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dilluns, 10 d’agost del 2009

IGNASI RIBAS, astrónomo que busca planetas aptos para la vida

"Tiene que haber más vida en otros planetas, y yo la busco"



Tengo 38 años. Nací en Manresa y vivo en Vacarisses. Soy astrofísico, especializado en exoplanetas. Estoy casado y tengo dos hijas, Laura (3) y Anna (6 meses). Soy liberal. No soy religioso ni antirreligioso: simplemente ateo. Un rayo de sol tarda ocho minutos en llegarnos.



Hay vida ahí afuera?
Yo creo que el universo está lleno de vida.

Es una creencia...
Basada en la experiencia: siempre que nos hemos creído singulares, la ciencia ha desbaratado tal presunción.

¿En qué clase de vida extraterrestre piensa?
Sabemos que la vida es viable en condiciones extremas: ¡abrámonos a cualquier posibilidad! De entrada, busquemos otros planetas similares al nuestro...

¿Cuántos hay por ahí?
En otros sistemas solares de esta galaxia, puede haber miles de millones. Y en el resto de las galaxias, ¡cientos de miles de millones!

¿Planetas con vida?
Planetas con posibilidad de albergar vida. Son los que buscamos: cuando localizamos un exoplaneta, mi trabajo consiste en discernir sus condiciones para la vida.

¿Exoplanetas?
Así llamamos los astrónomos a todo planeta externo a nuestro sistema solar: por ahora, 350 planetas en torno a 320 soles.

¿Cuál es el más cercano a nosotros?
Epsilon Eridani, a 10 años/luz. Un año luz es la distancia que la luz recorre en un año.

Dígamelo en kilómetros.
Está a casi 10 millones de millones de kilómetros. Los exoplanetas más lejanos por ahora detectados están a 100 años/luz...

A distancias tan fabulosas, ¿podemos saber algo de esos planetas?
Analizamos las variaciones provocadas por su tránsito ante su estrella: deducimos tamaño, masa, densidad, velocidad de su órbita, composición de la atmósfera del planeta...

¿Y cómo son esos planetas?
La mayoría son gigantes de gas, jupiterinos.

¿Cuál es el más raro?
Algunos tienen densidades tan bajas que flotarían en el agua. O un año dura 20 horas. O tienen temperaturas de más de 2.000 º C...

¿En qué caso usted pensaría: "Ahí puede haber vida"?
En el caso de que ese planeta retuviese en su superficie agua líquida.

¿Y de qué depende eso?
De no orbitar demasiado cerca de su sol (el agua se evaporaría) ni demasiado lejos (el agua se congelaría). Y de tener la masa idónea para retener atmósfera…

¿Con qué gases, esa atmósfera?
Algo de oxígeno, metano y CO2, porque estos gases son biomarcadores.

¿El C02 ?
Sin el C02 estaríamos muertos: ejerce de termostato natural, regula y suaviza las temperaturas del planeta, evitando que sean extremas. El oxígeno y el metano son subproductos de seres vivos: las plantas expelen oxígeno, y vacas o las termitas expelen metano...

¿Qué más necesita un exoplaneta para ser viable para la vida?
No haber padecido grandes traumas, como potentes impactos de meteoritos. A la Tierra le sucedió a pocas decenas de millones de años de formarse: el choque con un planeta del tamaño de Marte le arrancó una parte, la Luna. Pero luego la Luna ha ejercido de estabilizador del eje de la Tierra...

¡Cuántas singularidades, la Tierra...!
Otra: Júpiter ha bombeado hacia la Tierra meteoritos de hielo, cuyo agua habría colmado de océanos la Tierra. Y el tamaño de Júpiter nos libera de asteroides...

¿Y de verdad sigue confiando en hallar un exoplaneta como la Tierra?
Hay días en que dudo. Pero nuestra galaxia -la Vía Láctea- la forman 100.000 millones de estrellas... Y un tercio podrían tener planetas: ¡sólo en nuestra galaxia, pues, habría 33.000 millones de estrellas con planetas…!

¿Y todas son igual de idóneas?
Mejor si tienen un tamaño parecido al de nuestro sol, o más pequeño. Los soles más grandes tienen vida más corta. ¡A más tiempo, más margen para la aparición de vida!

No renuncia usted a hallar vida, ¿eh?
En unos 30 años, analizados esos exoplanetas, sabremos si alguno es hospitalario para la vida bacteriana. Otra cosa es vida más compleja, o con capacidad comunicativa...

¿Sería eso posible?
Si a 100 años/luz hubiese un planeta con seres vivos con capacidad de comunicarse, nuestra señal tardaría 100 años en llegarles, y su respuesta otros 100 años. Pensemos a escala de especie humana: ¡sería un éxito!

Lo meditaré mientras contemple el firmamento estrellado esta noche.
Verá la lluvia de estrellas de las Perseidas, en verdad una zona de polvo cósmico que la tierra atraviesa y cuyos granos se encienden al roce con nuestra atmósfera.

¿Y esa franja blancuzca en el cielo..?
La superposición de estrellas que vemos en dirección al corazón de la galaxia, desde nuestra perspectiva (en un brazo externo de la espiral de estrellas que es la galaxia).

De todas las estrellas que vemos, ¿cuál es la más cercana?
Próxima Centauri, a sólo cuatro años luz.

¿Y la más lejana?
De hecho es una galaxia entera, en la constelación de Andrómeda, a más de dos millones de años luz. Y hay estrellas que no podemos ver porque a su luz todavía no le ha dado tiempo de llegar a nuestros ojos.

¿Cuánto tarda en llegar un rayo de sol?
Del sol a tu piel, ocho minutos. Pero cada fotón tarda un millón de años en ascender desde el núcleo del sol hasta su superficie.

¡Un millón de años y ocho minutos!
Ahí lo tiene: aplíquese fotoprotector, ¿eh?



Lluvia de estrellas

Siendo niño, un vecino le dejó mirar por su telescopio. Desde entonces vive pendiente de allá arriba. Hoy es astrofísico y busca vida fuera de nuestro sistema solar. Cree que la Tierra no es una singularidad cósmica y que tiene que haber más vida por ahí. Y la busca, persuadido de que antes de medio siglo la encontraremos. Aquí abajo la vida sigue, "¡y seguirá!: aunque la especie humana desaparezca porque hagamos inhabitable para nosotros el planeta, la vida seguirá", aclara Ribas. La Obra Social de La Caixa lo acoge en septiembre, en un congreso internacional sobre criterios para caracterizar planetas habitables. Mientras, en la madrugada del 11 al 12, lluvia de estrellas: saldré a mirar.



VÍCTOR-M. AMELA


dimarts, 30 de juny del 2009

JUAN SABATER, doctor en farmacia, experto en antienvejecimiento

"Lo que yo he hecho ha sido porque la tenía a ella al lado"



Tengo 74 años. Jubilado, pero trabajando 8 horas al día preparando libros y cursos de formación para médicos sobre medicina posgenómica. Casado con Margarita, 4 hijas y 6 nietos. Los políticos de hoy no son los primeros de la clase. Cristiano crítico con la jerarquía católica


¿Setenta y cuatro años, dice?
Esa es mi edad cronológica, pero mi edad biológica, cuantificable con datos biológicos, es de 7 u 8 años menos.

Pero usted tiene enchufe...
Yo me aplico lo que empezamos a predicar hace 12 años, cuando introdujimos en la Clínica Planas de Barcelona la medicina antienvejecimiento. Me fui a EE. UU, aprendí, y hoy soy miembro fundador de la sociedad española de medicina antienvejecimiento.

Usted es un apasionado de la medicina.
Pues sí, de pequeño ya me gustaba todo lo relacionado con la biología y era muy observador, me encantaba Sherlock Holmes.

¿Así llegó a los micro métodos?
Efectivamente, preguntándome: ¿tanta sangre hace falta para hacer un análisis?... A partir de esa pregunta pasamos, en los años sesenta, de pincharle la yugular a un bebé a pincharle el talón y recoger unas gotitas.

Tenía usted 28 años.
Sí, y me llamaron para que dirigiera la clínica universitaria de pediatría. Le debo mucho al doctor Cruz, porque confió en mí cuando yo sólo era un chico que prometía.

Y se dedicó a los niños.
Me di cuenta que había unas determinadas enfermedades que sí se diagnosticaban y trataban tras el nacimiento se evitaba el posterior retraso mental. Me fui a investigar a Boston y a Montreal mientras mi mujer aguantaba la farmacia y el laboratorio.

Farmacéutica como usted.
Sí, eso me permitió volver aquí con toda la técnica necesaria para hacer el diagnóstico precoz de algunas enfermedades metabólicas y la Fundación March me dio 10 millones de pesetas para montar el laboratorio.

Generosos.
Asombroso. Así monté el Instituto Provincial de Bioquímica Clínica que aún existe.

De eso hace mucho tiempo. ¿Qué ha aprendido en la vida?
Que has de esforzarte en perfeccionar cada día tu trabajo (hay que inculcar el esfuerzo a nuestros jóvenes), que la inquietud por la innovación es necesaria y, sobre todo, que debes creer en ti mismo.

Hijo de periodista de La Vanguardia.
Un oficio que daba para poco. Tras la guerra estuvo en un campo de concentración. Durante 6 años mi madre tuvo que despabilar. Pasé una adolescencia dura y bonita.

¿Lo duro puede ser bonito?
La dureza de la posguerra me dio la conciencia de que debía aprovechar los estudios que tanto esfuerzo costaban, terminé la carrera con premio extraordinario. Siempre tuve la convicción de que sería lo que consiguiera por mi mismo.

¿Hombre de una sola mujer?
Literalmente. Margarita ha sido mi amiga, mi compañera de curso, mi amante y mi álter ego. Lo que yo he hecho ha sido porque la tenía a ella al lado. Si alguna vez le cuentan que me lancé al puerto a salvarle la vida a uno que se ahogaba es porque ella me empujó. Mi mujer lo es todo para mí.

Me está emocionando.
Con ella tiré adelante el laboratorio y quiero que conste, porque los hombres nunca decimos nada de la mujer y, en la mayoría de los casos, la mujer ha sido determinante.

¿Cómo se consigue que las cosas funcionen tan bien en el matrimonio?
Hay una regla que yo siempre le he dicho a mis hijas antes de la boda: no apagar la luz de la mesita de noche sin haber solucionado un problema por pequeño que sea, porque no son las cosas gordas las que rompen un matrimonio sino el gota a gota.

Y en el campo de la medicina, ¿qué es lo más importante que ha comprendido?
Que has de tener una gran vocación, una formación continuada, criterio para saber aplicar lo nuevo y saber que el fin de semana te llevas en la cabeza a los pacientes.

¿Algún caso especial?
El de un bebé que sufría fenilcetonuria, una enfermedad que cursa con retraso mental. Gracias al plan de diagnóstico precoz pudimos tratarla. Al cabo de 20 años se presentó en mi despacho una joven que había acabado la carrera de enfermería, pensé que venía a buscar trabajo, pero era ella, venía a darme las gracias y a enseñarme su título.

¿Estas son las cosas que valen la pena en la vida?
Esto te lo paga todo, mire, se lo estoy explicando y se me llenan los ojos de lágrimas.

¿Cuál es el paso más importante que se ha dado en medicina?
La penicilina y la descodificación del genoma humano. Hoy ya no se puede hacer la misma medicina que hace 5 años, lo que pasa es que los médicos no están preparados para la medicina posgenómica. Ahora, conociendo determinados genes de los 30.000, podemos saber los riesgos que tiene cada persona de determinadas patologías.

Volvemos a la medicina preventiva.
Transformada hoy en medicina predictiva que nos permite hacer medicina personalizada. Pero todavía no tenemos todo el genoma encima de la mesa, y a eso me dedico.

¿No piensa jubilarse?
No, lo que estudio es apasionante: poder valorar el estadio biológico de la persona. Eres joven mientras cada día aprendes algo nuevo y tienes ilusión. Fíjese en Rita Levi-Montalcini (Nobel de medicina).

... Sigue dirigiendo tesis doctorales con 100 años.
Es una mujer joven, un treintañero sin ilusiones es un viejo. La tele hace tanto daño, nos mengua la imaginación y el esfuerzo.





Médico entusiasta

Había motivos para entrevistarlo: puso en marcha en Catalunya el plan de diagnóstico precoz de la fenilcetonuria y de hipotiroidismo, pruebas que se hacen actualmente a los recién nacidos en todas las clínicas y que empezó financiando él mismo; instauró en España las pruebas de micrométodos para hacer análisis de sangre; y le acaban de conceder la Creu de Sant Jordi. Pero si lo elegí fue principalmente porque a sus 74 años sigue estudiando e innovando, con pasión, en la medicina personalizada y por un fax que me envió: “Lo importante no es el estado civil de casado, sino el que lo estoy con Margarita (...) Digo que mi edad biológica es 7 u 8 años menos y eso es hoy cuantificable y posible”.



IMA SANCHÍS







dimecres, 17 de juny del 2009

CARMEN SANDI, directora del laboratorio de genética de la conducta del Brain Mind Institute

"Aumentar la memoria incrementa la inteligencia"



Tengo 48: los años me hacen mejor en mi disciplina, a mí y a mi cerebro. Nací en Cantabria: abandoné la investigación española cansada de endogamia. Vivo en Lausana y mi meditación diaria es ir en bicicleta: el contacto con la naturaleza mejora la capacidad de concentración


Sólo puedo escribir si tengo una hora de cierre...
Y yo soy incapaz de hacer la maleta 24 horas antes de salir: necesito tener prisa, notar que pierdo el avión, y entonces recuerdo dónde está todo y no olvido nada.

Y está el estudiante que sólo puede estudiar a fondo la noche antes del examen.
Cada ser humano tiene una reacción al estrés, y si la conoce, puede modularla y ponerla a su servicio. Hay quien tiene más talento cuando le aprietan y quien se bloquea precisamente si le aprietan.

Defina estrés.
Definición ambigua, y encima hay muchas. Yo diría que es una situación en que el individuo intensifica su actividad cognitiva para superar una alteración en su equilibrio causada por un factor externo. Puedes superar el estrés y entonces es positivo, incluso un incentivo; y otras te supera y es negativo.

¿Cómo funciona el estrés positivo?
Por ejemplo, algunas ratas bajo estrés encuentran la salida a un laberinto con más rapidez y habilidad, porque aumentan su adrenalina y corticoides. Hemos estudiado el neuroticismo y es similar al estrés...

Defina neuroticismo.
Me refiero al grado de preocupación de cada individuo ante cualquier alteración y el grado de ansiedad que experimentamos. Hemos demostrado que ese grado de ansiedad también interfiere en el aprendizaje.

¿Cómo?
Trabajamos en un modelo matemático que permitirá medir esas interferencias en la cognición. Será complejo, pero revelador.

¿Qué harán con él?
Servirá para añadir también otra variable: las sustancias que ingiramos. Estamos experimentando, por ejemplo, con el zumo de granada, un reconocido antioxidante que podría frenar el deterioro cognitivo causado por nuestro envejecimiento.

¿Mejora el rendimiento intelectual?
Estamos estudiándolo. También ensayamos con pequeños péptidos que potencian la memoria y el aprendizaje. Para que superen la barrera hematoencefálica, se inhalan. Los resultados son esperanzadores.

¿Fármacos para la inteligencia?
Sí, para la memoria y la inteligencia.

La pedagogía moderna ha relativizado el valor del esfuerzo memorístico.
Ahora sabemos que la creación humana siempre es recreación: nuestras construcciones mentales no son ex novo: no creamos nada a partir de la nada, sino que siempre recreamos. De forma que la memoria es de hecho el primer paso hacia la creatividad. También sabemos que la memoria es lábil: un recuerdo es diferente en cada evocación.

La memoria es un país en el que todos somos extranjeros.
Y lo vemos diferente en cada visita.

¿Cuál es su primer recuerdo?
No me fío de él precisamente por lo que le digo: nunca sabemos si un recuerdo infantil ha sido sugerido por una tercera persona o es auténtico. ¿Recuerdo que a los tres años montaba en bicicleta o me dijeron después que montaba en bicicleta y he acabado fabricando ese recuerdo con materiales memorísticos de vivencias que sí existieron?

¿Freud tenía razón?
El psicoanálisis anticipa algunos de los problemas que la neurología estudia en el laboratorio: el trauma, la depresión, una relación familiar conflictiva provocarían estrés que sí son comprobables en el laboratorio. También sabemos que, de los cuatro a los diez años, un individuo puede sufrir un estrés que deteriore su capacidad cognitiva para toda la vida adulta.

¿Se nos puede curar con palabras?
En la medida en que provocan reacciones bioquímicas neuronales, desde luego. En cualquier caso, ahora vemos que la sociedad o las relaciones afectivas pueden provocar cambios cognitivos en las personas tan decisivos como la genética.

¿La inteligencia es innata y genética?
No tanto como pensamos. Hoy sabemos que eres tan inteligente por tus genes como por tu esfuerzo. El talento es moldeable con el trabajo cognitivo y no un mero producto estático de tu programa genético.

¿Cómo hacerse más inteligente?
Es una pregunta que ahora sabemos que tiene sentido, porque la inteligencia es moldeable. Estamos trabajando en prometedores programas informáticos para ejercitar la inteligencia. En un par de años, creo que podré darle resultados muy concretos.

¿Un consejo para un mal estudiante?
Primero que descubra si hay alguna deficiencia o exceso que rompe su homeostasis, su equilibrio. En ese sentido, me interesan las deficiencias de magnesio. Creo que son reveladoras a menudo.

¿Y si estoy equilibrado pero tonto?
Revise su estructura cognitiva. El aprendizaje es estructural: primero debe poner cimientos y erigir sobre ellos de forma armónica, con método y coherencia. Si no, la adquisición de conocimientos se transforma en un caos de nociones dispersas.

Por ejemplo.
No podrá estudiar física cuántica con aprovechamiento sin adquirir antes sólidas nociones de física newtoniana.

No tocará el piano sin saber solfeo.
En ese sentido, ahora sabemos que la memorización aumenta la inteligencia: entrenar la memoria y las capacidades relacionales es el buen camino para incrementar el talento.



Recordar la memoria

Memorística suena a reyes godos y rancia oposición y a aquel memorión del que presumían los tecnócratas del tardofranquismo. La pedagogía moderna la tildó de anticreativa y ese mensaje -como todos los que nos excusan del esfuerzo- tuvo éxito. Y ahora los investigadores del Brain Mind Institute descubren en el laboratorio -como explica la doctora Sandi en la Obra Social de La Caixa- que para aumentar nuestra inteligencia hay que ejercitar la memoria. Lo triste es que el descubrimiento llega cuando Google -disponible en todas partes a cualquier hora- y nuestra pereza han convertido el esfuerzo memorístico en algo tan raro y antiguo como el ábaco o la prueba del nueve.


LLUÍS AMIGUET


 

dilluns, 1 de juny del 2009

JOSÉ RAMÓN CALVO, creador del Campus Excelencia para premios Nobel y estudiantes

"La cantidad de premios Nobel indica la calidad de un país"



Tengo 49 años. Nací en Las Palmas. Soy profesor de Medicina. Si la ciencia está al servicio de la política, gana el político; si la política está al servicio de la ciencia, ganamos todos. Fórmula para ganar el Nobel: estructura más método más una pizca de genio para interpretar el azar


¿Los premios Nobel sirven a algo más que a la vanidad?
"Yo no me inclino ante testas coronadas y aún menos ante políticos o millonarios, pero sí ante aquellos científicos que salvan vidas".

¿Quién le dijo eso?
Rosa Dausset, la esposa del Nobel Jean Dausset, descubridor del HLA, el antígeno leucocitario gracias al que podemos hacer trasplantes de órganos que hoy salvan vidas.

¡Grande, sí señor!
Y lo dijo al tiempo que inclinaba graciosamente la cabeza ante su marido...

... ¡Qué suerte tienen algunos maridos!
Yo también creo, como la señora Dausset, que no todas las especialidades de los Nobel son igual de indiscutibles.

¿Ah, no?
Los de la Paz han sido polémicos -recuerde el de Arafat- ya desde sus inicios. El propio Alfred Nobel concedió uno a una señora de discutibles méritos de la que parece ser estuvo muy enamorado...

Enamorar también es un talento.
... Y los Nobel de Economía en realidad los otorga sólo desde el año 71 el Banco de Suecia a la excelencia en teoría económica, pero la teoría económica es sólo eso: teoría.

¿Los de Ciencia son Nobel pata negra?
Los de Literatura premian una trayectoria vital y son más opinables y politizables; en cambio, los de ciencia son objetivos: se conceden sobre hechos probados: la importancia de una aportación y su autoría, y punto.

¿Quién los propone?
Sólo pueden nominar los que ya lo han ganado; determinadas academias y algunos centros de excelencia investigadora.

¿Por qué aquí no tenemos Nobel?
Excelente pregunta con una triste respuesta: porque somos malos en ciencia.

Pero en fútbol lo ganamos todo.
Lo triste es que el profesor Ayala Carcedo tiene bien demostrado que existe una relación directa entre la capacidad innovadora de una sociedad, la calidad de su sistema educativo e investigador, su talento y creatividad y el número de sus premios Nobel.

¿No es una relación algo forzada?
En absoluto, Ayala Carcedo la ha documentado con rigor: los Nobel reflejan la calidad educativa e innovadora de un país.

Pues, oiga, catalán no tenemos ni uno.
Y español de ciencia, casi que tampoco.

¡Pero estuvieron Cajal y Ochoa!
Cajal, sí, se lo admito, pero Ochoa en realidad fue sólo un Nobel nacido en España, pero que realizó su carrera en EE. UU.

Y encima Franco lo ninguneó.
Recuerdo haber pasado una tarde deliciosa en su casa con él y una de sus frases, que después causó escándalo: "La universidad debe ser sólo para las elites".

Ahora no es políticamente correcta.
¡Pero es cierta! La universidad no puede ser para todos: deberíamos tener una formación técnica y profesional con el mismo prestigio y calidad que la universitaria.

Supongo que no es el único problema.
Siendo décimo o undécimo país del mundo en muchos rankings económicos, deberíamos tener una cifra de premios Nobel homologable a la de Holanda -17 de Ciencia- y en cambio estamos en el puesto 21 en el ranking de los Nobel científicos junto a potencias como Portugal, México o Chequia.

¿Qué falla además de la universidad?
Casi toda la investigación española es estatal y rígidamente encuadrada en esquemas funcionariales que la desincentivan. En ese sentido, Catalunya y su programa Icrea -que permite contratar investigadores al margen de esa burocracia- van en la buena dirección. Veremos resultados.

¿Tan mal se ha hecho hasta ahora?
Hace poco presencié un tribunal que adjudicaba una plaza de investigación. Se presentó un prometedor científico belga al que tras todas las pruebas le pidieron... ¿Fotocopias de sus artículos científicos? Muy seguro, respondió: "Las he enviado por e-mail".

Ya le veo venir... Y es muy triste.
... Le dijeron que debían ser en papel. Y el hombre respondió que las traería en papel, "pero ya estará fuera de plazo", le contestaron. Y nos quedamos sin talento belga.

Estos forasteros es que no aprenden.
Exacto: nuestro sistema es tan proteccionista de lo propio que incluso los buenos científicos españoles formados fuera tienen muchos problemas de convalidación.

¿Por qué EE. UU. tiene tantos Nobel?
Es bien sabido: cantidades ingentes destinadas a innovar y un sistema público y privado muy competitivo, pero también la ventaja histórica de haber recibido a la diáspora de científicos europeos judíos, izquierdistas o simplemente pacíficos que huyeron de Europa por la guerra mundial.

De eso ya hace sesenta años.
Mire las estadísticas de los Nobel: el despegue se produjo entonces y aún explica por qué EE. UU. nos lleva a la UE veinte años de ventaja en investigación. Ya verá cómo salen antes de la crisis gracias a eso.

¿Pero por qué aquí seguimos jugando en segunda en I+D aun dentro de la UE?
En parte porque no sabemos inglés: ni nuestros políticos ni nuestros científicos. El número de citas que obtienes en el SCI (Science Citation Index) de publicaciones científicas es determinante, y muchos artículos de españoles no logran ser seleccionados por su pobre inglés. Eso explicaría, entre otras cosas, la ventaja de los holandeses, perfectamente bilingües.




El nobelólogo

A la chacha de Fleming se le cayó la fregona sobre una muestra de laboratorio: otro la hubiera tirado cabreado; él supo leer el azar -tras años de esfuerzo- y así descubrió la penicilina. Es la fórmula Nobel (método más genio) del dr. Calvo, que apunta nuestra carencia de Nobel como prueba de que toda nuestra educación falla: gastamos más en lotería que en I+D. Él hace cinco años que colecta dos millones de euros -eso sí es talento- para el Campus de Excelencia, donde reúne a Nobel -hasta 16 en una edición- con nuestros jóvenes investigadores: "Es nuestra fábrica de nobeles" y distrae -y atrae- a las parejas de Nobel con talleres de ópera o cocina. Si hubiera un Nobel de Nobelología, lo ganaría Calvo.




LLUÍS AMIGUET



dijous, 28 de maig del 2009

ALBERT FERT, premio Nobel de Física 2007

"Cuando era joven temía a las otras personas"



Tengo 71 años. Nací en Carcasona y vivo en París. Estoy casado y tengo dos hijos. Soy catedrático de la Universidad París-Sur y director del Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS). Soy de izquierdas. Mi sentimiento espiritual es el de pertenecer a la humanidad



No tiene usted tarjeta de visita...
No, para mí las relaciones son personales.

¿Hijo del Mayo del 68?
Sí, lo viví y participé en París. Pero si le he de ser sincero, había algo infantil en aquella reacción masificada.

¿?
No me malinterprete: el 68 fue la ocasión para que una gran masa de gente reclamara más independencia y libertad, pero yo esa revolución ya la había hecho 10 años antes.

¿Familia de científicos?
Pertenezco a una familia de campesinos. Mi padre era un maestro de primaria que estudió hasta doctorarse en Física. Me transmitió el rigor personal y científico.

... ¿Y el amor a la física?
Para mí, el valor superior era la literatura y las artes; estaba muy influenciado por un profesor que cada día lamentaba haber nacido en el siglo XX y no en la Grecia clásica.

¿Qué pasó?
Fui práctico, sabía que para encontrar un trabajo me sería más fácil con una formación científica. Y quería abandonar Toulouse e ir a París, y la mejor manera era preparándome para al examen de ingreso de las mejores universidades de París.

Curiosa historia para un premio Nobel.
... Cuando empecé, la física me parecía una ciencia dominada por una colección de leyes y teoremas; de hecho, me dedicaba a hacer cine y llegué a rodar un drama romántico ambientado en la guerra.

Igual nunca le ha apasionado la física...
Descubrí que la física también podía ser un espacio de creación cuando hice la tesis doctoral. Entonces entendí que un joven investigador podía adentrarse en campos desconocidos, y me apasioné.

¿Pudo aplicar el arte a la física?
La imaginación es básica en ambas disciplinas, pero no es el mismo tipo de imaginación. El arte, la literatura, trata sobre los problemas humanos, y la física, sobre problemas abstractos. Para mí, la física tiene cierta belleza; lastima que no puedas compartirla con mucha gente como la literatura.

Las cabezas de lectura de todos los ordenadores del mundo son cosa suya.
Sí, pero la tecnología es anónima…

Cada vez que encienda el ordenador o escuche el iPod pensaré en usted. ¿Qué le gustaría que pensara?
Piense en mí pero no por el intermediario, el iPod, sino porque está escuchando buen jazz, otra de mis pasiones.

¿Qué edad tenía cuando descubrió usted la magnorresistencia gigante (GMR)?
Cuarenta y nueve, pero la física es un largo proceso, aunque en este caso tuvo una rápida aplicación industrial: el disco duro, el sistema de frenos ABS o la miniatura del iPod, y en el caso de la medicina ha permitido mejorar la detección de cánceres.

Al GMR llegaron simultáneamente usted y Peter Grünberg… ¿Se pelearon?
En física hay muchas relaciones de competencia, pero con Peter hubo desde el principio buena relación y no, nos peleamos por la autoría del descubrimiento, que es lo que habitualmente sucede. Ocurrió entre Montagnier y Gallo con el virus del sida. Y a veces las disputas no son muy honestas... En nuestro caso, ambos recibimos el premio Nobel simultáneamente y tan contentos.

¿Qué representó, para bien y para mal, convertirse en Nobel?
Tuve que compartir mi amada vida de científico tranquilo al que le gusta reflexionar y discutir con los colaboradores, leer artículos y aprender desde el pequeño laboratorio que dirige… con otras responsabilidades que cada vez me requieren más tiempo.

¿De qué se trata?
Los políticos franceses, por ejemplo, me piden mi opinión sobre cuestiones de organización de la ciencia. Hoy estoy aquí, en el Liceo Francés de Barcelona, para motivar a los jóvenes en el campo de la ciencia. Este tipo de cosas, necesarias, me ocupan mucho... Y aquí estoy con usted.

Lo siento.
Pero tengo claro que el Noble es el premio a un progreso colectivo, y que debo parte de este premio a la colectividad. Entonces, cuando un colega estadounidense me dice que debo ir a tal congreso a explicar algo, pues me siento obligado.

Ha rechazado usted muchos cargos.
Sí, de dirección y asesoramiento. No me gustan las reuniones de política científica.

¿Qué ha entendido a lo largo de estos 71 años de vida?
Que uno debe seguir sus sentimientos tanto en la vida privada como profesional. Saber exactamente lo que uno tiene ganas de hacer, y elegir.

¿Buenos y pocos amigos?
Cuando era joven tenía miedo de las otras personas, era tímido. Ahora tengo una visión más global, sé que hay mucha gente con la que podría compartir mis sentimientos, pero la tendencia es la tendencia… Pero todavía no estoy muerto pese a los 71 años.

Está estupendo.
Tengo muchos proyectos por hacer, pero si miro hacia atrás, lo que más me satisface es haber creado el equipo humano con el que llevo trabajando 15 años. Lo pasamos bien.

¿A qué se dedican?
Investigamos un nuevo tipo de electrónica, la espintrónica, otro de mis descubrimientos, que permitirá una nueva generación de comunicación y de emisión de las ondas de radio.



Relajado

Sentados en el jardín del Liceo Francés, charlamos con buen humor mientras las hormigas nos suben por los pies. Tiene casa en Cadaqués y viene a menudo (colabora con investigadores catalanes), en esta ocasión para ser investido doctor honoris causa por la UAB. Fert me cuenta cómo simultáneamente el alemán Peter Grünberg y él descubrieron el GMR y compartieron Nobel. Algo que por lo visto ocurre a menudo. Sonríe al recordar la pugna que mantuvieron Luc Montagnier y Robert Gallo, que llegó a enfrentar a París y Washington, por ver sobre quién recaída el mérito de haber sido el primero en dar con el virus del sida (aunque en realidad quien lo aisló fue la doctora Barré-Sinoussi).



IMA SANCHÍS



dilluns, 18 de maig del 2009

JAMES WATSON, codescubridor de la estructura en doble hélice de la molécula de ADN

"´¡Hemos hallado el secreto de la vida!´, gritó Crick en el pub"



Tengo 81 años. Nací en Chicago y vivo en Long Island. Soy biólogo. Estoy casado y tengo dos hijos. Soy entre demócrata y libertario. Soy ateo. Francis Crick y yo ganamos el Nobel de Medicina en 1962 por hallar la estructura de la molécula del ácido desoxirribonucleico en 1953.



¿Es Dios una doble hélice?
Eso me decía Salvador Dalí: "¡La estructura en doble hélice de la molécula del ácido desoxirribonucleico demuestra la existencia de Dios!".

¿Y qué le dijo usted?
Que justamente la molécula de ADN hace innecesario a Dios. Fue una sobremesa muy agradable, acompañados por Mia Farrow.

¿Qué es la molécula del ácido desoxirribonucleico (ADN)?
Es el lenguaje con el que -con frases de cuatro letras- está escrito el libro de la vida.

¿Y qué es lo que descubrió usted?
Que la molécula de ADN tiene forma de doble hélice: una estructura que explica cómo se copia la información genética hereditaria y cómo se generan aminoácidos y proteínas.

¿Con qué repercusiones científicas?
¡Reformuló toda la biología!

No está mal.
"¡Es el acontecimiento más importante en biología desde El origen de las especies de Darwin!", anuncié a mi hermana cuando le pedí que nos mecanografiase las 900 palabras del artículo sobre nuestro hallazgo que enviamos a la revista Nature.

¿Y es así?
¡Desde luego! De ahí se ha derivado toda la ingeniería genética, la biotecnología, los transgénicos, la secuenciación del genoma, la clonación, la terapia génica...

¿Cómo llegaron a ese hallazgo?
El desafío entrañaba tal complejidad que todos lo daban por imposible..., salvo diez personas en todo el mundo, entre Europa y América: Francis Crick y yo, que investigábamos juntos en Cambridge, éramos dos de ellas. Y el 28 de febrero de 1953 fue el día: "¡Una estructura tan bella tiene que existir!", me dije al acabar de encajar las piezas de nuestro modelo de doble hélice. Y así era.

¿Lo celebró?
Rogué a Francis que no contase nada a nadie hasta publicar el hallazgo en Nature, pero en cuanto entramos en el pub Eagle, habitual lugar de encuentro entre colegas, no pudo contenerse y lo gritó a todo trapo: "¡Hemos hallado el secreto de la vida!".

¿Buena cerveza en el pub Eagle?
Aún existe. Esas charlas en las que cruzábamos ideas entre copas ayudaban. Y los distendidos paseos entre pub y laboratorio.

¿Qué edad tenía usted entonces?
Tenía 25 años. Pero la edad es menos importante que la ilusión: yo hoy conservo la ilusión de hacer descubrimientos.

¿De qué tipo?
Simplificar el tratamiento del cáncer. La genética permitirá tratamientos más precisos y simples, menos agresivos con el paciente.

¿Lo logrará?
Secuenciando el genoma humano identificamos cada vez más genes y qué funciones rigen. Yo fui el primer ser humano de la historia cuyo genoma fue secuenciado del todo.

¿Y qué información le reportó eso?
Figura el gen responsable de mi intolerancia a la lactosa, y el que evita que me hagan efecto medicamentos contra la hipertensión... ¡Pero aún nos falta mucho hasta leer bien todo el genoma! Labor para 25 años.

¿Está usted en eso?
Tengo un hijo esquizofrénico... Animo y dirijo a grupos de jóvenes científicos a investigar la genética de enfermedades mentales.

¿Cuánto cuesta secuenciar mi genoma?
El mío costó un millón de euros, pero dentro de poco costará apenas mil euros.

¿Tiene que ver el ADN con la felicidad?
La felicidad tiene que ver con el sol y los buenos alimentos: eso estimula la secreción de las endorfinas que le harán sentir bien.

¿Eso es todo?
No: todo es combinación de genes y ambiente. Las mutaciones genéticas nos procuran inteligencia y autismo, capacidades y discapacidades, facilidades y dificultades para adaptarnos al siempre cambiante entorno.

¿Bondad y maldad están en el ADN?
Esto es complejo, no entro en ese jardín.

Se metió en uno gordo al decir que los africanos eran menos inteligentes...
Dije que había entre ellos menos ingenieros que entre los blancos, debido a carencias de instrucción y recursos. Pero se tergiversó...

¿Por qué será que hay tan alto porcentaje de premios Nobel de origen judío?
No sé si por genética o cultura, pero algo es seguro: no se debe a la comida kosher,je, je.

¿Ha tratado a Obama?
Le conocí hace dos años y me fascinó. Tras despedirme de él, pensé: "¡Este hombre será presidente!". Y acerté, ya ve. Es un tipo fantástico que ha tenido oportunidades y ha sabido aprovecharlas bien.

En la inteligencia, ¿pesa más la genética o la formación?
Alguien que, según los tests, goza de altísima inteligencia puede acabar siendo un fracasado social. Es decir: ¡la selección natural penaliza inteligencias demasiado altas!, a la vez que premia la capacidad para interactuar. Yo mismo no tenía un coeficiente de inteligencia alto en mis tests de jovencito...

Y aquí está usted, hecho un Nobel.
He obtenido reconocimiento: por lo tanto, mi inteligencia ha triunfado socialmente.

Y le veo contento.
Es que Nadal acaba de ganar a Djokovic. El tenis es mi pasión, siempre lo he jugado, y aún lo juego. Yo hasta hace poco era muy de Federer, porque me había regalado una raqueta. Ahora me rindo a Nadal: ¡además, acaban de regalarme esta raqueta suya...!

¿Tiene usted algún lema vital?
Sí, tengo uno: ¡evita a la gente aburrida!



Raqueta de Nadal

Watson es un mito viviente: su hallazgo de la estructura del ADN es de los más decisivos de la historia de la ciencia. Y aquí está, con una raqueta de Rafa Nadal que acaban de regalarle en el Club de Tenis Barcelona, a sugerencia del doctor Antoni Bayés de Luna, cardiólogo catalán muy amigo suyo. Bayés le ha invitado aquí para presentarle a varios jóvenes investigadores catalanes -como el oncólogo Manel Esteller- a los que Watson desea conocer. Converso con Watson, más pendiente de la transmisión del último set entre Nadal y Djokovic que de evocarme su gesta, a la que quizá debamos la vida llegado el día... Vivirla con curiosidad y alegría es ya cosa nuestra, pero él es un buen modelo.



VÍCTOR-M. AMELA



divendres, 15 de maig del 2009

JUAN JOSÉ GÓMEZ CADENAS, físico atómico

"Ser nuclear es el mejor modo de ser ecologista"



Tengo 48 años. Soy de Cartagena y vivo en Valencia. Soy catedrático de Física Atómica y Nuclear y busco la materia oscura del universo en el laboratorio subterráneo de Canfranc. Estoy casado y tengo dos hijos, de 8 y 4 años. Voto a Rosa Díez y no tengo creencias religiosas



¿Qué busca bajo tierra en Canfranc?
Materia oscura.

¿Qué eso?
Partículas pesadas e inertes que no interactúan con la materia. Para lograr detectar su rastro, debemos aislarnos de las demás partículas del entorno.

¿Un laboratorio subterráneo?
Y blindado con plomo de anclas romanas.

¿He oído "anclas romanas"?
El plomo de las anclas romanas es muy inerte, no irradia: ¡ha estado más de dos mil años bajo el agua, protegido de radiaciones!

¿Qué radiaciones?
Las cósmicas y las de la propia Tierra. La Tierra es radiactiva: ¡el núcleo terrestre es un reactor nuclear! Y de ahí el calor que emite.

¿Debo temer al núcleo de la Tierra?
¡No! Y tampoco debería temer a los residuos de las centrales nucleares.

Perdone, pero sí dan miedo.
Bien aislados en plomo y cemento, ¡sólo emiten calor! Calor durante 150 años. Si fuésemos inteligentes, aprovecharíamos ese calor para calentar agua: ¡tendríamos calefacción gratis para toda una ciudad!

¿En serio?
La idea es de James Lovelock, padre del ecologismo: "Soy un verde, pero antes soy científico", dice Lovelock. Es mi mismo caso.

Usted es físico nuclear... ¿y ecologista?
Soy un ecologista nuclear. ¡No hay mejor modo de ser ecologista que ser nuclear! La energía nuclear es la única que puede proveernos de toda la electricidad que necesitamos sin costes medioambientales. No puedes ser un ecologista eficaz sin ser nuclear.

¿Alude a Greenpeace?
Condenan la energía nuclear por prejuicio, aunque uno de sus fundadores, Patrick Moorey, hoy ya la defiende. Y ha tenido que irse de Greenpeace: ha fundado Greenspirit.

Pero una central nuclear contamina...
¡Lo único que emite una central nuclear es vapor de agua! Te contaminas más si fumas un cigarrillo en la puerta de una nuclear.

Hasta que haya una fuga radiactiva.
Los actuales sistemas de seguridad, moderados por agua, hacen inviable cualquier fuga. Antes de eso, la central se detendría sola.

Pues Ascó falla.
¡Falla la turbina! No el reactor.

¿No ha oído hablar de Chernobil?
Producía plutonio para bombas, y por eso no tenía techo de hormigón armado: ¡para extraer rápido barras del reactor! Una barbaridad: por eso saltó. Ninguna nuclear para electricidad, blindadas, explosionará.

¿Seguro?
Seguro. Mire, vivimos en la histeria nuclear: hay accidentes aéreos y nadie pide prohibir los aviones. ¡Y una central nuclear es más segura que un avión!

Más segura será una central térmica.
¡Falso! Una central térmica emite partículas de elementos pesados: ¡suelta a la atmósfera más radiactividad que una nuclear!

Nunca había oído eso.
Las térmicas queman carbón y gas: cargan el aire de contaminación que agrava asmas y patologías respiratorias, genera lluvias ácidas dañinas para la vegetación... Y, encima, liberan a la atmósfera toneladas de CO2.

Lo del efecto invernadero ¿es grave?
Si no frenamos las emisiones de CO2 , se alterarán los ciclos climáticos, que comprometerán las cosechas: habrá hambrunas.

¿Y si sustituimos las centrales térmicas por parques eólicos?
Dos problemas: la gente se opondrá a tantos y tantos molinos; y son intermitentes.

¿Por qué "tantos y tantos"?
Una central nuclear daría electricidad a una comunidad autónoma entera. Para obtener esa misma energía necesitaríamos 2.000 aerogeneradores, a 500 metros uno del otro: una formación de Barcelona a Sevilla. ¡Y multiplicada por diecisiete comunidades!

¿Por qué dice que son intermitentes?
Lo son las energías renovables como la eólica y la fotovoltaica: ¡el viento deja de soplar, el sol se pone! Y para que la producción sea continua, se hace algo que nadie explica...

¿Qué se hace?
Se instalan pequeñas centrales térmicas junto al parque eólico o solar, y cuando se pone el sol o cesa el viento...: "¡Dale al gas, Pepe!". Y, así, ¡seguimos contaminando! Y, además, dependiendo del gas de Argelia.

¿Los parques solares tampoco son una solución con garantías, pues?
No, ¡pero investiguemos más para mejorarlos! La energía termosolar (unos espejos envían rayos solares a una torre para calentar agua) sí es eficaz a pequeña escala.

Moderemos nuestro consumo energético..., y no hará falta tanta electricidad.
Aunque nosotros dejásemos hoy de gastar tanto -que deberíamos-, si el resto de la humanidad alcanza nuestra cota -que lo hará-, ¡el consumo global de electricidad será espeluznante!

¿Y?
Que si la producen mayoritariamente centrales térmicas ¡provocará en la atmósfera una concentración de CO2 insostenible!

¿Su conclusión contempla que sólo las nucleares evitarían este suicidio global?
Sí, integradas en lo que denomino mix eléctrico:presas hidroeléctricas + parques eólicos y termosolares + centrales nucleares. Si invertimos ahora en este mix, en veinte años los españoles seremos soberanos energéticamente. ¿Cree usted que lo haremos?

No.
Entonces, ¡a temblar!



'Naif' converso

Antes de esta charla yo me tenía –como la mayoría– por ecologista aproximativo. Pero ahora entiendo que si queremos seguir chupando vatios para nosotros y nuestros hijos, sólo nos quedan dos salidas: la inconsecuente (autoengañarnos persistiendo en un ecologismo naif) y la consecuente (asumir un ecologismo nuclear). Veo que, para poder seguir consumiendo toda la electricidad que queremos sin emporcar más el aire del planeta, nos conviene invertir en el mix eléctrico que este sabio del ramo propone en El ecologista nuclear (Espasa), obra estimulante, provocadora y difícilmente refutable. Demuestra, encima, que el mar nos ofrece reservas de uranio casi ilimitadas y sin coste.



VÍCTOR-M. AMELA



dijous, 14 de maig del 2009

Sir JOHN PENDRY, catedrático de Teoría Física del Estado Sólido de la Universidad de Oxford

"Podremos hacer que un objeto sea invisible"


Tengo 65 años: mientras quieras aprender, eres joven. Soy de Manchester: allí financió Engels a Marx. Me interesa la luz: por la teoría de la invisibilidad en física y por la fotografía en arte. No soy religioso ni antirreligioso. Para ver egos de científico no necesita microscopio


Imagine una piedra en medio de la corriente de un río. El agua rodea la piedra y, si usted mira la corriente un metro más abajo, ya no aprecia ni rastro de la piedra. ... Pues bien, ahora piense en que la luz fluye como agua alrededor de un objeto...

Pero la luz no fluye como el agua. ...
Podemos hacer que la luz fluya como el agua. Y ahora suponga que logramos que la luz no entre en contacto con el objeto, sino que lo rodee como el agua a la piedra.

¿Cómo?
Utilizando un metamaterial que cubra el objeto como un manto, aislándolo por completo de la corriente de la luz y volviéndolo invisible. De ese modo, el observador no vería el objeto aunque el objeto siguiera allí.

¿Qué vería el observador?
Lo que hubiera detrás del objeto.

No es fácil de entender.
La luz ilumina todos los objetos, porque polariza sus átomos y moléculas. Pero esos objetos con sus estructuras de átomos y moléculas de la naturaleza tienen propiedades muy limitadas que no incluyen la de lograr la invisibilidad...

Eso está claro. ...
Así que hemos tenido que diseñar ex novo metamateriales cuya estructura hemos concebido para que tenga nuevas propiedades en su interacción con la luz y otras ondas. Y entre esas nuevas propiedades está la de actuar como un manto para la invisibilidad.

Muchos no creerán hasta que sean capaces de no verlo.
Pueden verlo y no verlo ya. Con esa teoría hemos conseguido un manto especial de metamaterial que oculta por entero un objeto al radar. Desvía las ondas del radar como la piedra desvía el agua en el río.

Imagino un montón de aplicaciones.
Otra realidad de mis teorías, ya aplicada en óptica y microscopios, ha sido crear un metamaterial que permite crear lentes con un índice de refracción negativo.

¿Para qué?
Con un microscopio convencional se puede aumentar la imagen de un objeto hasta medio micrón, el máximo aumento con el mínimo grosor posible en una lente: ese límite era algo irritante para un biólogo.

¿Por qué?
Porque lo realmente interesante ocurre a una escala inferior. Así que cuando, en el 2000, publiqué que era posible lograr un índice de refractividad negativo y, por tanto, mayor aumento gracias a un metamaterial, hubo revuelo y recibí insultos y desprecio.

Creí que los científicos eran elegantes.
Somos personas, y algunos con mucho ego, así que sufrí defendiendo mi descubrimiento hasta el 2006, cuando fue demostrado en el laboratorio de Berkeley.

Menudo gustazo para usted.
Al principio me deprimí al ver la controversia, pero después me la tomé como un cumplido: había desafiado las convenciones con una teoría compleja, y la indignación era su peculiar modo de mostrarme admiración.

Enhorabuena, pese a todo.
En el 2005, la Darpa (Defense Advanced Research Projects Agency-Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa), organismo que vela por la supremacía tecnológica militar de EE. UU., me invitó a explicar mis descubrimientos.

La Darpa: el cerebro del imperio.
Los militares también han estado tras proyectos como el GPS o internet hoy claves en la economía civil. Pues bien, concluí medio en broma con un: "Así podremos convertir cualquier objeto en invisible"...

...
¡Y se lo creyeron al pie de la letra! Me ofrecieron todo el presupuesto necesario para conseguir el "manto de la invisibilidad".

Menudo compromiso.
Mi colaborador David Smith, de la Universidad de Duke, me sacó del apuro al proponerme una línea de trabajo para crear un metamaterial que, efectivamente, actúa como un manto de la invisibilidad para el radar.

¿Para cuándo el hombre invisible?
Hay otro problema muy interesante antes de ese. Cuando usted juega a squash no ve la pelota, sino una sombra de la pelota. Si quiere hacer que esa bola negra sea invisible, debe conseguir que no proyecte sombra.

Ni me lo había planteado.
Recuerde a Peter Pan, a quien le roban la sombra y a cuya estatua me encomiendo en Kensington. Las sombras son muy importantes para los militares y sus radares.

¿Cuándo sus descubrimientos teóricos serán objetos útiles?
Piense que entre el descubrimiento del láser y sus aplicaciones -como la cirugía ocular por ejemplo- han pasado 10 años. En lo nuestro será un periodo similar. Una de las primeras aplicaciones del láser fueron las pistolas de identificación de supermercado.

¿Y las patentes de sus metamateriales?
¡Ah!, mis alumnos trabajan en ellas y espero que se forren. Aparte de avances en óptica y medicina, estamos desarrollando, por ejemplo, sistemas para la conducción automática que evitan colisiones.

¿Se ha hecho rico con sus teorías?
Me han proporcionado satisfacciones -verlas demostradas- más allá del dinero. Si lo que hubiera buscado fuera la riqueza, no me habría dedicado a la física teórica. Por eso cuesta más reclutar talentos para la ciencia que para las finanzas, pero ustedes podrían ayudarnos haciendo famosos a los mejores científicos.



Sir invisible

Sir John, padre de la teoría de la invisibilidad, observa una exquisita elegancia en el trato: su ego desaparece. No me interrumpe nunca -pese a que hablo demasiado- y me repite, con el respeto que tendría a un colega de su nivel, una y otra vez -oír la grabación resulta penoso para mi autoestima- conceptos básicos. Y aun así me equivoco. Se niega siquiera a tomarse una merecida revancha y devolver el desprecio con que le obsequió un catedrático madrileño cuando publicó su teoría. Tras escucharle en la Obra Social de La Caixa me voy convencido de que, para lograr resultados científicos visibles, antes hay que hacer desaparecer la soberbia, la avaricia y el cortoplacismo.



LLUÍS AMIGUET



dimecres, 8 d’abril del 2009

Dr. GILLES-ERIC SÉRALINI, experto de la Comisión Europea en transgénicos

"Los transgénicos son tóxicos para la salud humana"



Tengo 49 años. Nací en Argelia y vivo en Caen (Francia), donde soy catedrático de Biología Molecular. Estoy casado y tengo dos hijos. Me preocupan el medio ambiente y la salud a largo plazo, soy especialista en toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas. Soy cristiano



Es usted un radical de lo natural?
En absoluto, pero mi profesión es la investigación en biología molecular, cómo se hacen los organismos genéticamente modificados (OGM) y qué efectos tienen en la salud cuando los ingerimos.

¿Y?
Sabemos que el cáncer, las enfermedades hormonales, metabólicas, inmunitarias, nerviosas y reproductivas están relacionadas con los agentes químicos que contienen.

¿Cuántos tipos de transgénicos hay?
Soja, maíz, algodón y colza. Las semillas llevan incorporado el veneno para los insectos. Las de maíz y soja contienen Roundup, el mayor herbicida del mundo.

¿Hay muchos alimentos que contengan soja o maíz?
Sí, todos los que contienen por ejemplo azúcar de maíz (sodas, bebidas de cola, pastelería, salsas, bombones, caramelos, chocolate...). Y los animales que nos comemos que han sido alimentados con maíz transgénico (pollo, vaca, conejo, cerdo, leche, huevos...).

¿En qué dosis son peligrosos?
No lo sabemos, porque no se han hecho los test adecuados; sólo sabemos que nos hacen daño a largo plazo. En general, impiden que los órganos y las células funcionen bien.

Pero se han hecho test con ratas.
Sí, pero los resultados son confidenciales.

¡Pero qué dice!
Anormal, ¿verdad?... Hay que pedir a los gobiernos de Europa que hagan públicos estos análisis; y, cuando lo hagan, muchos debates ya no tendrán sentido porque serán evidentes los efectos de los OGM. Yo soy uno de los cuatro expertos que han trabajado para la Unión Europea en el conflicto que se debate en el marco de la Organización Mundial del Comercio entre Estados Unidos y Europa para etiquetar los OGM.

¿Europa es reticente a los OGM?
La UE ha pedido los resultados de las pruebas a las compañías para aceptar o no la comercialización de estos productos, pero las compañías dicen que son confidenciales, cuando según la ley de la UE deberían ser públicos. Ya hemos ganado algún juicio contra Monsanto demostrando los efectos nocivos de los OGM que pudimos analizar.

Cuénteme.
Para saber si los OGM son tóxicos, se hacen los mismos test en todo el planeta; se les da a las ratas dos dosis de maíz transgénico durante tres meses y se les hacen dos análisis de sangre, a las cinco semanas y a los tres meses. Los resultados fueron: aumento de grasa en sangre (del 20% al 40%), de azúcar (10%), desajustes urinarios, problemas de riñones y de hígado, precisamente los órganos de desintoxicación.

Suena fatal.
En España hay 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo de maíz transgénico (casi todo en Catalunya), es la puerta de entrada de los OGM a Europa.

Usted también ha realizado investigaciones recientemente.
Sí, sobre los efectos del Roundup (el mayor pesticida del mundo, utilizado en tres cuartos de los transgénicos) en células humanas: directamente las mata.

Eso es grave.
Los expertos pedimos dos años de test sobre animales en laboratorio, tal como se hace con los medicamentos; pero entonces los OGM no son rentables. Hay un gran combate político y económico sobre este tema, y hay que decírselo a la gente: no nos permiten ver esos análisis de sangre ni conseguimos hacer el test más allá de tres meses. Esto es un escándalo escondido por las grandes compañías.

¿Tan poderosas son estas empresas que los gobiernos no puede detenerlas?
Es el mayor desafío financiero que jamás ha existido. Hay cuatro plantas que alimentan al mundo a nivel intensivo: soja, maíz, arroz y trigo. Las compañías registran patentes sobre las plantas de estos alimentos gracias a los OGM. Quien tenga las patentes y cobre royaltis cada vez que alguien las coma o cultive en el planeta será el rey del mundo; por eso las grandes empresas farmacéuticas han empezado a hacer OGM.

Qué miedo.
Las ocho mayores compañías farmacéuticas son las ocho mayores compañías de pesticidas y de OGM. Monsanto tiene el 80% de la biotecnología del mundo.

¿Y por qué lo permiten los gobiernos?
Hace quince años, todos los gobiernos de los países industrializados apostaron en el desarrollo de la industria de la biotecnología, donde se ha invertido mucho dinero público. Los gobiernos saben que hay problemas con los OGM, pero si consiguen y publican los resultados de los análisis, resultará que todo lo autorizado hasta el momento ha sido un error de graves consecuencias.

... Lo que hundiría cualquier gobierno.
Exacto. Aun así, jamás un OGM ha sido autorizado por los ministros de Medio Ambiente de Europa.

¿Por qué los científicos no presionan?
Ni siquiera uno de cada 10.000 tiene acceso a los datos. Yo hace nueve años que leo todos los informes europeos y americanos de controles sanitarios de OGM, y los únicos que hacen test son las propias compañías.

Usted los hace.
Pocos, son carísimos. Se debería exigir a las compañías que los análisis los realizaran universidades públicas en lugar de las empresas privadas a sueldo de las compañías.




Información secreta

Ha venido invitado por la plataforma Som lo que Sembrem y dice que urge presionar a los gobiernos a que exijan a las compañías productoras de transgénicos que se hagan públicos los estudios de los efectos que estos alimentos tienen en la salud: "No es posible alimentar al mundo con un producto que sólo se ha probado tres meses en ratas y cuyos análisis de sangre son secretos". ¿Tiene autoridad o es un loco de lo natural?... Preside el consejo científico del Comité de Recherche et d´Information Indépendantes sur le Génie Génétique (Criigen). Durante nueve años trabajó para el Gobierno francés evaluando los efectos de los transgénicos en la salud. Ahora lo hace para la Comisión Europea.



IMA SANCHÍS



dimarts, 17 de març del 2009

JOHN GRINDER, cocreador y pionero de la programación neurolingüística (PNL) desde 1976

"Puede saber si le mienten por el movimiento de los ojos"


No voy ni a presentarme a mí mismo ni a darle ningún dato personal, porque, al revelarle mi pasado y mis creencias, las pondría entre lo que digo y los lectores, y lo connotarían y condicionarían: pasaría como cuando señalas una puesta de sol maravillosa y sólo ven tu dedo



Nuestra cultura prescinde del subconsciente...

Ignora medio cerebro.
Porque nos educan sólo para ser útiles en el sistema productivo y, sinceramente, creo que, como humanos, somos capaces de muchas más cosas...

... Que se consideran secundarias.
Pagamos un precio por esa miopía: perdemos capacidad de aprendizaje y de conexión interpersonal y sufrimos ansiedades paralizantes y disfunciones frustrantes.

La razón no se entiende con la otra mitad de la mente, pero tampoco sin ella.
No es que el subconsciente no tenga lógica; tiene sus reglas, pero no son las mismas de la razón y tampoco necesitamos saberlas para beneficiarnos de todo su potencial.

¿Y eso es lo que aprovecha la PNL?
La programación neurolingüística la creamos Richard Bandler y yo en 1976 a partir de los grandes descubrimientos de la neurología y la lingüística de los setenta.

Década pionera para la neurociencia.
Aprendimos de Bateson, Beethoven del pensamiento; Pearls, el creador de la Gestalt; Satir, avanzada de la terapia familiar, y Erickson, maestro de la metáfora y experto en conseguir respuestas del subconsciente.

¿Para qué sirve la PNL?
Tratamos de explicar cómo los humanos conseguimos estados mentales en los que realizamos nuestros objetivos.

¿Alguna técnica específica?
Tal vez la más popular es la de las pautas del movimiento ocular: si ahora mis ojos van hacia mi izquierda es que estoy recordando, ergo diciendo la verdad; si hacia mi derecha, es que estoy creando imágenes, ergo podría estar mintiendo.

Para mentir, mejor llevar gafas de sol.
Su movimiento ocular delata la tarea mental que está haciendo: creando una imagen (sus ojos se mueven arriba y a su derecha); recordando una imagen (arriba izquierda); creando sonidos (centro derecha); recordando sonidos (centro izquierda); reviviendo emociones (abajo izquierda); y hablando consigo mismo (abajo derecha).

¿Cómo enseña usted a aprender?
¿Acaso los niños se preocupan por la gramática? Y sin embargo aprenden a hablar más rápido que los estudiantes de idiomas que se esfuerzan en racionalizar y memorizar las reglas gramaticales de los adultos.

Aquí se estudia, pero no se habla inglés.
Porque aprenden inglés, pero no a hablar. Otra manera habitual de no aprender un idioma es concentrarse sólo en la traducción y obsesionarse con no cometer errores.

¿Es mejor equivocarse?
Para aprender, debe suspender el juicio y poner en ello toda la mente y no sólo la razón.

¿Suspender el juicio es hacer bobadas?
Al contrario. Ser capaz de no razonar automáticamente ante un problema requiere concentración, entrenamiento y sabiduría. Nos han hecho creer que el aprendizaje es fruto siempre del raciocinio, pero nuestra capacidad más importante -hablar- la aprendemos sin razonar: simplemente imitando.

Los primates aprendemos copiando.
Si pudiera aprender a pintar con Picasso o a tocar con Mozart, ¿trataría usted de deconstruir sesudamente su obra? Si los imitara sin racionalizarlos, aprendería más rápido.

Si pienso en cómo ando, me caigo.
Los niños cometen errores, pero sin ser conscientes de ellos, por eso sin tener profesores de idiomas acaban hablando bien. En cambio, el adulto es demasiado consciente de sus faltas y su temor a cometerlas paraliza a menudo su capacidad de aprender.

¿Su consejo?
Debe acceder a un estado mental en el que adquiera la flexibilidad natural del niño para escuchar y reproducir sonidos sin el miedo del adulto a equivocarse. Cuando lo logre, su voz interna le hablará su nueva lengua; con errores, sí, ¿y qué? Ya corregirá.

¿Una regresión para poder avanzar?
Una regresión en la que la nueva lengua se aprehende sin interferencia de la materna. Y ese estado de suspensión de conciencia también es útil para otros aprendizajes.

Por ejemplo...
A mí me aburre repetir lo que sé. Prefiero experimentar y equivocarme a repetir sin meter la pata, pero también sin aprender nada nuevo.

El error aquí tiene muy mala prensa.
La obsesión por no arriesgarse en el ensayo de lo nuevo es consecuencia de nuestra inseguridad, pero también al mismo tiempo la prolonga. Evita que avancemos. La repetición de lo sabido minimiza el error, pero también el aprendizaje.

Los banqueros parecían infalibles.
Cuanto más inseguro es un negocio en realidad, más necesitan los negociantes simular seguridad y predictibilidad. Y, sin embargo, a menudo avanzar en zigzag de forma inesperada es el mejor modo de llegar lejos.

Los experimentos, con gaseosa: dicen.
A los empresarios convencionales les provoca pánico, no ya equivocarse, sino simplemente la posibilidad de que alguien crea que pueden equivocarse. Están paralizados por la necesidad de simular que tienen todo bajo control.

¿Cómo aprender sin miedo al error?
Cualquier ansiedad aumenta si no la confrontamos, pero se desvanece en cuanto le plantamos cara. Es como un fantasma imaginario que crece y crece hasta que te atreves a quitarle la sábana y, ¡zas!, resulta que debajo sólo había un ratoncito.



LA PNLiga

Pueden creer o dudar de la PNL, pero hace 33 años que forma a miles de personas en todo el planeta y proporciona ingresos -por qué no- a cientos de coachs. Grinder atraviesa continentes incansable -ahora llega a Barcelona- proclamando la no tan nueva, pero aún buena, verdad del código. Al punto, Carmen Bostic St Clair, celosa guardiana de las esencias PNL, me recuerda que lo han renovado juntos e insiste en posar junto al padre fundador. Y no oso contrariarla, porque es muy asertiva. Mientras, el angustiado presidente de un club de fútbol en apuros espera que acabemos La Contra para pedir ayuda PNL a Grinder para sus chicos. Me entero del fichaje por casualidad, así que no daré cifras.



LLUÍS AMIGUET



dijous, 12 de març del 2009

ZAVEN S. KHACHATURIAN, director del Lou Ruvo Brain Institute, de terapia neuronal

"Para investigar ya no hacen falta embriones humanos"


Mi edad es un número sin valor: yo estaré vivo mientras mi cerebro pueda crear. Mi madre y mi tía tuvieron alzheimer; yo, por ahora, no: investigo para saber por qué. Recluté a tres científicos que luego ganaron el Nobel. Colaboro con la Fundació Pasqual Maragall y Grupo SAR



Si aíslas a un animal, un ratoncito, de todo estímulo, su número de conexiones neuronales acaba siendo menor que el de los demás ratoncitos del grupo. Vive menos.

Vivir es compadrear.
Vivir es conectarse. Por eso los enfermos de alzheimer con una intensa vida relacional e intelectual resisten mejor la enfermedad y tardan más en contraerla.

Pero hay intelectuales de fuste y muy relacionados que contraen alzheimer.
Sabemos que si no hubieran tenido esa intensa vida social e intelectual lo hubieran sufrido antes y más intensamente.

¿Es cuestión de mala suerte genética?
Una mala suerte que tenemos todos, porque sólo un 10 por ciento de los humanos está a salvo de desarrollar la enfermedad. El caso más espectacular fue el de una mujer francesa que llegó a vivir... ¡122 años y con todas sus funciones cerebrales intactas!

¿Por qué ella sí y otros no?
Estamos investigando los porqués. Lo que sabemos es que la enfermedad comienza 20 años antes de que -entre los 60 y los 65 años- manifieste sus primeros síntomas.

¿Cuáles son?
Pérdida de memoria, cambios de personalidad, disminución de la competencia lingüística y cognitiva, irritación, confusión...

Una trágica cuesta abajo...
Al principio, no duermes bien y vas perdiendo todas tus funciones relacionales e intelectuales: tu memoria primero y con ella tu identidad, poco a poco, hasta que al final te quedas postrado y después encogido como un bebé en posición fetal...

...
... Y en la última fase pierdes el control de todo tu cuerpo, hasta que fallan los riñones, el hígado... Mi madre murió así.

Lo siento.
Antes, la mayoría de los enfermos no vivía lo suficiente para llegar hasta ese final, pero el progreso médico ha comportado, paradójicamente, que quien manifiesta los síntomas a los 60 tiene 40 años de degradación mental y física por delante, que su familia acaba sufriendo con él.

A veces, literalmente, enferman juntos.
Es muy posible, porque a los 65 años sufre alzheimer el 5 por ciento de la población; a los 75, el 15; a los 85, el 40 y después se va incrementando el porcentaje hasta el 90 por ciento...

¿Le parece que Obama ha abierto una puerta al progreso científico?
Me temo que sólo ha sido un gesto de cara a la galería. En realidad, el descubrimiento de Yamanaka en el 2006 que demostró que se puede revertir células adultas a su estado embrionario acabó con la necesidad de embriones humanos para investigar.

Izpisúa lo explicó aquí no hace mucho.
Así que -propaganda aparte-, si Obama quiere hacer algo por la ciencia de verdad, que aumente el presupuesto para la investigación básica en restauración neuronal.

Sería la mejor partida presupuestaria.
Y por eso pido ahora una gran movilización social, médica y científica por la calidad de nuestra vejez: ¿no es esa la causa que más directamente nos afecta a todos?

... A los que tenemos cerebro, sí.
Pido un plan Kennedy, como el que llevó al hombre a la Luna, una década de movilización productiva, técnica y científica para aumentar la calidad de nuestra vejez.

No se me ocurre causa más noble.
Y la movilización surte efecto. Fui el primer científico en interesar a la administración en esa área y conseguí que el National Health Institute le dedicara un programa. Así, busqué investigadores y conseguimos tres premios Nobel, concedidos a Stanley B. Prusiner, Eric Kandel y Paul Greengard.

¿Hasta dónde ha llegado la ciencia?
En experimentos animales hemos podido revertir el proceso de degradación neuronal que caracteriza al alzheimer y a otras enfermedades neurodegenerativas. Todo parece indicar que también podríamos conseguirlo en los humanos.

¿Y mientras tanto?
Pongámosle cara y dignidad a la enfermedad. No dejemos a nadie solo frente a ella. El arquitecto Frank Gehry está diseñando nuestro edificio dedicado a la investigación neurológica. Me habló de Pasqual Maragall y me dijo: "Tienes que conocerlo", y así Pasqual vino a mi instituto en Las Vegas. Recuerdo que hablamos de música...

Pasqual Maragall es una fuente de energía renovable.
¡Sí! ¡Magnífica! Ahora recopilamos casuística de enorme importancia científica. Nos interesan casos de longevidad creativa.

Por ejemplo...
¿Por qué Picasso era un creador inmenso a los 70? ¿Y por qué Frank, mi amigo Gehry, tiene 85 y concibe edificios magníficos?

Oliveira dirige películas a los 100.
¿Y por qué a los 60, en cambio, hay otros cerebros que se dan por vencidos?

¿. ..?
Saberlo para mí sería como descubrir el secreto del arte: la suma de las partes de donde emana la belleza. Ahora sabemos analizar las partes en el cerebro, pero se nos escapa el todo, y en ese todo intuyo que se encuentran los grandes secretos que nos permitirán avanzar como especie.

Pues adelante.
... Es más importante que cualquier otro descubrimiento: saber cómo funciona la mente humana, porque allí está todo.



Del yo al nosotros

No podemos evitar que en la lotería genética nos toque el gen defectuoso de una terrible enfermedad degenerativa, pero sí podemos decidir cómo nos enfrentamos a ella. Si esa dolencia ataca nuestras conexiones neuronales, explica Khachaturian, hasta dejarnos sin yo, la única posibilidad de preservar nuestra dignidad está en el nosotros: sólo las conexiones comunitarias de la solidaridad y el cariño pueden reemplazar en cada enfermo a las sinapsis neuronales dañadas. Pero también sólo esas redes de justicia distributiva y prosperidad pueden dotar a la ciencia de los recursos que evitarían que nuestra vejez acabe convertida en una agonía cada vez más prolongada.



LLUÍS AMIGUET



divendres, 27 de febrer del 2009

DAN WINTER, físico, psicofisiólogo, músico, investigador poligráfico, analista de sistemas IBM

"Las emociones afectan a nuestra genética"


56 años. Nací en Nueva York y vivo en el campo, en el sur de Francia. Tengo pareja. El éxtasis, la felicidad, las experiencias pico... son absolutamente necesarios para la salud y son pura física. Mis conocimientos como ingeniero eléctrico conforman mi idea religiosa


¿Sabe esa aureola que les ponen a los santos...? Es pura ciencia.

¿Se puede ver y medir?
Uno de mis colegas, el profesor Konstantin Korotkov, catedrático de la Universidad de San Petersburgo, ha creado un aparato, el GDV (visualización por descarga de gas), que conectado a la punta de los dedos y a un ordenador muestra el aura de todo el cuerpo; es decir, el campo energético.

¿...?
Están utilizándolo ya más de 10.000 médicos, incluida la asociación médica estadounidense. Con el GDV obtenemos información sobre el estado físico y psicológico del paciente. Nos permite abordar un nuevo nivel del ser humano, el energético.

Póngame un ejemplo concreto de lo que puede medir el GDV.
La empatía entre las personas: vemos cómo el aura de las parejas bien avenidas se mueve entre los dos cuerpos; y también cómo la gente que toma drogas, legales o ilegales, tiene agujeros en su aura.

¿Y usted investiga con eso?
Sí. Entre otras cosas, con lo que ocurre con el aura tras la muerte.

Creo que tendremos que ir despacio.
Cuando morimos, el campo eléctrico, o lo que llamamos vida, sale del cuerpo. Las constantes de Kluver (un científico que se dedicó a investigar las experiencias cercanas a la muerte) es lo que la gente suele ver cuando muere. Se trata de un patrón de simetrías.

¿Todos ven lo mismo?
Sí, primero ven una rejilla, luego una especie de telaraña, un túnel y finalmente una espiral. Lo que hemos descubierto es que esos cuatro pasos se corresponden con la geometría de pliegues de nuestro ADN.

¿Y?
Nosotros somos un colectivo de 3 billones de células, y probablemente cuando morimos nuestro campo electromagnético se va hacia el centro de cada una de esas células, nuestro ADN, para luego salir de nuestro cuerpo. Adónde llegue después depende del grado de fractalidad del entorno en que morimos y de nuestra preparación; puede llegar a cualquier punto del universo.

Defíname fractalidad.
Una rosa, un helecho, una piña, las muñecas rusas…, es decir: el interior tiene exactamente la misma forma que el exterior, y eso es lo que produce la fuerza centrante, la implosión, lo que provoca que todo se mantenga alrededor de un centro, incluido nuestro campo electromagnético. En realidad, la fractalidad es lo que genera la gravedad.

¿Todo se pliega sobre sí mismo?
Si, sólo existe una forma que se comprime infinitamente. Imagine un pequeño chip en el que cabe toda la información del cosmos; eso es lo que llamamos vacío, que en realidad alberga toda la energía del universo.

Nuestro campo magnético va variando... ¿en función de qué?
Lo que comemos, dónde nos encontramos y cómo nos movemos. Un edificio metálico y cuadrado es lo opuesto a fractalidad. Pero durante una experiencia cumbre, las ondas cerebrales generan la proporción aura.

... Que obedece toda la naturaleza.
Sí, desde una caracola hasta las galaxias, desde nuestro propio cuerpo hasta los átomos; todo tiene la misma proporción: es el punto de unión de nuestro universo, el camino de la unidad, el número phi.

¿Phi o Pi?
Pi es la constante que permite pasar de la línea al círculo, y phi nos permite pasar del círculo a la espiral, reentrando en ella misma. Es lo que llamamos autoconsciencia.

El personaje Max Cohen, de la película Pi, fe en el caos,¿se inspira en usted?
Sí, pero debería haberse llamado phi y no pi, el productor le cambió el título en el último momento. La película describe cómo todo está compuesto de espirales y expone paralelismos directos de mi vida.

¿Y ahora qué le ocupa?
La bio-retroalimentación, que nos ha permitido discriminar las emociones en términos eléctricos, de ahí mi expresión emoción coherente.Eso ha inspirado notables investigaciones.

¿Con algún resultado revelador?
Se midió, de un modo totalmente replicable, que el efecto de la ordenación coherente de los armónicos del corazón en los momentos de compasión o amor causaba una repercusión en el trenzado del ADN.

¿Qué significa eso?
Que las emociones afectan directamente a nuestra genética. Y tiene diversas aplicaciones: en estos momentos, con mi equipo de Inglaterra estamos buscando campos eléctricos bioactivos.

¿Qué es eso?
Sabemos que una pirámide o un dolmen pueden afectar a la germinación de semillas, e investigamos cómo crear un campo eléctrico que prevenga el envejecimiento..., lo opuesto a vivir en edificios y ciudades como los nuestros. Todos los edificios sagrados están construidos siguiendo la proporción áurea, de manera que generan un campo eléctrico que facilita el crecimiento, y eso hoy podemos medirlo.

¿Tenemos que cambiar de vida?
Las enseñanzas espirituales son, en el fondo, enseñanzas eléctricas. Sólo tenemos que crear entornos más fractales, comer comida fractal y hacer ejercicios que nos armonicen con el exterior, así nos llenaremos de vida y consciencia.



Enseñanzas eléctricas

Ha investigado y ha profundizado en diferentes campos de la ciencia (geometría, física, lenguaje, consciencia, geobiología, biología y matemáticas) en busca de leyes físicas que se funden con la espiritualidad. Es conocido mundialmente por ser el primero en relacionar el fractal con el origen de la gravedad y por sus teorías científicas que muestran cómo la ciencia da origen a la consciencia: "Las enseñanzas espirituales son enseñanzas eléctricas y la iluminación es pura física a nuestro alcance". Sobre él, Darren Aronofsky realizó (1998) la película Pi, fe en el caos.Mañana hablará en CaixaForum (ciclo Binomis),acompañado de un espectáculo de música y ciencia a cargo de Ràdio Evolució.



IMA SANCHÍS