dimecres, 4 de març de 2009

BARRY EVERITT, neurocientífico conductista; investigador en la Universidad de Cambridge

"Un 18 por ciento somos proclives a ser drogadictos"



Tengo 63 años y cada vez más entusiasmo por lo que hago. Nací en el East End londinense: alcohol y violencia social, gran laboratorio conductista en el que aprendí mucho. Tengo fe en mi ateísmo. Siempre he sido un socialista convencido y hoy soy un socialista deprimido



¿Por qué muchos bebemos vino pero sólo unos pocos acaban alcohólicos?
El drogadicto también es adicto al riesgo: impulsivo y compulsivo...

Tal vez las drogas los vuelven así.
... Hasta hace poco no sabíamos si tomaban drogas porque eran así o si eran así porque tomaban drogas.

¿Qué fue antes, el huevo o la cocaína?
Ahora en estudios de conducta animal hemos probado que existe un grupo con una tendencia innata a actuar por gratificación antes de que el estímulo propicie su acción.

Por ejemplo...
Son esos individuos que no pueden esperar a merecer la gratificación antes de obtenerla. Devoran la tableta de comida... ¡ya!, aunque sepan que si esperan unos instantes podrán comer diez tabletas.

¿Esa impaciencia les hace adictos?
Esos mismos individuos, si tienen acceso a la cocaína, toman el doble que los demás, por muchas amenazas que pongas en el entorno y aunque los penalices.

¿Por qué son así?
Comprobamos que sus cerebros se caracterizan por tener unos niveles muy bajos de receptores de dopamina en el área que se relaciona con la ingesta de drogas.

¿Qué porcentaje de individuos son así?
Entre el diez y el dieciocho por ciento: depende de cuán estricta sea la definición de individuo compulsivo que apliquemos.

¿Y en las personas?
Los estudios clínicos sobre el porcentaje de personas proclives a tomar drogas arrojan resultados similares.

Ergo...
Hemos demostrado así que tenemos características genéticas que nos convierten en más o menos proclives a la adicción.

¿Podríamos descubrirlas con un test?
No es tan sencillo como detectar el Huntington u otras enfermedades que dependen sólo de un gen. En la proclividad a las conductas adictivas estarían involucrados al menos un centenar de genes, de forma que no es nada fácil determinarlos ni saber cómo determinan la conducta del individuo.

¿Algún modo de saber si eres proclive?
Los padres, de algún modo, ya tienen esa intuición: saben si tienen un hijo con mayor propensión a las conductas de riesgo sin necesidad de test. Intuyen que ese niño tan aficionado a los juegos de riesgo extremo también puede ser proclive a otros juegos...

¿Por qué hay niños así?
No tengo una respuesta fácil para esa pregunta tan sencilla. Cada cerebro humano funciona de forma diferente, incluso entre esos niños amantes del riesgo.

Algo tendrán en común.
Si usted tiene un nivel de receptores de dopamina bajo desde que nació y toma cocaína, quizá se sentirá mucho mejor que quien los tiene normales, así que si se expone a esa droga es más propenso a engancharse.

¿Cómo saberlo para no exponerme?
Aunque supiera que usted o un ser querido es propenso a las adicciones... ¿qué haría? ¿Encerrarse o encerrar a sus hijos en una burbuja condenados a agua mineral?

...
No es posible, así que, aunque sepamos detectar esa tendencia genética innata a las conductas impulsivas, compulsivas y adictivas, lo único que podemos hacer es aconsejar a los propensos que pongan más empeño en aprender a controlar sus impulsos.

Hay terapias...
Podríamos intervenir, desde luego, con terapias para aprender a controlar esas tendencias innatas, pero es caro y complejo. Parece más acertado investigar en conseguir fármacos que reduzcan la impulsividad de los individuos más propensos.

¿Y las vacunas contra el consumo de la cocaína, por ejemplo?
Sólo bloquean la gratificación de esa droga, pero el individuo proclive buscará la satisfacción en otras sustancias.

¿En vez de coca se meterá anfetas?
No sólo él eludiría la vacuna para satisfacer sus impulsos, también los narcotraficantes aprenderían a sortear el bloqueo de la vacuna creando cocaínas adulteradas.

¿Quien es propenso a la adicción se engancha a todo: sexo, deporte o trabajo?
Eso es un abuso terminológico inducido por el DSM-IV, la biblia del diagnóstico psiquiátrico, que para evitar estigmatizar al adicto sustituyó adicción por abuso o dependencia de sustancias.

¿Dónde está la diferencia?
Usted puede abusar del sexo, la comida o el trabajo y no por ello ser adicto. En general, lo de la adicción al sexo es un truco publicitario de algunas estrellas en declive; pero adicto sólo se es a determinadas sustancias.

El drogadicto ¿es un criminal o un enfermo?
Criminalizar la droga aumenta el crimen y no disminuye la adicción ni sus daños. Y la prueba no fue sólo el fracaso de la ley seca en su día, sino que es hoy el desastre del sistema penitenciario del país del mundo que más criminaliza las drogas: EE. UU.

¿No le da miedo legalizar la droga?
Hablo de descriminalizarla: despenalizar su consumo no quiere decir legalizarla. ¡No hablo de venderla en los bares! Encarcelar a las personas porque tienen un problema de salud por tendencias genéticas innatas es una barbaridad, como lo sería encarcelar a los alcohólicos y a quienes les sirvieran alcohol, que es otra droga.



Enfermos a la cárcel

Un grupo interdisciplinar de expertos -explica Everitt en la Obra Social de La Caixa- confeccionó un ranking de las drogas por el daño real que nos causan. Las legales -alcohol y tabaco- casi igualaban a las criminalizadas: cannabis, éxtasis o cocaína. El gobierno británico, sin embargo, cedió ante la obsesión de la prensa amarilla por la "mano dura" e incluyó entre las drogas peligrosas al cannabis, cuyo uso ha aumentado desde la nueva prohibición: "Que un escolar -sostiene Everitt- tenga antecedentes penales por fumar un porro es tan descerebrado como encarcelar a alcohólicos, tabaquistas u obesos. Es convertir en criminales a miles de ciudadanos, muchos de ellos adictos, meros enfermos".


LLUÍS AMIGUET