dissabte, 9 de maig de 2009

FLAVIO BRIATORE, jefe de la escudería Renault de fórmula 1

"No sé cuántos coches tengo"



Tengo 59 años. Nací en Verzuelo (Italia) y vivo entre Londres y la Toscana. ¿Mi trabajo? Difícil: tensión, estrés. Estoy casado con Elisabetta Gregoraci. Tengo una hija, Leni (5), de Heidi Klum. ¿Política? De derechas, y sueño con un mundo mucho más igualitario. Creo en Dios




"Mi trabajo es correr los domingos y luego salir con las chicas de las carreras", dijo.
Hoy soy un hombre casado… Eso lo dije una vez refiriéndome a que mi trabajo termina a las 20.10 horas: diez minutos después de las ocho, el tiempo es para mí, tiempo libre para relajarme y compartirlo con mis amigos.

Creo que usted empezó su trayectoria laboral como monitor de esquí.
Así es, y lo que más recuerdo de esa época es el frío que pasaba.

¿A qué aspiraba usted por entonces?
Desde niño yo soñaba con hacer algo grande. No sabía exactamente qué sería, pero sí que sería especial.

¿Qué estudió?
Prácticamente nada: me puse a trabajar. Regenté luego algún restaurante.

¿Qué recuerda de aquellos días?
El cansancio. Eran un montón de horas de trabajo, aquello era muy fatigoso...

He leído que donde sí empezó a hacer dinero fue trabajando con Benetton.
Bueno, pero el dinero no es lo importante. Lo importante del éxito empresarial es generar negocio, producir empleos, que haya trabajo para mucha gente.

Sí, bien, pero el dinero es el termómetro de ese de éxito, ¿no?
Pero tengo claro que, al fin y al cabo, yo sólo como dos veces al día. Y son ya demasiadas.

¿Qué es para usted el dinero?
Garantía de libertad. Garantía de que, si caigo enfermo, podré acceder al mejor de los médicos. Y eso es todo.

¿Cuál es su talento principal?
Quizá el de anticiparme, el de que se me ocurran las cosas justo antes que a los demás.

¿Cuándo empezaron a interesarle los coches de carreras?
Cuando Benetton me encargó gestionar su equipo: ahí es cuando te implicas con tu gente, y tu equipo se convierte en tu familia...

¿Cuál ha sido su mayor instante de felicidad en un circuito?
¡Aún no ha llegado!

De los que ya haya vivido.
Cuando Fernando fue campeón. Cuando Schumi fue campeón. Es lo máximo. O cuando la carrera es muy buena aunque no se gane. Recuerdo en Imola a Fernando llegando detrás de Schumi...,¡pero fue fantástico!

Cuando se aburrió en Benetton, se largó. ¿Se aburrirá también de la fórmula 1?
Cuando amas un trabajo, no hay problema. Y amo este trabajo. Y si un día dejase de amarlo, tampoco pasaría gran cosa: no necesitaría ponerme a buscar un trabajo. Por suerte, no soy un sin techo.

¿Cómo sabe cuando está ante un gran piloto?
Es feeling, un sentimiento, pura intuición. Es ver correr a alguien y sentirlo: se siente, yo lo siento. Es algo que se sabe: yo lo sé.

¿Quién es el mejor piloto hoy?
Todos los pilotos que hay ahora en la fórmula 1 son extraordinarios. Son catorce o quince pilotos todos buenísimos.

¿Cuántos coches particulares tiene?
No lo sé.

¿En serio?
No uso un coche en particular: me dejan uno, me dejan otro para probarlo... Y en Londres no conduzco, me lleva un chófer. No sé, debo de tener tres o cuatro coches...

¿No quiso usted nunca ser piloto?
¡No! Nunca, en absoluto.

¿No disfruta conduciendo?
Sólo disfruto cuando conduzco un viejo Jeep a través de la sabana o sobre las dunas, allá en África, en Kenia.

¿Qué hace por Kenia?
Reposar, relajarme, apartarme de todo. Me he hecho una casa en Kenia, y estoy muy a gusto cuando voy por allí, que es mucho menos de lo que desearía. Kenia es un país fabuloso, ¡se lo recomiendo a todos!

¿Cuál es ahora su gran sueño?
Un mundo mejor.

¿Cómo sería ese mundo?
Un mundo sin tragedias como la del terremoto de los Abruzzos, en Italia...

¿Qué tal anda su amigo Berlusconi?
Benissimo, estupendamente.

Me hablaba de un mundo mejor...
Uno en el que la gente no se quedase sin trabajo, un mundo más igualitario, un mundo en el que todos pudiesen comer al menos una vez al día. ¡Hay todavía mucha hambre y miseria! Me parece increíble que en el año 2009 haya todavía enfermedades como la malaria, tantas muertes, tanto conflicto, tantos problemas para tanta gente...

Como creyente que es: ¿invoca a Dios para que le ayude en las carreras?
No. ¡Problemas más importantes y urgentes tiene Dios por resolver!

¿Necesita ayudas Fernando Alonso?
Fernando es extraordinario, Fernando es para mí ya más que un piloto de fórmula 1: ¡es un amigo! Fernando es familia, es alguien de mi familia.

¿Cuál es el error mayor que ha cometido usted en su vida?
Cometo cada día un error y siempre es demasiado grande.

Oiga, ¿qué debería hacer yo para asistir a alguna de sus sonadas fiestas?
Pasar los controles de seguridad.

¿Alguna contraseña?
No, ja, ja. El ambiente de fiesta que sueña puede encontrarlo en mis locales en Porto Cervo (Cerdeña), la Toscana y Londres. Venga y pase. El de Toscana se llama Twiga, que significa jirafa en keniano.




Velocidad

Las flexibles zapatillas de terciopelo malva -con adornos brillantes- que calza le confieren un aire de andar por casa recién levantado. Pero estamos en el ojo del ruidoso tifón de invitados en la tienda de ropa Pepe Jeans London (patrocinador de la escudería ING Renault de fórmula 1, este fin de semana en el Gran Premi de Catalunya de fórmula 1). Sentados en el filo de un breve sofá, acechados por nubes de colegas con ganas de preguntas y fotos, mantenemos una charla acelerada -natural: este hombre está acostumbrado a la velocidad-, él parapetando su mirada inquieta y prevenida tras el azul zafiro de sus lentes, que no puedo evitar que me remitan al Force Blue, su fabuloso yate.



VÍCTOR-M. AMELA