No tienen aspecto humanoide, ¡pero hacen muchas cosas por nosotros!

Pero aún no son inteligentes, ¿eh?
Cada vez que una máquina empieza a hacer algo que antes considerábamos inteligente... ¡dejamos de considerarlo inteligente!

Bueno, aún hay clases...
Resulta que lo singular de la inteligencia humana son las emociones. Lo llamamos sentido común. Y nos permite funcionar, tomar la mayoría de las decisiones. Tomarlas con la razón sería inviable, bloqueante.

¿Hasta dónde es capaz hoy de llegar la inteligencia artificial?
Hasta donde hace unos años creíamos dificilísimo: ganarnos siempre al ajedrez, por ejemplo. Basta con ejecutar muchísimos cálculos complejísimos muy rápidamente.

¿Podrá predecir un computador el clima que hará aquí el 16 de marzo del 2019?
Si el clima es un sistema caótico -como se sospecha-, no: cualquier ínfima variación -el aleteo de una mariposa- altera el proceso hasta lo impredecible. Pero si el clima no fuese un sistema caótico -como algunos mantienen-, sino sólo un sistema complejísimo, sí predeciremos el clima..., aunque a costa de cálculos potentísimos, claro.

¿Y hasta dónde no puede llegar hoy la inteligencia artificial?
Hasta donde hace unos años creíamos facilísimo: traducir lenguas. Hace 58 años, Chomsky profetizó que sería lo primero que haríamos. ¡Y seguimos sin conseguirlo!

¿Por qué resulta tan complicado?
Porque la palabra fresa no es sólo una palabra: conlleva asociada una red de millones de conocimientos, sentidos, sentimientos, sensaciones, emociones, experiencias, recuerdos... Todo eso está en el traductor humano, pero ¿cómo introducirlo en una máquina de modo ordenado y coherente?

Dígamelo usted.
Al poderoso cerebro humano le cuesta dieciséis años de aprendizajes interiorizar un idioma con sus sobreentendidos. Diseñemos computadores capaces de aprender, ¡y que aprendan, como los niños! Quizá dentro de cincuenta años lo consigamos.

Computadores con sentido común.
Sí. Si a un ordenador le preguntas cómo acabar con un conflicto entre dos tribus, concluirá que eliminando a una de las dos. Pero el sentido común es otra cosa, ¿verdad?

Pero si aprenden, quizá un día el ordenador nos diga: "Prefiero no hacer esto".
No necesitamos que sean tan listos. Basta con el sentido común justo para ayudarnos.

¡O quizá se enamoren! ¿Y entonces?
Recuerdo un computador al que se le alteraban las funciones cada vez que cierta chica entraba en el recinto en que estaba. ¿Se había enamorado? Descubrimos que las fibras de la blusa de esa chica, cargadas electrostáticamente, ¡eran lo que le perturbaba!

¿Hacia dónde avanza la investigación en inteligencia artificial y robótica?
Traducciones, comprensión de manuscritos, de lenguaje oral con ruido de fondo... Una persona sabe discriminar una voz en un bar ruidoso, una máquina no sabe.

Algo que parece tan fácil...
¡También nos parece fácil caminar! Pero apenas hemos logrado que un robot lo haga.

¿Lograremos que una máquina vea?
Hemos logrado que reconozca a un perro en todas sus posturas. ¡Increíble logro! Y ya casi tenemos brazos protésicos con sensores de tacto y presión. Y chips que funcionen como el hipocampo, donde implantarlos en casos de parkinson: ¡fuera temblores!

¿Qué tipo de robot le gustaría lograr?
Uno que hiciese las camas.

¿Algo tan simple?
¿Simple? Distinguir sábanas de mantas, cogerlas, desdoblarlas y doblarlas, colocarlas en el lugar exacto... ¡es complejísimo! ¡Será una de las últimas cosas que roboticemos!



HAL 9000

Nuestro empeño en crear inteligencia artificial nos ha impelido a escrutar en la inteligencia de los seres vivos: el objetivo es conseguir esclavos que nos liberen de tareas fatigosas. Hablando de inteligencia artificial, de robots, de computadores hoy capaces de proezas como pilotar trenes y aviones..., acabamos hablando de cómo hacer una cama. Félix Ares, que fue programador de ordenadores y que colaboró con la NASA, es un ameno divulgador científico: en su libro El robot enamorado (Ariel) traza Una historia de la inteligencia artificial cuajada de datos, anécdotas e ideas. Su ídolo es HAL 9000, de Una odisea en el espacio,esa "máquina que aprende", como las que Ares me anticipa.


VÍCTOR-M. AMELA



dilluns, 9 de març del 2009

ED PARSONS, cofundador y portavoz de Google Earth; diserta en Globalgeo, Fira de Barcelona

"Somos la última generación que podía perderse"



Tengo 43 años y hace 20 que soy cartógrafo. Nací en Londres. Mi teléfono móvil Google permite mostrar mi situación a mi equipo en todo momento: menos mal que mi mujer no quiere saberla. Los mapas fueron el poder de unos pocos: hoy nosotros se lo hemos dado a todos



Si tomo el sol in púribus en la terraza... ¿podrían fotografiarme sus satélites y hacerme salir en Google Earth?
...

... Es una leyenda urbana.
Lo más detallado que puede fotografiar uno de nuestros satélites para Google Earth sería algo como esta mesa: 50 cm de diámetro.

...
No sé si lo que a usted le preocupa que fotografíen los satélites tiene esas dimensiones.

...
Entonces, tranquilo, hombre. Y tranquilice, además, a sus lectores: los tecnólogos geoespaciales no estamos pendientes de lo que pasa en los tejados de Barcelona.

¿Qué es lo más pequeño que ha reconocido en una foto de satélite?
Un cisne a punto de alzar el vuelo en un lago de Canadá.

Magnífico.
El azul profundo del lago y la blancura del ave permitieron detectarlo en una foto magnífica y ya ve que inolvidable.

¿Qué desfase de tiempo hay entre lo que vemos en Google Earth y el presente?
Nosotros componemos las imágenes con información de satélites y otras múltiples fuentes: transcurren entre uno y tres años desde que se toma la imagen hasta que se puede ver en Google Earth. Cada día renovamos alguna parte del planeta, de forma que nunca una visión es igual a la anterior.

¿Qué es lo más útil que ha conseguido Google Earth?
Soy geógrafo y cartógrafo. Lo primero que aprendí en la universidad es que un mapa es poder. A veces es la clave del poder.

Por lo menos, lo fue.
Muchos perdieron la vida antaño por robar, copiar o simplemente mirar un mapa: era un instrumento de dominio para las élites, para aristócratas y gobernantes.

¿Ya no lo es?
He trabajado para instituciones como la UK National Mapping Agency y otras cuya máxima preocupación era precisamente evitar la fuga de información: no querían compartir su poder con la gente...

Una típica obsesión de burócrata.
... Por eso ha sido enormemente liberador para mí cofundar Google Earth, junto con nuestro equipo de ingenieros, informáticos y cartógrafos GIS (Geographic Information System): hemos repartido el poder de la cartografía con todos...

Todos los que tengan un PC con ADSL.
En principio, cualquiera. Y eso es la esencia de la democracia digital que ahora nace.

¿No censuran nada por seguridad?
Nosotros nunca censuramos, pero las fuentes que nos proporcionan información -algunas, militares o estatales- sí censuran.

Por ejemplo...
Es censura convertida hoy por la tecnología en anacrónica, ociosa y ridícula: tras el 11-S, a alguien en la Administración estadounidense se le ocurrió difuminar en las fotos por satélite los contornos de... ¡la Casa Blanca!

Edificio absolutamente desconocido.
Una foto que puede tomar cualquiera que pasee por Washington. Del mismo modo, sus prevenciones de secreto a menudo son contraproducentes y más que disuadir atraerían a un potencial terrorista.

¿En qué sentido?
Pues ese difuminado impuesto en algunas áreas en realidad está proclamando: "¡Aquí hay algo de interés nacional o militar!".

Tapar es el mejor modo de exhibir.
También -modestamente- hemos cambiado la forma en que concebimos el mundo. Metimos Darfur en la agenda de la Casa Blanca.

¿Cómo?
Cuando empezó a saberse del genocidio de Darfur, nadie sabía bien ni dónde estaba. Hace sólo unos años hubiera costado una fortuna convertir ese genocidio en un asunto candente para la opinión pública...

¿Y ustedes qué hicieron?
Dar información y poder a los que quisieran. Con Google Earth, pudieron comprobar que, efectivamente, las tropas gubernamentales y sus aliados habían incendiado casas y pueblos -se veía en las fotos de satélite- y habían desplazado a la población.

Una masacre.
En colaboración con el Museo del Holocausto de Washington, interpolamos testimonios y fotos de la matanza en la red con las de los satélites, y hubo eco en los medios. Así se creó un clima de opinión que propició la inclusión de Darfur en la agenda de política exterior de Estados Unidos.

Buen ejemplo.
Hay tribus amazónicas que han utilizado Google Earth para denunciar talas masivas de selva en sus territorios, y hemos desarrollado una aplicación que permite comparar imágenes de un área a lo largo del tiempo, lo que evidencia el cambio climático.

¿Algún uso indeseable?
Mire mi móvil Google: llevo una aplicación que permite a mis colegas de trabajo ver en todo momento dónde estoy.

Muy indeseable.
No, porque yo les he autorizado.

Que exista la opción ya condiciona: si su jefe pide controlarle y usted se niega, deberá buscar excusas para negarse.
Afortunadamente, mi mujer no quiere tenerme localizado siempre. Si ocurre algo grave, dice que preguntará a mis compañeros.

¡Qué peligro!
Usted siempre podrá decidir quién le puede controlar. La libertad es ampliar la capacidad de elección.



Ojo al móvil chivato

A Parsons le preocupa que, del mismo modo que ya nadie sabe dividir -¿para qué, habiendo calculadoras?-, nadie sepa leer mapas -¿para qué, con Google Maps en el móvil?-: "Somos la última generación que podía perderse". A mí lo que me acongoja es perder el derecho a perderme. Porque su dichoso móvil Google permite a cualquiera -él jura que sólo con previo consentimiento- ver en qué rincón del planeta estás en cada momento. La mera existencia de ese chivato ya nos está condicionando ahora. Millones de almas -antes libres- tendrán que inventarse excusas para no dar acceso a su localización continua a jefes/-as, novios/-as y padres obsesivos. Habrá que recuperar las benditas cabinas.


LLUÍS AMIGUET



dimecres, 11 de febrer del 2009

MATEO VALERO, director del Barcelona Supercomputing Center (BSC)

"Los PC serán 10.000 veces más rápidos con terabytes y teraflops"


Tengo 56 años: la experiencia suma más de lo que se cree en ciencia, porque hoy tu inteligencia es la de tu equipo. Nací en Alfamén: ´alfa´ y ´men´, Zaragoza. Gozo al ver el Barça en 3D. Casado, un hijo. Soy siempre positivo: la alegría es mi religión.¿Política? No escucho la Cope


¿Para qué sirve su supercomputador?
Para plegar una proteína; mejorar la predicción del clima y el cambio climático o diseñar aviones y helicópteros...

¿Alguna utilidad inimaginable?
... Estamos diseñando la PlayStation 4: llevará un procesador cien veces más rápido...

¡No fastidie, que acabo de comprar la 3!
También nosotros fuimos el primer ordenador del mundo y hoy el primero, Road Runner,es catorce veces más rápido; pero seguimos siendo competitivos: simulamos intervenciones en corazones humanos con el hospital de Sant Pau y también hemos simulado los efectos de la dichosa limitación de los 80 kilómetros por hora...

Otra alegría que me da.
A mí no me entusiasman las prohibiciones, pero fue un reto. Lo que sí me entusiasmó fue ayudar al campeón de ajedrez Miguel Illescas a preparar la derrota de Deep Blue.

¿Qué no puede hacer su máquina?
Un niño me preguntó si el supercomputador podía calcular la existencia de Dios.

Ya lo intentó la cábala.
Le dije que no, pero le consolé explicando que podía ser la mejor máquina de videojuegos del mundo.

¿Y para invertir en bolsa sirve?
David Shaw, un genio de la supercomputación, se forró precisamente modelando inversiones bursátiles con una supermáquina. Ha diseñado el superordenador más potente del mundo, Anton -mil veces más que el nuestro-, pero lo monopoliza para así poder patentar cantidad de descubrimientos.

A Shaw le gusta el dinero...
También está avanzado en plegar proteínas y con resultados sorprendentes que permiten falsacionar teorías, abrir caminos insospechados a la ciencia y eliminar otros: ahorrar tiempo y esfuerzo.

Lo de plegar proteínas impresiona.
Piense en un superordenador como un gigantesco microscopio que anticipa el futuro: la teoría y la investigación básica lo apuntan; después, el laboratorio lo prueba y por fin el superordenador lo simula.

Por ejemplo...
Podemos teorizar sobre la gripe aviar y estudiarla en el laboratorio, pero sólo un superordenador anticipa cómo se va a propagar en la población y permitirá diseñar estrategias para combatirla. Road Runner trabaja en genómica, astronomía y clima, pero sobre todo está especializado en simular el envejecimiento del arsenal nuclear de EE. UU. para anticipar sus riesgos,

Espero que funcione de verdad.
Yo me divertí mucho cuando se diseñaba el procesador de la PlayStation 3, cuyo procesador es también el de Road Runner,que utiliza 12.000 PowerXCell 8i mejorados.

¿Por qué le gusta tanto la Play?
La 3 no tiene grabadas como antes las soluciones a cada situación del juego, sino que las simula. Y la 4 será una máquina de ensueño con capacidades increíbles.

En mi pueblo aún hay radios de galena.
Y yo escuché un mundial de fútbol con una radio de lámparas. Cada radio tenía cuatro y cada una equivalía a un transistor.

Y para poder escucharlas había que esperar a que se calentaran.
Donde entonces se metía un transistor ahora se mete un millón; en 4 cm2 caben cinco mil millones de transistores. Recuerde la ley de Moore: cada dieciocho meses se duplica el número de transistores en un chip. Esta ley ha marcado el paso a toda la industria informática y también a los investigadores.

¿Hasta cuánto y hasta cuándo?
La nanotecnología de silicio tiene los días contados: simplemente, no caben más transistores en un átomo de silicio debido a fenómenos cuánticos. El cálculo es que lleguemos al límite en seis generaciones: doce años. Entonces tendremos 256.000 millones de transistores en 4 cm2.

Para quien pueda pagarlos.
Todos podremos. En 1991, cada gigabyte en disco costaba un millón de pesetas. Ahora regalan USB de 1 giga en las tiendas. Lo que sí me preocupa es la inmensa cantidad de energía que gasta y gastará esa megacapacidad de procesamiento, y las telecomunicaciones necesarias para unir ordenadores.

En teoría, los ordenadores simplificaban nuestra existencia.
Google ya tiene que soportar críticas por la multiplicación exponencial del gasto eléctrico que provoca su uso de servidores. Y aquí pagamos un millón de euros al año de luz.

¿Se podrá ir más allá pese a todo?
Podremos seguir avanzando en densidad y especialización de procesadores. También se apunta, para cuando se agote la era del silicio, la computación cuántica o la óptica, incluso utilizar moléculas o el ADN como procesadores, pero falta mucho para que sean utilizables. Y es que nuestros ordenadores son máquinas muy buenas.

¿Cómo serán nuestros PC?
Creo que llegaremos a tener PC diez mil veces más rápidos que los de ahora con teraflops de velocidad y terabytes de memoria.

Sonar, suena divertido.
Los retos en su diseño son el consumo energético y la disipación del calor del procesador. Hoy el segundo superordenador del mundo consume diez megavatios: como una ciudad de cien mil habitantes. Cien como ese necesitarían una nuclear entera.

¿Cómo elegir un buen ordenador?
Yo pregunto a mis estudiantes: tienen precios competitivos.



Energías eternas

El presidente de IBM Watson pronosticó que la demanda mundial sería de "cinco ordenadores" y Bill Gates aseguró que ningún PC necesitaba "más de 640 Kb". No sé cuántas profecías por el estilo habremos destilado en esta contra, pero espero que les lleguen con el mismo encanto baturro con que me las cuenta Valero, catedrático de la UPC y premio Eckert-Mauchly -el Nobel de la computación- 2007. Si no han visto el superordenador que dirige, vale la pena darse un paseo por la que fue antigua capilla Torre Girona, que lo contiene, y sentir cómo se mezclan allí las energías. De hecho, Valero el superinformático sigue llamando a una curandera de su pueblo cuando le duele la espalda.



LLUÍS AMIGUET



dissabte, 17 de gener del 2009

DAVID KIRKPATRICK, editor de tecnología en "Fortune"; analiza redes sociales en internet

"¡Pues claro que la gente se mete en Facebook para ligar!"


Tengo 56 años: mi hija de 16 no sale de Facebook y mi mujer se resistía; entró y ahora repite que "todo el mundo" está allí. Vivo en Nueva York: ¿dónde, si no? Facebook es la última frontera en política, publicidad y relaciones humanas, y el octavo país del mundo en población.


Explíquele a mi abuela qué es Facebook.
En Harvard desde siempre daban a los alumnos un álbum con las fotos de todos para que se conocieran...

Como la orla universitaria de antaño.
... En el 2004 unos estudiantes decidieron crear una versión interactiva de ese álbum en internet para poder relacionarse. Mark Zuckerberg empezó ese proyecto con 19 años y hoy, con 24, es uno de los multimillonarios más jóvenes del planeta, y Facebook ya tiene 150 millones de usuarios.

El octavo país en población del mundo.
Es una herramienta para crear relaciones y reforzar las que tienes, un formidable instrumento para socializar con un enorme potencial político y social aún por desarrollar.

¿En qué nos desarrolla?
En nuestra capacidad de crear relaciones en las que todos ganan: esa es la clave de nuestra evolución y no la competencia con un solo ganador. Lo demostró Robert Wright en Nonzero: the logic of human destiny (no cero: la lógica del destino humano).

Libro de cabecera de Bill Clinton.
También como individuos nuestro éxito depende de nuestra capacidad de relacionarnos. El solo hecho de que usted y yo hablemos aquí ahora mismo está creando valor para usted, para sus lectores y para mí.

Eso espero.
Wright demostró que las civilizaciones surgen - y no por casualidad-junto a mares, ríos y lagos, porque eran los mejores medios de comunicación, mientras que las culturas del interior quedaban atrasadas...

Yo no se lo diría a los de la meseta.
Quien se relaciona se enriquece y enriquece, y crece: la inteligencia es una red. Pues eso es Facebook y las redes sociales de internet.

¿No será que quieren ligar?
¡Pues claro que quieren ligar! ¡La gente quiere conocerse, salir, tener citas, divertirse, ligar...! ¡Y, sí, sexo...! ¡Si pueden! Son redes humanas al servicio de lo que los humanos desean. ¿No sabe usted que internet nació por el sexo? Y hoy es aún el primer motor de expansión de la tecnología en la red.

¿No hay nada más?
Pues claro. Las redes sociales elevan el nivel espiritual de la humanidad: nos permiten conocernos mejor a los de todos los países, etnias y credos. Podemos combatir la ignorancia mutua que alimenta el recelo donde se incuban las guerras. Y con un coste cero.

Facebook devora tu tiempo.
¿Hablar con los vecinos es perder el tiempo? Amí y a ellos, creo, nos tonifica y nos da buena energía. Pues Facebook es lo mismo.

Facebook roba tiempo e intimidad.
¿Vale la pena ceder parte de su intimidad para conocer la de los demás?

Cada uno contestará lo que quiera.
Pues 150 millones de personas han dicho que sí. Y 50 millones han puesto en Facebook su correo y su teléfono móvil.

Ya son ganas de que te llamen.
Y le contarán del tipo que perdió el empleo cuando su jefe leyó en Facebook que estaba resacoso y por eso no había ido a trabajar; o del chaval al que no le dieron un empleo, porque lo vieron allí borracho en una foto con sus amigos. Yes cierto. Hoy los empleadores te buscan en Facebook y miran qué pinta tienen tus amigos. Y deciden.

¿Si son feos influye?
Facebook influye. Hay muchos estudiantes que maquillan su Facebook para dar mejor imagen, porque los servicios de admisión de las universidades chequean todo lo que aparece sobre los aspirantes en internet.

¿Sin permiso? ¿Le parece legítimo?
Podría contestarle: No se preocupe por su privacidad, porque ya la ha perdido.Casi todos sus datos, privados o no, ya están en internet entre usted o no en Facebook, pero le recordaré, además, que Facebook tiene, como sus mejores imitaciones, un buen sistema de protección de datos. Si usted no quiere darlos, no pueden acceder a ellos.

Todo le parece a usted estupendo.
Todo no. Me preocupa que muchos jóvenes han dejado de frecuentar las cafeterías donde compartían charla con los amigos para relacionarse con esos mismos amigos a través de las redes sociales de internet.

A veces la distancia es lo que más une.
En cambio, la buena noticia es que Barack Obama le ganó el pulso a Hillary Clinton gracias a que en cada ciudad movilizaba en unas horas a todos los suyos a través de Facebook. El potencial político e ideológico de las redes sociales para el cambio y el progreso es enorme y está por explorar.

Aquí ya no hay político que no lo use.
Lógico: si eres político es por instinto de poder, y tu poder está en tus relaciones.

Y el dinero ¿dónde está en Facebook?
A su joven fundador y todavía dueño del invento los analistas le critican por falta de rentabilidad, pero yo creo que hace bien: primero expandir el negocio, que luego ya vendrá el dinero. Ir en busca del dinero rápido incluso antes de crear el negocio ya se hace demasiado a menudo. Y es un error.

¿Pero cómo vendrá el dinero?
De la publicidad que pierde a chorros la tele y la prensa y que se va a las redes sociales.

Son anuncios muy pequeñitos.
No está ahí el dinero. Los chavales ya no se enchufan a la tele, se enchufan a sus amigos en la red; una sangría de audiencia. Ya los encontrarán allí los anunciantes. Usted recomendando Coca-Cola a cien amigos les influye más que cien anuncios de Coca-Cola en la tele.



Pagar y leer

Kirkpatrick se ha metido en Facebook a aprender, pero también por si pierde el empleo. Antes de su curso en la Cambra de Comerç de Barcelona me cuenta que está asustado por la caída de la publicidad en Fortune,y que escribe un libro sobre Facebook para reforzar su reputación de analista. Cita los problemas financieros de The New York Times y me consuela explicando que, en cambio, los británicos The Economist y Financial Times son los únicos que ganan difusión en EE. UU.; a pesar de ser también los más exigentes con el lector o precisamente por eso. Convenimos en que no hay otro futuro para la prensa que conectar con la inmensa minoría dispuesta a leerla y a pagarla.


LLUÍS AMIGUET