dissabte, 17 de gener de 2009

DAVID KIRKPATRICK, editor de tecnología en "Fortune"; analiza redes sociales en internet

"¡Pues claro que la gente se mete en Facebook para ligar!"


Tengo 56 años: mi hija de 16 no sale de Facebook y mi mujer se resistía; entró y ahora repite que "todo el mundo" está allí. Vivo en Nueva York: ¿dónde, si no? Facebook es la última frontera en política, publicidad y relaciones humanas, y el octavo país del mundo en población.


Explíquele a mi abuela qué es Facebook.
En Harvard desde siempre daban a los alumnos un álbum con las fotos de todos para que se conocieran...

Como la orla universitaria de antaño.
... En el 2004 unos estudiantes decidieron crear una versión interactiva de ese álbum en internet para poder relacionarse. Mark Zuckerberg empezó ese proyecto con 19 años y hoy, con 24, es uno de los multimillonarios más jóvenes del planeta, y Facebook ya tiene 150 millones de usuarios.

El octavo país en población del mundo.
Es una herramienta para crear relaciones y reforzar las que tienes, un formidable instrumento para socializar con un enorme potencial político y social aún por desarrollar.

¿En qué nos desarrolla?
En nuestra capacidad de crear relaciones en las que todos ganan: esa es la clave de nuestra evolución y no la competencia con un solo ganador. Lo demostró Robert Wright en Nonzero: the logic of human destiny (no cero: la lógica del destino humano).

Libro de cabecera de Bill Clinton.
También como individuos nuestro éxito depende de nuestra capacidad de relacionarnos. El solo hecho de que usted y yo hablemos aquí ahora mismo está creando valor para usted, para sus lectores y para mí.

Eso espero.
Wright demostró que las civilizaciones surgen - y no por casualidad-junto a mares, ríos y lagos, porque eran los mejores medios de comunicación, mientras que las culturas del interior quedaban atrasadas...

Yo no se lo diría a los de la meseta.
Quien se relaciona se enriquece y enriquece, y crece: la inteligencia es una red. Pues eso es Facebook y las redes sociales de internet.

¿No será que quieren ligar?
¡Pues claro que quieren ligar! ¡La gente quiere conocerse, salir, tener citas, divertirse, ligar...! ¡Y, sí, sexo...! ¡Si pueden! Son redes humanas al servicio de lo que los humanos desean. ¿No sabe usted que internet nació por el sexo? Y hoy es aún el primer motor de expansión de la tecnología en la red.

¿No hay nada más?
Pues claro. Las redes sociales elevan el nivel espiritual de la humanidad: nos permiten conocernos mejor a los de todos los países, etnias y credos. Podemos combatir la ignorancia mutua que alimenta el recelo donde se incuban las guerras. Y con un coste cero.

Facebook devora tu tiempo.
¿Hablar con los vecinos es perder el tiempo? Amí y a ellos, creo, nos tonifica y nos da buena energía. Pues Facebook es lo mismo.

Facebook roba tiempo e intimidad.
¿Vale la pena ceder parte de su intimidad para conocer la de los demás?

Cada uno contestará lo que quiera.
Pues 150 millones de personas han dicho que sí. Y 50 millones han puesto en Facebook su correo y su teléfono móvil.

Ya son ganas de que te llamen.
Y le contarán del tipo que perdió el empleo cuando su jefe leyó en Facebook que estaba resacoso y por eso no había ido a trabajar; o del chaval al que no le dieron un empleo, porque lo vieron allí borracho en una foto con sus amigos. Yes cierto. Hoy los empleadores te buscan en Facebook y miran qué pinta tienen tus amigos. Y deciden.

¿Si son feos influye?
Facebook influye. Hay muchos estudiantes que maquillan su Facebook para dar mejor imagen, porque los servicios de admisión de las universidades chequean todo lo que aparece sobre los aspirantes en internet.

¿Sin permiso? ¿Le parece legítimo?
Podría contestarle: No se preocupe por su privacidad, porque ya la ha perdido.Casi todos sus datos, privados o no, ya están en internet entre usted o no en Facebook, pero le recordaré, además, que Facebook tiene, como sus mejores imitaciones, un buen sistema de protección de datos. Si usted no quiere darlos, no pueden acceder a ellos.

Todo le parece a usted estupendo.
Todo no. Me preocupa que muchos jóvenes han dejado de frecuentar las cafeterías donde compartían charla con los amigos para relacionarse con esos mismos amigos a través de las redes sociales de internet.

A veces la distancia es lo que más une.
En cambio, la buena noticia es que Barack Obama le ganó el pulso a Hillary Clinton gracias a que en cada ciudad movilizaba en unas horas a todos los suyos a través de Facebook. El potencial político e ideológico de las redes sociales para el cambio y el progreso es enorme y está por explorar.

Aquí ya no hay político que no lo use.
Lógico: si eres político es por instinto de poder, y tu poder está en tus relaciones.

Y el dinero ¿dónde está en Facebook?
A su joven fundador y todavía dueño del invento los analistas le critican por falta de rentabilidad, pero yo creo que hace bien: primero expandir el negocio, que luego ya vendrá el dinero. Ir en busca del dinero rápido incluso antes de crear el negocio ya se hace demasiado a menudo. Y es un error.

¿Pero cómo vendrá el dinero?
De la publicidad que pierde a chorros la tele y la prensa y que se va a las redes sociales.

Son anuncios muy pequeñitos.
No está ahí el dinero. Los chavales ya no se enchufan a la tele, se enchufan a sus amigos en la red; una sangría de audiencia. Ya los encontrarán allí los anunciantes. Usted recomendando Coca-Cola a cien amigos les influye más que cien anuncios de Coca-Cola en la tele.



Pagar y leer

Kirkpatrick se ha metido en Facebook a aprender, pero también por si pierde el empleo. Antes de su curso en la Cambra de Comerç de Barcelona me cuenta que está asustado por la caída de la publicidad en Fortune,y que escribe un libro sobre Facebook para reforzar su reputación de analista. Cita los problemas financieros de The New York Times y me consuela explicando que, en cambio, los británicos The Economist y Financial Times son los únicos que ganan difusión en EE. UU.; a pesar de ser también los más exigentes con el lector o precisamente por eso. Convenimos en que no hay otro futuro para la prensa que conectar con la inmensa minoría dispuesta a leerla y a pagarla.


LLUÍS AMIGUET