divendres, 23 de gener de 2009

AUBREY DE GREY, gerontólogo, dirige Estrategias de Bioingeniería contra el Envejecimiento

"La calidad de la vejez se decide en la gestación"


Tengo 45 años: quizá me beneficie de la bioingeniería antienvejecimiento. Tengo suerte génica: como y no engordo. Nací en Londres. Sin hijos: investigar es mi prioridad. ¿Dios? Ni lo sé ni me importa. Si quiere vivir más, presione a su gobierno para que financie la investigación


Cada año que sobrevivimos aumentamos en tres meses nuestra esperanza de vida...

¿Pero para qué quiero malvivir un poco más?
Esa es una idea equivocada: no prolongamos la vejez, sino que la estamos postergando. Los años que una generación vive más que la anterior no se añaden a los de vejez, sino que alargan los de juventud: no hace tanto había ancianos biológicos de 40 y 50, hoy tenemos jóvenes de 60.

¿Cómo lo sabe?
Soy gerontólogo y lo hemos medido. Vivimos más, pero no por ello la vejez se ha alargado. Hace veinte años los occidentales vivían de media cinco años menos, pero la vejez duraba lo mismo que ahora.

¿Por qué?
Parece ser que la prolongación de la vida en buenas condiciones está relacionada con la mejoría en la vida embrionaria y en los primeros meses de existencia.

¿Un buen embarazo mejora tu vejez?
La atención médica y la salud del embarazo parecen influir en la prolongación de la vida y la calidad de la vejez más que otros hábitos saludables en nuestra vida adulta.

¿Por qué unos viven más que otros?
Multidiversidad de factores genéticos y epigenéticos, ambientales, sociales, culturales.

¿La longevidad no es lotería genética?
Si todos viviéramos lo bastante, todos acabaríamos contrayendo todas las enfermedades con un componente genético: cáncer, alzheimer, parkinson... Así que la lotería no está en sufrir una de esas dolencias, sino en cuál de ellas te tocará antes.

¿Ve como no es tan bueno vivir más?
Por eso mi trabajo se concentra no en tratar las inevitables dolencias del envejecimiento, sino en prevenir la propia vejez en sí y frenarla o postergarla. Ese es el camino.

¿Vivir no es envejecer?
No necesariamente. La razón por la que contraemos todas esas enfermedades de la vejez en un orden u otro es que todas forman parte de un proceso que -por ahora- dura toda la vida y es muy lento: el envejecimiento. Y todas esas cosas desagradables que les suceden a los ancianos no son más que la última parte de ese proceso.

Es duro que sea así.
Pero no irreversible. Estoy convencido de que lograremos que una persona de 60 logre volver a los 40 biológicos, por ejemplo.

¿Cómo?
Retardándolo. Sería como coger un coche diseñado para durar quince o veinte años como mucho y afinar tanto el mantenimiento que pudiera funcionar cien años o muchos más.

Pero nosotros no somos máquinas.
Pero esa tecnología biomédica ya existe. Es la medicina regenerativa, que logra la restauración de la estructura molecular y celular de nuestro cuerpo: tejidos y órganos.

Si un órgano funciona, envejece.
No irreversiblemente. Nada nos impide conceptualmente tomar una persona mayor y hacerla biológicamente joven de nuevo. Recuerde que, para sorpresa de todos, hace dos años descubrimos que las células pueden volver atrás: de ser células ya especializadas pueden volver a ser células madre.

Sí, pero sólo es un proceso pionero.
No es para mañana: para lograr avances evidentes y universales necesitaremos 25 años. El envejecimiento será atajado con un conjunto de técnicas, porque cada proceso de envejecimiento requiere técnicas diferentes: hay órganos que pierden células hasta que fallan y deberíamos reemplazarlas...

Por ahora es un camino por andar.
... También otros procesos envejecen, como nuestra incapacidad para eliminar determinados residuos del metabolismo que acaban causando daños cardiovasculares.

¿Qué propone usted de nuevo?
Hace diez años hallé un método estudiando determinadas bacterias del suelo que pueden romper esas moléculas de desecho y hacerlas eliminables para nuestro cuerpo.

¿Cómo?
Encontrando los genes que codifican los enzimas que logran romper esos residuos e introduciéndolos en nuestros propios genes.

De nuevo, terapia génica.
Ya ha logrado éxitos, sobre todo en el tratamiento de la inmunodeficiencia de los llamados niños burbuja. Pero esos éxitos se han visto ensombrecidos, porque algunos de esos niños tratados contrajeron cáncer como efecto indeseable del tratamiento.

Lo recuerdo.
Esto nos ha frenado y es una pena, porque esa terapia génica salvaría un inmenso número de vidas. De momento, los avances en ratones son ya muy prometedores.

¿Qué hacer ya para vivir más y mejor?
Su gestación es decisiva, pero usted ya no puede hacer nada al respecto. Le podría añadir los consabidos consejos sobre no fumar, ejercicio, dieta sana, motivación...

Ya, ya...
... Pero le mentiría si le dijera que influyen radicalmente en la duración de su vida. Sin embargo, hay algo que sí puede hacer para vivir más: ayude a la investigación. Movilícese para que su gobierno destine más fondos a investigar. Eso alargará su vida más que ninguna dieta. Estamos muy cerca de las grandes soluciones.

La cantidad de presupuesto no es directamente proporcional al resultado.
Pero sin presupuesto, no hay resultado. Haga saber a los que deciden prioridades presupuestarias que quiere vivir más y mejor y que votará en consecuencia.


Vive y lucha

Dejar de fumar, la dieta, el ejercicio o los afectos ayudan a vivir más y mejor, pero nada prolongará más su existencia que la investigación biomédica. Y, sin embargo, los presupuestos públicos no reflejan esa realidad. La luenga barba cobriza de De Grey y sus aires de Rasputín me hacen temer otro gurú, pero en la Obra Social de La Caixa me encuentro con un científico cargado de sentido común: "La iniciativa más efectiva que usted puede tomar para vivir más y mejor no tiene que ver con hábitos saludables, sino con la militancia política: presione a su gobierno para que invierta en investigación biomédica". Vivamos y luchemos, pues, con De Grey por nuestras vidas, la paz y la ciencia.



LLUÍS AMIGUET