dijous, 21 de maig de 2009

HAN NEFKENS, activista artístico, presidente de la Fundación ArtAids

"Sobrevivo al sida, y el arte me certifica que sigo vivo"


Tengo 55 años: ¡no soñaba cumplirlos hace veinte años, cuando descubrí que era seropositivo! Nací en Rotterdam y ahora vivo en Barcelona. Soy escritor. Vivo con Felipe, mi compañero desde hace treinta años. ¿Política? Izquierda pragmática. ¿Dios? No: todo es azar



¿Cuántos fármacos al día?
Un cóctel de seis fármacos, en dos tomas.

¿Y qué tal?
Bien, pero con sus efectos secundarios: a menudo me siento fatigado, como si estuviese griposo...

Pero está vivo y activo.
He tenido suerte: a medida que el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) en mi organismo creaba resistencias al fármaco que tomase, aparecía otro fármaco nuevo.

Esto es muy halagüeño, ¿no?
Es bueno si anima a los infectados, pero es malo si induce a la gente a bajar la guardia.

¿Bajarla en qué sentido?
No existen medidas más poderosas contra el sida que las preventivas: condón.

Sexo seguro, ¿eh?
¡El sexo seguro es muy placentero, no un castigo! Y no todo en el sexo es penetración.

¿Cómo supo que estaba infectado?
Por un análisis, a los 33 años. Crees estar en el principio de la película de tu vida..., ¡y te anuncian que estás en el desenlace!

¿Y qué haces entonces?
Lo que no haces normalmente: te preguntas qué quieres realmente hacer con tu vida.

¿Y qué quería usted?
Escribir y ayudar a artistas. Y vivir cada instante como único: serán más o menos placenteros, pero no hay ya momentos sin importancia, ¡todos son muy importantes!

Gracias por dedicarme este momento.
En este tiempo añadido mi vida está siendo más rica e intensa que antes. He aprendido a atender más a mi intuición que a mi razón..., ¡y me equivoco menos que antes!

¿Desconfía de su razón?
En tu razón están las voces de la conveniencia social, de los padres, de los otros... Y en tu intuición está tu voz.

¿Adónde le ha llevado su intuición?
A ser un activista del arte. Un día entré por azar en una exposición de la videoartista suiza Pipilotti Rist ¡y me conmocionó! Aquella sensualidad de colores, sonidos, formas... Tras permanecer allí horas, cautivado, salí a la calle con un firme propósito...

¿Cuál?
"Yo quiero que más gente vea esto", me dije. Y desde entonces creo colecciones de arte, promociono a artistas, cierro acuerdos con museos para exhibir sus obras...

¿Qué tipo de artistas?
Artistas buenos.

¿Cuándo es bueno un artista?
Desde aquel día, el arte es para mí como el aire, el agua y el alimento. ¡Imposible equivocarme!: yo sé si un artista es bueno.

¿Qué tienen en común sus artistas?
Buen arte es el que transmuta lo íntimo en público, el que convierte lo personal en comprensible por todos. De hecho, es lo que hago yo con mi vida: sacarla afuera.

¿Contándola?
E interviniendo socialmente: en Tailandia, donde es tabú hablar del sida, he visto niños entrando en una exposición de artistas locales que organicé sobre sida, y eso dio pie a los profesores a hablarles del tema...

Y quizá eso haya salvado alguna vida.
Por eso sería fabuloso que, de haber seropositivos entre personajes conocidos, se atreviesen a declararlo públicamente.

¿Salir del armario del sida?
Ahora hay vergüenza y miedo a ser señalado como culpable de algo y apartado laboral y socialmente. A nada tememos más que a la soledad, y el seropositivo calla. Es lamentable: eso propicia que muchas personas prefieran no hacerse la prueba del sida... y esto favorece la infección. Hoy, un 30% de los seropositivos no están diagnosticados.

¿Cómo puede ayudar el arte?
Ayuda a educar la emoción, la intuición. El arte comunica. Nada más útil en su aparente inutilidad. El arte es fundamental. Mire alrededor: ¿concibe un mundo sin arte?

¿Para qué sirve el arte?
¿Para qué sirve la vida?

¡Touché! Respóndase.
La vida no tiene sentido, pero podemos dárselo. Y el arte lo hace. El arte disuelve la soledad, te conecta y comunica con toda la familia humana. De ahí la Fundación ArtAids: estimulamos a artistas a crear obra.

¿Y adónde van sus obras?
A museos con los que firmo acuerdos. Otra cosa es mi colección particular, obras de arte contemporáneo que me emocionan y conmueven, que compro y cedo a museos.

¿Alguna obra puede moverle al llanto?
Lo hace un vídeo de Shirin Neshat sobre una mujer iraní exiliada que regresa a Irán y es interrogada... Por otro lado, hay obras que me despiertan una gran excitación (sólo comparable a la sexual), como los montajes con luz y agua de Olafur Eliasson.

¿Es la obra de arte también un fármaco ante la muerte, un salvavidas?
Hace ocho años, el VIH me infectó el cerebro y perdí la capacidad de leer, escribir, hablar, comer, caminar... A punto ya de morir, un milagro médico me salvó. Pero luego me costó dos años volver a aprender a relacionar cada cosa con su nombre... Y entonces me asaltó un temor: "¿Seguirán gustándome aquellas obras de arte de mi colección...?".

¿Y?
Me armé de valor y me fui a verlas... Y esas obras, entonces, ¡me llegaron como nunca antes las había sentido! No sólo las reconocía, sino que me revelaban todo su misterio, su presencia inexplicable. Y tuve mi certeza: "He escogido bien". ¡Buen arte! Comunicaba, me hablaba..., ¡ese arte certificaba que aún era y yo y que aún seguía vivo!



Tiempo prestado

Acaba de escribir Tiempo prestado/ Temps prestat: relata su vida, y lo que hace con ella desde que se la disputa al virus del VIH. Han Nefkens combate día a día el sida y la vergüenza social y la exclusión que lo acompaña (hoy, en Valencia, congreso nacional sobre sida). Mientras busca editor para su biografía, hablamos de su visión del mundo y del arte: colecciona obras de arte contemporáneo (www.hfcollection.org), y patrocina a artistas de vanguardia, convoca talleres y otorga la beca ArtAids (www.artaids.com). Y me anuncia la exposición Mirant des de fora (le fotografiamos ante su cartel), en diciembre en Barcelona, con muchos artistas en favor de afectados de sida.



VÍCTOR-M. AMELA