dijous, 30 d’abril de 2009

MAHA AKHTAR, nieta de Anita Delgado, maharaní de Kapurthala

"El destino me descubrió que soy nieta de Anita Delgado"



Tengo 44 años. Nací en Beirut y vivo entre Nueva York, Delhi y Sevilla. Soy periodista. Fui mano derecha de Dan Rather, y publico en ´The Times of India´. Vivo en pareja, sin hijos. Voté a Obama. Soy espiritual y temo a las religiones organizadas. Bailo danzas indias y flamenco



¿Nieta de Anita Delgado?
Sí, de aquella bailarina española que en 1908 se casó con el marajá de Kapurthala… ¡Acabo de enterarme de esto a los 42 años!

¿Cómo es que no lo sabía hasta ahora?
Porque mi madre me lo ocultó.

¿Por qué se lo ocultó?
Por vergüenza. Ella, Zahra, era una bellísima joven libanesa de 22 años que viajó a Londres para visitar a sus hermanas mayores… y allí se enamoró de Ajit Sing.

¿Quién era Ajit Sing?
Un cosmopolita, atractivo y ambiguo cincuentón, único hijo nacido de Anita Delgado con el marajá de Kapurthala. Tras un romance con Ajit, él regresó a India... dejando embarazada a mi madre.

Y nació usted.
El que toda la vida creí que era mi padre era sólo el hombre con el que obligaron a mi madre a casarse, un empleado de banca que así hacía carrera: primero vivimos en Australia -yo creía haber nacido allí-, luego en India... y a los 8 años me recluyeron en un internado cerca de Londres.

¿Era un modo de apartarla?
Sí. Yo lo viví como una traición de mi madre. Mi padre me ignoraba y maltrataba a mi madre, que no se rebeló: era otra época... Mi madre nunca olvidó a Ajit, tuvo una vida desgraciada, triste…

¿Estuvo usted internada muchos años?
Hasta los 17 años. Vi poquísimo a mis padres. Al salir, pedí irme a estudiar a Estados Unidos, y allí me atrapó el periodismo…

¿En qué medios ha ejercido?
Durante los últimos quince años he sido en la CBS la mano derecha de Dan Rather.

¡Gran icono de la televisión!
Aprendí de él todo lo que sé de periodismo. Le asistí en su entrevista a Sadam Husein. No olvido la mirada de Sadam, la más magnética que he conocido.

¿A qué otras personalidades ha tratado junto a Dan Rather?
A Fidel Castro. Le regaló una caja de puros, y Dan le correspondió con su bate de béisbol. Yo esperaba ver a un fiero guerrillero, y Fidel se presentó en traje de Valentino.

¿Qué hace ahora Dan Rather?
Está semirretirado, en un canal local. Él, que sacrificó su vida personal por el periodismo... Ha sido un final muy duro, me apena.

¿Qué error cometió?
Sus productores le presionaron para dar la primicia de que Bush recibió trato de favor en la mili. Era verdad..., pero los documentos que lo respaldaban eran falsificaciones.

Y Dan Rather pagó el pato.
Todo lo que hasta entonces decía Dan Rather era palabra de Dios, y dejó de serlo.

¿Cómo vivió usted la caída del ídolo?
Lo pasé mal. Yo estaba en Sevilla cuando estalló la polémica, volví volando...

¿Qué hacía usted en Sevilla?
Yo llevaba una vida estresada de trabajo intenso, viajes... y me sentía incompleta. Alguien me aconsejó el flamenco, me interesé, tomé unas clases... y me abdujo.

¿Hasta qué punto?
Hasta el de viajar a España y tomar clases de flamenco en Sevilla. Al llegar a Sevilla ¡me sentí en casa!, empecé a entender el español... Estaba encantada... ¡y asombrada!

Desconocía tener una abuela española.
Hoy veo que el destino, misteriosamente, me condujo a cerrar un círculo abierto por Anita Delgado un siglo antes. Me sentía tan cómoda, tan a gusto bailando flamenco...

¡Bailando: igual que su abuela...!
... que decidí comprarme una casa en Sevilla. El flamenco abría mi pasado oculto...

¿Por qué lo dice?
El crédito hipotecario de la casa me salía más barato si lo contrataba como europea, así que decidí renovar mi pasaporte británico. Para ello, me pedían mi partida de nacimiento. La reclamé a Australia, ¡y resultó que yo no había nacido allí!

Sorpresa, sorpresa...
Mi madre, en Beirut, agonizaba de cáncer, y hacía ya diez años que yo no la veía... Me armé de valor y fui a verla: "¿Dónde nací, mamá?", pregunté. Entre avergonzada y quizá aliviada, habló: "Naciste en esta cama en la que ahora yo voy a morir". Yme contó lo de Ajit Sing, la boda forzada, el maltrato...

¿Cómo reaccionó usted?
¡Fue un shock! Sentí rabia..., pero también compasión por el sufrimiento de mi madre. Regresé a Nueva York y ella murió enseguida... A ella ya la he perdonado. Ami padrastro, no: no puedo.

¿Y ha contactado ya con su familia de Kapurthala?
No me atrevía... Pero tras una de mis actuaciones de baile flamenco con la compañía de Manuela Carrasco en Nueva York, vino a verme una amiga con un amigo hindú: hablamos, le conté que mi padre era Ajit Sing... ¡y resultó ser un primo segundo mío!

Otro designio del destino, de nuevo...
Él me invitó a conocer a mi parentela india: todos ellos me han acogido con mucho cariño en Kapurthala. Estoy conociéndolos.

Ya ve, ¡al final ha resultado ser usted medio princesa!
Deje, deje, lo valioso es que soy libre, independiente y bailaora, ¡que todos mis anhelos se han hecho realidad! Ojalá hubiese podido contárselo todo a Anita Delgado.

Ella murió en 1962 y está enterrada en Madrid: vaya a verla y llévele flores.
Buena idea. ¡Lo haré! Sí, ahora que he escrito la historia de mi familia, voy a buscar su tumba y voy a contársela.



Mestiza y global

Ojos azules, tez cobriza, rostro a la vez mediterráneo, arábigo e indio, talle de bailarina, intelecto de periodista, gesto expresivo... Conversar con esta mujer es un placer perlado de sorpresas. Son las de una vida con un secreto recién desvelado, que narra en La nieta de la maharaní (Roca). Ella ha cerrado un ciclo de un siglo: hablamos de Anita Delgado (su abuela española, aquella bailarina bellísima y analfabeta que se convirtió en princesa india), hablamos de los bailes del norte de India y de su conexión con palos del flamenco (ella baila los unos y los otros), hablamos de periodismo: "¡Internet, internet es el futuro...!". Ella encarna, por genes y peripecias, la globalidad de nuestro mundo.




VÍCTOR-M. AMELA