divendres, 26 d’octubre de 2007

JOSÉ MARÍA SETIÉN, obispo emérito de San Sebastián

“Hay que acercar a los presos etarras a las cárceles vascas”




Tengo 79 años. Nací en Hernani (Guipúzcoa) y vivo en Astigarraga, cerca de Donostia. Soy obispo emérito de San Sebastián. Soy célibe, sin hijos. Soy vasco y quiero la paz para mi sociedad, una convivencia más humana, justa y solidaria. Dios es padre para toda la humanidad


Qué vida lleva ahora, monseñor?

Me la marcan las monjas del convento donde vivo: me levanto a las siete menos cuarto, como a las dos, ceno a las nueve,meacuesto a las once.


¿No mira la tele?

Algún informativo y algún programa deportivo. Yo jugué bien al fútbol…


¿Iba para deportista?

A mi padre no le hubiese gustado que lo antepusiera a otra capacitación profesional, y como yo soy deontotónico...


¿Deontotónico?

Inclinado a hacer lo debido. Fui un joven estudioso. Y a los 16 años quise ser sacerdote.


¿Le gustó a su padre?

Preocupado, me preguntó si tenía algún trauma. Me instó a que lo meditase bien. Pero mi decisión era firme.


¿Se ha arrepentido alguna vez?

No. Miro más hacia delante que hacia atrás.


Siendo proclive a hacer lo debido: ¿qué es lo debido frente a ETA?

Decirle que desaparezca para que tengamos paz. Que renuncie a la violencia.


¿Se lo ha dicho usted a los etarras?

Una y otra vez. Y pueden leerlo también en este libro que acabo de escribir.


¿Qué vez ha estado usted más cerca físicamente de un etarra?

Los obispos hacen cosas que no tienen que decir ni siquiera a los periodistas.


¿Qué haría si le pide ayuda un asesino?

El amor cristiano es universal, no selectivo.


Si en su iglesia entra un etarra, ¿lo echa?

La iglesia es lugar de asilo.


¿Y si entrase un asesino de los GAL?

El amor alcanza incluso a los enemigos.


ETA sabe que existe un entrañable vínculo de afecto entre el clero vasco y el pueblo vasco… De todos modos, hay sacerdotes que han tenido que irse del País Vasco…


¿Cuál es la doctrina de la Iglesia acerca de la violencia?

La Iglesia condena la violencia injusta. Pero no el recurso a la fuerza en legítima defensa.


¿Cómo nació el nacionalismo vasco?

Como reacción a la creciente inmigración, en el siglo XIX, con el riesgo que ello suponía para la propia identidad cultural. Hoy esa cuestión se gestiona positivamente mediante la educación y la política lingüística del Gobierno vasco.


Jóvenes estudiantes nacionalistas crearon ETA en 1959: ¿cuándo se torció ETA?

Especialmente, al ideologizarse de marxismo-leninismo, a finales de los años sesenta.


¿Es usted nacionalista vasco?

Soy vasco, lo que no implica ser nacionalista.


¿Lo es o no?

A esta cuestión no respondo.


Pensando en Euskadi, ¿es mejor que gobierne España Aznar o Zapatero?

Sólo diré que me parece inadecuada y poco humana la política del PP de querer eliminar

a ETA excluyendo toda forma de diálogo.


¿Acude usted a votar?

Siempre. Y no le diré a quién.


¿Qué votaría en un referéndum sobre la autodeterminación de Euskadi?

No puedo contestar sin analizar a fondo la pregunta que tal referéndum formulase en su

momento.


¿Imagina un Euskadi independiente?

¿En qué medida puede ser soberano un territorio en esta Europa del siglo XXI?


Una amnistía de presos etarras, ¿engrasaría el fin de ETA?

Eso dependería del contexto, del momento. Ahora mismo eso no tiene sentido. Sí soy partidario de una nueva política penitenciaria.


¿Qué propone?

Aproximar presos a las cárceles vascas. Por humanidad y para facilitar su reinserción.


Las asociaciones de víctimas del terrorismo pondrían el grito en el cielo.

No sé si el grito llegaba hasta el cielo.


¿Qué quiere decir?

Han sido politizadas, cosa explicable. Las víctimas tienen mi cariño, pero debo ser consciente de la existencia de esa politización.


Que España tenga Rey, ¿le incomoda?


Ha alzado usted los hombros.

Es que no es algo en lo que haya de opinar.


Sí le compete opinar sobre la Cope.

No la escucho.


¿No? ¿Le incomoda?

Me incomoda lo que la gente me cuenta que ahí dicen.


¿Expresa su incomodidad a la Conferencia Episcopal?

Del asunto de la Cope hemos hablado más de una vez. Y ahí sigue.


¿Cambiará la cosa algún día?

Chi lo sa... Ya vamos acabando, ¿no?


¿Cómo ve la ley de memoria histórica?

Es una ley de memorias históricas. Una memoria selectiva no es la totalidad de nuestra memoria histórica.


¿Comulga con la beatificación de 498 mártires de la España de los años treinta?

Es otra forma de memoria histórica, ¿ve? Hay que ver si cada una de esas personas fue asesinada por causa de su fe o por otra causa.


El padre Hilari Raguer sostiene que fue por causa política.

Es un modo de verlo, pero no el único.


Raguer opina que la Iglesia española debería pedir perdón por bendecir a Franco.

Respeto esa opinión.



Buen humor

Me recibe en su luminoso despacho del barrio de Gros, en San Sebastián. Con muy buen humor, accede a posar junto a una foto de cuando era joven obispo. Por sus declaraciones o sus silencios, a Setién le han llamado “cura de ETA”, “amigo de los asesinos" o “abertzale con sotana”. Quizá por eso ha decidido ahora publicar Un obispo vasco ante ETA (Crítica), libro en el que vierte su visión del conflicto vasco. Diagnostica que “la existencia de ETA es perjudicial para el País Vasco”, y le pregunto si alguna vez ha llamado “criminales” a los etarras: “No lo he hecho, pero es cierto

que sus actuaciones atentan directa e injustamente contra la vida humana”. No es de los que contestan sí o no.



VÍCTOR-M. AMELA

(Foto: Jon G. Irurzun)



dijous, 11 d’octubre de 2007

HILARI RAGUER, Monje de Montserrat e historiador

“Muchos obispos son neofranquistas”


Tengo 79 años. Nací en Madrid, pero al año volvimos a Barcelona, donde me crié. Soy monje en Montserrat desde hace más de cincuenta años. Fui antifranquista, y soy demócrata y nacionalista catalán. ¿Dios? No lo tengo en el bolsillo, ando buscándolo. Las próximas beatificaciones de sacerdotes españoles son injustas e inoportunas



Monje? ¿Historiador?¿Qué fue primero?

Monje. Desde niño tuve vocación religiosa…, pero me decidí tras la huelga de tranvías de marzo de 1951.


¿Qué pasó ese día?

Me detuvieron y me encarcelaron siete meses en el castillo de Montjuïc…, y allí descubrí algo.

¿Qué?

Que era yo más libre que mis carceleros. ¡La libertad es ajena a circunstancias externas…! Allí reflexioné, oré, y supe que si podía estar allí, bien podría ser monje.


¿Y por qué eligió Montserrat?

Sabía que allí no me afearían mi catalanismo.

¿De qué se le acusaba?

De “ultraje a la nación española y al sentimiento de su unidad”.


Tremendo. ¿Qué había hecho?

La policía me paró en la calle, y yo llevaba una carta que estaba escribiendo a amigos socialistas belgas: “Vosotros que habéis sufrido la opresión española y nazi tenéis que saber lo dura que es la opresión franquista en Catalunya”, les explicaba. Y yo era alférez de milicias universitarias…


¡Para haberle fusilado, vamos!

Iban ya a formarme consejo de guerra sumarísimo cuando un tío mío sacerdote logró interceder, y se suspendió. Después de Montjuïc, cumplí dos años de arresto domiciliario.


¿Tiene usted recuerdos de la Guerra Civil?

Recuerdo los bombardeos. Y que rezábamos el rosario mientras esperábamos a Franco, temerosos de ser asesinados por las patrullas anarquistas, por ser católicos.

Y Franco llegó.

Y el alivio duró bien poco: en seguida conocí el falangismo chulesco de los franquistas. Franco desató una sangrienta represión que la Iglesia española bendijo.


Hablaban de “cruzada”, ¿no?

Fue cosa de la jerarquía eclesiástica española. ¡El Vaticano jamás concedió al franquismo carácter de cruzada! El Papa Pío XI repudió los excesos (usó esta palabra) franquistas durante la guerra, y receló de que los obispos españoles se alineasen en un bando.


¿Qué les proponía el Papa?

Paz y reconciliación. Pero la Iglesia española optó por la beligerancia. ¡Los capellanes de las cárceles franquistas fueron terribles!: insultaban a los presos, les decían que eran indignos de la clemencia de Franco…


Se vengaban de las checas, de las matanzas de curas…

Pero el mandamiento cristiano es perdonar. El episcopado español debería hacer algo que todavía no ha hecho: ¡pedir perdón por su complicidad y su silencio con la represión franquista !


¿Lo hará algún día?

Sería un milagro.


¿Por qué dice eso?

¡Porque el episcopado español mantiene la ideología franquista!


Contundente afirmación.

El episcopado español aún identifica amor a la patria con amor a una ideología determinada. Si hoy critica la asignatura de educación para la ciudadanía ¡es porque preferiría una educación para la ciudadanía franquista!


No tiene pelos en la lengua.

Soy historiador.


¿Aprueba usted la ley de memoria histórica?

Sí. Y considero que debería honrar también la memoria democrática, es decir, la memoria de todos los opositores de la dictadura, entre los que hubo movimientos católicos, escuelas religiosas catalanas…


Y se deberían condenar también los asesinatos de curas, ¿no?

Sí, pero… sabiendo que aquellos crímenes no los ordenó la autoridad máxima, mientras que los crímenes de la represión franquista sí eran órdenes de Franco, la autoridad máxima.

El Papa beatifica a casi 500 de aquellos mártires el día 28…

Estoy en contra. Es un acto injusto y equivocado: injustificable desde la óptica teológica e inoportuno desde la sociopolítica.


Arguméntelo.

Mártir es alguien asesinado a causa de su fe cristiana. Y no fue el caso de aquellos religiosos.


¿No?

No: el clero venía asociándose a la derecha tan estrechamente, que Iglesia y derecha eran ya términos sinónimos para la gente. ¡A aquellos religiosos los mataban por pugna política, no por su fe cristiana! No son mártires, pues.


Ay, si leen esto en la Cope

Pues esto ya lo dijo hace años monseñor Díez Merchán…, y eso que sus padres habían sido asesinados por los rojos.

¿Por qué dice que son inoportunas estas beatificaciones?

Porque encima el episcopado español sugiere que son víctimas de la República, al incluir a asesinados en 1934. ¡Trampa!: la República reprimió a los sublevados que ese año mataron a religiosos.


¿Por qué la Iglesia alienta esas beatificaciones?

No lo hizo Pío XI, al que Franco se lo pidió. El anticomunismo de Juan Pablo II abrió procesos.


¿Qué le parecen las emisiones de la Cope?

Lo que se dice desde la Cope ya es grave, pero que el episcopado español no lo impida ¡es gravísimo! Son mucho más violentas las palabras de Jiménez Losantos que la quema de unas fotos del Rey…

Que es un acto poco edificante.

Forma parte de la libertad de expresión. ¡Ojalá toda la violencia se limitase a actos así! Mire, reprimirlos no producirá otro efecto que multiplicarlos.



DESDE LOS ARCHIVOS VATICANOS

Habla con precisión, claridad y serenidad pasmosas, sin encenderse. Con nombres y fechas. Con una ponencia sobre El Vaticano y la Guerra Civil, Hilari Raguer ha inaugurado el curso del Institut Superior de Ciències Religioses de Barcelona. Es uno de nuestros mejores conocedores de los archivos vaticanos, a los que acude a medida que se abren áreas de consulta, y así ha documentado las tensiones entre el Vaticano y Franco. En su próxima visita confía en encontrar datos sobre el paradero del obispo Irurita: “No fue asesinado en 1936, porque en enero de 1939 me consta que estaba vivo”.



VÍCTOR M. AMELA

(Foto Mané Espinosa)



dimecres, 10 d’octubre de 2007

ECKHART TOLLE, maestro espiritual

“Vivimos atrapados entre el pasado y el futuro”







Tengo 59 años. Nací en Alemania y vivo en Vancouver. Me licencié en Londres en Filosofía y Letras. Vivo en pareja. Doy conferencias por el mundo sobre el poder del ahora. Política, economía y estructuras sociales son un reflejo de la conciencia del individuo. Está surgiendo una nueva conciencia que todavía no ha alcanzado a los políticos




La mente humana tiene un elemento muy grande de disfunción, casi de locura, basta ver la historia del siglo XX. Pero creo que estamos ante un cambio de conciencia.

¿Por qué?
Recibo a diario cientos de cartas y correos de gente de todo el mundo que está experimentando esa transformación. Cuando se alcance un número crítico, veremos un cambio global.

¿Y en qué consiste ese cambio individual que será global?
En tomar conciencia de que dentro de la mente hay una voz que constantemente habla: es el diálogo interior.

Ruido...
Dicen los psicólogos que el 98% de los pensamientos cotidianos son repeticiones de pensamientos antiguos. La mayoría de la gente se ha identificado con esa voz, cree que ella es la voz.

¿Y qué somos?
El sentido de lo que soy, del yo, deriva de los pensamientos, de esa voz que me cuenta mi historia personal y las cosas con las que me identifico. Pero más allá de este yo superficial hay un yo más profundo con el que hemos perdido el contacto.

¿No somos un conjunto de vivencias y sentimientos?
Nos identificamos con el pasado y nos proyectamos en el futuro. Nuestra mente busca la realización en el momento próximo: dentro de una hora, un mes o cinco años. Vivimos tratando de llegar al momento siguiente, y eso se ha convertido en un patrón mental que nos hace vivir en un estado perpetuo de insatisfacción, porque no realizamos lo más importante que hay en la vida, que es el momento presente.

¿Cómo cambiar ese patrón mental?
El primer paso es tomar conciencia de que hay una voz en mi mente que es en realidad un antiguo pensamiento que se repite. El segundo paso es hacerse más consciente de nuestra relación con el momento presente; es decir, preguntarse muchas veces al día cuál es mi relación con el momento presente: ¿trato ese momento como si fuera mi amigo o mi enemigo?

Entiendo.
O estamos en una situación de oposición al momento presente (no me gusta donde estoy, esto no debería pasar, no me gusta lo que haces...), o simplemente lo utilizamos para llegar al momento próximo en el que me gustaría estar. Así la vida se pierde.

¿Qué hacemos?
Siendo consciente, tengo el poder de elegir transformar el presente en un amigo. La vida y el momento presente son lo mismo, no aceptarlo es estar contra la vida.

Pero hay trabajos que terminar, proyectos...
No estoy hablando de tiempo de reloj sino de tiempo psicológico. La mente es una herramienta útil: tengo ese proyecto y le dedico un tiempo de reloj con presencia. La disfunción es proyectarse mentalmente en el futuro, pensar que quieres acabar mientras estás en ello, eso es el estrés. Le daré algunos consejos: empiece por sentir la vida dentro de su cuerpo.

¿Cómo?
Cierre los ojos y pregúntese cómo puede saber si su mano todavía está ahí; entonces la atención va de la cabeza –donde normalmente reside– a la mano: sentirá una cierta vitalidad en ella. Esa energía, ese calor, puede sentirlo en el resto del cuerpo. Sentir el cuerpo puede ser un ancla para el momento presente. Basta un minuto, pero hay que hacerlo varias veces al día.

¿Sentir la vida más allá de los pensamientos?
Exacto, cada vez que lo haces estás presente. Otro consejo es tomar conciencia de las percepciones sensoriales. Si quiere entrar en el momento presente, ancle parte de la atención en el cuerpo y el resto en percibir lo que le rodea. La compulsión de nombrar lo que vemos y enjuiciar desaparece.

En el hacer nos perdemos.
Porque el ruido mental nos controla. Otra práctica es hacer las cosas cotidianas con consciencia, cosas que hasta ahora eran un medio para llegar a un fin. Sienta el agua fría cuando se lava las manos.

No pensar, percibir.
Así es, introducir poco a poco presencia en la vida, darle calidad. El momento presente no es lo que sucede sino tu consciencia. Debemos introducir esa dimensión en nuestra vida y durante un tiempo la vieja consciencia vendrá y nos perderemos en ella, pero volveremos a despertarnos.

¿Y las emociones?
Son una reacción del cuerpo a los pensamientos. Si la mente me dice que una situación es mala o desagradable, el cuerpo lo acepta como realidad y tengo emociones negativas. Transformamos casi toda nuestra vida en algo problemático.

El sufrimiento se acumula...
Los pensamientos crean emociones, emociones que a su vez refuerzan viejos dolores emocionales. Pero si estás presente, el cuerpo dolor, como yo lo llamo, no puede utilizar tus pensamientos. Sabes que sientes frustración o rabia, pero no te identificas con ello.

¿Cómo romper la distancia con los otros?
Por medio de los pensamientos yo me interpreto a mí mismo, me nombro mi vida como buena o mala, defino mi existencia por medio de palabras. Yo me lo hago a mí mismo y lo hago con las otras personas, ésa es la separación que cada persona siente: la pantalla mental que surge cuando lo único que tienes son tus pensamientos.



El yo y el conmigo

“No puedo seguir viviendo conmigo. Ese pensamiento se repetía en mi mente una y otra vez. Entonces, de repente, me di cuenta de que era un pensamiento muy peculiar: ¿soy uno o dos? Si no puedo vivir conmigo, debe de haber dos yoes: el yo y el conmigo con el que ya no puedo vivir. Quizá, pensé, sólo uno de los dos sea real”. Así comenzó su transformación, que alcanzó gran lucidez. Abandonó su puesto de investigador en la Universidad de Cambridge y se dedicó a dar seminarios por el mundo. Ha estado en Barcelona invitado por Trigrama. El poder del ahora y Un mundo nuevo, ahora resumen su filosofía.



IMA SANCHÍS
(Foto: Xavier Gómez)