dilluns, 19 de gener de 2009

JOEL JOAN, presidente de la Acadèmia del Cine Català

"Quise ser la megaestrella más deseada del mundo"

Tengo 38 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy actor, un actor que se mete en fregados. Tengo pareja y una hija, Etna (4), y otra que viene en camino. Abogo por el derecho de los pueblos a decidir su futuro. Soy radicalmente agnóstico. Dirijo la primera gala de los premios Gaudí

Esta noche, gala de los premios Gaudí.
Distinguen a los mejores profesionales del mundo del cine de Catalunya en el 2008.

Las galas televisadas, ¡vaya latazo! ¿Por qué debería ver esta?
Porque si no la ve esta noche, ¡mañana se verá obligado a buscarla en el YouTube! Vamos a arriesgar, no nos quedaremos a medias. Van a pasar cosas, vamos a asombrar... Queremos llevar el "formato gala" al límite.

¿Quién la organiza?
La Acadèmia del Cine Català, creada este año para aglutinar, dinamizar y promocionar el sector cinematográfico catalán y que sea un referente en el mundo como ya lo es el teatro catalán o la literatura catalana. Y para fomentar el uso del catalán en cine.

¿Existe el cine catalán?
El cine español fue primero cine catalán: la primera película, Riña en un café (1897), es del catalán Fructuós Gelabert. La primera película hablada en catalán la rodó Domènec Pruna en 1933, El Cafè de la Marina.Y durante casi todo el siglo XX la industria cinematográfica se radicó en Catalunya...

¿Y hoy?
Hoy tenemos productores que traen a Woody Allen a Barcelona (Roures), actores que son estrellas internacionales (Sergi López, Ariadna Gil, Eduard Fernández), directores que ruedan por el mundo (Coixet), cineastas autores galardonados (Recha, Gay, Serra), otros muy taquilleros y versionados por Hollywood (Balagueró), maquillajes oscarizados (Ribé)... ¡Somos la repera! ¡Reconozcámonos esa potencia!

¿No nos la reconocemos?
Nos la reconocen los Oscar, los Goya, los César… Es hora de que nos tratemos aquí como ya nos tratan fuera, con todos los honores. Los premios Gaudí son la ocasión de homenajear tanto talento de país grande.

¿Qué es cine catalán y qué no lo es?
Cada vez el cine es más plurinacional, la verdad... Los premios Gaudí establecen una escala de puntos: toda película que sume 6 puntos puede entrar en competición.

¿De dónde salen esos puntos?
Productor catalán: 2 puntos. Director catalán: 2 puntos. Guionista catalán: 2 puntos. Cada actor o técnico catalán: 1 punto...

¿Vicky Cristina Barcelona entra?
Llega a los 6 puntos, así que Javier Bardem y Penélope Cruz podrían ganar un premio Gaudí. Este criterio permitió a Bardem ganar un Oscar con No es país para viejos, película americana no siendo él americano...

¿Y una dirigida por Isabel Coixet?
Ella es la directora de Elegy, pero no hay más puntos ahí, sólo sus dos puntos: no es gaudiniable, pues. Una lástima que veremos cómo corregir en el futuro... Sucede lo mismo con una película en la que no haya más catalanes que el actor Sergi López...

Y a usted, ¿qué le hizo actor?
Mi necesidad innata de gustar, de ser mirado. A los siete años en un foc de camp, con un amigo hicimos un sketch, y aún recuerdo las miradas de las niñas de la primera fila...

¿Algún actor fue su icono?
Cuando vi el Cyrano de Flotats, a los 14 años, pensé: "¡Yo quiero esto!". Luego me gustaron Jango Edwards y Leo Bassi, y a los 20 años, con Jordi Sánchez, actuábamos haciéndonos llamar Los Tomate.

¿A qué aspiraba por entonces?
A ser Brad Pitt, a ser la megaestrella más deseada y cotizada del mundo.

¿Y cómo lleva hoy lo de ser icono del catalanismo independentista?
Ya no lo llevo bien. Pensé, ingenuamente, que podía ayudar a cambiar las cosas. Que podía empujar. Hoy ya sé que no. Eso dependerá de La Caixa, de los del dinero... Estoy decepcionado. Me ha herido gente que aprecio: los catalanes somos lobos para los catalanes. ¡He hecho un mal negocio!

¿No encabezará ya más iniciativas independentistas?
Que yo me posicione al respecto ¿qué gracia tiene ya? Ahora, o me convierto en el subcomandante Joel y libero el país... o me dedico a hacer lo que me gusta hacer.

Una buena serie como Porca misèria.
No volverá. ¿Por qué? Porque el equipo se quemó. Llevábamos mucho tiempo creando juntos, y empezamos a no soportarnos...

¿Qué papel cree que debe tener TV3?
Ser referente informativo, preocuparse de contenidos más que del share y comprometerse con el latido del país.

Ahora hay voces por ahí que sugieren cerrar los canales autonómicos...
Ya, y desmantelar autonomías: se trata de culpar a las autonomías de esta crisis y de todo. Atajos de un naftalínico discurso unitarista españolista. Para ahorro, ¡que desmantelen el ejército, que eso sí es derroche!

¿Qué querría para el futuro de su hija?
Que de mayor no cobrase menos que sus homólogos masculinos por el mismo trabajo. Y ya sé que tampoco en esto puedo hacer nada... Y que viviese en un país... que exista.

¿Qué cambiaría de su vida pasada?
No esquivaría conflictos personales escudándome en el trabajo. Estoy aprendiendo.

¿Qué está aprendiendo?

A renunciar. Yo siempre lo quise todo, en todo momento. No renunciaba a ligarme a Angelina Jolie, ¡a nada! Estoy aprendiendo a no ser esa estrella que anhelé. A no sacralizarme tanto: lo que yo hacía, o era así ¡o era una mierda! Estoy aprendiendo a relativizar. Y a apreciar cositas sin tanto brillo...

¿Como qué?
Una tarde con mi hija, haciéndola reír.


Manifestación

Joel Joan se ha puesto al frente de la manifestación otra vez. Ahora es la del cine catalán, en forma de Academia de Cine, en forma de premios Gaudí (sucesores de los antiguos premios Barcelona) y en forma de gala televisada (ay). Diríase que ha decidido que sirve mejor a sus ideales desde la vida profesional y artística que desde la soflama politiquera. Encuentro a un Joel Joan que descubre que la paternidad le ha dulcificado y le ha pegado al terreno de las pequeñas cosas. Con el pleno respaldo de TV3, dirige la gala que esta noche entrega los premios del cine catalán a sus profesionales. Promete sorpresas... Luego vuelve al teatro con Jo sóc la meva dona (teatro Bartrina de Reus, 31 de enero).


VÍCTOR-M. AMELA