dilluns, 2 de novembre de 2009

FRANCESC MIRALLES, escritor

"La vida de Einstein contiene varios enigmas intrigantes"



Tengo 41 años. Nací en Barcelona, vivo en la república de Gràcia. Cuido gatos y escribo novelas, guiones y canciones. Vivo en pareja y no tengo hijos. ¿Política? No tengo opinión. Creo en la bondad de las personas: nadie es malo, sólo es que a veces cometemos malas acciones.



¿Qué tiene de misterioso Albert Einstein?
Siendo un icono central del siglo XX, su vida plantea intrigantes enigmas...

¿A qué se refiere?
¿Qué aportación hizo Mileva en la teoría de la relatividad? El primer artículo lo firman juntos...

¿Mileva?
Su primera mujer, gran matemática serbia amiga de Nikola Tesla, creador de la primera central eléctrica: ¿qué papel tuvo Tesla?

¿Eso es todo?
No: ¿qué fue de Lieserl, la niña engendrada por Einstein y Mileva antes de casarse, que dieron en adopción y con la que Einstein jamás contactó aparentemente? ¿Y a qué dedicó Einstein su cerebro la mitad de su vida?

No veo ahí el enigma...
Si a los 26 años había formulado su E= mc2 (entre otros asombrosos hallazgos revolucionarios) y ganado el Nobel a los 42 años, ¿qué hizo hasta su muerte, a los 76 años?

Buscar la teoría unificadora, preguntar al universo cuál era su ley general, ¿no?
¿Y si dio con ella? ¿Y si prefirió no divulgarla por evitar repetir lo que hicimos con la energía nuclear, cebar bombas atómicas?

¿Y con eso se construye un thriller?
Es un material con el que Àlex Rovira y yo hemos urdido un thriller inspiracional:intriga con enseñanzas que puedan resonar en el ánimo del lector, inspirar actitudes vitales, renovarlas, ensanchar la conciencia.

¿Una novela de formación espiritual?
¿Qué alquimia interior operó en Einstein, un hombre que empezó siendo casi autista, que humilló a su primera mujer, que alentó la bomba atómica..., y que acabó expresando un luminoso compromiso con la humanidad? Las reflexiones de Einstein inspiran.

Cíteme algunas.
Una escéptica, para espolearnos: "Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, ¡y del universo tengo dudas!". Otra: "La vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a verlo". Por eso tras la bomba atómica, se levantó y dijo: "¡Si lo llego a saber, me hago relojero!".

Sí que soñó con ser músico, creo...
Sí. Tocaba el violín. Mientras tocaba, le acudían las ideas... De joven, tocó una vez el violín en una plazuela de Cadaqués... De mayor, acompañaba con el violín a grupos de niños que iban cantando de casa en casa...

Más frases de Einstein...
"Si no chocamos con la razón, nunca llegaremos a nada".

¿El científico reivindica el corazón?
El apellido Einstein significa una piedra,y aquel corazón pétreo se esponjó hasta decir: "Estamos aquí para el prójimo. Sólo vivir para los demás da sentido a existir".

¿Qué lecturas le inspiraron a usted?
Siddartha, de Hesse. Los ojos del hermano eterno, de Stephen Szweig. El mago, de John Fowles. El Principito, de Saint-Exupéry.

¿Eso le llevó a usted a escribir?
Quise ser músico, pero eso exige demasiada disciplina. Trabajé de negro editorial, publiqué mucho en sellos de autoayuda con seudónimos: Francis Amalfi, el aforista Albert Lieberman, Irene Mont, Alex Martin...

¿Aforista?
Compilador de aforismos. Le digo uno de mis predilectos: "Lo único que tienes es lo que no perderías en un naufragio".

¿Cuáles han sido sus libros de autoayuda favoritos?
Los de Krishnamurti, que puede enseñar mucho a cualquiera. Las Meditaciones de Marco Aurelio, un arte de vivir emanado de Occidente. Y el Tao te king,de Lao Tsé, que me enseñó a nadar a favor de la corriente.

Siendo negro editorial, ¿qué aprendió?
Que mientras trabajaba encerrado en la oficina, ¡el sol estaba saliendo sobre el golfo de Bengala y yo estaba perdiéndomelo...!

Me refería a la escritura.
Que lo femenino gana presencia: ¡el futuro es ella! Que en el origen de la teoría de la relatividad hubiera una mujer y un hombre es estimulante y revelador...

Vuelva a la oficina, lejos de Bengala...
Una noche escribí en un papel todo lo que soñaba hacer, y lo primero fue esto: "Dejar la editorial". Por despiste, el papelito quedó dentro de un libro y mi jefe lo leyó...

Y le ayudó: le despidió, ¿no?
Me respaldó. Y así pude irme a India. Se llama Jaume Rosell, fue maestro para mí, como Antonio Ortuño, mi profesor de piano.

¿Qué salvaría usted en un naufragio?
A la persona más alegre que conozco, la escritora Iolanda Batallé: ¡la alegría es lo más grande que puede poseer el ser humano!

Si fuera usted maestro para alguien, ¿qué enseñanza le impartiría?
Ama y déjate amar. Creo que estar sano es eso. Pero dejarse amar no siempre es fácil. Hay un modo de conseguirlo: ¡hazte útil a los demás! Ahí radica la felicidad.

¿En ayudar?
Si te sientes útil para otros, te sientes justificado. Y te respetarás, sentirás autoestima. ¡Es un mecanismo demostrable, científico!

Necesitaríamos ahora a un Einstein que nos armase la fórmula.
"Amor por la fuerza nada vale; fuerza sin amor es despilfarro de energía", ya formuló Einstein.

No estará desvelándome el final de la novela...
Ja, ja, no olvide que la vida es como una novela: excepto el final, ¡el resto es todo imprevisible! Y ahí está la gracia, ¿verdad?



La última respuesta

"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela" es una enseñanza de Einstein seguida por Francesc Miralles y Àlex Rovira: han buceado en el alma del hombre que con su cerebro parió el siglo XX, para entenderlo y explicarlo en La última respuesta (Plaza) / L´última resposta (62), entretenido thriller a la moda, con ánimo de inspirar el espíritu del lector. Saben que lo escondido, lo oculto y secreto atrae, que necesitamos extraer sentidos nuevos a la realidad (nada es más triste que convencerte de que la realidad es lo que parece). Intenta Miralles (www.francescmiralles.com) poner además banda sonora a la realidad con su grupo Hotel Gurú.



VÍCTOR-M. AMELA