dilluns, 8 de juny de 2009

PAUL POTTS, cantante lírico, revelación de un concurso televisivo

"Me desfogaba en karaokes disfrazado de Pavarotti"



Tengo 38 años. Nací en Bristol y vivo en el sur de Gales. Hace dos años era vendedor de móviles y ahora soy tenor. Estoy casado y no tenemos hijos. Prefiero no expresar ideas políticas. Soy protestante no practicante. Llevo cuatro millones de discos vendidos



Hizo llorar al jurado del talent show británico.
Yo quedé insatisfecho de ese famoso casting: no logré conectarme realmente con la música...

¿No? Pues si llega a conectarse...
Es un vídeo visitadísimo en YouTube, pero yo me sentía mal: canté pensando que iba a ser la última vez que cantaba en mi vida.

¿La última? ¿Y eso por qué?
Acumulaba muchos fracasos tras haber dedicado mucho tiempo, empeño y dinero en cantar profesionalmente. Era ya la última oportunidad que me concedía a mí mismo...

¿Tan mal estaba?
Íbamos a ser desahuciados mi mujer y yo de casa por impago de las dos últimas cuotas. Estaba hundido, vaya. Ya había resuelto olvidarme para siempre del canto.

¡Y entonces puso a la gente en pie!
Gané cantando Nessun dorma y luego grabé un disco con cuatro millones de copias...

Es cantante de éxito gracias a la tele.
A una moneda, antes.

¿Una moneda?
Me habían extirpado un tumor junto al riñón y, tras meses de convalecencia, salí a la calle y me atropelló un coche. Llevaba ya un año tirado en el sofá de casa, sin cantar...

Patético panorama...
Estaba hundido. Y por internet vi la página de inscripción de Britain´s got talent...

El susodicho concurso de televisión.
Anoté mis señas y al ir a clicar aceptar pensé: "Será otro fracaso, otra frustración..." Iba a clicar cancelar, pero dejé que una moneda decidiese: cara sería aceptar; cruz sería cancelar.Y salió cara.

¿Tan inseguro se sentía?
Buscaban una estrella pop, y yo no me veía así: mi aspecto físico no encaja, y cargaba con mis complejos, mi poca autoestima...

¿No se valoraba? ¿Por qué?
De niño padecí burlas, acoso escolar... Era el último al que elegían en los juegos… Me refugié en la música, la lectura... De niño me sentía tan marginado que había llegado a fantasear: "Si sufriese un accidente, ¿me prestarían atención, se preocuparían?"

¿Se provocó algún accidente?
No, pero soy tan torpe que a los 14 años corría de la escuela al coro, choqué con un andamio y me rompí los dientes. ¡Me quedaron tan feos que no sonreí ni en mi boda!

Vi sus dientes mellados en la tele.
Un dentista que me vio por la tele se ofreció y ya me los he arreglado. Ahora sonrío más.

¿Ha reparado ya su autoestima?
Mejoro... pero nunca seré muy seguro.

Pues si hubiese salido cruz...
Seguiría vendiendo móviles, o estaría en paro y quizá ya no tendría ni casa...

¿Desde cuándo su voz es especial?
De niño canté en un coro y el profesor me decía que era el mejor… pero me enviaba detrás del órgano: mi entusiasmo me hacía cantar alto y tapaba la voces de los demás.

¿Soñaba con ser tenor?
Mi padre era conductor de autobús y teníamos lo justo para vivir: no había dinero para estudiar en el Conservatorio. Estudié Filosofía, trabajé en una tienda de muebles y después como vendedor de móviles.

¿Y dónde cantaba? ¿En la ducha?
Me disfrazaba e iba a cantar a karaokes.

¿Por qué se disfrazaba?
Por miedo a las burlas. Así podía soltarme más. Me disfracé de Pavarotti, pero la barba se me despegó y me reconocieron...

¿Fue Pavarotti su ídolo?
Sí, y Josep Carreras. Es difícil que vuelva a haber dos tenores como ellos. Admiro a Carreras: ¡superó una leucemia para cantar!

¿Ha hablado alguna vez con él?
Sí: me ha dado ánimos. Y tuve el inmenso privilegio de cantar ante Pavarotti.

¿Cómo fue eso?
En el año 2001 junté 8.000 libras ganadas en otro concurso de la tele -más todos mis ahorros-, y estuve tres meses de verano en un curso de canto en Rímini. ¡Y se presentó Pavarotti a darnos una clase magistral!

¿Y cantó delante de él?
Fue muy fuerte: canté un aria de Rodolfo (La Bohème)y con los nervios no respiré bien. "Rodolfo se quedaría sin aliento por amor, ¡pero nunca por respirar mal!", me riñó Pavarotti. Y añadió: "Cántame otra cosa". ¡Fui el único al que quiso oír otra vez!

¿Y qué le cantó?
E lucevan le stelle. Me dio las gracias: los que allí le conocían me dijeron luego que sus gestos denotaban que le había gustado.

¿No se sintió más seguro tras eso?
No, porque yo enviaba cintas a agentes de ópera, y nunca recibí un sola respuesta.

Ahora la gente le debe de querer más.
Una ventaja de haber sufrido acoso de niño es que aprendes a elegir bien a tus amigos. ¡La vida es una maestra dura, pero eficaz!

¿Qué dice de todo esto su esposa?
Que no he dejado de ser un pesado. Aparte de ser tenor, sigo siendo marido.

¿Cómo ve a Susan Boyle, revelación hogaño del programa Britain´s got talent?
Confío en que se reponga de su achuchón, aproveche su fama y sea feliz cantando. Es natural que quiera cuidar su imagen, ¡pero lo principal sería que todos aprendiésemos a no prejuzgar a nadie por su aspecto!

¿Ha dejado usted de sufrir accidentes?
Sí. ¡Toco madera!

¿Tiene un particular sentido para usted el cuento del patito feo?
Sí: el de que todos podemos. Creo que se trata de no desfallecer y de vivir cada día como si fuese el primero y el último.



'Passione'

Tras haber vendido millonadas de One chance, su primer disco, lanza ahora Passione.Llega a la entrevista con cámara de fotos en ristre: fotografía fachadas de Barcelona, "arquitectónicamente la mejor ciudad del mundo: pasear por aquí es una delicia, ¡es una ciudad hermosísima!" Sensible, tímido, melómano dotado de una vibrante voz, Paul Potts me confía una vida rescatada -al límite- de la frustración, el fracaso, la inseguridad, la impotencia y el desdén. Quizá por eso su voz y estampa han emocionado a tantos millones de personas, que hemos visto en el apocado Paul Potts una posibilidad de redención en el último minuto, una posibilidad de encarnar alguna épica. Aquí, gracias a la lírica.



VÍCTOR-M. AMELA