dijous, 5 de febrer de 2009

SANDRA CANUDAS, consultora de viajes para mujeres

"Si viajas sola aprendes más y es más fácil enamorarte"


Tengo 36 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy consultora de viajes para mujeres. Estoy soltera. No tengo hijos. ¿Política? Agnóstica. ¿Creencias? Tomo un poco de taoísmo, de budismo, de cristianismo, con la filosofía del bien común. Todo joven debería viajar un año sabático.


¿Viaja sola?
Sí.

¿Por qué sola?
Quiero mezclarme con las gentes de cada lugar, convivir, conocer el país. Si viajas con compatriotas es difícil hacer todo eso.

¿Y no le da miedo ir sola por el mundo?
A las chicas nos educan para tener miedo, nos asustan desde niñas, nos cortan las alas. ¡Qué pena! ¡Yo he dado la vuelta al mundo sola, y no me ha pasado nada!

¿Cuándo lo hizo?
Hace cuatro años. Durante mi viaje, de un año, descubrí que hay muchísimas mujeres que viajan solas por el mundo: son anglosajonas, escandinavas y centroeuropeas... ¡Ni una sola española, ni una latina!

¿A qué atribuye eso?
¿A que nuestra prioridad es consolidar un currículo laboral, encontrar pareja y ser madre? Viajar sola y a lo grande es desviarse del patrón, y no hay valor. ¡Lástima!

¿Qué se pierden nuestras chicas?
Quien viaja solo se conoce de verdad, abre su mente, capta a la gente: viajar sola afila la capacidad psicológica. ¡Hoy me basta con un vistazo para saber de qué va alguien!

¿Viajar sola es la mejor escuela?
¡Aprendí más en ese año que en todos los que invertí en licenciarme en economía y en ciencias políticas! Lo aconsejo: ¡viajad!

¿Qué le hizo lanzarse sola al mundo?
Llevaba once años como directora financiera de empresas, tenía una vida segura y estable, y no me compensaba: no me sentía viva. Entendí que yo quería ser feliz, no rica.

Y rompió con todo.
No de un día para otro. Durante tres años me pregunté qué deseaba. Me preparé, pero la negatividad y el miedo seguían ahí.

¿Qué negatividad? ¿Qué miedo?
El miedo a romper con la inercia, a cambiar. Y la negatividad del entorno: "¿Estás segura de que te quieres ir?". "¿Qué harás sola tanto tiempo?". "¿Y qué será de ti cuando vuelvas? ¡Piensa que el trabajo estará muy mal!".

¿Y qué pensaba usted, qué respondía?
Me escuché a mí misma: descubrí que sí, que mi decisión estaba tomada. Y leí en un libro esta frase: "Aunque tengas miedo, ¡hazlo!. Quien controla su miedo adquiere poder". Y repliqué a los negativos: "¿Cómo sabes si a mi regreso todo no será mejor?".

¿Y lo fue?
Sí, en cuanto vi que debía crear mi camino: asesoro a mujeres que quieren viajar solas.

O sea, que empieza a haberlas.
Los españoles somos expresivos, nos hacemos entender, captamos bien las intenciones: ¡explotémoslo! España debería implantar el hábito del gap year,año sabático viajero. En muchos países miran raro al joven que no lo hace. ¡Completa tu formación!

¿Las mujeres de qué país viajan más?
Las neozelandesas son las más atrevidas y valientes. Las japonesas también, pero demasiado desprevenidas... Las mujeres israelíes no viajan solas; sus chicos sí, mucho.

¿Qué principales peligros las acechan?
Si eres prudente y sensata, ninguno. En países muy machistas, se trata de saberlo antes para no hacer algo inconveniente.

¿Hizo usted algo inconveniente?
Aterrizar con minifalda en Santiago de Chile: caminé entre bocinazos... hasta que descubrí que eran por mí. ¡Desconocía que allí eso resultase todavía tan provocativo!

¿Ha padecido acosos sexuales?
Muchas galanterías y piropos sí. En Latinoamérica se piropea mucho y bien. ¡Los mejores en eso son los argentinos! La verdad es que si viajas solo, seas hombre o mujer, es más fácil ligar y enamorarte.

¿Por qué?
Socializas más con la gente... Tienes curiosidad y tienen curiosidad por ti. Y también resultas exótica, atraes más.

¿En qué países es más fácil ligar?
Vi que no tener los pechos operados excita a los hombres colombianos, habituados a sus esculturales mujeres siliconadas.

¿Existe un turismo sexual femenino?
Sí. Con los tuaregs, que dejan a sus esposas en casa... O en Gambia, en Túnez... Muchas norteamericanas obesas bajan a Honduras en busca de chicos que, por un refresco... Y aquí hay grupos de catalanas que van unos días a Madrid ¡para sentirse atractivas!

No me diga eso...
Sí: los chicos catalanes sois tan sositos... Apartáis la mirada... El extremo opuesto es el brasileño, que te repasa de arriba abajo con la mirada y con toda naturalidad te dice: "¡Muito gustosa!" (estás muy buena).

¿Qué más ha aprendido viajando?
¡Que aquí somos los más quejicas del planeta! La gente por ahí es desprendida y hospitalaria. Y que menos es más. Y que el tiempo es un invento de occidentales con prisa.

Pero ricos: por eso podemos viajar.
Yo dormí en albergues, compré y cociné mi comida, trabajé sí podía, viajé en transportes públicos y baratos... Y así di la vuelta al mundo durante un año con 7.000 euros.

¿Qué fue lo mejor y lo peor?
Lo mejor, contactar con tribus neolíticas en las Montañas Altas de Papúa Nueva Guinea. ¡He sido la primera española sola allí! Lo peor... que a veces sientes nostalgia. Pero se supera. Y vuelves más sabia, segura de ti misma y autorrealizada.

Si tuviese una hija, ¿la dejaría viajar?
A los 16 años le aconsejaría ya que se fuera un tiempo de au pair a Londres... La educaría sin sobreprotegerla, estimulando su curiosidad. Ser curiosa te enriquece: te lleva a viajar. Y si viajas sola, te enriqueces más.



Vuelta al mundo

La encuentro en un bar, escribiendo en su ordenador portátil un próximo libro sobre cosas aprendidas en sus viajes a solas. Acaba de regresar de Argelia con un grupo de mujeres de aquí a las que ha reunido con mujeres de allí. Sandra ofrece sus conocimientos de viajera experta a mujeres que se animan a viajar sin compañía masculina (www.consultoriaviajes.com), y vuelca sus consejos en Manual de una vuelta al mundo y Manual para viajeras, autoeditados. Ha copilotado 4x4 por el Sáhara, avionetas sobre las pistas de Nazca, lanchas en la bahía de Vietnam... Y también sabe cómo se liga por ahí: el estadounidense le dice "¿nos conocemos de algo?" y el europeo "¡qué ojos tan bonitos!".



VÍCTOR-M. AMELA