dissabte, 14 de febrer de 2009

MICHEL CAMDESSUS, economista, ex presidente del FMI, asesor de Sarkozy

"¿Qué tengo que hacer, quemarme a lo bonzo?"


Tengo 75 años. Nací en Bayona y vivo en París. Soy economista y dirigí el Fondo Monetario Internacional (FMI). Colaboro con la ONU en el progreso de África. Estoy casado y tengo seis hijos y ocho nietos (de 2 a 15 años). ¿Política? Servicio público. Soy católico y pecador



¿Sabe cuándo acabará la crisis?
En Francia, a partir del cuarto trimestre de este año. En España, del cuarto del 2010.

¿Y cómo lo sabe?
Son pronósticos del FMI, basados en los indicadores que maneja.

¿Y por qué nos va a costar a los españoles más que a los franceses?
La excesiva dependencia del ladrillo de la economía española la hace más vulnerable. ¡Diversifiquen su economía productiva!

Hace un año sostenía que la economía española resistiría mejor que otras...
Si dije eso, me equivoqué; pero dudo mucho que lo dijese, pues era notoria la dependencia española del sector inmobiliario...

¿Hacia dónde sugiere diversificarnos?
Si España hubiese aprovechado su auge económico para invertir en innovación, investigación y economía del conocimiento…, estaría ahora mejor encarada para remontar la crisis. ¡Háganlo, para mejorar su futuro!

¿De quién es la culpa de esta crisis?
De todos. ¡Todos hemos buscado maximizar beneficios a corto plazo!

Habrá algunos más culpables que yo...
Bancos centrales, gobiernos, instituciones financieras... Pero también usted perseguía maximizar sus beneficios, ¿verdad?

Sí. ¿Acaso no consiste el capitalismo en buscar el máximo beneficio individual?
No. Si vuelve la vista a los fundadores del libremercado, como Adam Smith, verá lo que dicen: la libre iniciativa y el libre comercio tienen como fin... ¡el bien común! ¡Y eso es lo que hemos olvidado! La crisis actual es hija de este olvido suicida.

¿En qué momento olvidamos el límite?
En los años 90 se creó el mercado financiero mundial y desde el FMI propuse reglas, un control; pero los gobiernos nos negaron esa potestad. Y se impusieron los pícaros.

¿Los pícaros?
Imagine una aldea: la gestiona un consejo de ancianos; la guardia civil detiene al que incumple; el cura y el maestro instruyen en principios éticos... ¿Qué pasará si el consejo se desocupa, la guardia civil se inhibe y el cura y el maestro se pelean? ¡Que se impondrán los pícaros! Y la picaresca será ley.

¿Y eso es lo que ha pasado?
Sí. Mi frustración al frente del FMI fue no lograr convencer a los gobiernos de que convenía regular. Ellos prefirieron desregular. No se me hizo caso... ¡y aquí estamos!

¿Para qué debería estar el FMI?
Para hacer de guardia civil del sistema financiero, para que los ricos no abusen y provoquen que los pobres sean más pobres.

No debía de verlo así quien le estampó a usted aquel pastel en la cara.
El pastel era de crema: no sabía mal. Trabajé siempre en el FMI con vocación de servicio. Y si no avanzamos más fue porque los gobiernos no le dieron poder..., y encima le han echado luego las culpas, convirtiéndolo en chivo expiatorio. ¡Esto me duele!

¿Qué propone para el futuro?
Tres patas a la vez: regulación, vigilancia y ética. ¡Lo propongo desde hace diez años!

¿Qué conviene regular?
Todo lo que haga falta para garantizar transparencia: los paraísos fiscales, los fondos especulativos y las agencias de notación.

Y el FMI, vigilando que se cumpla.
Exacto, y para eso necesita autoridad: que sus dirigentes sean democráticamente elegidos y con poder real para vigilar toda la esfera financiera, no sólo la monetaria.

Nos queda la tercera pata: la ética.
La que propuso Adam Smith: que los actores del mercado libre contengan su codicia para preocuparse de sus convecinos.

Yo no confiaría mucho en el autocontrol en lo que a la codicia respecta...
De acuerdo, ¡pero ojalá esta crisis nos ayude a cambiar! ¿No hemos aprendido que si no nos moderamos, nos perjudicamos? No hay mal que por bien no venga: tengo esa esperanza. Porque si fallan las reglas, la vigilancia o la ética..., se nos hunde el sistema.

¿Cree que le van a hacer caso?
¿Qué tengo que hacer, quemarme a lo bonzo? ¡Confío en que el G-20 vaya por ahí!

¿Espera mucho de Obama?
Conozco bien a sus asesores, gente capaz y de calidad: está bien orientado. Ojalá insufle confianza sin endeudarse, y ojalá sortee cualquier tentación proteccionista...

¿Hay que apoyar a los bancos?
Si los bancos se hunden, se hunde tu economía: hay que respaldarlos para que funcionen..., pero merecerán ser criticados si su objetivo último es el máximo beneficio en vez de la responsabilidad ante sus accionistas, empleados, impositores y toda la sociedad del país en que operan.

Llegado el caso, ¿los nacionalizamos?
Esa es una opción política y yo no hablo de política.

¿Cómo ve a Sarkozy?
Dinámico, enérgico, impaciente: como siempre. He contribuido a su programa, y está haciendo lo correcto. Ha trabajado bien para que los europeos trabajen juntos.

¿Por qué se hizo usted economista?
Yo era ingeniero militar en Argelia. Y mientras hacíamos carreteras, conversé mucho con los obreros musulmanes. Su pobreza y postración me hizo pensar... y volví a Francia empeñado en estudiar Economía para ayudar a la gente a prosperar. Esa vocación de servicio me ha guiado siempre.

¿Qué consejo daría a sus nietos?
Estudia, viaja, esfuérzate. Haz lo que te atraiga, y confía en ti y en los demás. Y sé honrado.



Remoralizar

Es uno de los economistas más influyentes del mundo. Y muy simpático. Habla con llaneza y soltura en correcto castellano. Me relata su primer recuerdo político, en Bayona: "Tenía yo tres años y tres meses, y entró mi padre diciendo: ´Irun arde´. Era julio de 1936 y entendí que quemar casas era malo". Dice que le ha guiado su vocación de servicio: ha servido a la economía francesa y mundial. Predica remozar de ética el libre mercado: lo ha dicho en la Facultat de Teologia de Catalunya, invitado por el departamento de Teología Moral. En Argelia, un amigo musulmán le regaló una tablilla con esta sura del Corán: "Adonde sea que mires, ves la cara de Dios". Dice conservarla como un tesoro.



VÍCTOR M. AMELA