dimarts, 5 de maig de 2009

CARLOS LEÓN AMORES, arqueólogo submarino y buceador profesional

"Los naufragios testimonian la osadía de nuestros ancestros"



Tengo 43 años. Nací y vivo en Madrid. Investigo naufragios antiguos, los localizo, buceo, excavo sus restos arqueológicos submarinos y los expongo en museos. Tengo dos hijos, Sergio (13) y Marta (9). Soy un burgués de izquierda. No creo en religiones monoteístas


¿Qué encuentra allá abajo?
Naves fenicias y etruscas, mercantes romanos, ánforas griegas, barcos vikingos, cocas, carracas, naos y carabelas, galeones y tesoros naufragados de todas las épocas.

Qué emoción, dar con un tesoro...
Sí, pero no tanto por su valor económico como por la información que proporciona sobre el naufragio y su época.

No es usted un cazatesoros...
Soy un arqueólogo: en vez de excavar en tierra, excavo el lecho marino, bajo las aguas. ¡Los buscadores de tesoros son una lacra, deberíamos perseguirlos con más medios!

Por ladrones.
Sus expolios empobrecen nuestro patrimonio cultural: buscando oro, plata y objetos valiosos, estos odiosos piratas destruyen la información de yacimientos submarinos.

Ahí están los piratas del Odissei, ¿no?
Engañaron al gobierno español: obtuvieron permiso para una prospección, y excavaron y expoliaron miles de monedas del barco Nuestra Señora de las Mercedes. El tesoro está ahora bajo custodia judicial en Miami.

¿Qué excavación le ha fascinado más?
La de los restos del galeón español Nuestra Señora de Guadalupe, que un terrible huracán hizo naufragar en 1724 frente a la actual República Dominicana.

¿Qué transportaba el galeón?
Formaba parte de una flota de dos galeones que desde España transportaba mercurio para uso de la industria minera. También transportaba hierro y carga de algunos particulares, como una maravillosa vajilla de vidrio decorado, que hemos recuperado.

¿Qué les pasó a esas naves?
Se fueron a pique y se ahogaron 500 marineros en aguas plagadas de tiburones. Pero un grupo llegó a la playa y sobrevivió a base de lapas y cangrejos. Parte de ellos caminó casi 300 kilómetros hacia el sur durante dos semanas, hasta el poblado de Santo Domingo, odisea que yo reproduje 330 años después.

¿Ha caminado usted ese trayecto?
Sí, y sin comida, como ellos: todavía hoy son inhóspitas marismas, junglas y despoblados, bajo un calor asfixiante. ¡Tuvimos antepasados muy corajudos!

¿Qué ancestros navegaron primero?
Desde la prehistoria: "El hombre en sus orígenes fue un animal litoral". Navegamos a costa de innumerables naufragios, fracasos que nos han dejado testimonio de su osadía.

¿Qué barco hundido es el más antiguo?
La nave siriopalestina de Ulu-Burum, naufragada ¡en el año 1.300 aC! frente a la costa turca. Bajo la arena se rescató un fragmento del casco, hecho con una técnica que seguía usándose dos mil años después.

¿Se halló algo de carga?
Más de 300 lingotes de cobre chipriota, y otros de estaño, metales con los que los cretenses habían inventado el bronce 500 años antes, erigiéndose en poder mediterráneo.

¡Estamos antes de la guerra de Troya!
Sí, vestigios inauditos, refinados: ánforas de aceite y vino, piezas de vidrio y marfil, joyas de oro y plata, cuentas de ámbar, ágata, cuarzo y concha, troncos de ébano, dientes de hipopótamo, anclas de piedra, una armadura, espadas de bronce incrustadas de marfil y ébano, cuchillos, hachas, lanzas...

¿Armas para los aqueos y troyanos?
Tras cargar en Chipre, este mercante navegaba hacia el Egeo para comerciar.

¿No pudieron aquellos coetáneos de Ulises recuperar su carga hundida?
¿A 50 metros de profundidad? No. Aunque sí buceaban: relata Homero que buceadores de Ulises intentaban horadar con lanzas los cascos de naves enemigas. ¡Y relieves asirios del 800 a. C. muestran a un buceador respirando aire contenido en un odre!

¿Cuándo nace el buceador moderno?
Tras las campanas de aire del Renacimiento (que permitieron ya recuperar cargas de barcos hundidos) y la escafandra asistida del siglo XIX, Cousteau y Gagnan inventan en 1943 la escafandra autónoma.

O sea, las bombonas de oxígeno.
Una mezcla de aire comprimido a 200 atmósferas, y un regulador: un sistema que no ha cambiado casi nada en medio siglo.

¿Dónde me aconsejaría bucear?
En las islas Medes. Un paraje espléndido. Más lejos, en el Caribe, por la luminosidad.

¿Tenemos buenos yacimientos submarinos en las costas españolas?
¡Frente al golfo de Cádiz hay más oro que en el banco de España..., pero sepultado bajo toneladas de lodos! He inventariado muchos naufragios: los rastreamos en documentos de archivos, y luego los localizamos y anotamos en la cartografía submarina.

Elíjame uno interesante.
Ante la murciana playa de Mazarrón reposan dos naves fenicias, de ocho metros de eslora, estibadas con tortas de plomo de hace veintisiete siglos, ¡y parecen recién hundidas! ¿Qué les pasó a esas naves...?

¿Hay más restos submarinos romanos que medievales?
Sí, porque la imperecedera cerámica de las ánforas estibadas ha protegido cascos romanos, mientras que los perecederos toneles de madera medievales se descompusieron.

¿Qué barco hundido le encantaría encontrar ahora?
La Vizcaína,carabela que Colón abandonó y hundió frente a Panamá en su último viaje. O un barco romano con la cubierta bien conservada. Uno de esos con los que el osado san Pablo cruzaba el Mediterráneo...




Entre tiburones

Nos citamos en el Museu Marítim, en las atarazanas que tanto barco escupieron al mar durante siglos, y me habla de sus expediciones como arqueólogo submarino. ¡En un listado de trabajos fascinantes, el de Carlos León estará muy bien posicionado! Para restarle encanto, apunta que suele trabajar "con corrientes fuertes, entre ballenas, barracudas, tiburones...", pero con esto sólo consigue sumar aliciente y atractivo a su oficio. Es uno de los más reputados arqueólogos submarinos españoles y experto buceador, director además de valiosos proyectos museográficos y autor ahora de Buceando en el pasado (Espasa), un ameno y documentado viaje a los grandes naufragios de la historia.



VÍCTOR-M. AMELA