divendres, 19 de juny de 2009

MICHAEL EISNER, entrevistador, presidió Walt Disney (1984-2005) y Paramount Pictures

"Una buena historia siempre venderá: en cualquier soporte"


Con salud, tu edad depende de tus ganas de vivir. He presidido la ABC, la Disney y la Paramount, pero lo difícil ha sido ser padre de tres hijos, ¡y aun con la misma esposa! La gran película de este siglo se producirá para internet. Colaboro con el salón HiT de Fira de Barcelona


¿Puedo llamarle colega?
También soy entrevistador.

¿Qué le interesa como tal?
De las biografías me interesan los primeros capítulos; pero después, cuando el protagonista triunfa y se hace rico, famoso y poderoso, me aburren. Con las personas pasa igual.

¿En qué sentido?
De los grandes me interesa de dónde salieron y cómo y por qué lo lograron, pero, sobre todo, cómo y cuándo se equivocaron. Todos cometieron interesantes errores.

¿Por qué le interesan los fallos?
Es ahí donde están las lecciones. Después, cuando aquel chaval que se buscaba la vida en el barrio es ya un gran hombre, ya sé lo que pasa: es mediocre y previsible. Triunfamos de igual aburrida manera, pero cada uno fracasa de una forma muy personal.

No siempre nos gusta admitir fallos.
Esa es la labor del buen entrevistador. Por eso, cuando entrevisto, me pasa igual que cuando leo las vidas ajenas: busco las debilidades, los fallos, los fracasos de mis personajes... Y noto que interesan a la audiencia.

¿Y qué ha aprendido?
Muchos de los grandes se hicieron al enfrentarse a una infancia dura de forma activa: asumieron su destino en sus manos y no aceptaron ser meras víctimas. Les sucedió lo mismo frente al fracaso: lo aprovecharon no como la negación de su propia capacidad, sino como una lección y un reto para superarse: algo estimulante.

La vida no siempre es un juego.
Pero hay que saber jugarla. No pierda nunca la ilusión ni porque no sabe algo -la gracia está en aprender- ni porque ya lo sabe todo -se volverá un cínico y un viejo amargado-. El riesgo responsable e inteligente es el único camino hacia la creación de valor.

¿Y usted?
Yo fui hijo de familia acomodada; pero en lo del fracaso sí que he aprendido mucho.

¿Qué?
He aprendido a no temerlo. El temor al fracaso paraliza y te obliga a ser mediocre, y eso es el aburrimiento y el final. ¡Ahora produzco contenidos para internet!

¿Se equivocó usted al llevar Eurodisney a París en lugar de traerlo a España?
¡No! Era la mejor opción, porque Marne la Vallée-Paris estaba mucho más cerca de los grandes mercados: Alemania, Francia, Italia, Escandinavia. Y las infraestructuras de transporte eran mejores. Hoy es un éxito.

¿Disney siempre bajo la lluvia?
No crea que no lo pensé alguna vez al soportar el clima de algunas temporadas en París. Sólo algunas. Pero fue la decisión correcta.

Hay parques temáticos en quiebra.
Los buenos como Eurodisney o... ¡el Poble Espanyol! gozan de sentido y vitalidad, pero los que simplemente son artefactos de vértigo para quinceañeros sin ningún interés intelectual languidecen.

Me han dicho que siempre que viene visita usted el Poble Espanyol.
Estoy convencido de que inspiró a Disney: es la esencia de los parques temáticos, aunque en Barcelona tienes también otras experiencias estimulantes como Gaudí y Van der Rohe, que enseñan a mirar el mundo.

Los parques temáticos son horteras.
Sólo si pretenden ser algo más de lo que son. No son el Louvre, pero los buenos parques temáticos tienen sentido. Y en Eurodisney, además, tenemos obra de Frank Gehry.

"Contenido, contenido... ¡Y contenido!".
Eso es lo que digo cuando se habla de crisis del cine, del teatro, de la tele, de los periódicos; una buena historia siempre encuentra su manera de ser contada y llegar al público. Y le advierto una cosa: todavía no se ha contado la gran historia de todos los tiempos, pero cuando llegue se contará en internet.

¿Está usted preparándola?
Claro. Dirigí ABC, presidí la Disney y Paramount, donde descubrí a Richard Gere, John Travolta o Tom Cruise, y ahora estoy produciendo películas en internet con mi empresa Vuguru con actores que ni siquiera están sindicados y me divierto aún más.

¿Dónde está el dinero en internet?
No se trata de dinero, sólo los mediocres están obsesionados con el dinero. Se trata de ideas, talento y buenas historias, y cuando alguien le diga que los periódicos desaparecen, ríase de él. Siempre habrá información -en el soporte que sea- y gente que pague para que se la jerarquicen e interpreten.

The New York Times pierde pasta.
Ahora yo lo leo por internet. Usted preocúpese de tener buenas historias que contar y no le faltará trabajo. Fíjese en que, desde la imprenta, han ido apareciendo medios, pero ninguno ha logrado sustituir al anterior.

Libro, periódico, radio, tele, internet...
La llegada de un medio nuevo condiciona y modifica -pero no suplanta- a los anteriores. Ya no se puede editar un diario como antes de internet, igual que la llegada de la tele modificó la forma de hacer radio, pero la radio sigue muy viva. ¡Y los diarios!

¿Cómo evitar que roben contenidos?
Siempre se han robado contenidos, lo que pasa hoy es que aún no hemos encontrado el precio justo por descarga. Cuando se fije, la gente dejará de descargarlos ilegalmente.

¿EE. UU. aún entretiene al mundo?
Y seguirá entreteniéndolo por dos razones: el inglés -universal- y la democracia.

Hay otras democracias.
Pero yo en EE.UU. jamás he hecho una película pensando en agradar a un gobernante o a un partido político en lugar de querer gustar a todo el mundo.





El pato mete la pata


Nos esforzamos por realzar nuestros éxitos y disimular nuestros fracasos, cuando son precisamente nuestras meteduras de pata las que nos hacen interesantes -incluso divertidos- para los demás. La perfección y la felicidad -sobre todo ajenas- aburren. Lo saben los grandes narradores y lo practicó siempre Walt Disney al dibujar las patochadas de Donald y las desgracias de Pluto. Hoy Eisner busca la lección propia en el error ajeno como entrevistador de la CNBC. Y cuando le pregunto por sus propios fallos, me habla de dinero por primera vez: "En la tele millonaria de antaño el talento invertido en crear un programa a menudo era inversamente proporcional al presupuesto disponible".



LLUÍS AMIGUET