dissabte, 25 d’abril de 2009

MAUREEN WHEELER, viajera y empresaria; creó junto a su marido las Lonely Planet

"Si viajas con niños pequeños, la gente se interesa por ti"


59 años. Nací en Belfast y vivo entre Australia y Londres. Estoy casada y tengo dos hijos, Kieran, de 26, al que no le gusta viajar, y Tashi, de 28. Estudié Trabajo Social en la Universidad de Melbourne. Dirijo la oficina de turismo de Tasmania. Soy de centroizquierda y atea

Qué pasó en Regent's Park?
Llevaba cuatro días en Londres y me fui a pasear por el parque. Era un soleado día de octubre y me senté en un banco con mi libro a disfrutarlo.

¿Y?
En el banco había un chico que me dijo: "¿Es este el lugar de moda para leer un libro?".

Extraña pregunta.
Sí, pero su sonrisa me desmontó. Nos fuimos al cine y un año más tarde, el mismo día y a la misma hora, nos casamos.

Y se fueron de viaje de novios…
Atravesamos Europa en una furgoneta y recorrimos Asia. Cruzar el Bósforo en barco fue la mejor manera de adentrarse en aquel mundo tan distinto; pero lo que me atrapó es que, a diferencia de la vida rutinaria, viajar es una experiencia nueva cada día.

Para conocer a otro, nada como viajar con él.
Tony y yo comenzamos a discutir muchísimo, era un horror, pero nos fascinaban las mismas cosas y descubrimos que, pese a todo, podíamos apoyarnos el uno en el otro.

¿Cuál era su plan de vida antes de iniciar esa aventura?
Nos conocimos con 20 años, nos casamos con 21 y empezamos a viajar con 22. La vida, el futuro estaba por inventar. Cuando regresamos, los amigos preguntaban tanto sobre cuestiones prácticas y lugares de interés que decidimos escribir una guía, cuya primera edición realizamos nosotros mismos, a mano y cosida con grapas.

¿Cuántas vendieron finalmente?
8.000 copias, las suficientes para seguir viajando. La segunda guía la escribimos en un pequeño hotel de un callejón de Singapur.

¿Qué era lo peor de tanto viaje?
Nada, viajar y escribir las guías era una aventura apasionante. Todo, continuamente, era nuevo. Entraba poco dinero, pero el suficiente como para seguir viajando.

¿Cuándo empezaron a ganar dinero?
Durante siete años estuvimos convencidos de que llegaría el día en que tendríamos que volver y dedicarnos a un trabajo normal. El gran salto fue la guía de India, 900 páginas, colaboradores..., habían pasado once años.

¿Evolucionó bien la relación de pareja?
Éramos los mejores compañeros de viaje, fue un proceso de aprendizaje en el que también aprendimos a llevar un negocio a medias. Para evitar discusiones, repartimos el trabajo de acuerdo con nuestro carácter.

... Y usted se quedó con lo más duro.
Las reuniones y la administración, sí. Y Tony con la organización de los viajes, pese a que él había estudiado Económicas.

¿Y al llegar los hijos?
Diez años después..., esa fue otra aventura. Me di cuenta de que si no me los llevaba de viaje tenía que quedarme en casa, así que durante años viajamos los cuatro, hasta que fue incompatible con la escuela.

¿Mientras tanto?
Recorrimos juntos África, Asia y Latinoamérica. Hubiera sido más fácil viajar con ellos a partir de los 4 años, porque nos movíamos en transportes públicos, ese era el espíritu de nuestras guías; pero valió la pena, fue una experiencia completamente distinta.

Cuénteme.
Al viajar con niños pequeños, sobre todo por África y Asia, la actitud de la gente cambia, se interesan por ti, te ayudan, el contacto se multiplica... Era muy enriquecedor.

Imagino que se planteó qué era más formativo, si viajar o ir a la escuela.
Los niños no siempre aprenden lo que tú quieres. Al regresar de un viaje por Egipto e Israel, la profesora le pidió a Kieran, cuando tenía 5 años, que explicara lo que había aprendido. Él mostró una imagen de la esfinge y explicó que había tenido un gran bigote que los ingleses le arrancaron de un disparo. Cuando la profesora le corrigió, él le espetó: "¿Acaso ha estado usted allí?".

Debió de aprender otras cosas...
Para los niños, el mundo se divide entre adultos y niños. No les importa el color de la piel ni la indumentaria.

¿Mantienen esa visión?
Sí, hoy tienen una flexibilidad que aprendieron durante todos esos años, no tienen problemas en dormir sobre la cubierta de un barco o viajar en trenes atiborrados. Era hermoso, pero llegó el día en que ya no fue posible que siguieran viajando.

¿Fue usted la que se quedó en casa?
Sí, salvo cuando había que ir a las ferias internacionales, y eso no me gustó. Sólo viajaba en vacaciones, hasta que pude dejarlos con parientes. Además, cuando mis hijos fueron adolescentes preferían quedarse en casa con los amigos. Hoy Kieran odia viajar.

¿Qué ha sido lo mejor que les ha podido dar usted a sus hijos?
El mundo, pese a todo.

¿Qué hay que saber para viajar?
Que la gente es igual en todas partes.

¿Eso que perciben los niños?
... También te das cuenta de que en general la gente es buena, es difícil que te pase algo.

Hoy el mundo parece peligroso.
Hay gente viajando continuamente y no le ocurre nada malo; lo que pasa es que cuando ocurre algo la atención de los medios lo hace inmenso. Yo, en 36 años, he sufrido robos, pero nunca violencia.

¿Lo más bonito que le ha ocurrido?
Conocer a mi marido.

¿Pese a que la dejara con los niños?
Todavía estamos juntos, y eso quiere decir algo.



Aventura

A los 20 años y sin un céntimo, Maureen y Tony viajaron durante un año por toda Asia. El interés de sus amigos los llevó a escribir su primera guía, Atravesar Asia con poco dinero,que editaron artesanalmente, e hicieron del viaje su forma de vida. Once años después nació su primer hijo y luego el segundo, siguieron viajando con ellos y escribiendo. Las Lonely Planet (aventura amorosa, personal y empresarial) revolucionaron el mundo de las guías de viajes con su nuevo concepto: experiencia real del viajero, consejos y propuestas diferentes y económicas de alojamiento. Hoy son las guías más vendidas del mundo. Maureen acaba de recibir el premio de la Sociedad Geográfica Española.


IMA SANCHÍS