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dissabte, 31 d’octubre del 2009

BIVEN MAMONTA, cirujano, educador, maestro de un selecto linaje de raja yoga

"Debemos aprender a controlar pensamientos, palabras y acciones"



Tengo 50 años. Nací en las afueras de Moscú y vivo viajando por el mundo. Soy doctor en Medicina. No tengo mujer ni hijos. El mundo entero debería estar unido en un único país. Me interesa el yoga: desarrollar la conciencia, ser sanos y crear salud a nuestro alrededor


¿Era usted cirujano?
Sí, trabajé durante 13 años en el hospital Central, entre Moscú y San Petersburgo. Era el asistente del director.

¿Por qué abandonó?
Me di cuenta de que muchas de las personas a las que yo operaba se podrían curar sin cirugía. Y entendí que la medicina química tiene dos partes: una cura y la otra lesiona.

¿Cuál es el problema?
Es difícil encontrar médicos sanos que puedan enseñarte a tener salud. Recorrí medio mundo buscando a ese tipo de personas. Estudié reflexología, hipnosis, psicología...

Acabó en Siberia.
Lo abandoné todo y me fui a las montañas de Altai, al norte del Himalaya, para estudiar la medicina altaico-tibetana. Mi maestro me enseño muchos métodos para ayudar a la gente, me formó en el yoga, chamanismo siberiano, astrología.

¿Y?
Entendí que cada parte del conocimiento es como una piedra en un gran edificio, como un mandala. En realidad, todo en la vida: crear una familia, educar a un hijo, estar saludable... son diferentes métodos para desarrollar un mismo conocimiento.

¿Qué conocimiento?
Cada persona tiene su individualidad, pero no está desarrollada, para ello debe encontrar su talento.

¿Qué significa eso?
Las personas son como las flores: una es un los maestros no pueden encontrar esa individualidad en cada uno de sus alumnos, y los podan a todos del mismo modo, como si fueran la misma flor. Así perdemos la individualidad. Si una persona es un artista pero trabaja de oficinista, no puede ser feliz, su individualidad está oprimida.

Entiendo.
Cuando uno empiezaa manifestar su talento iente mucha alegría y satisfacción. Hay que dejar a los niños hacer lo que quieren dándoles apoyo. Si quiere pintar, darle papel, y a través del desarrollo de ese talento trabajar el intelecto, la mente y la salud.

Deme más pistas.
Control sobre nuestros pensamientos, palabras y acciones. Cuando hablamos, trabajamos o hacemos cualquier cosa, en ese momento debemos observar nuestro estado interno: emocionesy pensamientos. Debemos cambiar nuestra percepción de la vida para cambiar nuestras reacciones, pero es difícil.

¿No lo es para los niños?
No, pero hay que librar al niño de los juicios y enseñarle a ser más consciente de sus actos. Cuando tenemos consciencia en cada situación obtenemos mucha energía. Hay que quebrar la línea de situación, juicio y reacción porque actuamos por reflejo.

... Viejas reacciones actualizadas.
Si logramos reaccionar de manera distinta, tendremos una vida diferente. Si somos capaces de observar la reacción en el momento en que sucede, cambiamos nuestro futuro.

¿Cómo ayudar a nuestros hijos?
No creándoles juicios, porque los padres hacen de sus hijos una copia de ellos. Otro error: “Yo no soy feliz, pero quiero que tú lo seas...”, eso no es posible. Esos padres deben encontrar para su hijo un maestro feliz que les muestre qué es ser feliz; y confiar en él. Plantearse: ¿qué tipo de persona enseña a mi hijo?, ¿es capaz de iluminar su talento?

Talento es una palabra ambiciosa.
Para desarrollar la genialidad en los niños hay que observar lo que los niños quieren. Uno quiere pintar en la pared, otro baila continuamente; y lamamá dice: “Estate quieto”. Mejor apoyar su entusiasmo, darle posibilidades para que crezca ese entusiasmo.

¿Y para el adulto?
Es un poquito más difícil, pero el camino es retornar al juego de la infancia y dejar que el talento se manifieste, luego desarrollarlo.

¿Cómo encontrar el sentido de la vida?
Eso sí es difícil. En la niñez cada uno de nosotros recibimos de nuestros padres el mapa de la vida, ellos nos explican: “Cuando tú tengas familia serás feliz”, pero ellos tienen familia y no son felices, es como una mentira, y demasiadas cosas ocurren así.

¿Entonces?
Mejor callar, y si el niño da un paso en el auténtico mapa estará más feliz, más poderoso, y ese es el camino correcto. La base es la percepción de la vida y una buena filosofía, en especial para las relaciones.

¿Pero dónde la encuentras?
En el otro. La obtienes de alguien que la tiene. De las personas infelices obtenemos conocimiento de cómo ser infelices; de las personas felices, de cómo ser felices. Cuide sus relaciones. Y por supuesto: es muy positivo encontrar un buen maestro en la vida.

¿Cómo corregir la infelicidad?
Yendo a la raíz, revisando los programas que has recibido e interiorizado. Hay que entender que la vida fluye, que aferrarse es sufrir. Y profundizar, todas las religiones tienen sus mandamientos y todos obedecen a leyes cósmicas, hay que entender su significado. Por ejemplo: no matar significa no matar tu propia alegría, ser más profundo, significa que no asesinesaDios dentro de ti.

Defíname Dios.
Es el absoluto, y eso es lo que debemos encontrar dentro de nosotros. Cuando lo hallamos, nos volvemos absoluto.

¿Y qué me puede decir de la magia?
En la lengua rusa tiene la misma raíz que yo puedo. La persona mágica es la que crea la idea y la puede realizar en el plano físico.





TRANSFORMACIÓN

Tras 13 años ejerciendo la cirugía y crear uno de los primeros grupos de medicina preventiva en los hospitales rusos, abandonó todo lo conocido y se adentró en Siberia, donde aprendió entre chamanes, y en el Himalaya, donde conoció otras tradiciones sanadoras. Ahora, a través de su Fundación para el Desarrollo Armónico del Ser Humano (www.uurraahh.com) , con sede en Galicia y nombrada por la Xunta de interés gallego, quiere crear una escuela para niños. Imparte cursos por todo el mundo explicando la síntesis de todo lo aprendido, y el 4 de noviembre ofrecerá una conferencia gratuita en el colegio mayor Sant Jordi.



IMA SANCHÍS



dimecres, 3 de juny del 2009

CRISTÓBAL SERRA, escritor, traductor y erudito asnómano

"¡Se impone un pacto con el asno! Daría sosiego al siglo"



Tengo 86 años. Nací y vivo en Palma de Mallorca. Leo y escribo, he traducido a Swift, Blake, Bloy, Melville, Michaux, Papini, el Tao… Estoy soltero y sin hijos. No tomo en serio las ideologías: ¡la salvación no viene de ahí! De viejo, se me vigoriza lo judeocristiano. Venero al asno



¿Qué tiene el asno?
Sin el asno no hubiese existido ninguna civilización mediterránea. ¿Qué tal?

¡No es poco!
Es el único animal por el que he sentido simpatía. En los veranos de la infancia veía detenerse ante la puerta de casa a un arriero con sus borricos... De adulto, la asnomanía es la más firme de mis obsesiones.

¿Desde cuándo?
Hace medio siglo entré en una librería de viejo embarrada tras una inundación en Valencia y salvé un tomo de 1837: El asno ilustrado, obra de un ex clérigo. ¡Desde aquella lectura he reflexionado más sobre el asno que sobre cualquier otro asunto!

Comparta conmigo sus reflexiones.
Este animal heráldico y cósmico simboliza la materia: por ello se le ha vejado y demonizado. Sobre todo al asno bermejo... ¡Por eso fundé yo la Hermandad del Asno Bermejo! Debería instituirse una cátedra de Asnología, una facultad de Ciencia Asnológica.

¿Qué enseñaría?
La cachaza y sabiduría del asno, que daría sosiego al siglo. El ritmo pausado mediterráneo. La labor silenciosa y callada. El pasar sobre las ofensas. ¡Se la tiene por necia, siendo la criatura más sabia! Napoleón tuvo su cuerpo de observadores de orejas de asnos.

Qué me dice... ¿Para qué?
Antes de entrar en batalla, consultaba: el temblor de las orejas de los asnos anticipa eventos meteorológicos y propiciatorios. Ya para los dinastas egipcios fueron símbolo de sabiduría: adoptaron las orejas de burro -teñidas de rojo- como distinción de su cetro.

Lo aprendo de su cátedra asnológica.
Sepa también que Aarón, el pacificador hermano de Moisés, como sumo sacerdote de los hebreos adoptó esas orejas de burro sobre su cabeza (Éxodo, 28, 4)..., ¡distintivo sacerdotal que se convertiría en tiara papal!

Lo recordaré si veo al Papa con tiara.
¡Asinario signo de sabiduría y pacificación! El calmo solípedo fue para el pueblo judío animal sacrosanto: el jumento es la primera criatura citada en el Génesis, y la más citada en la Biblia. Y borricos indicaron dónde había agua cuando morían de sed los hebreos en el desierto del Sinaí. Yel Templo de Jerusalén custodió una cabeza de burro áurea.

¿Y qué decían los primeros cristianos?
Como judíos, eran fraternos con el asno: Jesús entró en Jerusalén en cabalgadura asnal. Y como asnos los caricaturizaron en Roma ¡y hasta por onolatras los tomaron!

¿Y griegos y romanos, qué opinaron?
Un burro portaba los materiales sacros para los cultos eleusinos de la diosa Ceres/ Vesta, así que una fábula cuenta que el solípedo se envaneció, y así le amonestaron: "¡Mira que no eres tú el dios, sino que sólo le llevas!".

¡Aplíquenselo políticos y dignatarios!
No vendrá de ahí la salvación: la salvación no es colectiva, ¡es individual! Nome interesan las ideologías, sino el drama humano.

¿Cuál es el suyo, don Cristóbal?
Tuve una infancia feliz y una adolescencia tuberculosa que pasé en Port d´Andratx, leyendo bajo el toldo de una barca...

¿Qué libros leía?
Libros que Mrs. Flower, una señora inglesa, me prestaba de la biblioteca de su barco. Así durante la guerra aprendí el inglés con el que luego traduje tantas obras... ¡Siempre tuve hambre de libros, un insaciable afán de lectura! Y si quieres libros, libros te llegan, igual que te llega dinero si quieres dinero.

¿Qué libro llegó que le marcase?
La religiosidad herética de William Blake quemó las alas de las mariposas de mi fe. Su filosofía poética me poseyó, y le traduje por primera vez en España. Y me cautivó el libro del Tao, que también traduje de su versión inglesa por primera vez al castellano…

¿Qué aprendió del Tao?
Un misticismo humorístico, hecho a base de paradojas. Una sabiduría solitaria...

¿Como la de usted mismo, quizá?
He vivido en soledad grande. La sociedad estigmatiza al solitario. Pero la soledad que no mata ¡vivifica! A Nietzsche la soledad le venció. Yo la he vencido: no es mérito, es gracia... Desde los 30 años -desaparecida cierta mujer-, vivo la dicha del desgraciado.

¿Qué dicha es esa?
Me lo dijo Papini al poseerme su espíritu: "Conoce usted la felicidad del infeliz". Y es cierto: he tenido una vida más desdichada que dichosa ¡pero sin sentirme hundido!

¿Entran espíritus en usted, me dice?
Han escrito a través de mi pluma Papini, Borges ("la eternidad es un laberinto", me dijo), Colón (me desmintió ser mallorquín), Quevedo… ¡Qué iracundo!: ahí me asusté.

¿Qué sucedió con Quevedo?
Quevedo me convulsionó la pluma con tanta ira que a punto estuvo de romperse. Se puso violento, me amenazó... Algo que habré escrito sobre él le indignó… Me intimidó tanto que abandoné esas prácticas.

Lo cuenta usted con una naturalidad...
Los espíritus nos vigilan. Pueden ayudarnos, y también perturbarnos... Yo no conecto con el discurso occidental de la razón continua y lineal, prefiero lo sutil y discontinuo, lo fragmentario y relampagueante.

Entonces verá usted la tele...
Ya no, porque dos veces me ha estallado el televisor entre chisporroteos. Y la segunda vez provocó un incendio en mi piso. ¡La televisión es muy, muy peligrosa...! Puede matarme. Yo noto que me tiene por enemigo. ¡Es satánica! Temo a la televisión y a los perros. ¡Se impone ya un pacto con el asno!




Sabio hermético

El amigo Emilio Manzano me ha descubierto a este escondido erudito mallorquín, sabio mediterráneo que bebe en pozos inundados de metáforas judeocristianas y orientales, ocultistas y mágicas. Enaltecido por Octavio Paz, Juan Perucho, Pere Gimferrer y otros iniciados en su sabiduría, Cristóbal Serra vive solo en un piso de Palma, rodeado de libros, conectado a herméticos conocimientos, inspiraciones y visiones, nimbado de espíritus de otros poetas, profetas, místicos y filósofos antiguos. Alejado del frenesí común, leer las grafomanías de Cristóbal Serra es algo distinto, remoto, secreto: El asno inverosímil, Viaje a Cotiledonia, Ars quimérica...Edicions Cort reedita ya todo su William Blake.



VÍCTOR-M. AMELA


dimecres, 13 de maig del 2009

JOSEP M. ESQUIROL, filósofo del tiempo

"Date tiempo"



Tengo 45 años. Nací en Mediona (Alt Penedès) y he elegido vivir allí, pausado. Soy profesor de Filosofía en la UB. Estoy casado y tengo tres hijos (5, 3 y 15 años). ¿Política? Honestidad y justicia social: sobra demagogia, faltan ideales. ¿Creencias? Duda filosófica, esperanza cristiana



¿Qué es el tiempo?
El tiempo es la vida. El ser ¡no es más que tiempo!

¿Soy tiempo?
Eres tiempo que pasa.

¿Soy más pasado, presente o futuro?
Mirar el tiempo como suma de instantes estresa: si los momentos pasados ya no son y los futuros aún no son, te devanas por vivir los presentes, escurridizos... ¡Ah, qué estresante, el carpe diem!

¿Qué propone, pues?
Otra actitud ante el tiempo. Entenderlo como oportunidad para hacer algo: acostarte, levantarte, ayudar, comer… El tiempo como invitación, como oportunidad (que viene de puerta). Estate atento para ver las puertas.

¿En eso consiste no perder el tiempo?
En hacer lo que la ocasión pida. "La regla principal de la educación, la más importante y más útil, no es ganar tiempo ¡sino perderlo!", dijo Rousseau. En las escuelas deberíamos aprender a relajarnos, a sentir el discurrir del tiempo. O sea, darlo: dar tiempo.

¿Por qué?
Porque dar tiempo es el modo de no perderlo. Dar tiempo es ganarlo. ¿Curioso, eh? Si das tiempo, obtienes tiempo. Y si no lo das, ¿lo acumulas? No: ¡no tienes nada!

Paradoja, sí.
Dicho de otro modo: tiene vida quien da vida. Quien es avaro con la vida no tiene vida.

Dígame: ¿a quién debo darle tiempo?
Primero, a ti mismo. Y a los demás: a tu mujer, a tus hijos, a un enfermo, a los alumnos... Si das tiempo, ¿qué más puedes dar?

¿Es el bien mayor, pues?
El más precioso. Dijo Wittgenstein: "El saludo entre filósofos debería ser: ¡date tiempo!". El tiempo es condición para pensar.

¿No nos damos tiempo?
Qué va. "¡No tengo tiempo!", repetimos. Vivimos apretujando el tiempo, apresurándolo. ¡Así no hay serenidad posible! Y la prisa engendra el mal del dogmatismo.

¿Ah, sí?
El dogmatismo es siempre una precipitación. Tómate más tiempo... ¡y verás cómo se te desvanece toda afirmación dogmática!

También suele decirse que "el tiempo todo lo cura"...
Todo lo que vivimos no volverá y, a la vez, ha sucedido para siempre: es irreversible.

Otra paradoja.
Lo que ha pasado no pasa: ¡queda! Pero el paso del tiempo te va alejando de eso, vas olvidando. Sólo el paso del tiempo nos cura del tiempo pasado. Este olvido es incompleto, ¡o perderías conciencia de tu identidad!

¿Mi identidad es memoria?
Memoria de tiempo.

¿Y cuándo comenzó el ser humano a tener conciencia del tiempo?
El sol sale y se pone. Ese ritmo (circadiano) es la acotación temporal primordial, base de toda medición del tiempo. Sumando días salieron semanas, meses, años. Y de una primera partición de las horas (prima minuta) salieron minutos, y de una segunda partición (secunda minuta),segundos.

¿El tiempo vuela?
O corre. Es una experiencia que acumulamos: que el tiempo es movimiento como el sol y que pasa rápido. La máxima sensación de paz y plenitud es la del tiempo detenido.

¿Usted la ha sentido?
Yo he decidido vivir fuera de Barcelona, y eso ayuda. En el pueblo, el día respira de otro modo. Démonos tiempo para sentir el respirar de los días. Si contemplas la vida con atención, ¡la verás ralentizarse! Verás que el mundo entero parece respirar...

¿Apología de la lentitud?
Prefiero hablar de vivir la experiencia del día con parsimonia, calma, tranquilidad, serenidad. Hacer una cosa después de la otra, y hacerlo bien. Prefiero hablar de la bondad de la pausa más que de la lentitud.

¿Hacemos una pausa?
Si tú te detienes... ¡regalo!: el tiempo se detiene. Esto prueba que el tiempo eres tú.

"Ya pararé cuando muera", he oído.
Solemos llenar nuestro tiempo de frenesí justamente para evitar este pensamiento básico: ¡vamos a morir! En el fondo, nos ocupamos mucho para así estar fuera de nosotros, desaforados literalmente. Por eso Pascal acertaba: "El gran mal del hombre es no saber estar solo en una habitación".

¿Nos angustiamos al abismarnos en nosotros mismos?
El ser humano es el único animal que se sabe finito. Eso acota y libera un tiempo, y nos entrega la responsabilidad de vivirlo: ¡saberse mortal y estar a la altura no es nada fácil!

Entonces surge la gran pregunta: ¿qué hago con mi tiempo?
Respuesta: dártelo y darlo.

¿Pese a que "el tiempo es oro"?
Es que esa frase expresa una mercantilización del tiempo, nuestra tendencia a convertirlo todo en recurso, en mecanismo de producción: recursos energéticos, recursos económicos, recursos alimenticios, ¡recursos humanos! Convertimos a las personas en meros recursos para la rentabilidad empresarial… ¡El lenguaje está hablándonos de cómo vemos el mundo!

El tiempo ¿avanza como una flecha o gira en círculo?
Son dos representaciones del tiempo: una expresa la idea de progresión; la otra, la de repetición. Y no sé cuál es menos trágica...

Una reflexión final sobre el tiempo.
Esto que dijo una mujer encarcelada: "Fuera de la prisión yo pasaba el tiempo; aquí dentro es el tiempo el que me pasa".



El respirar del día

Nos damos tiempo junto al reloj de sol de las playas de la Vila Olímpica. Charlamos en torno a las sugerentes reflexiones que vierte Esquirol en El respirar de los días / El respirar dels dies más aún -todo es tiempo: no tienes más que tiempo. Eres tiempo en tránsito. Finito y, por ello, precioso. "El tiempo nace a la vez que el cielo", dictaminó Platón, anticipando a Hawking y su flecha del tiempo. Estamos a tiempo de aprovechar el tiempo.




VÍCTOR-M. AMELA



dilluns, 23 de febrer del 2009

CLÉMENT ROSSET, filósofo

"Ya sabemos que lo peor es inevitable, ¡alegrémonos!"


Tengo 70 años. Nací en Normandía, en una familia medio española, y vivo en París. No tengo pareja ni hijos... y me sobra una pesadillesca caterva de primos. ¿Ideas políticas? ¡No he tenido ni una en mi vida!, y me odian por ello. ¿Dios? Es demasiado temprano para hablar de eso.



Podría ser una copita de fino? ¿Un Tío Pepe?

Hecho. ¡Por favor...!
De niño, durante la ocupación nazi en Francia, nos llegaban paquetes de España con estas cosas tan ricas, pues mi familia era medio española. Y discos de coplas, libros... Mi educación sensorial infantil es muy española.

Aquí llega su vinito.
Ah, ahora ya empiezo a ser persona...

¿Pero quién es usted? Según le he leído, ¡sostiene usted que el yo no existe!
Ese supuesto yo esencial -que restaría una vez despojado de máscaras sociales- no existe: es mera creencia, pura metafísica.

Bajo mi identidad, ¿no hay nada?
Nada. Toda identidad es social y nada más: tu identidad es social o no es. Sostengo lo que ya sugirió Lacan: "El yo extrae toda su sustancia del tú que se la otorga". Punto.

¿No soy más que mi relación con otros?
Lo ha entendido, bravo. Otra cosa es lo que usted y cada uno crea ser: eso son fantasmas de yo, ilusiones, ¡dobles de la realidad!

Qué frustre: yo quería dedicarme a buscar mi esencia individual intransferible...
Vanidad. Un camembert, si pudiese probar quesos, conocería sus sabores..., pero del suyo nada sabría por más que se mordiese.

Borges decía: "Soy muchos hombres".
Buen ejemplo de personalidad inexistente. Minuto a minuto podemos ser distintos.

¿Qué idea filosófica fue la primera que le conformó a usted?
Leí de muy jovencito los pesimistas fragmentos amorosos de Schopenhauer, ¡y entendí que todo estaba perdido! No he cambiado de parecer.

¿Por qué, hombre?
Entendí que el ser humano no es lo bondadoso que Rousseau supone.

¿Alguna otra idea fundamental?
Sí, esta de Pascal: "Moriremos solos".

Pese a todo esto, le veo a usted alegre.
Con Nietzsche aprendí la aprobación incondicional de la vida. ¡Qué regocijo, conocer la tragedia de que no hay más mundo que este mundo sin historia! Y me repito con gozo aquel epitafio de Martinus von Biberach...

¿De quién? A este no le conozco.
¿Un místico renano del siglo XV? ¿Un personaje de una obra teatral húngara? Cioran me aseguró que fue un autor de epitafios... Nada se sabe de él con certeza. ¿Y eso importa? Le cito: "Vengo de no sé dónde. Soy no sé quién. Muero no sé cuándo. Voy a no sé dónde... Me asombro de estar tan alegre".

¡Espléndido...! Así, la pregunta que toca ahora es: ¿de dónde mana la alegría?
¡Quiere un adelanto de mi próximo ensayo!

Por favor.
La alegría nace del ser, de lo que es, de lo real, y es activa. La tristeza nace del deseo, de lo que no es, de lo irreal, y es pasiva.

Aclare.
La visión trágica de lo real es lucidez: es la visión que constata que nuestra vida resiste ¡pese a las infinitas razones para hallarla ridícula, miserable o absurda! He ahí la alegría. Vivir es, en sí mismo, alegría.

Dijo nuestro Llull: "Puesto que existimos, ¡alegrémonos!". ¿Es eso?
El deseo es penoso y su realización, aún más penosa. Es ilusión. La desilusión, en cambio, engendra serenidad. Saber esto posibilita la sabiduría de la alegría: ¡alegrémonos, ya sabemos que lo peor es inevitable!

Ya le llaman "filósofo de la alegría".
Denomino "fuerza mayor" a esta alegría sin miedo ni esperanza, sin objeto ni motivo, que aprueba la existencia en su integridad ¡por trágica que sea! Esta alegría es su propia causa y su fin, ¡es la fuerza mayor!

¿Indeformable, inoxidable, indemne?
Offenbach se maravilló: "A veces me pregunto cómo hizo Dios para darme tanta alegría".

Dígame qué entiende usted por Dios.
Demasiado temprano y poco vino para entrar ya en esto. Cito a Hume: "Tan pretencioso es afirmar que existe Dios como afirmar que no existe Dios". ¡Me es indiferente!

Algo que sin duda existe es la depresión, ¿no?: he leído que usted la ha vivido.
Fue como pillar una pulmonía. Me atacó como un relámpago. De pronto todo parece fuera de lugar: desde el gesto más anodino al más agradable, todo se empapa de desinterés o disgusto. ¡Levantarme para ir al baño a orinar era como escalar un Everest...!

¡El filósofo de la alegría, deprimido!
Todo intento de localizar la naturaleza de esto es extravío. Es preferible localizar el fármaco que te saque del pozo. Mire: en este potecito llevo mi pastillita, ¡por si acaso! Y como venía aquí dos días, he metido dos.

¿Qué aprendió de tan negra vivencia?
Antes yo tomaba las depresiones de los demás por males imaginarios de gente flaca de ánimo: no creía que fuesen algo que no pudiera solucionar una copita de jerez... No: es una enfermedad. Una patología mental..., como la que padecía mi hermano mayor, paranoico. ¡No sé si aquello me hizo filósofo, pero sí que me hizo más loco...!

¿Qué le pasaba a su hermano?
De niños, cada noche, en nuestro dormitorio, mi hermano me relataba su versión de hechos del día, del todo delirante: un lápiz azul decía que era rojo... Yo le contrariaba, claro, y entonces me pegaba. Aprendí a corroborarle, ¡y no es nada fácil para un niño subvertir sus propias percepciones...!

¿Y cómo sé yo ahora mismo que mi visión no es delirante, que no estoy loco?


¿Por qué me mira así?



Alegre lucidez

"Un hombre camina con sendas sandías bajo los brazos y, al tomar un recodo, ve la espalda de un hombre que camina ante él con sendas sandías bajo los brazos. ´¡Soy yo!´, piensa. Intenta alcanzarse, vanamente. Hasta que desiste: ´Y ¿para qué alcanzarme?´, concluye". Rosset aplaude este cuento, porque ilustra su convicción de la inexistencia de un yo personal -un "yo preidentitario"- y de la inutilidad de buscarlo. Disfruto con Rosset -Savater lo considera uno de los filósofos europeos más originales y sugestivos de hoy-, del que aprecio un irónico humor que emparento con la lucidez. La que emana de sus diáfanas obras, como Principios de sabiduría y de locura y Lejos de mí (Marbot).


VÍCTOR M. AMELA