dissabte, 28 de febrer de 2009

F. XAVIER PI-SUNYER, jefe de endocrinología del hospital de la Universidad de Columbia

"Obama lleva a EE. UU. hacia una sanidad a la europea"



Tengo unos años: la edad mejora el ojo clínico. Nací en Barcelona, mi tío abuelo fue su alcalde, cofundador de ERC y ministro de la República: tuvimos que exiliarnos. Intento hablar catalán en EE. UU. con quien puedo. Hice campaña por Obama: espero que reforme la sanidad



Creo que ahora en EE. UU. estamos en el camino adecuado: subir impuestos a los ricos para dar sanidad a los más pobres...

Subir impuestos había sido tabú desde Reagan.
... Una ruptura que el presidente Obama matiza insistiendo en que jamás los aumentará a las clases medias y bajas.

¿Cuántos estadounidenses no tienen para pagarse un hospital?
El Estado financia la sanidad a los mayores de 65 y a los menores de 18, que pueden ser atendidos en cualquier hospital y este factura el tratamiento a la Administración.

¿Y entre los 18 y los 65 años?
Se supone que el resto de la población financia su salud: o bien con un seguro médico, que forma parte de su paquete salarial a cargo de su empresa, o pagándoselo ellos mismos directamente de su bolsillo.

¿Y si te quedas en el paro?
No te queda más remedio que pagártelo tú.

¿Cuánto cuesta uno de esos seguros?
Depende de su calidad.

Uno digamos que en la media.
Unos 350 dólares (277 euros) por familia al mes. El problema es que los salarios de los working poors, los peor pagados, no incluye ese seguro y el trabajador no se lo puede costear, así que alrededor de un 35 por ciento -40 millones de personas- de los empleados viven sin ningún seguro médico.

¿Y si enferman y no pueden permitirse el coste de un hospital?
Les queda la caridad o nada.

Triste elección.
Y lo peor es que, en conjunto, EE. UU. gasta el 15 por ciento de su PIB en sanidad, porcentaje superior al de España, que al ritmo actual de crecimiento llegará al 10 por ciento del PIB en sanidad en el 2012.

¿Obama optará por copiar un modelo de asistencia sanitaria a la europea?
Se estudia el modelo sanitario francés: no estaría mal. En cualquier caso, Obama tiene que transformar la crisis financiera, que no existía cuando empezó su carrera presidencial, en oportunidad para el cambio.

Ojalá.
La sanidad y las energías renovables son las piedras de toque de ese cambio.

Usted en EE. UU. debe pasar por peligroso izquierdista proeuropeo.
No olvide que mi tío bisabuelo fue alcalde republicano, cofundador de ERC, en Barcelona, y los genes ya le he dicho que cuentan.

¿Y sus ideas?
Yo he conocido personalmente a Obama; he ayudado en su campaña en Nueva York, y mi mujer, trabajadora social, todavía le ha apoyado más, pero no soy un ingenuo: hay que darle tiempo y cruzar los dedos. No tengo fe incondicional en él; sólo esperanza pragmática en nuestra capacidad como sociedad abierta al mundo y flexible.

Muy eficiente su sanidad no es.
En cambio, la investigación biomédica de EE. UU. sigue siendo la mejor del mundo, y le voy a dar tres razones: universidades muy potentes, competitivas y ambiciosas; cantidades ingentes de donaciones privadas y enorme apoyo económico estatal.

Aquí vamos despegando.
Lo sé y es esperanzador. Ese es el gran camino innovador: convertir Barcelona en el gran centro biomédico europeo.

¿Dónde están las últimas fronteras de la investigación biomédica?
En genética, genómica, proteinómica -las proteínas están formadas por los genes- y la individualización médica: como cada paciente tiene su genética, responde de forma diversa a la enfermedad y su tratamiento.

¿Sigue usted asustado por la epidemia de obesidad mundial?
Más que antes. Los asiáticos copian nuestro erróneo estilo de vida y alimentación a toda velocidad y su genética es peor que la nuestra respecto a la obesidad: tienen mayor propensión a la grasa abdominal, la más nociva.

La barriguita de Buda.
Y como los indios americanos son en realidad un pueblo asiático que emigró a América, esos genes se encuentran en abundancia en los nativos norteamericanos; en México -que cada vez come más y peor- y Sudamérica. Allí sufrimos una epidemia de obesidad y la diabetes asociada, porque además son más propensos a esa diabetes.

¿Qué pasó con el Rimonabant: aquella píldora que investigaban para reducir el peso y las ganas de fumar?
En los ensayos, algunos pacientes mostraron tendencias suicidas, así que la Agencia Federal de Medicamentos no los aprobó. Las farmacéuticas investigan ahora sus propios productos contra la obesidad.

¿Alguna nueva receta antigordura?
La nueva noticia es la vieja receta: volver a estilos de vida menos prósperos y a alimentos con menos densidad calórica y a su dieta mediterránea de siempre: granos, verduras, frutas. Muy poca carne y aún menos grasa. Eludir los precocinados, preparados, empaquetados y optar por productos frescos.

Buen consejo, pero no sé si nuevo...
Hemos descubierto que la grasa central, la abdominal, esa que es la peor para la salud...

... Y para la imagen.
... Se reduce especialmente con el ejercicio, más que la grasa baja o la de los miembros. Así que correr... -¿se ha fijado en que los corredores no tienen panchita?- o simplemente caminar -dejar aparcado el coche cuantas más horas, mejor- es lo más efectivo para eliminar barrigas.




Segunda opinión

El doctor Pi-Sunyer vuelve por su ciudad a ejercer como endocrinólogo de la mano de Advance Medical, empresa de cuyo futuro dudé al verla nacer hace ocho años como ejercicio de fin de curso -un centro virtual que daría segundas opiniones médicas por medios telemáticos- en Iese. Hoy es sólida multinacional con 80 médicos en plantilla y delegaciones en Boston, Santiago de Chile y Budapest. Pi-Sunyer, ora en inglés, ora en catalán, apunta a los fundadores Carlos Nueno, 36 años, y Marc Subirats, 37, como un ejemplo más de que la Barcelona biomédica y sus centros de investigación pueden competir en servicios médicos incluso con un centro de excelencia sanitaria como Boston.



LLUÍS AMIGUET