dissabte, 7 de febrer de 2009

JAVIER COMA, crítico de cine y autor de 50 libros; publica "Doctor Libro y mister Film"

"¡Pónganse 'Cantando bajo la lluvia' y volverá a salir el sol!"



Tengo 68 años. Nací en Barcelona: a los 18 años pronuncié una conferencia de cine en el Monterols y otra de jazz en el Jubilee. Fui publicitario e ideé el eslogan "El Barça es més que un club". Los 50 fueron el apogeo del cine, el jazz y la novela negra; desde entonces, decaemos



Ava Gardner sigue muriendo cada día en brazos de Gregory Peck con un: "¡Pasión de Cristo, confórtame!".

Eso era en el franquismo.
Aún lo repite en la versión española de algunos DVD de Las nieves del Kilimanjaro.Menos mal que con el DVD también puede ver la versión original en inglés.

Pintoresco.
Para ahorrar, esos distribuidores no han vuelto a doblarla y así perdura la insólita ocurrencia de un cura de la junta de censura.

Persistencia de la caspa.
Del mismo modo, Ricky-Humphrey Bogart en Casablanca sigue siendo en algunos DVD un ex resistente contra los nazis en Austria en vez del ex voluntario de las Brigadas Internacionales que es en el original.

Habrá más casos.
En El baile de los malditos, con Marlon Brando y Montgomery Cliff, la censura franquista no sólo cambió los diálogos, sino que además cortó todo un fragmento de campo de exterminio nazi, lo que dejó a la película huérfana de sentido.

Pero recta para el censor.
En Los cañones de Navarone, el censor corta limpiamente al Carnicero de Barcelona, ex luchador antifascista de nuestra guerra civil.

Recuerdo cómo en Mogambo el censor convirtió el adulterio en incesto.
No fue la censura española la que hizo hermanos incestuosos a Grace Kelly y su marido, sino que fue la propia Metro para sortear la prohibición de proyectarla en España por su contenido adúltero.

¿Cuánto hace que no llora en el cine?
Aún lloro al ver las dos versiones de Tú y yo: en blanco y negro con Charles Boyer o en color con Cary Grant y Deborah Kerr.

¿Y cuándo se ha reído por última vez?
Siempre que veo la cena de La fiera de mi niña: cuando el invitado empieza a imitar los sonidos de los animales que caza.

¿Se ha indignado por alguna escena?
Capra me despierta una y otra vez afán de justicia y fe en la humanidad; pero ver cómo los colonos usan y tiran a John Wayne en Centauros del desierto me sume de nuevo en la melancolía y el escepticismo.

¿Y para reanimarse?
¡Pónganse Cantando bajo la lluvia y volverá a salir el sol! A mí siempre me funciona.

¡Con la que está cayendo!
Precisamente: fue un himno a la libertad en plena caza de brujas. Sutil y lúcido. Genial.

Y muy comercial.
Como debe ser. En cambio, a los americanos que pretenden hacer cine de autor a la europea les salen pretenciosos bodrios como los de Robert Altman o el Malick de La delgada línea roja. Los genios también fueron comerciales, como Río Rojo, de Hawks, o Con la muerte en los talones, de Hitchcock.

No me cita usted ni una peli reciente.
'Dirigido Por' hizo una rigurosa encuesta con 40 críticos españoles y de las 23 mejores películas citadas ninguna era posterior a 1966.

¿No será que añoran sus años mozos?
No creo. Yo no había nacido en los 30 y en los 40 tenía cinco añitos. Y los 50 son simplemente una gran década de la historia del cine, el jazz, la novela negra y el teatro y yo diría que de la narrativa de EE. UU.

¿Y Roth, Mamet o Updike?
¿Y Arthur Miller, Tennessee Williams, O´Neill? ¡¡Steinbeck!! ¡¡¡Por Dios: Faulkner!!!

Cualquier tiempo pasado fue anterior.
El mejor Hollywood acabó al fin de los 50 con la caza de brujas; el fin del monopolio de la distribución; y el auge de la tele.

Ya sabía yo que se metería con la tele.
En los 60 el cine se banalizó precisamente al tratar de copiar el éxito de la tele con su lenguaje más plano y menos exigente.

La tele al principio la hicieron quienes habían leído de jóvenes; después la han hecho sólo quienes habían visto la tele.
El cine mudo, por serlo, desarrolló un lenguaje visual muy complejo que se perdió en parte con el sonoro. Por eso, coincido con Erice y Marsé en que los grandes cineastas hicieron primero mudo menos Orson Welles.

Geniales, pero pasados...
Pero por eso hoy los jóvenes educados en el lenguaje visual de la tele siempre facilón y adolescente son incapaces de entender las metáforas visuales de Ciudadano Kane o Hitchcock. He podido comprobarlo.

Por ejemplo...
Hoy las pelis taquilleras son de carreras y destrozos -a los chavales les encanta romper cosas-, pero no se enteran de que cuando el tren entra en un túnel en Con la muerte en los talones significa que Cary Grant se acaba de acostar con Eva Marie Saint.

Hoy la peli exhibiría la carne y punto.
¡Lo que se pierden los chicos! El lenguaje visual de la tele hasta el videojuego es tan fácil, literal y plano que el cine ya sólo se llena de adolescentes a los que se excita con obviedades y groserías. En los 50, el cine exigía madurez y era un desafío expresivo que disfrutaba la gente mayor.

En cambio, hemos tenido teleseries muy exigentes, y no sólo Twin Peaks.
La calidad de algunas teleseries contemporáneas me hace albergar la esperanza de que sean el arte visual del siglo XXI.

Sería un buen inicio de siglo en algo.
Y no es que no me gusten algunas obras recientes: el desembarco de Normandía de Spielberg es antológico...

Sin igualar a Centauros del desierto.
¡Esa la he visto decenas de veces! No cansa.

Le prometo que volveré a verla.
... Y yo: es tan buena que envicia.




Dolidos pero juntos

Javier Coma -pónganle sombrero de ala ancha- podría ser el villano de sus novelas negras, pero lo que a él le gustaría de verdad es cabalgar junto a John Wayne en Centauros del desierto y dolerse con él bajo las estrellas de los abismos de la ingratitud humana. Convenimos -él con los matices propios del crítico ponderado- en que el arte del siglo que empieza estará más en las teleseries -Los Soprano, Wire, El ala oeste de la Casa Blanca...- que en los cines, abandonados al lenguaje visual plano y la emoción fácil del filme adolescente. Pero lo importante es que, aunque aquellos a quienes dimos todo nos hagan dormir al raso como al fiel Wayne, siempre podremos cantar juntos bajo la lluvia.




LLUÍS AMIGUET