divendres, 27 de març de 2009

SOUMITRI DUTTA, investigador de Insead en redes sociales on line; ponente en Davos

"Nadie sabe más que todos juntos"



Tengo 45 años: la madurez me hace libre. Soy de Bengala. Casado con una catalana, Lourdes Casanova, también profesora en Insead. El poder cada vez es más difuso y repartido, sólo quien sepa sus nuevas reglas prosperará. Hoy ya no manda el cargo sino quien crea valor



Si usted tira una rana en un cazo de agua hirviendo sobre el fuego, el animalito saltará horrorizado y salvará su vida...

...
Pero si usted mete esa misma rana en el cazo aún frío y lo pone a hervir a fuego lento, la rana perecerá escaldada antes de percatarse de que va a morir.

Y...
Eso es lo que les está pasando a las empresas regidas por el viejo paradigma de gestión autoritaria, vertical y jerárquica. El fuego tecnológico está calentando su cazo y...

Hombre, esto está mal, pero mejorará.
Para los que no sepan saltar a tiempo, ya será demasiado tarde. ¿Y sabe por qué no se enteran de que están a punto de fenecer?

¿...?
Porque la mente humana aplica una lógica lineal para anticipar el futuro: si yo le pregunto qué hará dentro de cinco años...

Ahora sería una pregunta incómoda.
... Porque usted proyectará su inmediato pasado en el inmediato presente de forma mecánica y se equivocará, ya que la tecnología cambia nuestro futuro de forma exponencial: da saltos en progresión geométrica, no va pasito a pasito como usted al tratar de adivinar qué pasará.

Puede que tengamos móviles, e-mail y lo que quiera, pero la charla es la misma.
Cada vez hay una distancia mayor entre lo que la tecnología es capaz de hacer y la capacidad de las empresas para utilizarla...

Yo ni siquiera sé utilizar todo mi móvil.
...
Pero lo más importante es que la tecnología no sólo cambia las formas, también los valores, y quien no sabe adaptarse a los nuevos desaparece.

¿Qué valores traen los tiempos?
El primordial es que, hasta hoy, cargo y pericia técnica raramente coincidían: el jefe no era el que más sabía, sino el que ocupaba el cargo que controlaba esa información.

¿Qué se necesita para llegar a ser jefe?
...

¡Que te nombren!
Exacto, pero eso era antes: hoy la tecnología hace demasiado evidente que el nombramiento no basta. Esa nueva transparencia no permite mantener el modelo vertical de control centralizado de la organización.

Quien está en el secreto aún manda.
Ya no, porque toda la información está ahí, en Google, en la red y en sus miles de posibilidades de obtenerla.

¿Y si quien manda sabe guardar el dato?
¿De verdad cree que puede? Hace unos años, por ejemplo, la mera posibilidad de poder comunicar algo a todos estaba reservada únicamente a los cargos.

...
Hoy cualquiera que sepa algo puede enviar en un minuto un e-mail a toda la empresa. Es sólo un ejemplo, pero lo importante es que esa transparencia pone de relieve quién crea valor y quién es sólo un cargo.

¿Puede ser más concreto?
Un periódico ya no puede organizarse como una élite de expertos que saben más que nadie y se lo explican al resto por un dólar, porque Wikipedia o Google demuestran que nadie sabe más que todos juntos. Si usted sigue yendo de profeta, se estrellará: sólo puede sobrevivir si integra esa inteligencia colectiva en su oferta informativa.

Ya me está usted enviando al paro.
Sólo le advierto que ustedes, como otras muchas organizaciones, tendrán que repensarse. Y usted mismo como identidad.

No se ponga personal.
Nuestra identidad se está desagregando: usted tenía antes sólo una y la ponía en su currículum. Hoy le puedo dar cientos de ejemplos de cómo la red con cuatro clics demuestra que el de su CV, el de Facebook u otra red y usted son personas distintas: y que todos tenemos varias identidades.

Eso le pasa a cualquiera.
¿Y si usted rastrea lo que dijeron o dicen en sus blogs los presidentes de empresa? Ahí se exponen de verdad y sabemos quiénes son: esa transparencia hará imposible que sea el cargo por el cargo quien se imponga.

No veo temblar el sistema.
Porque usted no se fija: muchos ejecutivos de la banca mundial están demostrando ahora que no tienen ni idea de influir en la opinión pública con las nuevas redes sociales. Y pagan un precio por su ignorancia.

Antes algunos ya se lo han cobrado.
Antes tal vez ni nos hubiéramos enterado de que se repartían el dinero público. La información estaba ahí y se ha difundido. Y la gran banca desconoce esos nuevos valores.

Explíquemelos.
El Cluetrain Manifesto (1999), biblia de Silicon Valley, proclamó el fin de "la gestión de organizaciones basada en el control centralizado porque deriva de y refuerza la burocracia, la obsesión por el poder personal y la desconfianza hacia los demás".

No veo que cambiaran muchas cosas.
En el 2004 en San Francisco, tras el fracaso de las puntocom, nació la Web 2.0 y redactaron el manifiesto del "The burning man festival". Luego le diré quién.

Adelante.
Inclusión radical; nadie queda fuera; regalar; autoconfianza también radical; esfuerzo comunitario con expresión individual y responsabilidad cívica; no dejar rastro y participar siempre en todo y ya.

¿Quién?
Larry Page, Sergey Brin, Jerry Jang, Marc Andressen y Jeff Bezos, fundadores de Yahoo, Google, Netscape y Amazone.




Lanzando ovejas

Imagine una pantalla sin cables que se dobla con elegancia bajo el brazo y acompaña su paseo matinal. Ya existe. Se llama La Vanguardia. Se lo cuento a Dutta, pero responde con cifras tristes para los amigos del papel. Le recuerdo que el diario también sirve para fregar suelos y envolver el bocata, pero tampoco impresiona al colaborador de CTecno (Cercle Tecnològic de Catalunya). Al fin veo un rayo de esperanza cuando enseña... ¡Su libro! ¡De papel! Throwing sheep in the boardroom (lanzando una oveja a la dirección). Tirar ovejas (virtuales) se hace en Facebook para llamar la atención de alguien. Dutta lanza la suya contra los borregos sueltos que aún dirigen la grey sin ponerse las pilas.



LLUÍS AMIGUET