dimarts, 20 d’octubre de 2009

ALFONSO CUATRECASAS, estudioso de la antigüedad romana

"Ovidio quiso el placer de la mujer..., y eso le costó la vida"



Tengo 70 años. Soy barcelonés. Soy doctor en lenguas clásicas: he impartido latín durante 46 años. Soy padre de cuatro chicas, dos mías dos de mi mujer. En política, odio los "ismos", soy un moderado. Soy católico, y practicoami modo. El sexo en Roma se parecía al actual



¿Cómo ligaban los antiguos romanos?
En los primeros siglos no ligaban. Fornicaban por los descosidos, y ya está. Con esclavas, concubinas, criadas...

¿Y la señora esposa?
Pasaba del padre al marido en propiedad: no contaba para el placer, sólo para la reproducción. Luego esto cambió: tras tanta represión, la mujer romana se desmelenó.

¿Cómo fue eso? ¿Qué pasó?
Hacia el siglo I a.C. el divorcio se simplificó. Y hubo más acceso a literatura erótica. Y las mujeres acudían a espectáculos públicos...

¿Y?
Que allí mujeres y hombres se mezclaban: "Ellas vienen para ver, ¡pero más para ser vistas!", anotó Ovidio, y las mujeres fueron promiscuas, para disgusto de Augusto...

¿Qué le disgustaba a Augusto?
Tanta desinhibición: quiso moralizar la sociedad ¡y por eso envió a Ovidio al destierro al mar Negro! Allá murió, pobrecito...

¿Qué delito cometió el poeta Ovidio?
Publicar Ars amandi, consejosahombres para conquistar amantes y satisfacerlas..., ¡y consejos a mujeres para seducir a hombres!

¿Servirían hoy sus consejos?
"Si tu esposa descubre tu infidelidad, ¡niégalo obstinadamente! Y de tu pene depende reconciliarte: un buen polvo le demostrará que no has gozado de otra".

¿Toma nota? ¿Eh?
Para la entrevista... Ovidio fue revolucionario: "Odio el coito en que el orgasmo no es mutuo. Me gusta la mujer que con gritos expresa su placeryme pide que no corra tantoyme retenga". ¡Ovidio abogó por el placer de la mujer! Instruyó al hombre para propiciar el orgasmo femenino. Hoy parece normal, pero esto a Ovidio le costó la vida, como hemos visto.

¿Rechazaba el sexo Augusto?
Le placía desflorar vírgenes,y hasta su esposa se las buscaba... Augusto temía que la apología del placer de Ovidio –contrario a la rutina matrimonial– incrementase el adulterio, y que ello desestabilizase la sociedad.

¿Hubo muchos adúlteros por Roma?
Julio César se encamó con Mucia –esposa de Pompeyo– y con Tértula –esposa de Craso–, sin retirarle ellos su amistad por eso...

¿Qué emperador romano fue el mayor sexoadicto?
Tiberio designó un "intendente de placeres". Calígula se acostaba con su hermana, y en una boda violó a novio y novia. Nerón gustaba de orgías e hizo castrar a un amante, lo vistió de mujer y se casó con él. Claudio era adicto a las profesionales del sexo, mientras su esposa, Mesalina, rivalizó con la mejor prostituta de Roma ¡y la derrotó!

¿Laminó todo eso la prostitución?
¡Qué va! Hubo siempre prostitución. Desde el principio: a los fundadores de Roma, Rómulo y Remo, los amamantó "la loba", y "loba" se llamaba a las prostitutas...

¿Alguna diferencia con la actual?
No. Se toleraba. Había prostitutas de burdel, otras callejeras y otras ocasionales. De las callejeras deriva el término prostituta: pro stare significa mostrarse, exhibirse. Somos verdaderos hijos de Roma, veo. Y fornicar deriva del lugar donde se apostaban las prostitutas: bajo fornices, es decir, arcos de monumentos (como en la Boqueria).

¿En qué hemos progresado?
En nuestra actual aceptación de la homosexualidad. Que un romano se desahogase con un muchachito –Julio César lo hacía– se veía bien... si su bisexualidad era activa.

¿Y si era pasiva?
Se consideraba degradante: tú podías sodomizar y ser bien visto, pero estaba muy mal visto dejarte sodomizar. ¡"Hombre casto" era el que jamás había sido sodomizado!

¿Alguna otra práctica estigmatizada?
El felador estaba mal visto. Y, en la época de sumisión de la mujer, el que practicaba el cunnilingus: qué importaba el placer femenino? Se decía que hipertrofiaba el clítoris.

El gran poeta Ovidio aparte, ¿quién más escribió de amor y sexo en Roma?
Lucrecio, Horacio, Cátulo, Propercio, Séneca, Marcial, Cicerón, Tácito, Plutarco..., ¡los grandes! Juvenal, cáustico, se asombra de que un amigo vaya a casarse "¡teniendo cuerdas para ahorcarte y altas ventanas para suicidarte, y un puente para arrojarte!".

¿Quién le parece el más picante?
Ausonio describe una desfloración crudamente pornográfica, Propercio alardea de resistencia amatoria ("que mi amante me deje exhausto; y si ella sola no puede, dos"), Marcial satiriza la anchura de cierta vagina, Apuleyo narra cópulas en diversas posturas, Petronio incita a surcar el jardincito de Cupido hasta hundir el tirso...

¿Tirso?
El báculo de Baco, alegoría del pene. El jardincito es el sexo femenino, claro...

¿De qué otros modos podía denominársele en latín?
Cunnus, vulva, specus (cueva), inguinis fossas, media puella, hortus veneris...

¿Y al pene?
Penis, mentula, virilia, nervus, verpa, columna, pipinna (pene pequeñito), cauda (cola), fascinum... Al falo, por cierto, se le rindió culto religioso en Roma.

¿Por qué motivo?
Símbolo de vitalidad, fue talismán contra todo mal, propiciatorio de fortuna y fecundidad: se esculpía en la entrada de casas y ciudades, hincábanse falos de piedray madera en huertos y jardines... Y tenía su dios específico: el dios Príapo, representado con su descomunal falo siempre erecto




Roma, amor y sexo

Qué delicia leer las traducciones del latín al castellano que Cuatrecasas publica ahora de tantos textos eróticos clásicos en Amor y sexualidad en la antigua Roma (Letras Difusión): algunos han sido vertidos por primera vez de su lengua original sin eufemismos, con el mismo aire jocoso o provocador con que lo escribieron sus autores hace dos milenios. Cuatrecasas –considerado el mejor traductor de Horacio al español– confiesa haber gozado mucho con estos lascivos textos, sabios unos, festivos otros, y juzga justo ofrecérselos al dios Príapo que ahora se exhibe en el Museu d'Arqueologia de Barcelona. ¡Ojalá pudiésemos brindar por tanto gozo con un vino!



VÍCTOR-M. AMELA