divendres, 26 d’octubre de 2007

JOSÉ MARÍA SETIÉN, obispo emérito de San Sebastián

“Hay que acercar a los presos etarras a las cárceles vascas”




Tengo 79 años. Nací en Hernani (Guipúzcoa) y vivo en Astigarraga, cerca de Donostia. Soy obispo emérito de San Sebastián. Soy célibe, sin hijos. Soy vasco y quiero la paz para mi sociedad, una convivencia más humana, justa y solidaria. Dios es padre para toda la humanidad


Qué vida lleva ahora, monseñor?

Me la marcan las monjas del convento donde vivo: me levanto a las siete menos cuarto, como a las dos, ceno a las nueve,meacuesto a las once.


¿No mira la tele?

Algún informativo y algún programa deportivo. Yo jugué bien al fútbol…


¿Iba para deportista?

A mi padre no le hubiese gustado que lo antepusiera a otra capacitación profesional, y como yo soy deontotónico...


¿Deontotónico?

Inclinado a hacer lo debido. Fui un joven estudioso. Y a los 16 años quise ser sacerdote.


¿Le gustó a su padre?

Preocupado, me preguntó si tenía algún trauma. Me instó a que lo meditase bien. Pero mi decisión era firme.


¿Se ha arrepentido alguna vez?

No. Miro más hacia delante que hacia atrás.


Siendo proclive a hacer lo debido: ¿qué es lo debido frente a ETA?

Decirle que desaparezca para que tengamos paz. Que renuncie a la violencia.


¿Se lo ha dicho usted a los etarras?

Una y otra vez. Y pueden leerlo también en este libro que acabo de escribir.


¿Qué vez ha estado usted más cerca físicamente de un etarra?

Los obispos hacen cosas que no tienen que decir ni siquiera a los periodistas.


¿Qué haría si le pide ayuda un asesino?

El amor cristiano es universal, no selectivo.


Si en su iglesia entra un etarra, ¿lo echa?

La iglesia es lugar de asilo.


¿Y si entrase un asesino de los GAL?

El amor alcanza incluso a los enemigos.


ETA sabe que existe un entrañable vínculo de afecto entre el clero vasco y el pueblo vasco… De todos modos, hay sacerdotes que han tenido que irse del País Vasco…


¿Cuál es la doctrina de la Iglesia acerca de la violencia?

La Iglesia condena la violencia injusta. Pero no el recurso a la fuerza en legítima defensa.


¿Cómo nació el nacionalismo vasco?

Como reacción a la creciente inmigración, en el siglo XIX, con el riesgo que ello suponía para la propia identidad cultural. Hoy esa cuestión se gestiona positivamente mediante la educación y la política lingüística del Gobierno vasco.


Jóvenes estudiantes nacionalistas crearon ETA en 1959: ¿cuándo se torció ETA?

Especialmente, al ideologizarse de marxismo-leninismo, a finales de los años sesenta.


¿Es usted nacionalista vasco?

Soy vasco, lo que no implica ser nacionalista.


¿Lo es o no?

A esta cuestión no respondo.


Pensando en Euskadi, ¿es mejor que gobierne España Aznar o Zapatero?

Sólo diré que me parece inadecuada y poco humana la política del PP de querer eliminar

a ETA excluyendo toda forma de diálogo.


¿Acude usted a votar?

Siempre. Y no le diré a quién.


¿Qué votaría en un referéndum sobre la autodeterminación de Euskadi?

No puedo contestar sin analizar a fondo la pregunta que tal referéndum formulase en su

momento.


¿Imagina un Euskadi independiente?

¿En qué medida puede ser soberano un territorio en esta Europa del siglo XXI?


Una amnistía de presos etarras, ¿engrasaría el fin de ETA?

Eso dependería del contexto, del momento. Ahora mismo eso no tiene sentido. Sí soy partidario de una nueva política penitenciaria.


¿Qué propone?

Aproximar presos a las cárceles vascas. Por humanidad y para facilitar su reinserción.


Las asociaciones de víctimas del terrorismo pondrían el grito en el cielo.

No sé si el grito llegaba hasta el cielo.


¿Qué quiere decir?

Han sido politizadas, cosa explicable. Las víctimas tienen mi cariño, pero debo ser consciente de la existencia de esa politización.


Que España tenga Rey, ¿le incomoda?


Ha alzado usted los hombros.

Es que no es algo en lo que haya de opinar.


Sí le compete opinar sobre la Cope.

No la escucho.


¿No? ¿Le incomoda?

Me incomoda lo que la gente me cuenta que ahí dicen.


¿Expresa su incomodidad a la Conferencia Episcopal?

Del asunto de la Cope hemos hablado más de una vez. Y ahí sigue.


¿Cambiará la cosa algún día?

Chi lo sa... Ya vamos acabando, ¿no?


¿Cómo ve la ley de memoria histórica?

Es una ley de memorias históricas. Una memoria selectiva no es la totalidad de nuestra memoria histórica.


¿Comulga con la beatificación de 498 mártires de la España de los años treinta?

Es otra forma de memoria histórica, ¿ve? Hay que ver si cada una de esas personas fue asesinada por causa de su fe o por otra causa.


El padre Hilari Raguer sostiene que fue por causa política.

Es un modo de verlo, pero no el único.


Raguer opina que la Iglesia española debería pedir perdón por bendecir a Franco.

Respeto esa opinión.



Buen humor

Me recibe en su luminoso despacho del barrio de Gros, en San Sebastián. Con muy buen humor, accede a posar junto a una foto de cuando era joven obispo. Por sus declaraciones o sus silencios, a Setién le han llamado “cura de ETA”, “amigo de los asesinos" o “abertzale con sotana”. Quizá por eso ha decidido ahora publicar Un obispo vasco ante ETA (Crítica), libro en el que vierte su visión del conflicto vasco. Diagnostica que “la existencia de ETA es perjudicial para el País Vasco”, y le pregunto si alguna vez ha llamado “criminales” a los etarras: “No lo he hecho, pero es cierto

que sus actuaciones atentan directa e injustamente contra la vida humana”. No es de los que contestan sí o no.



VÍCTOR-M. AMELA

(Foto: Jon G. Irurzun)



dijous, 11 d’octubre de 2007

HILARI RAGUER, Monje de Montserrat e historiador

“Muchos obispos son neofranquistas”


Tengo 79 años. Nací en Madrid, pero al año volvimos a Barcelona, donde me crié. Soy monje en Montserrat desde hace más de cincuenta años. Fui antifranquista, y soy demócrata y nacionalista catalán. ¿Dios? No lo tengo en el bolsillo, ando buscándolo. Las próximas beatificaciones de sacerdotes españoles son injustas e inoportunas



Monje? ¿Historiador?¿Qué fue primero?

Monje. Desde niño tuve vocación religiosa…, pero me decidí tras la huelga de tranvías de marzo de 1951.


¿Qué pasó ese día?

Me detuvieron y me encarcelaron siete meses en el castillo de Montjuïc…, y allí descubrí algo.

¿Qué?

Que era yo más libre que mis carceleros. ¡La libertad es ajena a circunstancias externas…! Allí reflexioné, oré, y supe que si podía estar allí, bien podría ser monje.


¿Y por qué eligió Montserrat?

Sabía que allí no me afearían mi catalanismo.

¿De qué se le acusaba?

De “ultraje a la nación española y al sentimiento de su unidad”.


Tremendo. ¿Qué había hecho?

La policía me paró en la calle, y yo llevaba una carta que estaba escribiendo a amigos socialistas belgas: “Vosotros que habéis sufrido la opresión española y nazi tenéis que saber lo dura que es la opresión franquista en Catalunya”, les explicaba. Y yo era alférez de milicias universitarias…


¡Para haberle fusilado, vamos!

Iban ya a formarme consejo de guerra sumarísimo cuando un tío mío sacerdote logró interceder, y se suspendió. Después de Montjuïc, cumplí dos años de arresto domiciliario.


¿Tiene usted recuerdos de la Guerra Civil?

Recuerdo los bombardeos. Y que rezábamos el rosario mientras esperábamos a Franco, temerosos de ser asesinados por las patrullas anarquistas, por ser católicos.

Y Franco llegó.

Y el alivio duró bien poco: en seguida conocí el falangismo chulesco de los franquistas. Franco desató una sangrienta represión que la Iglesia española bendijo.


Hablaban de “cruzada”, ¿no?

Fue cosa de la jerarquía eclesiástica española. ¡El Vaticano jamás concedió al franquismo carácter de cruzada! El Papa Pío XI repudió los excesos (usó esta palabra) franquistas durante la guerra, y receló de que los obispos españoles se alineasen en un bando.


¿Qué les proponía el Papa?

Paz y reconciliación. Pero la Iglesia española optó por la beligerancia. ¡Los capellanes de las cárceles franquistas fueron terribles!: insultaban a los presos, les decían que eran indignos de la clemencia de Franco…


Se vengaban de las checas, de las matanzas de curas…

Pero el mandamiento cristiano es perdonar. El episcopado español debería hacer algo que todavía no ha hecho: ¡pedir perdón por su complicidad y su silencio con la represión franquista !


¿Lo hará algún día?

Sería un milagro.


¿Por qué dice eso?

¡Porque el episcopado español mantiene la ideología franquista!


Contundente afirmación.

El episcopado español aún identifica amor a la patria con amor a una ideología determinada. Si hoy critica la asignatura de educación para la ciudadanía ¡es porque preferiría una educación para la ciudadanía franquista!


No tiene pelos en la lengua.

Soy historiador.


¿Aprueba usted la ley de memoria histórica?

Sí. Y considero que debería honrar también la memoria democrática, es decir, la memoria de todos los opositores de la dictadura, entre los que hubo movimientos católicos, escuelas religiosas catalanas…


Y se deberían condenar también los asesinatos de curas, ¿no?

Sí, pero… sabiendo que aquellos crímenes no los ordenó la autoridad máxima, mientras que los crímenes de la represión franquista sí eran órdenes de Franco, la autoridad máxima.

El Papa beatifica a casi 500 de aquellos mártires el día 28…

Estoy en contra. Es un acto injusto y equivocado: injustificable desde la óptica teológica e inoportuno desde la sociopolítica.


Arguméntelo.

Mártir es alguien asesinado a causa de su fe cristiana. Y no fue el caso de aquellos religiosos.


¿No?

No: el clero venía asociándose a la derecha tan estrechamente, que Iglesia y derecha eran ya términos sinónimos para la gente. ¡A aquellos religiosos los mataban por pugna política, no por su fe cristiana! No son mártires, pues.


Ay, si leen esto en la Cope

Pues esto ya lo dijo hace años monseñor Díez Merchán…, y eso que sus padres habían sido asesinados por los rojos.

¿Por qué dice que son inoportunas estas beatificaciones?

Porque encima el episcopado español sugiere que son víctimas de la República, al incluir a asesinados en 1934. ¡Trampa!: la República reprimió a los sublevados que ese año mataron a religiosos.


¿Por qué la Iglesia alienta esas beatificaciones?

No lo hizo Pío XI, al que Franco se lo pidió. El anticomunismo de Juan Pablo II abrió procesos.


¿Qué le parecen las emisiones de la Cope?

Lo que se dice desde la Cope ya es grave, pero que el episcopado español no lo impida ¡es gravísimo! Son mucho más violentas las palabras de Jiménez Losantos que la quema de unas fotos del Rey…

Que es un acto poco edificante.

Forma parte de la libertad de expresión. ¡Ojalá toda la violencia se limitase a actos así! Mire, reprimirlos no producirá otro efecto que multiplicarlos.



DESDE LOS ARCHIVOS VATICANOS

Habla con precisión, claridad y serenidad pasmosas, sin encenderse. Con nombres y fechas. Con una ponencia sobre El Vaticano y la Guerra Civil, Hilari Raguer ha inaugurado el curso del Institut Superior de Ciències Religioses de Barcelona. Es uno de nuestros mejores conocedores de los archivos vaticanos, a los que acude a medida que se abren áreas de consulta, y así ha documentado las tensiones entre el Vaticano y Franco. En su próxima visita confía en encontrar datos sobre el paradero del obispo Irurita: “No fue asesinado en 1936, porque en enero de 1939 me consta que estaba vivo”.



VÍCTOR M. AMELA

(Foto Mané Espinosa)



dimecres, 10 d’octubre de 2007

ECKHART TOLLE, maestro espiritual

“Vivimos atrapados entre el pasado y el futuro”







Tengo 59 años. Nací en Alemania y vivo en Vancouver. Me licencié en Londres en Filosofía y Letras. Vivo en pareja. Doy conferencias por el mundo sobre el poder del ahora. Política, economía y estructuras sociales son un reflejo de la conciencia del individuo. Está surgiendo una nueva conciencia que todavía no ha alcanzado a los políticos




La mente humana tiene un elemento muy grande de disfunción, casi de locura, basta ver la historia del siglo XX. Pero creo que estamos ante un cambio de conciencia.

¿Por qué?
Recibo a diario cientos de cartas y correos de gente de todo el mundo que está experimentando esa transformación. Cuando se alcance un número crítico, veremos un cambio global.

¿Y en qué consiste ese cambio individual que será global?
En tomar conciencia de que dentro de la mente hay una voz que constantemente habla: es el diálogo interior.

Ruido...
Dicen los psicólogos que el 98% de los pensamientos cotidianos son repeticiones de pensamientos antiguos. La mayoría de la gente se ha identificado con esa voz, cree que ella es la voz.

¿Y qué somos?
El sentido de lo que soy, del yo, deriva de los pensamientos, de esa voz que me cuenta mi historia personal y las cosas con las que me identifico. Pero más allá de este yo superficial hay un yo más profundo con el que hemos perdido el contacto.

¿No somos un conjunto de vivencias y sentimientos?
Nos identificamos con el pasado y nos proyectamos en el futuro. Nuestra mente busca la realización en el momento próximo: dentro de una hora, un mes o cinco años. Vivimos tratando de llegar al momento siguiente, y eso se ha convertido en un patrón mental que nos hace vivir en un estado perpetuo de insatisfacción, porque no realizamos lo más importante que hay en la vida, que es el momento presente.

¿Cómo cambiar ese patrón mental?
El primer paso es tomar conciencia de que hay una voz en mi mente que es en realidad un antiguo pensamiento que se repite. El segundo paso es hacerse más consciente de nuestra relación con el momento presente; es decir, preguntarse muchas veces al día cuál es mi relación con el momento presente: ¿trato ese momento como si fuera mi amigo o mi enemigo?

Entiendo.
O estamos en una situación de oposición al momento presente (no me gusta donde estoy, esto no debería pasar, no me gusta lo que haces...), o simplemente lo utilizamos para llegar al momento próximo en el que me gustaría estar. Así la vida se pierde.

¿Qué hacemos?
Siendo consciente, tengo el poder de elegir transformar el presente en un amigo. La vida y el momento presente son lo mismo, no aceptarlo es estar contra la vida.

Pero hay trabajos que terminar, proyectos...
No estoy hablando de tiempo de reloj sino de tiempo psicológico. La mente es una herramienta útil: tengo ese proyecto y le dedico un tiempo de reloj con presencia. La disfunción es proyectarse mentalmente en el futuro, pensar que quieres acabar mientras estás en ello, eso es el estrés. Le daré algunos consejos: empiece por sentir la vida dentro de su cuerpo.

¿Cómo?
Cierre los ojos y pregúntese cómo puede saber si su mano todavía está ahí; entonces la atención va de la cabeza –donde normalmente reside– a la mano: sentirá una cierta vitalidad en ella. Esa energía, ese calor, puede sentirlo en el resto del cuerpo. Sentir el cuerpo puede ser un ancla para el momento presente. Basta un minuto, pero hay que hacerlo varias veces al día.

¿Sentir la vida más allá de los pensamientos?
Exacto, cada vez que lo haces estás presente. Otro consejo es tomar conciencia de las percepciones sensoriales. Si quiere entrar en el momento presente, ancle parte de la atención en el cuerpo y el resto en percibir lo que le rodea. La compulsión de nombrar lo que vemos y enjuiciar desaparece.

En el hacer nos perdemos.
Porque el ruido mental nos controla. Otra práctica es hacer las cosas cotidianas con consciencia, cosas que hasta ahora eran un medio para llegar a un fin. Sienta el agua fría cuando se lava las manos.

No pensar, percibir.
Así es, introducir poco a poco presencia en la vida, darle calidad. El momento presente no es lo que sucede sino tu consciencia. Debemos introducir esa dimensión en nuestra vida y durante un tiempo la vieja consciencia vendrá y nos perderemos en ella, pero volveremos a despertarnos.

¿Y las emociones?
Son una reacción del cuerpo a los pensamientos. Si la mente me dice que una situación es mala o desagradable, el cuerpo lo acepta como realidad y tengo emociones negativas. Transformamos casi toda nuestra vida en algo problemático.

El sufrimiento se acumula...
Los pensamientos crean emociones, emociones que a su vez refuerzan viejos dolores emocionales. Pero si estás presente, el cuerpo dolor, como yo lo llamo, no puede utilizar tus pensamientos. Sabes que sientes frustración o rabia, pero no te identificas con ello.

¿Cómo romper la distancia con los otros?
Por medio de los pensamientos yo me interpreto a mí mismo, me nombro mi vida como buena o mala, defino mi existencia por medio de palabras. Yo me lo hago a mí mismo y lo hago con las otras personas, ésa es la separación que cada persona siente: la pantalla mental que surge cuando lo único que tienes son tus pensamientos.



El yo y el conmigo

“No puedo seguir viviendo conmigo. Ese pensamiento se repetía en mi mente una y otra vez. Entonces, de repente, me di cuenta de que era un pensamiento muy peculiar: ¿soy uno o dos? Si no puedo vivir conmigo, debe de haber dos yoes: el yo y el conmigo con el que ya no puedo vivir. Quizá, pensé, sólo uno de los dos sea real”. Así comenzó su transformación, que alcanzó gran lucidez. Abandonó su puesto de investigador en la Universidad de Cambridge y se dedicó a dar seminarios por el mundo. Ha estado en Barcelona invitado por Trigrama. El poder del ahora y Un mundo nuevo, ahora resumen su filosofía.



IMA SANCHÍS
(Foto: Xavier Gómez)



dimecres, 5 de setembre de 2007

EDMOND H. FISCHER, premio Nobel de Medicina 1992

“El éxito es hijo de mil errores”





Tengo 87 años y gané el Nobel a los 72, afortunadamente: me hubiera atontado recibirlo de joven. Nací en Shanghai: mi abuelo fundó allí un periódico. Tengo dos hijos, dos nietos y un yerno con el que, increíble, me llevo bien. Soy un agnóstico de laboratorio. Me mantengo alejado de la política por higiene. Toco el piano y leo bioquímica por placer


–Mi abuelo materno era periodista de L'Aurore y, tras el caso Dreyfuss, tuvo que exiliarse en Vietnam; después fundó en Shanghai el primer periódico francés en China: Le Courrier de Chine, por eso yo nací en Shanghai, donde mi padre era el titular de un prestigioso bufete. A los ocho años me enviaron a estudiar a Suiza y allí me sentí muy solo.

–Usted sólo era un niño.
–Pero en aquel internado tomé una decisión que hizo más por mi vocación que cualquier beca: mi mejor amigo, Wilfried Haudenschild, y yo nos juramentamos –a los 16 años– para acabar con las enfermedades y las guerras del mundo: él lucharía por la humanidad como ingeniero y yo como científico.

–Noble propósito.
–Ese juramento me impidió dedicarme profesionalmente a la música, que amo, y a la que he dedicado miles de horas de estudio. Me hice químico y me aburrí estudiando materia muerta hasta que descubrí el placer de la bioquímica, y a ella he dedicado mi vida en el sitio más apasionante en el que un ser humano puede trabajar: un laboratorio.

–¿Por qué es tan divertido un laboratorio?
–Porque en él sabes dónde y cuándo empiezas pero nunca dónde ni cuándo acabas.

–¿Eso es una ventaja?
–Eso es maravilloso, aunque desconcierte a quienes creen que pueden tenerlo todo planificado y bajo control. Un laboratorio es la vida misma: sabes que si trabajas conseguirás algo, pero no sabes ni cuándo ni qué.

–En su caso, el premio Nobel.
–¡No va así! El Nobel no es como la medalla de oro de unos JJ.OO. para la que el atleta se mentaliza, trabaja, se prepara y gana. El Nobel te lo dan –o no– por añadidura, cuando tu vida y tu trayectoria profesional ya tienen un sentido. Si te lo dan, bien; si no, pues no cambia nada en tu trayectoria: tendrás o no un éxito, el que tú te quieras conceder, pero no por haber o no haber recibido el Nobel.

–Para usted, que lo logró, es fácil decirlo.
–Yo tuve la enorme suerte de que me dieran el Nobel en 1992 a los 72 años, cuando ya llevaba dos años jubilado, y por un descubrimiento que había hecho 50 años antes.

–¿Eso es suerte?
–Al haberlo recibido ya retirado me evité el peligro de entontecerme por la vanidad. Me refiero a contestar a periodistas que igual te piden un pronóstico sobre la liga de béisbol que la solución del hambre en el mundo.

–Lo siento: no era mi intención...
–Usted me está preguntando quién soy y eso creo que sí se lo puedo contestar.

–Así que le dieron el Nobel por casualidad.
–Me arriesgué a que me lo dieran trabajando mucho, pero sin sufrimiento, la verdad, porque tenía una enorme ilusión. Edwin G. Krebs y yo fuimos premiados por lograr una reacción que podía haber sido un trabajo más, pero, por casualidad, resultó ser decisiva para entender los procesos celulares.

–¿Es habitual esa suerte en el laboratorio?
–Tienes que buscarla con esfuerzo y talento, pero no logras nada sin ella. La ciencia debe más a la casualidad que al genio.

–Hay mucho sudor tras esas casualidades.
–El trabajo se puede planificar; el punto de partida lo tienes y el objetivo lo puedes elegir, pero el destino final de todo viaje científico es una incógnita. Y por eso me apasiono cada día cuando sigo a mis alumnos y sus trayectorias: nadie sabe dónde va a surgir el próximo descubrimiento espectacular.

–¿Usted les anima?
–Yo soy el viejo pesado que les dice qué han de hacer: es maravilloso aconsejar a otro lo que tiene que hacer sin tener que trabajarlo y sin asumir los riesgos de equivocarse. ¡Ah! Pero si, por casualidad, alguna vez acierto con mi consejo nunca me olvidó de recordarles a mis chicos lo mucho que me deben.

–Es usted demasiado modesto.
–Me limito a reconocer la evidencia: la suerte es nuestra primera colaboradora en el laboratorio; la segunda es la equivocación: en ciencia, el éxito es hijo de mil errores.

–¿Dónde está la perseverancia?
–Detrás de las dos: recuerde que Mendel sólo quería mejorar sus guisantes, pero perseveró y acabó descubriendo las leyes de la genética, una revolución para la humanidad.

–Pero el método Mendel era muy riguroso.
–Supo dudar. Einstein solía repetir que miles de experimentos positivos jamás serían capaces de probar sus teorías; en cambio sería suficiente uno solo negativo para demostrar que estaba del todo equivocado. La duda es la maleta más valiosa del equipaje de los genios y la que más falta en el de los fanáticos.

–¿En qué sentido?
–Si los fanáticos políticos o religiosos aceptaran una posibilidad –aun remota– de que pudieran estar equivocados, ahora mismo no tendríamos ninguna guerra en el planeta.

–¿Un descubrimiento puede planificarse?
–No, pero podemos crear una atmósfera propicia al saber y a la inteligencia, que apoye la investigación y reconozca que los peligros para el futuro de la humanidad no están en la ciencia sino en la ignorancia...

–¡Proclamémoslo!
–... Por eso me entristece tanto comprobar que hay quien se opone, en nombre de una mal entendida moral, a aprovechar células madre de embriones humanos, que van a ser lanzados al vertedero como desecho hospitalario, para la investigación genética que hoy es esperanza cierta de muchos paralíticos y de millones de enfermos.

–¿No existe peligro de banalizar y manipular el origen de la vida humana?
–El peligro está en no investigar cómo se origina nuestra existencia y en no aprovechar ese saber decisivo para curar.



La duda sabia

¡Qué tarde deliciosa con Fischer en la playa del Kempinski de Fuerteventura! Un puñado de doctorandos sigue nuestra conversación y otros departen con los 14 premios Nobel que participan en el Forum de la Excelencia 2007. Fischer es un habitual del encuentro y disfruta sembrando la duda –primer atributo del científico– entre las jóvenes promesas del laboratorio; y la ironía, entre sus colegas. Les regalo de su parte cuatro frases para animar
el camino de todo aprendiz: “El peligro nunca está en la ciencia sino en la ignorancia”; “La ciencia debe mucho más a la casualidad que al genio”; “En el laboratorio, el acierto siempre es hijo de mil errores”; “El Nobel te cae –o no– por casualidad, pero tienes que arriesgarte con tu trabajo a que
te toque”; “Duda y aprenderás”.



LLUÍS AMIGUET
(Foto: Joan Pujol)



divendres, 3 d’agost de 2007

IVÁN TUBAU, poeta

“Yo quiero ser actor de culebrón”






Tengo 69 años, bonito número. Nací en un bombardeo de Barcelona. Me jubilo como catedrático de Periodismo Cultural en la UAB: ¡quiero interpretar otros papeles! No soy ni soltero, ni casado, ni viudo, ni separado, ni divorciado. Tengo tres hijos, Natalia (45), Daniel (44) y Omar (19). Defiendo el pensamiento ilustrado y combato la fe



–Sus clases en el césped son míticas.
–No eran ni orgía ni merendola. Comprobé que ahí bullían mejor las ideas, los alumnos se soltaban más, eran más creativos. Una cosa socrática y gestáltica. ¡Mi última clase la he impartido sobre el césped!

–¿Se jubila?
–Sí. Después de 32 años de interpretar el papel de profesor de universidad, ahora quiero interpretar otros papeles.

–¿Está definiéndose como actor?
–Sí. Lo fui ya antes de ejercer de profesor (por su buena ratio tiempo libre-sueldo) lo mejor posible, y aún sigo siéndolo.

–Interpretó películas pornográficas, creo.
–Eróticas (malas, porque les faltaba sentido del humor). Algunos profesores de universidad dejaron de saludarme por ello...

–¿Qué papel le apetece interpretar ahora?
–Cualquier personaje de una película o de un culebrón televisivo. ¡Culebrones como Ventdelplà o como Hospital Central son mejores obras que las de Kiarostami!

–¿Qué tiene contra Kiarostami?
–Que la peor muerte es la muerte por aburrimiento. Hay pesadez para papanatas.

–Es actor... y crítico de cine, veo.
–Mi tesis doctoral versó sobre la crítica de cine francesa y española. Fui crítico de cine.

–Vaya, no sabía. ¿Y qué más ha hecho?
–Dibujé viñetas de humor gráfico en La Codorniz, viví de hacer caricaturas por toda Europa, hice radio en 1956, me doctoré en Literatura Francesa y en Periodismo, me licencié en Arte Dramático, fui reportero y entrevistador en TVE, escribo poesía, publico artículos en prensa...

–De todo, ¿qué ha sido lo más importante?
–La vida misma: es decir, tener sexo. He escogido trabajos que me permitiesen tener sexo en mañanas de días laborables.

–Ah... ¿Sexo a toda costa?
–¡Cuanto más, mejor! Libre, adulto y consentido. Y, de entrada, heterosexual (pero no soy dogmático).

–¿Sexo, más que amor?
–El amor existe cuando lo hacemos. Si no, no existe. Soy antirromántico, abomino del sentimentalismo. Y de la fidelidad.

–Es usted infiel.
–No, pues como no creo en la fidelidad, ¿cómo traicionar algo en lo que no creo? No engaño: a los 30 y pico dejé de enamorarme.

–¿Qué les ha enseñado a sus alumnos en su última clase?
–Les he pedido que contasen en voz alta sus planes profesionales. Me he limitado a escuchar, haciendo alguna apostilla.

–¿En qué lengua?
–Yo siempre en la de mi interlocutor. En catalán y castellano, indistintamente. A veces he publicado artículos escritos en parte en catalán y en parte en castellano.

–En plan Ciutadans.
–He votado a este partido, y opino que ahora debería convertirse en apéndice catalán del partido de Savater. Entre tanto, apoyo al Partido Antitaurino: ¡odio que se torture a un ser vivo por mero espectáculo!

–En eso coincide con ERC.
–Y hasta entiendo su proyecto de independencia. ¡Lo que execro es el nacionalismo!

–¿Por qué?
–Porque el nacionalismo, como el comunismo, como el islamismo, como el cristianismo, te dice que hay algo por encima del individuo. La nación, en este caso. ¡¡Me niego!!

–¿No hay nada por encima del individuo?
–Poner al individuo en función de un dios, un partido o una nación es aberrante, inhumano. Yo milito sólo en el pensamiento ilustrado, en la razón y el empirismo.

–Bien, pero ¿se siente catalán? ¿Se siente español?
–¿Sentir? ¡Yo me identifico con la razón, no con eso de “sentir”! Todos mis apellidos son catalanes desde hace siglos, ¿y qué? Soy catalán por padrón y español por DNI. ¡Y basta! Odio las banderas. Odio los himnos. Y el español tenía la ventaja de no tener letra... ¡y ahora quieren metérsela, claro!

–Pero tendrá usted una identidad, Tubau...
–Sí. Soy Pastecca.

–¿Perdón?
–Así firmé mis caricaturas humorísticas de jovencito. Creo que sigo siendo Pastecca. Y lo que nunca dejaré de ser es periodista.

–Y un punto anarquista.
–Libertario. Mi padre, cofundador de la FAI, era nudista, naturista, esperantista... Quizá se me pegó algo... Y mi abuela materna, Maria Bellapart, fue cofundadora del PSUC: la buena mujer creía en San Lenin.

–¿Y eso no se le pegó?
–Pues no: ella tenía fe, y yo, en cambio, he combatido la fe. En Mayo del 68 compartí en París barricada con Cohn-Bendit por eso: combatíamos todo dogma. ¡Allí, allí empezamos a minar el muro de Berlín!

–¿Batallitas, Tubau?
–¡El pasado me importa un bledo! Vivo en el siglo XXI y soy de izquierdas –para mí, equivale a usar la razón–, y por eso me resultan tan execrables Chávez, Evo Morales...

–¿No le entristece dejar las aulas?
–El mundillo universitario me asquea tanto como el de los poetas. Pero sí siento cierto pesar por dejar de ver cada año a un grupito de personas que siempre tienen 20 años.

–¿Los alumnos son el mejor formol?
–Aún tienen idealismo..., hoy encauzado hacia la suprema idiotez del nacionalismo, tan reaccionario. O al onegeísmo, que al menos algo ayuda... Siempre ha sido así.

–Y los profesores ¿en qué han cambiado durante estos 32 años?
–Antes éramos pintorescos, y ahora son típicos.

–Fin de curso: póngase nota.
–No. Ya me suspenderá la vida



Religión

Hombre proteico, vehemente y pintoresco, ha publicado 45 libros, de los que me regala algunos poemarios (‘Semen’, ‘Domicilios transitorios’, ‘La quijada de Orce’...) antes de empezar a hablar. Ahora quiere ser actor. Incluso de musical (me canta una tonada francesa: sí, entona bien). Admira los culebrones de TV3, pero cree que será difícil trabajar ahí, dadas sus posturas políticas: insiste en que el nacionalismo es una religión, y la patria “el último refugio de los pobres de espíritu” (Samuel Johnson). “Aquí, si no eres nacionalista catalán, te acusan de ser nacionalista español. ¿Yo? ¡Sería idiota!”, resume. Es racionalista de la vieja escuela y cáustico: “Los que no sirváis para otra cosa, siempre podréis ser profesores de periodismo”, les ha dicho a sus alumnos.


VÍCTOR-M. AMELA
(Foto: Mané Espinosa)




dimarts, 17 de juliol de 2007

MIGUEL LÓPEZ ALEGRÍA, cosmonauta con más horas de vuelo espacial

“Si sabe de un buen trabajo, avíseme”






Tengo 49 años. Nací en Madrid y me crié en California. Estudié aeronáutica en la NAVY y fui elegido entre 2.200 aspirantes para ser astronauta de la NASA, donde he sido quien ha concluido la misión más larga: 215 días. Cobro mucho menos que un piloto de Iberia. Separado, tengo un hijo de siete años que no quiere ser astronauta


–¿Cómo está su rodilla?
–Mejor, gracias. Acabo de volver del espacio, como sabe, volví en abril, y arrastro esta lesión ya hace años, pero empeora cada vez que paso tiempo en ingravidez.

–¿El espacio es malo para los huesos?
–Cada mes pasado en ingravidez, se pierde masa ósea. Para evitarlo, nos ejercitamos a bordo, unas dos horas y medias diarias. Y ahora, ya ve, estoy en plena recuperación.

–Pues parece que haya ido a correr.
–No, no puedo correr aún. He estado haciendo ejercicios en el gimnasio del hotel.

–¿Por qué ha vuelto tan lesionado?
–Porque las articulaciones acusan las tensiones al volver del espacio, donde estaban en ingravidez sin sufrir ninguna presión, y someterse ahora de nuevo a la gravedad terrestre. Ese vaivén no es nada bueno para ellas.

–¿Para qué sirven los vuelos espaciales?
–Satisfacen la innata necesidad humana de explorar, y si eso no le parece bastante, piense en el GPS y en los satélites de telecomunicaciones que lo hacen posible.

–La conquista del espacio sale cara...
–Yo le he dedicado toda mi vida y no me arrepiento.

–... Y los políticos le regatean recursos.
–Cada vez que hablo en público, veo enorme interés por la exploración espacial, pero cada año nos cuesta más sacar adelante el presupuesto en Washington, donde en teoría representan a ese público; así que en algún punto se pierde esta conexión entre el pueblo y sus representantes...

–El cosmos es el último destino turístico.
–Es otra posibilidad para el futuro de los vuelos espaciales, y no me parece mal. Al principio me pareció poco serio admitir turistas de pago a bordo de la estación espacial, pero al conocerlos he mejorado mi opinión.

–¿Por qué?
–He viajado al espacio con dos de ellos: el multimillonario norteamericano de origen húngaro Charles Simonyi, creador del Microsoft Office, ese programa que todos usamos...

–Dicen que un excéntrico.
–Un señor peculiar.Y también compartíamos astronave con la empresaria norteamericana de origen iraní Anousha Ansari...

–Bellísima.
–Muy competente, encantadora y gran compañera de vuelo. Mejoré mucho mi opinión sobre los dos cuando vi que, desde la Estación Espacial Internacional, llevaban un blog que logró treinta millones de entradas.

–¿Cuánto pagaron por el paseo espacial?
–Veinte millones de dólares cada uno. Y volvieron encantados de lo que habían visto y sentido: la ingravidez, la Tierra vista desde el espacio, el compañerismo a bordo...

–¿Invertiría usted en una empresa privada de vuelos al espacio?
–¿Por qué no? La cosmonáutica comercial está ahora como estuvo la aviación espacial en los años 30: despegando, pero con enormes expectativas de crecimiento.

–No sé si todo el mundo pagaría.
–A medida que se generalicen, los vuelos comerciales al espacio disminuirán de precio. No serán low cost, desde luego, sino más bien como aquellos vuelos transatlánticos que antes eran el viaje de toda una vida y hoy ya son habituales.

–¿Ha apreciado usted el cambio climático al contemplar el planeta desde el espacio?
–Pues sí, especialmente en la Antártida, en el Himalaya y en el Kilimanjaro... En general, lo he podido apreciar desde que vi el planeta por primera vez hasta ahora.

–¿Se ve que la Tierra es una cosita frágil?
–Cuando se ve desde allí, puedes sentir que nuestra casa no es indestructible.

–¿Tiene ganas de volver allí arriba?
–La verdad es que me estoy replanteando mi futuro muy en serio... He estado pensando y creo que, como cosmonauta, en mi carrera ya lo he hecho todo. He llegado a comandar la Estación Espacial. Y ahora tal vez pueda plantearme otras cosas. Y si no es en la NASA, tal vez será en otro sitio.

–¿De verdad quiere dejar la NASA?
–Hasta ahora llevaba toda mi vida dedicada al espacio: 15 años como cosmonauta, asumiendo en cada viaje más y más responsabilidad. Ahora, después de este última misión que he comandado, me planteo si tal vez podría crear más valor fuera de la NASA...

–Seguro que puede hacer muchas cosas.
–Me interesan mucho las relaciones internacionales, materia en la que me especialicé en la escuela Kennedy de Harvard: piense que la Estación Espacial Internacional ha sido posible gracias a la cooperación con los rusos, con los que he trabajado directamente.

–¿Piensa volver a España?
–¿Por qué no? También es mi país. Si sabe de un buen trabajo, avíseme.

–Además es usted un gran trabajador en equipo: habilidad crucial en el espacio.
–En diciembre, durante la misión del transbordador Discovery, trajeron un elemento externo que acoplaron, un panel solar, y ese panel era fundamental para la construcción secuencial,..

–La estación ya tiene sus añitos.
–... Hubo problemas y tuvimos que hacer una cuarta salida espacial, que no estaba prevista en nuestro programa de operaciones. La gente de Houston trabajó muchísimo, pero la coordinación entre el equipo de Tierra y los dos astronautas que salimos al espacio fue ejemplar. Y nada fácil, como sabe cualquiera que haya trabajado en la estación.

–¿Y su trabajo está bien pagado?
–...

–¿Cuánto le pagan?
–Mucho menos que a un piloto de Iberia.

–¿Cuánto le gustaría cobrar?
–Por lo menos como un piloto de Iberia.



Terrícolas

Paso una semana encerrado en el Kempinski de Fuerteventura con catorce premios Nobel, un grupo de doctorandos y un astronauta: es el Campus de Excelencia 2007. Descubro a López Alegría en una terraza frente al Atlántico; acaba de entrenarse y va sudado como un pollo con shorts de la NASA. Le pido una ‘contra’ ilusionado, porque los niños del ‘baby boom’ somos algo astronautas. López Alegría, el terrícola con más horas de vuelo de la NASA, me revela que cobra menos que un piloto de Iberia y que a él, de mayor, le gustaría ser otra cosa. Es lo que pasa cuando te vas al espacio, que la Tierra es cara y sigue dando vueltas. Ni siquiera su hijo Nicolás, de siete años, quiere seguir los ingrávidos pasos de papá; prefiere explorar el ciberespacio: logra parecidas emociones y sin ningún riesgo.



LLUÍS AMIGUET
(Foto: Juan Pujol)




diumenge, 15 de juliol de 2007

BENEDICTO CRESPO-FACORRO, psiquiatra

“El estrés modifica el cerebro”



41 años. He nacido en Salamanca y vivo en Santander. Divorciado y con dos hijas. Profesor titular de psiquiatría y director de Programa de Investigación del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Soy de derechas y católico. Acabo de recibir en premio Banco de Sabadell a la Investigación Biomédica por mis investigaciones en el campo de la esquizofrenia



¿Aumenta la esquizofrenia?
La padece un uno por ciento de la población mundial. Hoy en día controlamos algunos factores asociado a la aparición de la esquizofrenia, como infecciones en el embarazo o malnutrición perinatal; pero crecen otros como el estrés y el consumo de drogas.

¿No es una enfermedad genética?
El 40% de los factores son ambientales y el 60% genéticos. Entre los factores externos también están los malos tratos, los traumas psicológicos durante la infancia y el estrés cotidiano mantenido.

¿Nuestros comportamientos afectan a nuestro cerebro?
Sin duda, el cerebro está continuamente haciendo cambios atendiendo al ambiente y, al mismo tiempo, no es un órgano que se desarrolla y se queda estático,está en continuo reciclaje celular.

¿Existe la posibilidad de corregir un riego genético a través del comportamiento?
Como planteamiento teórico la respuesta es sí. El gran problema es que no sabemos cuál es la alteración. Pero en la práctica el riesgo se pueda corregir, aunque sí podríamos desarrollar programas preventivos o de detención precoz.

¿Nuestros pensamientos tienen poder sobre nuestro cerebro?
Los pensamientos, las emociones, las conductas, las vivencias, las experiencias; eso, que es muy etéreo, tiene un correlato biológico.

Todo un campo por investigar...
Yo tengo un trabajo publicado en el 2001 en el cual veíamos cuales son los circuitos cerebrales implicados en experiencia de emociones. Es decir, cuando percibo un olor positivo y veo una foto agradable, o a la inversa.

¿Y?
Es bonito de ver, el cerebro activa regiones completamente distintas según lo que veas o lo que huelas, todo lo que nos ocurre se traduce a nivel biológico.

¿Las sensaciones desagradables nos influyen negativamente?
Hay estudios que muestran que la repetición de estímulos negativos puede provocar una reestructuración de lo que es el funcionamiento habitual de las vías de comunicación cerebral. Lo que pasa es que una alteración de las vías cerebrales no tiene porqué ser algo malo, simplemente te hace reaccionar de forma diferente.

El estrés que sufren los niños: ruido, horarios, poco espacio, ¿cómo les afecta?
Lo que llamamos estrés continuo hace que los cerebros y la biología cerebral actué de forma distinta, en este sentido estamos modificando el funcionamiento cerebral de esos individuos, lo que pasa es que es difícil saber cómo y qué.

¿Tan importante es el estrés?
Sí, es uno de los grandes factores externos que hace que se modifique lo que es el funcionamiento cerebral. Antiguamente era muy típico que la
esquizofrenia apareciera en los hombres cuando estaban haciendo el servicio militar, porque era el primer elemento estresante de muchos individuos.

Y hoy, ¿cuál es el punto débil?
Aumenta la psicosis en los barrios marginales de grandes urbes.

¿A qué edades se desarrolla esta enfermedad?
Hay casos de esquizofrenia infantil y de inicio tardío a partir de los 40 o 45 años. Pero lo habitual es entre los 18 y 27 años.

La esquizofrenia hoy no se cura.
No, es una enfermedad crónica, pero podemos controlar totalmente los síntomas. La esquizofrenia tiene dos grandes grupos de síntomas, los más llamativos son las alucinaciones y los delirios y luego están los síntomas negativos.

¿En qué consisten?
La persona empieza a estar más apática, asocial, sin energía, sin ganas de relacionarse, menos ideas y expresividad facial. Y estos síntomas no se dan necesariamente junto a las alucinaciones.

Entonces es muy difícil de diagnosticar.
Ese es uno de los grandes problemas de la esquizofrenia. Si no tenemos una homogeneidad clínica es muy difícil buscar dentro de la enfermedad alguna alteración biológica cerebral que sea propia de la enfermedad.

¿Y esa es su apuesta?
Sí, cogemos a los pacientes en el primer episodio de esquizofrenia y hacemos un seguimiento, así podemos ver clínicamente cuál es su evolución, de tal forma que vamos a poder buscar si alguna de estas categorías clínicas tiene alteración biológica propia.

Sí el cerebro es plástico, ¿por qué la enfermedad es crónica?
Tiene razón, pero por el momento sólo somos capaces de controlar los síntomas. Y según nuestros estudios si retiramos los fármacos en pacientes con una óptima evolución más del 70% recae.



Desconocimiento

Anda buscando los orígenes biológicos de la esquizofrenia mediante el empleo de neuroimagen y siendo consciente de que el cerebro es un órgano plástico en continua adaptación biológica, estructural, funcional, a niveles moleculares y de expresión genética: “Mí línea de investigación parte de la hipótesis de que sujetos normales ante una situación de estrés son capaces de activar genes que les protejan de ese estrés a nivel celular. ¿Qué ocurre su tú no activas esos genes? Qué ese estrés te afecta. ¿Es una alteración estática o lo que ocurre es que en esa persona ese gen en ese momento no funciona? Ese es el concepto que nos mueve hoy día, nos movemos en unas áreas de muchísimo desconocimiento”


IMA SANCHÍS
(Foto: José María Alguersuari)

divendres, 9 de febrer de 2007

ANTÒNIA CARRÉ PONS, investiga los orígenes de la misoginia

“Los hombres siempre nos habéis tenido miedo”





Tengo 46 años: nuestra cultura idolatra la juventud, pero yo ahora estoy estupenda. ¿Familia? Nada que decir. Lo más importante que nos pasa nos pasa por dentro, pero hay que aprender a escucharse. El hombre se cree racional, pero la literatura y la vida demuestran que es un animal pasional. Ellos envidian nuestra musculatura emocional


–Adán come la manzana por Eva.
–¿Qué manzana?

–Mujer, la de la Biblia...
–Lea el Génesis: no sale ninguna manzana. El pecado de comer del árbol del bien y del mal no era sexual hasta san Agustín, que nos demoniza.

–¿Y convierte a Eva en tonta y mala?
–Secundado por los autores medievales, que no hablan de manzana, sino de uva (Eiximenis),
melocotón (san Vicente Ferrer) o de “una figa” (Jaume Roig).

–Esa figa (higo) tiene segundas...
–Roig fue el gran campeón de la misoginia, pero lo políticamente correcto durante dos mil años ha sido denigrar a la mujer.

–¿Por qué?
–El hombre, por muy intelectual que se crea, se ve superado por nuestra capacidad afectiva y emocional, que lo supera...

–Algunos somos muy sensibles.
–¿De verdad? ... Y trata de conjurarla dudando de nuestro raciocinio.

–Por ejemplo...
–Nos acusa de incontinencia sexual, empezando por Juvenal, que dice de la mujer del césar que, como tantas romanas, hacía de prostituta por las noches para volver a palacio “cansada, pero no saciada”. Roig recoge el tópico de los orificios femeninos “que no los llenaría el Júcar ni el Ebro tampoco”.

–Otros se quejan de la frigidez.
–Se trata de dudar de nuestro autocontrol. Desde hace dos mil años he rastreado cómo nos describen: incapaces de controlarse en el sexo, en la comida, de guardar un secreto; hablamos por los codos, inconstantes...

–... Impulsivas, superficiales, veleidosas...
–En resumen: faltas de seso. Ahí coinciden médicos, teólogos y juristas desde Hipócrates o Galeno hasta los novelistas románticos. Tienen otra cosa en común: desdeAvicena, que observa en su Canon que las mujeres también poseen dos testículos pequeñitos...

–Pero algunas los tienen bien puestos.
–¿Ve? ¡Ahí iba yo! Incluso hoy, el modo más generalizado de halagar a una mujer es decir que es como un hombre. En su subconsciente usted nos considera, como Avicena, hombres de segunda: varones incompletos.

–No lo volveré a hacer.
–Hasta el siglo XIX los neurólogos interpretan las diferencias fisiológicas entre el cerebro femenino y masculino como la evidencia científica de que somos inferiores. El fundador de la frenología, F. Gall, está de acuerdo con Aristóteles, veinte siglos después, en que los cerebros femeninos eran más pequeños, ergo menos capaces.

–¿Y la Ilustración?
–Sigue la línea: Descartes afirma que las señoras somos inferiores en capacidad de raciocinio,
siguiendo a los medievales, que lo constatan al medir muestros cráneos.

–Pero las chicas son más intuitivas.
–¿Lo ve? ¡Otro topicazo milenario!

–Perdón: creí que era una virtud.
–Los filósofos medievales apuntan que si un hombre necesita un consejo madurado y profundo debe acudir a otro hombre, pero si tiene prisa, puede dirigirse a una mujer, porque ellas tienen lo que Eiximenis denomina “consells sobtosos” (súbitos).

–¿Lo ve?
–Santo Tomás ni siquiera nos reconoce ese minicerebro de emergencia, porque sostiene que, excepto en parirle hijos, en todo lo demás un hombre encontrará siempre mejor compañía y más cerebro en otro hombre.

–Una y no más, Santo Tomás.
–Ya san Pablo, para prohibirnos predicar, argumenta nuestra inferioridad intelectual,

–Prohibición aún vigente en el Vaticano.
–Hasta hace un siglo a las mujeres nos negaban el acceso a la universidad y luego esos mismos que nos impedían educarnos nos acusaban de ignorancia. Y tenían de nosotras otros miedos más pintorescos.

–¿Miedo a qué?
–A la menstruación: Plinio ya afirma que una menstruante impide que germinen los cereales y hace que los perros rabien.

–¡En mi pueblo no hacían la mayonesa!
–Un falso prejuicio sostenido por siglos de tratados médicos. Pero esa aversión milenaria a la menstruación pervive, y es tal que a mí se me advertía estúpidamente de no bañarme con la regla o no lavarme la cabeza.

–Todavía circulan leyendas al respecto.
–Con doctrina secular: el concilio de Nicea prohibió en el año 325 la entrada a la iglesia de las menstruantes y de los apestados.

–Si hoy vieran los anuncios de compresas.
–Pues aún tienden a tratar la menstruación como si fuera algo vergonzoso.

–Pero celebran el viril afeitado.
–Los tratados médicos medievales afirman que los hijos pelirrojos lo son por haber sido engendrados durante la menstruación.

–Me imagino que los mellizos entonces...
–Se atribuyen a un coito con múltiples varones. Otra pintoresca obsesión suya es determinar quién obtiene más placer del coito, el hombre o la mujer...

–Eso es fácil adivinarlo.
–Las mujeres, claro, son menos racionales. Así se justifican desde hace siglos barbaridades que aún se cometen hoy: el trovador Raimbaut d'Aurenga aconseja conquistar a la dama con “un bon cop de puny al nas” (un puñetazo en la nariz), y Torroella, en el XV, sostiene que las mujeres sólo entregan su corazón a quienes les hacen más daño.

–¡Qué peligro!
–El teólogo Guillem de Conches demuestra que las violadas acaban por agradecerlo por la “maldad de su carne”. Pero déjeme citar también a Cristina de Pizán, quien lo rebate con éxito en 1405 en La ciudad de las damas. Ya ve que hemos tenido pocas defensoras, pero de mucho mérito.


MEJORES

Descubro a menudo mujeres que valen más que sus hombres y me pregunto por qué se autolimitan para no parecer más inteligentes, cultas o capaces que ellos. Por qué no quieren ser el médico sino la enfermera; ni el empresario sino su secretaria; ni el premio Nobel sino su fiel auxiliar. Carré ha rastreado los orígenes de esa misoginia de veinte siglos que ha acabado convenciéndolas de que no merecen más papel que el que se les adjudica. “Al final –ironiza– nosotras acabamos siendo un ‘coñazo’ mientras ellos son ‘cojonudos’”. También es autora de una estimable adaptación del ‘Espill’ de Jaume Roig, campeón de misoginia, y, mujer sabia, sabe leerlo en contexto sin escándalo, riendo las ocurrencias machistas del disparatado galeno valenciano.


LLUÍS AMIGUET
(Foto: José María Alguersuari)