divendres, 10 de juliol de 2009

MICHAEL DOUGLAS, actor, director y productor cinematográfico

"He gozado, pero sólo he sido sexoadicto en las películas"


Tengo 64 años. Nací en Nueva Jersey y vivo en Bermudas y Nueva York. Me dedico al cine. Estoy casado con Catherine Zeta-Jones, y tenemos dos hijos, Dylan (8) y Carys (6), y tengo otro con Diandra, Cameron (31). Obama está siendo viento fresco. Procuro alimentar bien mi espíritu


Qué tal este mes por Deià?
Hace más de 20 años que veraneo en Deià, donde cultivo la vida familiar y la amistad. Nutro mi alma con arte, belleza, cultura, sensibilidad y espiritualidad. ¡Y buena sobrasada!

¿Cómo está su legendario padre?
A sus 92 años, estupendo. Hace poco ha escrito e interpretado un monólogo ¡de una hora y media! Pasó un mal trance con un accidente de helicóptero, un ictus, el marcapasos..., pero ahora goza de gran sosiego.

¿Cuál es su secreto?
Como hijo de emigrantes judíos rusos, luchó mucho por sus sueños. Ahora está recuperando las tradiciones hebreas de sus padres: ha iniciado estudios con un sabio rabino, y eso está devolviéndole serenidad.

¿Practica usted alguna religión?
Yo soy hijo de los años sesenta, seguí al yogui Maharishi..., y hoy sé que soy el único responsable de mi espíritu, sin consignas.

¿Ha seguido consignas de su padre?
Debería haberlas seguido más, ja, ja... Pero sí procuro seguir lo que me enseñó al comenzar en el cine: "Pon siempre toda la carne en el asador en lo que estés haciendo y, una vez ya hecho, ¡olvídate!".

No obsesionarse con nada, vamos.
Desde niño he visto pasar cada tarde por casa a amigos de mis padres de la primera generación de Hollywood, comunidad entonces muy integrada: Burt Lancaster, Tony Curtis, Frank Sinatra, Douglas Fairbanks...

¡Los grandes!
... y he sido testigo de sus inseguridades, sus miedos, sus fragilidades de personas de carne y hueso... ¡Y eso enseña mucho!

De no haber nacido en ese entorno, ¿qué sería usted hoy?
Ni idea. Desde los 5 años mi padre me llevaba consigo a los rodajes, en verano.

¿Qué recuerda de aquello?
El mecanismo del calamar gigante en 20.000 leguas de viaje submarino...Y recuerdo del rodaje de Un extraño en mi vida la escena en que mi padre besa a Kim Novak...

Buena educación sentimental...
Yo estaba en la línea visual de mi padre en el momento del beso, y entonces él paró el rodaje y con un gesto de la mano me dijo: "Michael, ¡apártate!". Aprendí a no estar en la visual de un actor durante un rodaje...

¿Qué más aprendió?
Que por mucho que te desvivas por tu trabajo y por tus hijos, un día te quedarás a solas con tu pareja..., ¡así que cuida tu relación!

¿Ha cometido usted ese error?
El trabajo estresado acabó en la ruptura con mi primera esposa. Y ese hueco quieres compensarlo... y puedes caer en excesos.

Hemos leído de su adicción al sexo...
¡Ah, esa leyenda! Estuve en rehabilitación a causa del alcohol, lo que aprovechó un avispado editor de prensa londinense - tras el éxito de Instinto básico-para decir que me rehabilitaba de una adicción al sexo...

Y nada de nada.
Sí es verdad que yo también he sabido gozar de la vida, ¡qué diablos, eso sí...! Pero sexoadicto... sólo lo he sido en las películas.

¿Se ha considerado icono sexual?
¡Ja, ja, que el cielo lea en sus labios!

¿Qué es lo que más le gusta hacer cuando no está trabajando?
Leer muchos periódicos. Y seguir eventos deportivos: baloncesto -felicidades por Gasol-, tenis, fútbol americano... Y me gusta jugar al golf, esquiar, estar con mi familia... Lo que no me gusta mucho es ver películas.

¿No?
Disfruto mucho creándolas, pero muy poco viéndolas. No veo mucho cine.

¿Qué criterio sigue para apostar por un proyecto cinematográfico?
No busco lucimiento personal, sino un buen producto. Y me gusta ir combinando géneros. Ahora he encarnado al malvado fiscal de Más allá de la duda,cine negro. En septiembre rodaré la segunda parte de Wall Street...Y también seré Liberace en una película junto a Matt Damon.

La primera vez que le vi fue en la serie televisiva Las calles de San Francisco.
¡Aprendí mucho allí! Trabajábamos seis días enteros a la semana durante meses, en cada episodio con una estrella invitada y un director diferentes. De mi compañero Karl Malden es de quien más he aprendido en toda mi vida profesional...

¿Por qué?
Era de familia de mineros de Indiana, curtido, con una infancia dura... y tuve la suerte de que me transmitiera su ética del trabajo riguroso, la conciencia de la responsabilidad del actor en cada escena...

Karl Malden acaba de fallecer...
Le echo mucho de menos, ¡mucho! Sabía escuchar, y por eso Marlon Brando trabajó a gusto con él. Gracias a lo mucho que aprendí con Karl Malden pude dejar la serie para producir Alguien voló sobre el nido del cuco.

¿Qué querría hacer próximamente que todavía no haya hecho?
¡Comer en El Bulli, ente otras cosas!

¿De qué se siente hoy más orgulloso?
Del conjunto de mis 40 películas, de mi trabajo como embajador de la paz con la ONU contra las armas, de ese fresco viento llamado Obama... Y de mi vida familiar.

¿Qué le ha emocionado últimamente?
Recibir el reconocimiento de los colegas de profesión de mi país. Y ver el otro día a mi hijo dar unos pasos a lo Michael Jackson: sentí qveld, palabra yiddish que describe el nudo en la garganta y el orgullo.





´Más allá de la duda´


Desde hace más de veinte años veranea durante el mes de julio en S´Estaca, la hermosa mansión que s´Arxiduc construyó para su amante campesina en Deià, en la mallorquina costa de Tramuntana. Desde allí ha volado a Barcelona para conceder un par de entrevistas en la suite del piso 42 del hotel Arts, donde se acomoda en un sofá que parece sobrevolar Barcelona. Derrocha jovial simpatía y atiende con cortesía a cualquier pregunta: es un profesional. Interviene como actor en Más allá de la duda, película de Peter Hyams que hoy se estrena en España, un remake de un clásico del cine negro (Fritz Lang, 1956) en el que Douglas es un fiscal capaz de lo peor para hacer carrera política.



VÍCTOR-M. AMELA