dimarts, 9 de juny de 2009

LUIGI ZINGALES, asesor de la Cámara de Representantes de EE.UU.; profesor de la U. de Chicago

"Ayudemos a las empresas, no sólo a algunos empresarios"



Tengo 45 años. Nací en Padua: es triste luchar contra los eternos clichés de lo italiano para comprobar que Berlusconi los encarna todos. Creo en un libre mercado justo y competitivo y no en el capitalismo de amiguetes. Por eso ahora toca salvar al capitalismo de los capitalistas



Yo soy pro libre mercado justo y bien regulado, pero no soy  pro negocios...

Suena a lo mismo...
Pero nada que ver. Muchos partidos políticos dicen que son pro mercado y en realidad sólo son pro negocios: pro negocios de unos pocos empresarios que acostumbran a ser sus amigos.

Ya.
Eso no es ser partidario de libre mercado, sino pervertirlo: por eso esta recesión no es un fracaso del libre mercado, sino que es la consecuencia del abuso del mercado y de su perversión. Por eso, ahora hay que salvar al capitalismo de algunos capitalistas.

¿Cómo?
No se trata de subsidiar a algunos amigos empresarios o constructores o banqueros ahora con problemas por haberlo hecho maly que siguen siendo incompetentes, porque eso sólo prolongará la crisis. Hay que regular bien y restablecer la libre competencia en un libre mercado justo y honesto.

¿Por qué estamos donde estamos?
Imagínese un país donde no hay límite de velocidad y se subsidia el alquiler de ferraris para los menores de 21 años...

Suena peligroso.
Un país así tendría sin duda más mortandad en sus carreteras. ¿Y de quién sería la culpa?

¿...?
Pues eso hizo EE. UU. con su sistema financiero: incentivó la asunción de riesgos; relajó la regulación y encima a quien tenía un accidente por exceso de velocidad, como algunas firmas financieras, lo subvencionaba.

Si era así, ¿por qué no asumir riesgo?
Eso pensaron todos. Y lanzaron las hipotecas subprime. En cualquier caso, estaban muy tranquilos porque, además, quienes mandaban en Washington eran también antiguos ejecutivos de Wall Street que querrían ir o volver a sus bancos después.

Capitalismo de amiguetes.
Se conocían todos. Robert Rubin, cuando dejó de ser secretario del Tesoro, volvió a Wall Street y ganó en Citicorp 150 millones de dólares en una década. Lo mismo hicieron Larry Summers y tantos otros directivos que salen y entran en la Administración y en Wall Street... ¿Cómo quiere que estos señores regulen a sus futuros bancos?

Regularán regular.
Y ahora tiene a Geithner, el secretario del Tesoro. A ver, por ejemplo, el Banco de Nueva York, que forma parte de la Reserva Federal y aconsejó nombrarlo: lo dirigen los grandes bancos de Wall Street. ¿Qué quiere que regule Geithner? ¿Dónde irá a trabajar?

Siempre se ha recelado de Wall Street.
La Costa Oeste siempre quiso tener a Wall Street a raya: recuerde al presidente Jackson acabando con la Reserva Federal. Por eso, hasta los años 80 los bancos tenían prohibidas las uniones interestatales...

Poca unidad de mercado en EE. UU.
Pero en los 80 suavizaron las prohibiciones y ahora sólo los cuatro grandes bancos tienen el 56 por ciento de los depósitos... ¿Usted cree que se van a autorregular?

¿...?
El abuso financiero ha traído la recesión gracias a desequilibrios insostenibles: la tasa de ahorro de los norteamericanos era... ¡cero!

El consumo USA movía el mundo.
... Eso no volverá a pasar. Tampoco podremos mantener el actual modelo de globalización: nosotros nos quedamos las actividades de alto valor y exportamos los puestos de trabajo baratos a los países en desarrollo: China, India, Brasil y otros...

¿Por qué no?
Porque los países en desarrollo se desarrollan... ¡Y aprenden! ¡Y ya veremos lo poco que tardan en hacer ellos su I+ D! Y luego entre los desarrollados también hay clases.

A saber...
EE. UU. tiene su modelo: mantienen el mayor complejo innovador e investigador del planeta con talento de todas las razas; inventan iPods, googles, facebooks. Y los demás manufacturan -y compran- todos esos juguetes que ellos conciben y diseñan.

¿Y nosotros?
Ese es otro problema que me preocupa: ¿qué modelo económico tienen los europeos? ¿Van a apostar por innovar más y mejor y dejar que manufacturen fuera o van a reducir sus precios y salarios y volver a manufacturar más barato, pero a cambio de menos bienestar también?

Me temo que por aquí huele a eso.
No se queje: ustedes en Barcelona no lo hacen mal: trabajan -eso parece- como en Milán y disfrutan como en Roma...

Ojalá.
... Pero no veo futuro brillante para la UE.

Usted ha propuesto una solución para la morosidad hipotecaria.
Ha sido recogida por The Economist y la he propuesto en la Cámara de Representantes. Antes, cuando en EE. UU. un ciudadano no podía pagar su hipoteca, volvía al banco deudor y la renegociaba...

Por lo menos, lo intentaba.
Ahora no puede, porque su hipoteca está hecha pedacitos por todos los bancos del planeta. Así que lo que propongo es que el banco asuma una bajada de hipoteca determinada para cada distrito urbano, un 30 por ciento de descenso en una zona; 40 en otra...

¿A cambio de qué?
De que el hipotecado se comprometa a ceder al banco la mitad de la revalorización de la vivienda cuando se produzca. Eso detendría la caída de los precios. Y espero que el Congreso lo apruebe.




"Così no fan tutti"

Zingales -doctor en el MIT, profesor en la Universidad de Chicago y reciente invitado del Cercle d´Economia en Sitges- lleva años luchando contra los clichés del italiano mafioso, machista y mujeriego. Por eso, se irrita cuando le pregunto por qué Berlusconi -entre mamachichos y velinas- sigue ganando elecciones: "Estoy cansado de desmentir la mala imagen de lo italiano para que Berlusconi la reencarne en cada informativo. Pero el secreto de su éxito electoral es que sabe ser considerado 'uno de los nuestros'. Dice lo que piensa; es divertido y sus críticos lo hacen tan mal que acaban provocando una respuesta defensiva en los electores. Yo personalmente no aguanto su trasnochado machismo".


LLUÍS AMIGUET