dimarts, 14 d’abril de 2009

MUMA, artista plástico que fomenta esculturas sociales

"La luz de las velas regenera el alma de la ciudad"



Tengo 52 años. Nací en Barcelona y vivo en Lausana (Suiza). Soy pintor y escultor, y promotor de esculturas sociales. Estoy casado y tengo una hija, Laia (12). Mi política es la de fomentar contrapesos civiles a los poderes establecidos. No tengo la suerte de creer en Dios



¿En qué consiste su arte?
Pinto en todos los formatos y soportes obras que vendo a coleccionistas. Y hago escultura social, por amor al arte.

¿Qué es escultura social?
Una instalación pública, callejera, con la participación de la gente. Es una obra que implica a la ciudadanía y que crea red social. ¡Como sucedió desde siempre con el fuego!

¿Qué tiene que ver el fuego?
Desde la más remota prehistoria el fuego propicia relaciones interpersonales, crea grupo: ¡una fogata precisa de una estrategia colectiva para mantenerse viva! Fomenta una comunicación generadora de comunidad y territorio: comunicación radial la llama el paleoantropólogo Eudald Carbonell.

¿Sus esculturas sociales operan como lo hacen las fogatas?
También alientan la participación de la colectividad y refuerzan el vínculo de la gente con su territorio. Y también empleo fuego.

¿Fuego en la calle? ¿Dónde?
He utilizado luz de llamas en varios lugares, Suiza, Francia... Y el próximo 26 de abril será en el barrio barcelonés de la Ribera: en varias calles arderán 119.000 velas que perfilarán un ondulado diseño a modo de oleaje marino: Encenguem la mar se llama la obra.

¡Casi 120.000 velas son muchas velas!
El efecto será hermoso: al anochecer reemplazaremos el habitual alumbrado eléctrico que cae de arriba por la luz íntima de miles de velitas fluyendo desde el suelo.

¿Y cómo se encienden tantas velas?
Serán necesarios 1.170 voluntarios. Hemos convocado a todas las asociaciones del barrio, más otras entidades cívicas de Barcelona. Ya está apuntada la mitad de las personas que necesitaremos.

¿Por qué las calles de ese barrio?
La Ribera es el barrio marino de la Barcelona antigua, la ciudad civilizadora que acuñó el primer derecho marítimo internacional, y el mar simboliza apertura y contacto con la alteridad: eso queremos valorizar. Y, además, yo me crié en esas calles…

¿De dónde nace este ideario artístico?
Yo llegué a mi arte por un largo camino... literalmente: una mañana me asomé al portal de casa con una bicicleta, arranqué a pedalear y no paré hasta la India.

¿Por qué hizo eso?
De jovencito yo tocaba el saxo y el clarinete en una orquesta, de aquí para allá. Y un día de 1984 supe que mi arte tocaba techo, que jamás sería un músico aceptable. Y encaré mi crisis existencial a lo grande: rompería con todo y me iría lejos, me iría a la India.

¿Y por qué en bicicleta?
Para desplazarme por mis medios, pero sin cargar mochila. Me entrené con la bicicleta dos meses, y adiós: Francia, Italia, Croacia, Macedonia, Grecia, Turquía, Irán, Pakistán, India... hasta Katmandú, en Nepal.

¿Qué aprendió en ese viaje?
A relativizarlo todo. Y en Nepal asistí al Festival Diwali, donde apagan luces eléctricas y prenden velas... ¡Me asombró cómo cambiaba la atmósfera, cómo esas llamas cebaban la relación entre las personas! Esa vivencia, amalgamada con otras de mi infancia, forjó mi concepción de escultura social.

¿A qué otras vivencias se refiere?
A mis 14 años, volviendo del colegio a casa, presencié la manifestación de curas contra la policía franquista, y vi una escena que no olvidaré: un gris aporreaba salvajemente a un cura anciano y muy miope que, agachado, buscaba sus gafas caídas por el suelo.

Las movilizaciones de la Caputxinada...
Ese día aprendí que todo poder precisa de un contrapoder cívico, que la dignidad civil pasa por manifestarse contra las inevitables tentaciones abusivas del poder. Y a mí me parece que las esculturas sociales tonifican ese músculo cívico, nutren a la ciudadanía.

A encender velas toca.
Lo hemos hecho en Vallauris, en Niza, en Assens, en un lago helado de las montañas suizas... Y lo hicimos en Girona hace seis años, con éxito popular. Y en Lausana, donde quisimos encender 127.000 lamparillas, una por habitante, que al final quedaron en 119.000, las mismas que dentro de dos domingos encenderemos en Barcelona.

¿Cuánta superficie supone eso?
Un kilómetro lineal, distribuido entre varias calles en torno al paseo del Born y Santa Maria del Mar. La gente del barrio aplaude que sea una actividad no ruidosa en calles siempre tan agitadas. Silencio a la luz de velas: esto regenera el alma de la ciudad.

Y ya tiene hecho el cálculo de cuántas velas le toca encender cada voluntario...
Una persona bien adiestrada puede llegar a encender un centenar de lamparillas en una hora. Alguien ya muy entrenado, como yo mismo, puede llegar a encender hasta doscientas velitas.

¿Hay trucos para hacerlo de modo más eficiente?
Lo mejor es encender cada velita inclinándola sobre otra llama, y que mientras una persona enciende las velas, otra persona vaya colocándolas cada una en su lugar. Yo he diseñado los patrones de las plantillas con las que la gente habrá marcado en el suelo las formas curvas que deberemos rellenar de luminarias.

¿Y no quedarán al final las calzadas enguarradas de cera?
No, porque las velitas -de una cerería local, del barrio- van en unos recipientes. Y cuando todo acabe, a medianoche, lo recogeremos todo y no quedará ni rastro. Habrá sido un sereno sueño de luz.




´Encenguem la mar´

En arte su nombre es Muma, como de niño le llamaban sus hermanos, para apocopar a Josep Maria Soler i Casas. Hoy reside en Suiza, donde tiene fieles seguidores y coleccionistas. Muma aboga por una función social del arte, que le lleva a relegar proyectos personales para empeñarse en otros como Encenguem la mar (www.encenguemlamar.cat), que ilustra además su amor por Barcelona: "Es de esas cosas que quieres hacer antes de morir, aunque te cueste dinero", me confiesa Muma (www.muma-art.com). Mañana detallará en rueda de prensa cómo al atardecer del próximo domingo 26 de abril se encenderá el barrio en el que Sisa cantaba que cualquier noche puede salir el sol.




1 comentari:

Tomás ha dit...

Buenos días a todos y muchas gracias por compartir tanto sobre moda y diseño. Para los que estamos dando los primeros pasos, este tipo de recursos nos ayuda mucho a aprender y mejorar. Les comento que hace un tiempo hice un curso y empecé a diseñar mis propias esculturas. Estaría bárbaro que nos recomienden también otros sitios en donde salir a vender el diseño que producimos. Gracias y saludos desde Lanús, Buenos Aires!