dilluns, 30 de març de 2009

ZEINAB el GHUNAIMI, abogada palestina en Gaza que asiste a mujeres sin recursos

"Nuestra bomba atómica son nuestros hijos"



Tengo 56 años y me siento más útil que nunca: ayudamos a muchísimas mujeres. Nací en Palestina y vivo en Gaza, hoy un campo de concentración. Sólo he tenido una hija, porque no quise tener más hijos que nacieran prisioneros. Colaboro con la Fundación Alfonso Comín



Tras los bombardeos de Gaza, miles de mujeres palestinas cumplen un deber que consideran patriótico: quedarse embarazadas.

...
Por cada palestino muerto por las bombas israelíes, ellas tendrán dos hijos.

No es un destino feliz el de esos niños.
Esa es nuestra bomba atómica: la demografía. Los israelíes tienen la suya, pero nuestras bombas son nuestros hijos.

¿Tiene cifras?
Nuestra tasa de maternidad es del 5,6, casi seis hijos por madre palestina, pero yo, que trabajo sobre el terreno en Gaza con cientos de mujeres palestinas, sé que ese porcentaje está aumentando tras la invasión israelí.

Creo recordar que la natalidad de Israel es también elevada.
Es alta para tratarse de un país industrializado: los israelíes tienen un promedio de 2,7 hijos por familia.

Pues usted sólo tiene una hija.
Porque, pese a ser de una familia de refugiados, escapé de la condena israelí al subdesarrollo y la ignorancia. Mi padre era maestro de escuela de la Unrwa, la organización de la ONU que ayuda a los refugiados palestinos y nos ayudó a llegar a la universidad.

¿Dónde fue a la universidad?
Yo pude ir a la Universidad de El Cairo, como mis tres hermanas, y estudié Derecho, y al volver a Gaza fui a la cárcel dos veces por colaborar en la resistencia contra la ocupación israelí, pero también vi mundo y estuve en la conferencia de paz de Suecia, y siempre que puedo salgo de Gaza.

Ahora ha podido.
En realidad, no he podido: las autoridades israelíes no me han dado permiso para salir de Gaza y venir aquí a Barcelona para la Fundación Alfonso Comín, pero he logrado burlar su control.

¿Cómo?
Comprenderá que no le dé detalles para que los publique y no pueda volver a salir.

¿Y qué descubrió en sus viajes?
Poco a poco me hice consciente de que no podía condenar a mis posibles hijos -seres humanos- a vivir en la ratonera que es hoy el campo de concentración de Gaza.

¿Hay más palestinos que piensen así?
Sí, y esa es una paradoja que pone en evidencia el cruel absurdo que vivimos. Los de la diáspora y los refugiados que, pese a todo, han podido acceder auna educación universitaria son los que tienen menos hijos.

El hijo es el plan de pensiones del pobre.
Así que si Israel, en vez de encerrarnos en bantustanes, nos hubiera dado posibilidades de prosperar, hoy los palestinos no tendríamos esa bomba demográfica que turba el sueño de los israelíes.

¿No serían ahora muchos y encima mejor educados?
Yo le puedo hablar por mí misma y por los palestinos universitarios y con mejor nivel socioeconómico que conozco: todos están por debajo de la media de hijos por familia palestina: tienen uno, dos o tres como mucho.

Arafat ya citaba los úteros como arma.
Era tradición cuando algún refugiado conseguía volver a Palestina que, para celebrarlo, la pareja tuviera un hijo.

¿Su hija piensa ser mamá numerosa?
Mi hija se casó en Dubái...

Parece una buena boda, enhorabuena.
Gracias, pero las autoridades israelíes no me dejaron salir para ir a la ceremonia.

¿Qué tipo de problemas encuentra cuando asiste a las mujeres palestinas?
Divorcios, herencias, custodias, todo tipo de problemas legales.

Los países árabes tienen fama de machismo contumaz y legalizado.
Es cierto que la sociedad patriarcal agraria árabe y su derecho tribal no daban a la mujer un trato igualitario, pero la sociedad palestina ha avanzado pese a la ocupación y estamos mejorando ese derecho.

¿No envidia la igualdad de las israelíes?
En las universidades palestinas somos mayoría las mujeres, y también en la universidad islámica de Hamas. Yo participé ya en el primer gobierno de la ANP y logramos introducir cuotas femeninas obligatorias en el gobierno. Hoy tenemos en Palestina mujeres jueces y altos cargos y ministras.

¡Qué corrupto era su gobierno de la ANP!
La corrupción existió -es cierto y lo admito- y pagamos un alto precio por ella. Esa corrupción con la complicidad israelí para dividirnos propició la aparición de Hamas, pero volveremos a estar unidos.

Hace poco, ustedes los palestinos solucionaban sus diferencias a tiro limpio.
Estamos aprendiendo: cuando Israel invadió Gaza morían palestinos de Hamas y de Al Fatah, niños y mayores... Eso nos une.

Israel les invadió para defenderse.
No soy partidaria de Hamas ni mucho menos, pero no admito que se tache de terrorismo a la resistencia contra la ocupación.

Hamas aplica la charia: no parece muy progresista para las mujeres.
Es cierto que existe ese proyecto, que nos llevaría a retrocesos como que el castigo para un robo sea la amputación de las manos, pero estoy convencida de que evitaremos esos extremos con un gran pacto palestino.

¿Cómo es el divorcio en Palestina?
Para el hombre es suficiente con decir a su esposa: "Estás divorciada". La mujer necesita un proceso. Trabajamos para reformar esos extremos. He logrado, por ejemplo, que la policía obligara a un divorciado a pagar la manutención.




Con el reloj a favor

Zeinab, resistente veterana, sabe muy bien cuál es la tasa de natalidad exacta de los palestinos de Gaza: es su pasaporte de vuelta a la patria arrebatada. Y es el dato que obsesiona a los estadistas israelíes desde que existen. Esa fe en que el reloj demográfico corre a su favor hace que muchos palestinos no apuesten por un Estado propio. Así, aunque sea aceptando por ahora el apartheid israelí, cambiarían el concepto clásico de "lucha de resistencia a la ocupación extranjera" a la argelina por el sudafricano de "lucha para que todos los habitantes del país tengan derecho a voto". Esa fue la estrategia que dio la victoria a Mandela. El problema es que los palestinos no tienen ningún Mandela.