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dilluns, 2 de novembre del 2009

FRANCESC MIRALLES, escritor

"La vida de Einstein contiene varios enigmas intrigantes"



Tengo 41 años. Nací en Barcelona, vivo en la república de Gràcia. Cuido gatos y escribo novelas, guiones y canciones. Vivo en pareja y no tengo hijos. ¿Política? No tengo opinión. Creo en la bondad de las personas: nadie es malo, sólo es que a veces cometemos malas acciones.



¿Qué tiene de misterioso Albert Einstein?
Siendo un icono central del siglo XX, su vida plantea intrigantes enigmas...

¿A qué se refiere?
¿Qué aportación hizo Mileva en la teoría de la relatividad? El primer artículo lo firman juntos...

¿Mileva?
Su primera mujer, gran matemática serbia amiga de Nikola Tesla, creador de la primera central eléctrica: ¿qué papel tuvo Tesla?

¿Eso es todo?
No: ¿qué fue de Lieserl, la niña engendrada por Einstein y Mileva antes de casarse, que dieron en adopción y con la que Einstein jamás contactó aparentemente? ¿Y a qué dedicó Einstein su cerebro la mitad de su vida?

No veo ahí el enigma...
Si a los 26 años había formulado su E= mc2 (entre otros asombrosos hallazgos revolucionarios) y ganado el Nobel a los 42 años, ¿qué hizo hasta su muerte, a los 76 años?

Buscar la teoría unificadora, preguntar al universo cuál era su ley general, ¿no?
¿Y si dio con ella? ¿Y si prefirió no divulgarla por evitar repetir lo que hicimos con la energía nuclear, cebar bombas atómicas?

¿Y con eso se construye un thriller?
Es un material con el que Àlex Rovira y yo hemos urdido un thriller inspiracional:intriga con enseñanzas que puedan resonar en el ánimo del lector, inspirar actitudes vitales, renovarlas, ensanchar la conciencia.

¿Una novela de formación espiritual?
¿Qué alquimia interior operó en Einstein, un hombre que empezó siendo casi autista, que humilló a su primera mujer, que alentó la bomba atómica..., y que acabó expresando un luminoso compromiso con la humanidad? Las reflexiones de Einstein inspiran.

Cíteme algunas.
Una escéptica, para espolearnos: "Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, ¡y del universo tengo dudas!". Otra: "La vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a verlo". Por eso tras la bomba atómica, se levantó y dijo: "¡Si lo llego a saber, me hago relojero!".

Sí que soñó con ser músico, creo...
Sí. Tocaba el violín. Mientras tocaba, le acudían las ideas... De joven, tocó una vez el violín en una plazuela de Cadaqués... De mayor, acompañaba con el violín a grupos de niños que iban cantando de casa en casa...

Más frases de Einstein...
"Si no chocamos con la razón, nunca llegaremos a nada".

¿El científico reivindica el corazón?
El apellido Einstein significa una piedra,y aquel corazón pétreo se esponjó hasta decir: "Estamos aquí para el prójimo. Sólo vivir para los demás da sentido a existir".

¿Qué lecturas le inspiraron a usted?
Siddartha, de Hesse. Los ojos del hermano eterno, de Stephen Szweig. El mago, de John Fowles. El Principito, de Saint-Exupéry.

¿Eso le llevó a usted a escribir?
Quise ser músico, pero eso exige demasiada disciplina. Trabajé de negro editorial, publiqué mucho en sellos de autoayuda con seudónimos: Francis Amalfi, el aforista Albert Lieberman, Irene Mont, Alex Martin...

¿Aforista?
Compilador de aforismos. Le digo uno de mis predilectos: "Lo único que tienes es lo que no perderías en un naufragio".

¿Cuáles han sido sus libros de autoayuda favoritos?
Los de Krishnamurti, que puede enseñar mucho a cualquiera. Las Meditaciones de Marco Aurelio, un arte de vivir emanado de Occidente. Y el Tao te king,de Lao Tsé, que me enseñó a nadar a favor de la corriente.

Siendo negro editorial, ¿qué aprendió?
Que mientras trabajaba encerrado en la oficina, ¡el sol estaba saliendo sobre el golfo de Bengala y yo estaba perdiéndomelo...!

Me refería a la escritura.
Que lo femenino gana presencia: ¡el futuro es ella! Que en el origen de la teoría de la relatividad hubiera una mujer y un hombre es estimulante y revelador...

Vuelva a la oficina, lejos de Bengala...
Una noche escribí en un papel todo lo que soñaba hacer, y lo primero fue esto: "Dejar la editorial". Por despiste, el papelito quedó dentro de un libro y mi jefe lo leyó...

Y le ayudó: le despidió, ¿no?
Me respaldó. Y así pude irme a India. Se llama Jaume Rosell, fue maestro para mí, como Antonio Ortuño, mi profesor de piano.

¿Qué salvaría usted en un naufragio?
A la persona más alegre que conozco, la escritora Iolanda Batallé: ¡la alegría es lo más grande que puede poseer el ser humano!

Si fuera usted maestro para alguien, ¿qué enseñanza le impartiría?
Ama y déjate amar. Creo que estar sano es eso. Pero dejarse amar no siempre es fácil. Hay un modo de conseguirlo: ¡hazte útil a los demás! Ahí radica la felicidad.

¿En ayudar?
Si te sientes útil para otros, te sientes justificado. Y te respetarás, sentirás autoestima. ¡Es un mecanismo demostrable, científico!

Necesitaríamos ahora a un Einstein que nos armase la fórmula.
"Amor por la fuerza nada vale; fuerza sin amor es despilfarro de energía", ya formuló Einstein.

No estará desvelándome el final de la novela...
Ja, ja, no olvide que la vida es como una novela: excepto el final, ¡el resto es todo imprevisible! Y ahí está la gracia, ¿verdad?



La última respuesta

"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela" es una enseñanza de Einstein seguida por Francesc Miralles y Àlex Rovira: han buceado en el alma del hombre que con su cerebro parió el siglo XX, para entenderlo y explicarlo en La última respuesta (Plaza) / L´última resposta (62), entretenido thriller a la moda, con ánimo de inspirar el espíritu del lector. Saben que lo escondido, lo oculto y secreto atrae, que necesitamos extraer sentidos nuevos a la realidad (nada es más triste que convencerte de que la realidad es lo que parece). Intenta Miralles (www.francescmiralles.com) poner además banda sonora a la realidad con su grupo Hotel Gurú.



VÍCTOR-M. AMELA


dissabte, 31 d’octubre del 2009

BIVEN MAMONTA, cirujano, educador, maestro de un selecto linaje de raja yoga

"Debemos aprender a controlar pensamientos, palabras y acciones"



Tengo 50 años. Nací en las afueras de Moscú y vivo viajando por el mundo. Soy doctor en Medicina. No tengo mujer ni hijos. El mundo entero debería estar unido en un único país. Me interesa el yoga: desarrollar la conciencia, ser sanos y crear salud a nuestro alrededor


¿Era usted cirujano?
Sí, trabajé durante 13 años en el hospital Central, entre Moscú y San Petersburgo. Era el asistente del director.

¿Por qué abandonó?
Me di cuenta de que muchas de las personas a las que yo operaba se podrían curar sin cirugía. Y entendí que la medicina química tiene dos partes: una cura y la otra lesiona.

¿Cuál es el problema?
Es difícil encontrar médicos sanos que puedan enseñarte a tener salud. Recorrí medio mundo buscando a ese tipo de personas. Estudié reflexología, hipnosis, psicología...

Acabó en Siberia.
Lo abandoné todo y me fui a las montañas de Altai, al norte del Himalaya, para estudiar la medicina altaico-tibetana. Mi maestro me enseño muchos métodos para ayudar a la gente, me formó en el yoga, chamanismo siberiano, astrología.

¿Y?
Entendí que cada parte del conocimiento es como una piedra en un gran edificio, como un mandala. En realidad, todo en la vida: crear una familia, educar a un hijo, estar saludable... son diferentes métodos para desarrollar un mismo conocimiento.

¿Qué conocimiento?
Cada persona tiene su individualidad, pero no está desarrollada, para ello debe encontrar su talento.

¿Qué significa eso?
Las personas son como las flores: una es un los maestros no pueden encontrar esa individualidad en cada uno de sus alumnos, y los podan a todos del mismo modo, como si fueran la misma flor. Así perdemos la individualidad. Si una persona es un artista pero trabaja de oficinista, no puede ser feliz, su individualidad está oprimida.

Entiendo.
Cuando uno empiezaa manifestar su talento iente mucha alegría y satisfacción. Hay que dejar a los niños hacer lo que quieren dándoles apoyo. Si quiere pintar, darle papel, y a través del desarrollo de ese talento trabajar el intelecto, la mente y la salud.

Deme más pistas.
Control sobre nuestros pensamientos, palabras y acciones. Cuando hablamos, trabajamos o hacemos cualquier cosa, en ese momento debemos observar nuestro estado interno: emocionesy pensamientos. Debemos cambiar nuestra percepción de la vida para cambiar nuestras reacciones, pero es difícil.

¿No lo es para los niños?
No, pero hay que librar al niño de los juicios y enseñarle a ser más consciente de sus actos. Cuando tenemos consciencia en cada situación obtenemos mucha energía. Hay que quebrar la línea de situación, juicio y reacción porque actuamos por reflejo.

... Viejas reacciones actualizadas.
Si logramos reaccionar de manera distinta, tendremos una vida diferente. Si somos capaces de observar la reacción en el momento en que sucede, cambiamos nuestro futuro.

¿Cómo ayudar a nuestros hijos?
No creándoles juicios, porque los padres hacen de sus hijos una copia de ellos. Otro error: “Yo no soy feliz, pero quiero que tú lo seas...”, eso no es posible. Esos padres deben encontrar para su hijo un maestro feliz que les muestre qué es ser feliz; y confiar en él. Plantearse: ¿qué tipo de persona enseña a mi hijo?, ¿es capaz de iluminar su talento?

Talento es una palabra ambiciosa.
Para desarrollar la genialidad en los niños hay que observar lo que los niños quieren. Uno quiere pintar en la pared, otro baila continuamente; y lamamá dice: “Estate quieto”. Mejor apoyar su entusiasmo, darle posibilidades para que crezca ese entusiasmo.

¿Y para el adulto?
Es un poquito más difícil, pero el camino es retornar al juego de la infancia y dejar que el talento se manifieste, luego desarrollarlo.

¿Cómo encontrar el sentido de la vida?
Eso sí es difícil. En la niñez cada uno de nosotros recibimos de nuestros padres el mapa de la vida, ellos nos explican: “Cuando tú tengas familia serás feliz”, pero ellos tienen familia y no son felices, es como una mentira, y demasiadas cosas ocurren así.

¿Entonces?
Mejor callar, y si el niño da un paso en el auténtico mapa estará más feliz, más poderoso, y ese es el camino correcto. La base es la percepción de la vida y una buena filosofía, en especial para las relaciones.

¿Pero dónde la encuentras?
En el otro. La obtienes de alguien que la tiene. De las personas infelices obtenemos conocimiento de cómo ser infelices; de las personas felices, de cómo ser felices. Cuide sus relaciones. Y por supuesto: es muy positivo encontrar un buen maestro en la vida.

¿Cómo corregir la infelicidad?
Yendo a la raíz, revisando los programas que has recibido e interiorizado. Hay que entender que la vida fluye, que aferrarse es sufrir. Y profundizar, todas las religiones tienen sus mandamientos y todos obedecen a leyes cósmicas, hay que entender su significado. Por ejemplo: no matar significa no matar tu propia alegría, ser más profundo, significa que no asesinesaDios dentro de ti.

Defíname Dios.
Es el absoluto, y eso es lo que debemos encontrar dentro de nosotros. Cuando lo hallamos, nos volvemos absoluto.

¿Y qué me puede decir de la magia?
En la lengua rusa tiene la misma raíz que yo puedo. La persona mágica es la que crea la idea y la puede realizar en el plano físico.





TRANSFORMACIÓN

Tras 13 años ejerciendo la cirugía y crear uno de los primeros grupos de medicina preventiva en los hospitales rusos, abandonó todo lo conocido y se adentró en Siberia, donde aprendió entre chamanes, y en el Himalaya, donde conoció otras tradiciones sanadoras. Ahora, a través de su Fundación para el Desarrollo Armónico del Ser Humano (www.uurraahh.com) , con sede en Galicia y nombrada por la Xunta de interés gallego, quiere crear una escuela para niños. Imparte cursos por todo el mundo explicando la síntesis de todo lo aprendido, y el 4 de noviembre ofrecerá una conferencia gratuita en el colegio mayor Sant Jordi.



IMA SANCHÍS



divendres, 30 d’octubre del 2009

LENORE SKENAZY, 'la peor madre de América'

"Deja a tu hijo moverse solo, no lo secuestres..., ¡confía!"



Tengo 49 años. Nací en Chicago y vivo en Nueva York. Soy columnista en un centenar de diarios de Estados Unidos. Estoy casada y tengo dos hijos, Izzy (11) y Morry (13). Voto demócrata, me gustan Obama y Hillary Clinton. Soy judía. Dejé a Izzy ir solo al colegio... ¡y vaya escándalo!



¿Estoy ante la peor madre de América?
Ese título me han colgado.

¡Algo habrá hecho para merecerlo...!
Sí: confiar en la vida, en el mundo, en la gente y en mi hijo.

¿Confiar?
Confiar en que mi hijo Izzy, a los 9 años, podía ir y volver él solito de casa al colegio.

¿Y podía?
Claro: desde pequeño ha viajado en metro conmigo y su padre, y días antes de dejarle ir solo, repasamos el trayecto con él.

¿Y qué decía Izzy al respecto?
Como la mayoría de chavales, él anhela sentirse independiente, autónomo, sentirse mayor: le ilusionaba moverse solo por Nueva York, y sabíamos que tenía plena capacidad para hacerlo. Y le dejamos hacerlo.

¿Y dónde estuvo el problema, pues?
En que un policía, al verle solo en el metro, le detuvo: "¿Dónde vas solo, tan pequeño? ¿Lo saben tus padres?", le preguntó. No se creyó que le hubiésemos dejado moverse solo por el metro de Nueva York...

¿Y qué pasó?
Se lo llevó a comisaría y me llamaron a casa.

Vaya susto, ¿no?
Me sobresalté. Por teléfono le confirmé al agente que yo había permitido a mi hijo salir solo. El policía no daba crédito: "¿Y no le preocupa lo que pueda pasarle a su hijo?", inquiría, atónito. ¡Temí ser arrestada!

¿Y no le inquietaba que fuera solo?
¿Qué podía pasarle? ¿Ser robado? ¿Agredido? ¿Secuestrado? ¿Violado? ¿Asesinado? ¿Descuartizado? ¡Por favor! Ese modo de pensar tóxico es mayoritario hoy en mi país, con unas consecuencias espantosas...

¿Qué consecuencias?
Tener tanto miedo a monstruos que atacarán a nuestros hijos ¡convierte a los padres en verdaderos monstruos para sus hijos!

Tanto como eso...
¡Los padres roban a sus hijos la infancia y el gusto por la vida, inoculándoles recelo y miedo! Están encapsulándolos, incapacitándolos para vivir en sociedad. Mire, yo relaté lo sucedido con mi hijo Izzy en mi columna periodística, y asistí a dos reacciones...

A ver: una...
Se me acusó de desocuparme de mi hijo, de ser mala madre, negligente, perezosa, pasota, culpable de lo que le pasara a mi hijo...

La peor madre de América, vamos.
Pero la otra cosa que pasó es que recibí cartas de chavales. Le leo una: "Tengo 15 años. Me llevan en coche de casa al colegio, mi vida es ver la tele, videojuegos... Es divertido un rato..., ¡pero no tengo libertad!: no puedo jugar en el jardín porque mis padres tienen miedo a que me secuestren o me maten. ¡No quiero que mis hijos, si un día los tengo, vivan como yo!".

Se trata de un caso extremo...
No, es común. Cuando yo era niña, correteábamos por la calle, los niños repartían diarios, las niñas de 12 años hacíamos de canguro a niños pequeños, o cantábamos por las casas pidiendo aguinaldos... ¡Nada de eso se permite hoy! Sólo un 10% de los niños de mi país van solos al cole.

Habrá aumentado la inseguridad...
¡Mentira! El índice de seguridad vuelve hoy a ser el mismo que el de 1963, y Nueva York es de las ciudades más seguras del país.

Entonces, ¿a qué responde tanta sobreprotección?
La televisión sabe que repetir sucesos luctuosos, crímenes, tragedias, niños secuestrados, una niña asesinada... nos estremece, atrae, magnetiza y vende. Y lo hacen: ¡los repiten sin descanso! ¿Pasa esto en España?

Estamos en ello.
El efecto de esto es que la gente se queda con un mensaje: "La calle es peligrosa, ¡mi hijo está en peligro!". E incluso algo peor...

¿Qué?
¡Acabas viéndote a ti mismo como criminal! "Si un vecino me deja a su hijito, ¡qué irresponsable es!, porque yo podría...".

¿Qué medidas tomaría usted si mandase en Estados Unidos?
Que no se arreste y enjuicie -como ahora- a padres que dejan un rato a sus niños solos en casa o les permiten salir solos a la calle.

Pobres padres...
Y pobres hijos: cosificados, convertidos en inútiles, no sabrán desenvolverse mañana. ¡Démosles la oportunidad de espabilarse!

¿Cómo?
Déjale que vaya a comprar el pan o el periódico, déjale que complete una vuelta a la manzana en bici él solo, déjale que vaya a comprarse un helado... Enséñale, ¡y suéltale! Ser buenos padres consiste en eso.

¿Qué otro consejo daría?
Me escribió el otro día un señor de 90 años: "Recuerdo el día en que, con 10 años, me dejaron subir solo al tren...". Tras casi un siglo de intensa existencia, ¡Segunda Guerra Mundial incluida!, al final de su vida, ¿quién era ese hombre, quién había sido siempre? ¡El niño valiente que subió solo al tren...!

Confianza es el mensaje, ¿verdad?
Confía más en lo que ves que en la tele: ¿secuestran cada día a un niño en tu ciudad?

¡No!
Pues no lo secuestres tú: ¡tenemos secuestrados a nuestros hijos! Alguien me soltó: "Esta madre prefiere darle a su hijo un día de diversión a una larga vida", ¡dando por hecho que alguien matará a mi hijo!: así de aberrante es la mentalidad estadounidense.

¿Qué es lo peor que le han dicho?
"¡Ojalá algo horrible le pase a tu hijo, para que aprendas!".



Educación vial

La demanda extrema de seguridad es perversa: queriendo máxima seguridad para nuestros hijos, se la robamos (¿cómo afrontará la vida quien creció entre algodones?). Son reflexiones que me suscita esta madre en lucha con la mentalidad hegemónica norteamericana (el niño como frágil tacita que te pueden robar o romper). Charlo con Lenore mientras Izzy baja a la calle a dar una vuelta. Lenore ha fundado un movimiento (www.freerangekids.com) que confía en la capacidad de los hijos y la benevolencia de la gente. Lenore ha hablado en la jornada de educación vial ¡La calle también es mía! Los niños, las ciudades y la seguridad vial, convocada por Attitudes, iniciativa social de Audi.



VÍCTOR-M. AMELA



dimecres, 21 d’octubre del 2009

KEN BLANCHARD, pionero del 'management'

"Las buenas notas por sí solas forman malas personas"



Ahora celebro el 40. º aniversario... De mi 30. º cumpleaños (tengo 70). Y la Biblia no dice nada de jubilarse ni habla de ningún patriarca con menos de 80. Nuestra sociedad necesita menos exámenes y más educación. Convertir la política en profesión es pervertir la democracia



Sufrimos a Maddoff, y otros como él, y aun padecemos la avaricia de Wall Street y la banca, donde los poseedores de los mejores expedientes académicos están pagándose sueldos increíbles con nuestros impuestos...

...
... "Si no nos pagamos estos bonus millonarios -argumentan-, los mejores se van a otros bancos y países...". Pero, ¡por Dios santo!: ¿cuánto hay que pagarle a un banquero para que se sienta bien retribuido?

...
¿Cuánto tiene que cobrar un gestor o un político para no tener la tentación de robar?

Robar no es algo nuevo precisamente.
No, pero lo que sí es nuevo y preocupante es que todo nuestro sistema se fundamente en el fomento de la avaricia sin límites.

Tampoco la avaricia es novedad.
Pero antes se acumulaba para invertir y crear empleo -por eso los demás contribuíamos-, pero ahora se acumula sin ninguna relación con la economía productiva.

¿Por qué?
Porque nuestro sistema -desde preescolar hasta la jubilación- nos está educando para que confundamos nuestra autoestima con nuestros resultados. Y forma acumuladores compulsivos obsesionados con lograr resultados cuantificables: sueldo, cargo, méritos, carrera, bienes, coches, pisos... Esos números les dan la medida de su autoestima: creen que sólo son queridos en la medida en que consiguen esas cantidades de poder y dinero.

¿No ha sido siempre así?
Todo el sistema educativo se ha transformado en una máquina de calificar, seleccionar, segregar, categorizar, dar notas... Educar se ha reducido a hacer la selección de personal desde la cuna hasta el despacho de jefe. Y por el camino quedan los perdedores.

Tampoco me parece tan novedoso.
Es una perversión que nos condena a la obsesión de acumular y a la infelicidad. Así siempre necesitamos acumular más porque nos sentimos cada vez menos.

Tendemos a confundir valor y precio.
Se inculca la necedad cuantificadora: ha habido varias generaciones de obsesos por los resultados desde el parvulario.

¿Del parvulario a Wall Street?
¿Hay algo más egoísta que un bebé? ¿Hay alguien más centrado en sí mismo que un preescolar? ¿Y sabe por qué?

¿...?
Porque no se nace generoso: la generosidad se aprende, y no la estamos enseñando. Al contrario, enseñamos que sólo te vamos a querer -desde papá hasta el jefe- en la medida de lo que consigas puntuar, obtener, mandar...

Pues dependerá de cada colegio...
Esa obsesión conduce desde el aula con sus notas trimestrales hasta la obsesión empresarial por la presentación en bolsa de las cuentas trimestrales de resultados: un cortoplacismo que desincentiva la inversión a largo plazo, la que crea riqueza duradera y creciente.

No sé si veo la relación...
Todos los niños quieren aprender hasta que les empiezas a poner notas: los que suspenden acaban odiando el cole: ¿por qué clasificar a las personas por sus resultados desde la cuna? Esa es la receta segura para la avaricia y luego la desdicha: de los que suspenden y de los que acaban en Wall Street.

¿Acaso no haría usted exámenes ni presentaría resultados empresariales?
No me obsesionaría con ellos, porque sólo son un medio: no un fin. Los Maddoff del mundo son esclavos de esa mentalidad: vales lo que consigues y todo vale para conseguirlo. Millones de padres niegan el cariño a los hijos que llegan con malas notas...

¿Qué haría usted? ¿Darles una fiesta?
Si amo a mi hijo, separaré claramente mi amor por él de sus resultados escolares. Mi amor es incondicional: amamos a las personas porque son únicas y son ellas y después está lo que tienen, saben o pueden hacer.

Así usted incentiva la mediocridad.
Si sólo amo al hijo en la medida en que trae buenas notas o mete goles, le haré esclavo de los resultados: siempre necesitará más dinero, más poder y más triunfos para estar satisfecho consigo mismo. Cada día saldrá a la calle en busca de su mayor dosis de resultados. Y si no los logra por las buenas, es posible que lo intente por las malas.

¿Qué prefiere: tener un médico educado con exigencia y resultados o con mucho amor y ninguna exigencia?
Un médico obsesionado con los resultados y su carrera tendrá la tentación de utilizar a sus pacientes para acumular dinero o méritos. Será mal médico, porque el paciente debe ser el fin y no el medio de toda medicina. Cualquier profesional cuya autoestima no dependa tan sólo de acumular dinero o medallas acabará haciéndolo mejor.

Vivirá menos estresado seguro.
Tendrá la oportunidad de no depender de la acumulación cuantificable para medir y gozar de su propia autoestima: sólo así podrá ejercer su profesión convirtiendo a sus clientes en fines y no en medios.

Si no hay nota, ¿para qué esforzarse?
Se esforzará si sabe que es un ser humano al que se le ama porque es él y con esa confianza podrá ser generoso y devolver ese amor a los demás sin exprimirlos para obtener más resultados con que conquistar su admiración, que él confunde con ese cariño que se le escapa... Esa es la diferencia entre el líder que sirve y el líder que se sirve de los demás.




Manda la avaricia

Hace 40 años que Ken Blanchard enseña a enseñar y a liderar en másters, miles de conferencias y una treintena de libros. No sé si se ha hecho rico, pero sigue en la carretera, porque anteayer intervino en Barcelona con HSM. Y después me habló con dulzura y generosidad de cómo las buenas notas forman malas personas cuando, desde niños, hacen depender nuestra autoestima de la acumulación de resultados cuantificables en cargos o sueldo. Ken cree que ese error pervierte el sistema financiero -donde acaban algunos de los peores tipos con las mejores calificaciones- y nos pone en manos de peligrosos acumuladores compulsivos, especie que también triunfa en la política y la empresa.



LLUÍS AMIGUET


divendres, 12 de juny del 2009

LUCIO MARGULIS, creador y coordinador de juegos serios reales y virtuales

“Si queremos ser serios, debemos jugar más”





Tengo 41 años. Nací y vivo en Buenos Aires. Soy maestro, me especialicé en Técnicas de la Educación y he estudiado Recreación y Juego. Soy asesor de diversas universidades, escuelas de negocios y gobiernos. Vivo en pareja y tengo dos hijos. Creo en la emoción y en los valores



El juego es la mejor manera de aprender.

Estoy de acuerdo, pero ¿qué es eso del juego serio?
De la misma manera que los niños aprenden y resuelven sus conflictos mediante el juego, lo pueden hacer los adultos.

Pero ya no somos niños, por desgracia.
Investigaciones en neurociencia han demostrado que hay una profunda relación entre las manos y la mente. Cada mano responde a uno de los dos hemisferios, el racional y el emocional, de manera que al expresarnos con las manos liberamos los pensamientos inconscientes y las emociones.

¿Y cómo se juega?
Hace ya algunos años que creé la consultora internacional Juego Serio y me asocié con Lego Serious Play para, mediante esas pequeñas piezas, poner a jugar y a resolver problemas a grandes compañías y gobiernos como el catalán, gallego, vasco y chileno, y organizaciones de todo tipo.

¿Quién juega?
Todos los integrantes de una organización. La idea es: si todos podemos aportar, ¿cómo lo hacemos? En algunos casos jugamos con piezas de lego; en otros, con técnicas de teatro, música..., todo tipo de actividades lúdicas que fusionan lo mejor de las artes y las letras con el management.

¿Se juega con las ideas?
...Y con los problemas. En el caso de Lego se construye la problemática y se analiza; en el caso del teatro, se escenifica y se improvisa.

¿Funciona?
Llevo más de 300 talleres en Europa y Latinoamérica y estoy convencido de que el mundo necesita un cambio de mentalidad.

De eso estamos casi todos convencidos.
Un mundo con gente jugando con la incertidumbre, donde no importe qué profesión tengas sino lo que puedes aportar a los demás desde tu paradigma, tus ideas, tus emociones y tu experiencia, debería transformar este planeta sumido en una crisis de ideas, de modelos, y de valores.

Póngame un ejemplo.
Era un momento bastante crítico entre Argentina, Chile y Bolivia. Argentina le había cortado el gas a Chile y estuvimos jugando con el director de una compañía de energía del gobierno chileno, construimos con piezas de Lego el peor escenario, luego el ideal y las posibles soluciones.

¿A qué jugó en Barcelona?
A construir la escuela del futuro con gente de la Administración, pedagogos, profesores, padres y alumnos. Montamos y analizamos, siempre mediante el juego, el escenario real, donde no se aprende haciendo, sino escuchando. Y luego la escuela del futuro. Se sorprendería de las fantásticas ideas que aparecieron, y sin discusiones.

La herramienta puede ser el Lego o un pedazo de barro.
Sí, pero el Lego Serious Play no es sólo una herramienta, es una metodología que se diseñó para que cada persona pudiera expresarse en tres dimensiones. La gente tiene cuatro minutos para responder construyendo una pregunta y sobre eso avanzamos.

Tiene más de psicología que de juego.
Cuando ves jugar a alguien, lo ves tal como es y no como dice ser. La construcción representa su modelo mental y sus emociones porque la presión del tiempo provoca que no pueda controlar. Y desde el juego es más fácil hacerle ver otras posibilidades.

A menudo pone usted a jugar con las organizaciones a artistas y científicos...
Cualquier persona que piensa de manera diferente aporta soluciones diferentes. Jugar, por ejemplo, a imaginar lo peor de una situación con diferentes personas es de una gran riqueza, y como es un juego nadie se tensa, pero lo que has visto crea conciencia.

¿Conciencia aplicable en la vida?
Así es. Los pilotos simulan todo tipo de situaciones: si eso pudiera hacerlo un director de empresa, cometería menos errores.

Nos pasamos la infancia jugando y no por ello lo hacemos mejor en la adultez.
Durante el parvulario todo es juego, pero cuando los niños entran en la escuela primaria aparece un profesor que les dice “yo sé y ustedes no saben”, y el juego queda reducido a los recreos. Yo fui despedido de muchas escuelas y tuve muchos problemas cuando trabajaba en el Ministerio de Educación argentino por estar en contra de ese modelo.


¿Qué proponía usted?
Por ejemplo, les ponía música de los Beatles y averiguábamos entre todos qué quería decir John Lennon con Imagine; y nos documentábamos y hacíamos un juicio a una generación histórica. Aprendían jugando. Pero todo eso no gustaba. En el Ministerio de Educación organicé una campaña de los derechos del niño a través del humor.

¿Chistes sobre los derechos del niño?
Sí, dibujos de humoristas con chistes sobre cada uno de los derechos de los niños. Se trabajaron temas muy serios mediante el humor. Fue un éxito, el mensaje llegó a todo el mundo, niños y adultos interiorizaron esos derechos, pero al ministro de Educación, un ingeniero agrónomo, le pareció poco serio.

Usted ¿qué ha aprendido jugando?
Primero, que se aprende haciendo, y segundo, que no se puede separar lo racional de lo emocional. Mucha gente intenta dejar lo emocional en casa y lo único que consigue es reprimirse. La mayoría de los problemas que he trabajado en las organizaciones tiene que ver, en el fondo, con la comunicación y las relaciones entre las personas.



Jugando a imaginar

Cinco años maestro de una escuela primaria, dos de director de un parvulario, cuatro en el Ministerio de Educación y uno viajando por el mundo y viviendo en sesenta familias distintas, tiempo suficiente para darse cuenta de que si queremos ser serios debemos jugar más. Empecinado en esa idea acabó creando una consultora internacional de Juego Serio y ya ha puesto a jugar, para encontrar soluciones creativas ante todo tipo de reto, a organizaciones públicas y privadas de medio mundo. “En Catalunya estamos haciendo un proyecto, la escola del futur, en el 22@; llevamos un año jugando con padres, niños, gente de la Administración, maestros..., todos construyendo lo que debería ser la escuela del futuro”.


IMA SANCHÍS
(Foto: Marc Arias)



dilluns, 1 de juny del 2009

JOSÉ RAMÓN CALVO, creador del Campus Excelencia para premios Nobel y estudiantes

"La cantidad de premios Nobel indica la calidad de un país"



Tengo 49 años. Nací en Las Palmas. Soy profesor de Medicina. Si la ciencia está al servicio de la política, gana el político; si la política está al servicio de la ciencia, ganamos todos. Fórmula para ganar el Nobel: estructura más método más una pizca de genio para interpretar el azar


¿Los premios Nobel sirven a algo más que a la vanidad?
"Yo no me inclino ante testas coronadas y aún menos ante políticos o millonarios, pero sí ante aquellos científicos que salvan vidas".

¿Quién le dijo eso?
Rosa Dausset, la esposa del Nobel Jean Dausset, descubridor del HLA, el antígeno leucocitario gracias al que podemos hacer trasplantes de órganos que hoy salvan vidas.

¡Grande, sí señor!
Y lo dijo al tiempo que inclinaba graciosamente la cabeza ante su marido...

... ¡Qué suerte tienen algunos maridos!
Yo también creo, como la señora Dausset, que no todas las especialidades de los Nobel son igual de indiscutibles.

¿Ah, no?
Los de la Paz han sido polémicos -recuerde el de Arafat- ya desde sus inicios. El propio Alfred Nobel concedió uno a una señora de discutibles méritos de la que parece ser estuvo muy enamorado...

Enamorar también es un talento.
... Y los Nobel de Economía en realidad los otorga sólo desde el año 71 el Banco de Suecia a la excelencia en teoría económica, pero la teoría económica es sólo eso: teoría.

¿Los de Ciencia son Nobel pata negra?
Los de Literatura premian una trayectoria vital y son más opinables y politizables; en cambio, los de ciencia son objetivos: se conceden sobre hechos probados: la importancia de una aportación y su autoría, y punto.

¿Quién los propone?
Sólo pueden nominar los que ya lo han ganado; determinadas academias y algunos centros de excelencia investigadora.

¿Por qué aquí no tenemos Nobel?
Excelente pregunta con una triste respuesta: porque somos malos en ciencia.

Pero en fútbol lo ganamos todo.
Lo triste es que el profesor Ayala Carcedo tiene bien demostrado que existe una relación directa entre la capacidad innovadora de una sociedad, la calidad de su sistema educativo e investigador, su talento y creatividad y el número de sus premios Nobel.

¿No es una relación algo forzada?
En absoluto, Ayala Carcedo la ha documentado con rigor: los Nobel reflejan la calidad educativa e innovadora de un país.

Pues, oiga, catalán no tenemos ni uno.
Y español de ciencia, casi que tampoco.

¡Pero estuvieron Cajal y Ochoa!
Cajal, sí, se lo admito, pero Ochoa en realidad fue sólo un Nobel nacido en España, pero que realizó su carrera en EE. UU.

Y encima Franco lo ninguneó.
Recuerdo haber pasado una tarde deliciosa en su casa con él y una de sus frases, que después causó escándalo: "La universidad debe ser sólo para las elites".

Ahora no es políticamente correcta.
¡Pero es cierta! La universidad no puede ser para todos: deberíamos tener una formación técnica y profesional con el mismo prestigio y calidad que la universitaria.

Supongo que no es el único problema.
Siendo décimo o undécimo país del mundo en muchos rankings económicos, deberíamos tener una cifra de premios Nobel homologable a la de Holanda -17 de Ciencia- y en cambio estamos en el puesto 21 en el ranking de los Nobel científicos junto a potencias como Portugal, México o Chequia.

¿Qué falla además de la universidad?
Casi toda la investigación española es estatal y rígidamente encuadrada en esquemas funcionariales que la desincentivan. En ese sentido, Catalunya y su programa Icrea -que permite contratar investigadores al margen de esa burocracia- van en la buena dirección. Veremos resultados.

¿Tan mal se ha hecho hasta ahora?
Hace poco presencié un tribunal que adjudicaba una plaza de investigación. Se presentó un prometedor científico belga al que tras todas las pruebas le pidieron... ¿Fotocopias de sus artículos científicos? Muy seguro, respondió: "Las he enviado por e-mail".

Ya le veo venir... Y es muy triste.
... Le dijeron que debían ser en papel. Y el hombre respondió que las traería en papel, "pero ya estará fuera de plazo", le contestaron. Y nos quedamos sin talento belga.

Estos forasteros es que no aprenden.
Exacto: nuestro sistema es tan proteccionista de lo propio que incluso los buenos científicos españoles formados fuera tienen muchos problemas de convalidación.

¿Por qué EE. UU. tiene tantos Nobel?
Es bien sabido: cantidades ingentes destinadas a innovar y un sistema público y privado muy competitivo, pero también la ventaja histórica de haber recibido a la diáspora de científicos europeos judíos, izquierdistas o simplemente pacíficos que huyeron de Europa por la guerra mundial.

De eso ya hace sesenta años.
Mire las estadísticas de los Nobel: el despegue se produjo entonces y aún explica por qué EE. UU. nos lleva a la UE veinte años de ventaja en investigación. Ya verá cómo salen antes de la crisis gracias a eso.

¿Pero por qué aquí seguimos jugando en segunda en I+D aun dentro de la UE?
En parte porque no sabemos inglés: ni nuestros políticos ni nuestros científicos. El número de citas que obtienes en el SCI (Science Citation Index) de publicaciones científicas es determinante, y muchos artículos de españoles no logran ser seleccionados por su pobre inglés. Eso explicaría, entre otras cosas, la ventaja de los holandeses, perfectamente bilingües.




El nobelólogo

A la chacha de Fleming se le cayó la fregona sobre una muestra de laboratorio: otro la hubiera tirado cabreado; él supo leer el azar -tras años de esfuerzo- y así descubrió la penicilina. Es la fórmula Nobel (método más genio) del dr. Calvo, que apunta nuestra carencia de Nobel como prueba de que toda nuestra educación falla: gastamos más en lotería que en I+D. Él hace cinco años que colecta dos millones de euros -eso sí es talento- para el Campus de Excelencia, donde reúne a Nobel -hasta 16 en una edición- con nuestros jóvenes investigadores: "Es nuestra fábrica de nobeles" y distrae -y atrae- a las parejas de Nobel con talleres de ópera o cocina. Si hubiera un Nobel de Nobelología, lo ganaría Calvo.




LLUÍS AMIGUET



dimarts, 26 de maig del 2009

RICARDO DÍEZ HOCHLEITNER, presidente de honor del Club de Roma

"Formé parte de la gran causalidad dela pretransición"



La juventud accede al conocimiento, pero sólo la edad da la sabiduría que permite ver lo mejor en cada persona. Nací en Bilbao, pero aspiro a ser ciudadano del mundo. Soy católico. La democracia no son sólo partidos, sino los ciudadanos cuando se asocian y le dan contenido



Estuve en Tanzania en los 60 enviado por la Unesco para reformar el sistema educativo, y allí conocí al presidente Julius Nyerere...

Gran y honesto líder.
Un día fuimos juntos a un poblado lejos de la capital. Sólo hablaban swahili y, de pronto, me quedé aislado del grupo y rodeado de nativos vociferantes...

...
... Y entonces me asaltó un pensamiento vergonzoso: "¿Qué hago yo aquí rodeado de estos negros?"...

Es usted sincero al recordarlo.
... Pero, poco a poco, me fui contagiando de la vitalidad, la alegría y la ilusión de los tanzanos y distinguí su dignidad en la pobreza. Y estaba tan avergonzado de haber pensado aquello, que se lo confesé a Nyerere.

¿Se enfadó?
Me miro a los ojos, como si hubiera descubierto en mí a un hombre nuevo, y me dio el megáfono: "¡Vamos, Ricardo, díselo tú!".

¿Se atrevió usted?
Les pedí perdón y les dije que quería ser un tanzano más. Y Nyerere cogió el megáfono y les preguntó: "¿Queréis que Ricardo sea tanzano? Y todos me abrazaron, y así inició la concesión de una nacionalidad que ahora aún me enorgullece: soy tanzano de honor.

Emocionante.
Todos somos la gran y eterna nación humana, por eso, repito a esos inversores que se creen de un país mejor: "Sólo ganaréis si vais a servir al mundo; no a conquistarlo".

Buen consejo.
También de joven tuve la tentación de pensar mal de la inmigración, pero ¿sabe cómo me curé? ¡Viajando! En Colombia, donde contribuí a reformar su educación, me trataron siempre como a un colombiano más.

País generoso.
Y allá adonde fui a servir -no a mandar ni a explotar a nadie- fui tratado como uno de ellos. Es algo que en Europa, donde nos gusta a todos pensar que somos de naciones mejores que las demás, debemos aprender. Y fíjese ahora cómo los chinos crean empresas en África y la América del Pacífico...

¿Cómo volvió a la España de Franco?
Formé pequeña y modesta parte de esa gran causalidad que fue la pretransición...

Hoy menos estudiada que la transición.
... Pero que permitió abrir una serie de resquicios por los que se coló en el régimen franquista algo de oxígeno exterior. Yo me había ido de España con ganas de respirar libertad, y desde los organismos mundiales en los que serví: el Banco Mundial, la OEA, Unesco o la Alianza para el Progreso de Kennedy -a quien conocí-; nos dábamos cuenta de que España requería un plan para ponerla en el mapa de las democracias. Y mi jefe, el director general de la Unesco, René Maheu, me pidió que volviera a ayudar a democratizar mi país.

Hubo maniobras sin cuento...
Y algunos protagonistas hábiles y discretos. Recuerdo haber acompañado al entonces príncipe Juan Carlos como edecán civil en su visita a Nixon. Y recuerdo haber acompañado también a algún ministro de Educación extranjero a ver a Franco. Y citaría reuniones en París, Washington y otras capitales que anticipaban el futuro.

Cocina compleja la de la pretransición.
Y una lección: la de la enorme importancia de la sociedad civil y de su educación. Relea nuestro libro blanco de la educación, donde se criticaba por primera vez la educación franquista. La transición no era posible sin reformar antes la educación.

Algo he leído al respecto.
La democracia no son sólo los partidos, sino todas las asociaciones, fundaciones, grupos, ciudadanos que le dan contenido participativo y anticipatorio. La democracia funciona no sólo al votar a un partido, sino cuando nos reunimos por la comunidad: desde los padres de alumnos hasta los de su escalera.

Ese es el gran pegamento social.
Son esos ciudadanos unidos los que modulan y dotan de contenido a la tarea de los partidos, que al cabo, son sólo eso: partidos.

Prometo asociarme más.
Hágalo. Mézclese con sus conciudadanos en mil actividades. Sólo así podrá abrirse, cambiar, integrar, escuchar. Y trascender a su propio momento histórico. Piense que las identidades estáticas, las que no cambian, las que no se mezclan... ¡perecen!

Y toda pureza es una mezcla olvidada.
¿Sabe cuál es la lección de fondo de todo proceso educativo?

¿...?
Valorar la diferencia en el otro. Ser capaz de descubrir que todos -incluso aquellos que nos parecen malos, incluso los peores- son capaces de aportarnos algo. Y descubrir que ese proceso requiere esfuerzo, rigor, aplicación y respeto, generosidad.

Es más fácil juzgar en blanco y negro.
... Y, sin embargo, todo ejercicio de lógica está en el sutil discernimiento de los grises. Es muy fácil condenar personas y épocas desde la comodidad del presente, pero piense que en todo momento cada uno tiene sus razones para actuar, y no todas son enteramente malas o buenas.

De ahí la dificultad del juicio histórico.
El reto es encontrar lo mejor de cada personaje: saber ver en él la persona. Mire, yo he aspirado siempre a ser buen católico...

...
Pero debo reconocer que la fe es un don y que la mía me la salvó en una ocasión... un pastor protestante.



'Díez Jolines'

Disfruto de algunas confidencias -¡ay, off the record!- de Díez Hochleitner, español universal 2008, a quien un autor franquista, molesto por su juancarlismo, apodaba Díez Jolines. Ahora en la Fundación Bertelsmann, de la que es directivo, ilumina claroscuros de la pretransición, cuando Hochleitner ponía en marcha el gran ascensor social del posfranquismo: la universidad pública. También explica la compleja cocina diplomática donde se planificaba el después de Franco: ¡cuántas causalidades aún por historiar! Por cierto, malicio, atando cabos de sus confidencias, que el primer grupo de comunicación en español, hoy endeudado, podría acabar siendo alemán. Alemán con B.



LLUÍS AMIGUET



dimarts, 19 de maig del 2009

DAVID GARDNER, ex presidente de la Universidad de California; coautor de "Nation at risk"

"Echamos a cuatro premios Nobel por faltar a sus clases"



¿Edad? Si trabajas con jóvenes, siempre eres joven. Nací y me eduqué en Berkeley y fui presidente de su universidad. La universidad, para ser eficaz, debe ser independiente del Estado. Si a un alumno le pides poco, lo obtienes. Colaboro con el Institut d´Estudis Nord-americans



Exija poco a los estudiantes y se lo darán.

...
Exíjales mucho y también se lo darán.

...
Es el resumen de nuestro informe Nation at risk (la nación en peligro) sobre la educación para la presidencia de Estados Unidos en el mandato de Reagan. Me complace ver que aún inspira políticas públicas.

Entonces, se trata de exigir.
Sí, pero para poder exigir al alumno tienes que empezar por exigirte a ti mismo: la comodidad es tu enemigo.

Casi siempre lo es.
Es más cómodo exigir poco a tus estudiantes esperando que te exijan poco a ti. Para velar por el nivel de exigencia estamos los presidentes. En mi universidad despedimos a cuatro premios Nobel por no cumplir con sus deberes profesorales.

Para echar premios Nobel, primero hay que conseguir tenerlos.
... La categoría de premio Nobel -y no es que la ignore- es ajena a la Universidad de California. Así que, si esos señores querían seguir siendo profesores en nuestra universidad, tenían que cumplir con todos sus deberes, y el primero es dar bien la clase.

Tiene su lógica, sí señor.
Recuerdo que, siendo presidente de la universidad, también despedí a otro profesor por poner demasiados sobresalientes.

Aquí no podría librarse de un funcionario inepto sin un complejo proceso.
Por eso la universidad no puede ser un departamento más de la Administración. Nosotros estamos orgullosos de ser independientes y de fichar, sustituir o destituir a nuestros profesores según su competencia.

¿Quién les financia?
Donaciones, tasas, colaboraciones con empresas en investigación... Y el Estado cada vez menos: sólo un 18 por ciento del total. Tenemos un mecenazgo que permite a muchos ciudadanos y ex alumnos pagar sus impuestos con donativos a la universidad.

Poder para el contribuyente.
Pero lo que caracteriza nuestro sistema de educación superior en EE. UU. es la variedad. Hay más de cuatrocientas instituciones universitarias con sistemas de financiación, admisión, calidades y precios distintos. Y ninguna es totalmente estatal.

¿Cuánto cuesta un curso en una buena?
Desde 30.000 euros el curso hasta casi gratis. Pero ninguna universidad, cara o barata, renuncia a los mejores estudiantes, sean pobres o ricos. Así que lo difícil no es pagar, sino ser admitido. Y creo que nuestro presidente Barack Obama es un buen ejemplo.

¿Y si luego no puedes pagar?
Una vez te admite, la universidad se encarga de ayudarte a pagar su coste: con préstamos, con becas, con un puesto de trabajo a tiempo parcial en la propia universidad o en una empresa colaboradora, o con una combinación de todo lo anterior.

¿Cuántos se quedan fuera?
No hay ninguna razón por la que todos los estudiantes de secundaria tengan que ir a la universidad, pero es necesario garantizar que todos los que tengan el talento y las ganas vayan. Y, sobre todo -y en eso sí que somos diferentes-, que todos los que hayan estudiado sean capaces de encontrar o crear una empresa en la que convertir su talento y esfuerzo en riqueza para la comunidad.

¿Cuántos se quedan fuera?
Digamos que en Berkeley, por ejemplo, donde yo estudié y fui presidente, entra uno de cada diez estudiantes con calificaciones suficientes que lo solicitan.

¿Cómo los seleccionan?
Por nota y calidad de su ensayo sobre por qué quieren ir a Berkeley. Después intentamos equilibrar la selección territorialmente; por nivel socieconómico; por voluntariado social y capacidad de liderazgo: si dirigen una asociación o -mejor- la han fundado; o si apoyan a familiares discapacitados...

¿Cuotas por raza o sexo?
Estoy en contra. Las cuotas en un gobierno o en una selección son injustas: en principio para quienes aparentan beneficiarse de ellas, porque proyectan dudas sobre su capacidad real y dañan su autoestima. La mejor arma contra la desigualdad es la exigencia acompañada de los medios para cumplirla.

La enseñanza media en su país es mala.
Es muy desigual -lo admito- y depende del barrio y el nivel socioeconómico de cada instituto. Ahora intentamos incidir en ello.

Bill Gates abandonó Harvard porque no le enseñaban nada nuevo.
Bill Gates habría sido todavía mejor si hubiera acabado sus estudios.

¿Por qué?
La universidad aún es el más eficiente, más rápido y más justo ascensor social que permite reequilibrar la distribución del talento en todas las capas sociales.

¿Cómo?
El talento está en todos los grupos, y no sólo en el de los ricos. Una sociedad que no redistribuye ese talento tampoco redistribuye la riqueza que crea, y está condenada a la división social y después a la decadencia.

Bill Gates es muy rico sin Harvard.
El esfuerzo de toda la sociedad para educar a los mejores debe revertir en ella. Por eso consideramos que los antiguos alumnos tienen que financiar su antigua universidad y proporcionar los medios para dar trabajo y experiencia a los nuevos estudiantes...

Debería ser así.
... Y en eso Bill Gates es generoso.



Gestionar el balón

Ser presidente de un club de fútbol es el mayor orgullo civil en este país. Nuestros mejores y más mediáticos gestores se dedican al balompié. En EE. UU. -con todos sus problemas- el cargo de mayor prestigio es el de presidente de una universidad: son auténticos líderes con gran proyección pública. Y Gardner todavía es una leyenda, aunque la muerte de su esposa -que le afectó muchísimo- le obligó a retirarse tras haber presidido la Universidad de California -un centro de excelencia deportiva, educativa y empresarial- y la de Utah. Bill Hewlett, el de Hewlett-Packard, lo fichó para su fundación y hoy Gardner aún fusiona empresa y universidad. Es un señor de una pieza: recto y entusiasta.



LLUÍS AMIGUET