dilluns, 25 de maig de 2009

SANTIAGO NIÑO BECERRA, economista

"Viviremos de acuerdo con las necesidades, no con los deseos"



Tengo 58 años. Nací en Barcelona y vivo en Vilassar de Mar. Casado, tenemos un hijo. Doctor en Ciencias Económicas y catedrático de Estructura Económica del IQS, Universitat Ramon Llull. Políticamente, agnóstico. Creo en el interior de la gente, lo que destila la persona


¿Lo peor está por llegar?
A mediados del 2010 es cuando verdaderamente empezará la crisis, cuando veamos que las medidas que se están tomando no funcionan.

¿Es inevitable?
Así es. El nivel de deuda es brutal, las entidades financieras tienen unos agujeros tremendos aunque no se quiera admitir, los recursos van a la baja y la capacidad de absorción de nuevos televisores, electrodomésticos, etcétera, se ha agotado.

¿Estamos ante una crisis del sistema?
Sí, porque dará lugar a un cambio que afecta al modo de organización y producción.

Entonces, ¿muere el capitalismo?
No por el momento, pero el reajuste será grave, como en la crisis del 29. Tras la gran depresión, se puso en marcha un nuevo modo de funcionamiento que hizo que las cosas fueran a más; pero se cometió un grave error al suponer que la cantidad de recursos (petróleo, minerales...) era inagotable.

Y comenzó el gran desperdicio...
Sí, y ahora hemos llegado a una situación en que ese modo de funcionamiento se ha agotado, ya no podemos ir a más. La recuperación de la crisis estará basada en la productividad y en la eficiencia, lo que significa que sobra y sobrará sin remedio mano de obra.

Ese decrecimiento ¿será para todos o sólo a partir de la clase media para abajo?
Para todos. El realmente rico será el que cree valor, el que tenga una altísima productividad. Si ahora la sociedad está escindida entre ricos y pobres, a partir del 2010 lo estará entre los que generan valor y los que no.

Los que generan valor son comprables.
Creo que las altísimas remuneraciones de ciertos directivos van a desaparecer. Un dólar colocado en subprime en el 2003 se convertía en 80 en el 2007, y eso no es valor.

¿Las grandes corporaciones internacionales serán los reyes del mambo?
Sí, van a más.

Esto es muy peligroso.
En tanto en cuanto la política va a menos, sí.

Las compañías que controlan productos básicos como gas, agua, electricidad, teléfono ¿seguirán abusando?
Si nos estrujan, consumiremos menos. La renta media va a bajar. El problema es el despilfarro: en Badalona hay un punto en el que se pierde el 50% del agua, y hay zonas de Nueva York en las que se pierde el 40%. Vamos a tener que ser eficientes.

Puro desperdicio.
Con la energía eléctrica pasa lo mismo: se habla de contaminación lumínica de las ciudades y a la vez de falta de energía eléctrica.

Hágame una foto del 2011.
En España, un país muy dependiente, la crisis será durísima por la estructura del PIB basado en el ladrillo, el turismo, el automóvil y en infraestructuras baratas ya insostenibles. O hay un cambio del modelo productivo capaz de absorber a toda esa población o vamos a una tasa de paro del 30%.

¿Cómo cambiar el modelo productivo?
Sin una cantidad impresionante de capital y un cambio de mentalidad brutal -que no se consigue ni en dos generaciones-, es imposible. Con el 2010 vamos a entrar en un parón de la actividad económica. No creo que quiebre ningún banco, porque el Estado los sostendrá, pero la gente no podrá sacar su dinero libremente porque si se vacían los bancos el Estado no podrá sostenerlos.

¿Y los servicios básicos?
Posiblemente, sostenidos por el Estado.

¿Regulación de consumo?
Sí, de materiales estratégicos, tanto a través del aumento de sus precios como de la restricción o denegación de su consumo. Cada persona podrá consumir un número determinado de litros de combustible al mes.

¿Se acabarán determinados productos en los supermercados?
No, porque un sector que irá a más será la logística. Los camioneros tendrán que estudiar sus rutas y se les facilitará combustible para cubrirlas, pero para salir el fin de semana no habrá. Es decir, la cultura del todo es posible a base de crédito se acabó, y eso tiene un impacto en el modo de vida.

No vivir endeudado es un gran cambio.
Entre 1997 y el 2007 los salarios reales en España crecieron sólo el 0,9%, y nadie protestó porque a la gente se le dio crédito. Esto se acaba.

Mucha televisión.
Sí, que la gente esté entretenida. En 1933 se levantó la ley seca, no me extrañaría que en el 2013 se legalizara la marihuana. Viviremos de acuerdo con las necesidades y no con los deseos. Impensable la renovación de vestuario cada temporada y ya está bajando el porcentaje de divorcios, todas esas cosas que antes generaban PIB.

¿Guerras por los recursos?
Se irá a un reparto mundial de los recursos.

¿Cuáles serán los sectores de futuro?
Biotecnología, logística, lo que yo llamo el sector R (recuperación, reciclaje, reparación) y la producción de ocio masivo. Tendrán trabajo los que realmente sean útiles, los que se hayan especializado, y habrá una megaélite con mentalidad gestora.

¿Y qué pasará con el tercer mundo?
La gente que consume y no genera lo tiene francamente mal.

¿Qué nos espera tras el capitalismo?
Estamos hablando del 2070. Hasta ahora, lo esencial ha sido el individuo. Vamos hacia un sistema grupal, consciente de que el todo es mayor que la suma de las partes, colaboraciones, asociaciones.



¿Para qué?

Ya lo dijo en el 2006: se avecina una megacrisis inevitable muy parecida a la de 1929, y lo llamaron alarmista. Hoy su libro, El crash del 2010 (Los Libros del Lince), va por la quinta edición. El resumen sería el siguiente: hundimiento de la economía entre el 2010 y el 2012. Estancamiento hasta el 2015 y una lenta recuperación hasta el 2020. "Pero al hipercrédito y al hiperconsumo no volveremos nunca". Se trata de un cambio de sistema y de mentalidad que implica una mayor consciencia de quiénes somos, dónde estamos, qué hacemos y qué valor estamos dispuestos a ofrecer; o eso o nos quedamos en casa viendo mucha televisión. A partir de ahora la pregunta básica será: ¿para qué?



IMA SANCHÍS