dimecres, 21 de maig de 2008

RAJ PATEL, analista del sistema alimentario mundial

“Cada manzana lleva siete tratamientos químicos”



Tengo 35 años. Nací en Londres, vivo en San Francisco. Graduado en Oxford, London School of Economics y Cornell. Soy investigador en Yale, Berkeley y Kwazulu-Natal. Casado, sin hijos todavía. ¿Política? No te sientas culpable: ¡enfurécete con los poderes! ¿Dios? No creo


¿Dónde están los obesos y dónde los famélicos?
Coexisten: mil millones de obesos y mil millones de famélicos. ¡Esto es nuevo!

¿El qué?
Antes, los obesos eran ricos y los flacos eran pobres. Ahora hay obesidad en países pobres y miseria en países productores masivos de alimento. ¡Me enfurezco!

¿Por qué?
Funciona una lógica perjudicial para todos, excepto para cuatro corporaciones que controlan más de la mitad del alimento del mundo: Unilever, Nestlé, Cargill, ADM…

¿A qué lógica se refiere?
La de concebir el alimento como mercancía. ¡Esto depaupera nuestra salud y destruye sociedades estables durante milenios!

Algún ejemplo.
Si comparo en España el 10% de los ingresos más bajos con el 10% de los más altos, encuentro más obesos en la franja más pobre.

¡Ya todos comemos!
¡Pero comida basura! Aceptamos ver la comida como carburante, no como dimensión fundamental de la vida... ¡Pobre vida, esa!

Para muchos, ¡comer es ya un milagro!
Pero es que nadie debería pasar hambre, pues el planeta puede alimentarnos a todos: bastaría con fomentar producciones locales adaptadas a las necesidades locales.

Y no es ese el modelo actual, ¿no?
Ahora se produce masivamente un alimento en una zona, para ser exportado y así enriquecer a una corporación..., mientras la población local se queda a dos velas.

Se llama capitalismo global, creo.
¿Y podemos seguir así sin perjudicar a toda la humanidad? La riqueza de la Tierra es detraída por unos pocos a costa de todos.

¿Cómo se lo montan esos pocos?
Al agricultor le compran barato, el alimento lo procesan industrialmente, lo exportan, le suben el precio..., ¡y a forrarse cuatro!

¿Qué procesos industriales son esos?
Abonos sintéticos. Insecticidas sintéticos. Fungicidas sintéticos. Pesticidas sintéticos. Plaguicidas sintéticos. Tratamientos químicos para que la fruta madure de golpe y poder recogerla a la vez, minimizando costes. Tratamientos químicos para lustrar frutas y que tengan aspecto rutilante… Sin hablar de la ingeniería genética para crear variedades ¡en función de su buen aspecto y de su resistencia a transportes largos!

¿Y el sabor, qué?
Ah, eso no importa nada de nada. Sabor y valor nutricional se sacrifican. El “producto”, que entre por la vista y viaje bien.

¡Y lo compramos encantados!
Está demostrado que nos atrae la simetría, la perfección estética, ciertos colores... A eso se aplica la industria agroalimentaria, supermercados incluidos: luces, música, olores, colores, pasillos, estanterías, alturas...

Diseñado todo para gozar comprando.
Y es verdad que los supermercados son fantásticos, nos facilitan la intendencia. Muy bien, pero recuerda esto: te venden productos, ¡pero no alimentos! Recuerda esto: cada manzana que compras ahí ¡lleva siete tipos de tratamientos químicos!

¿Y cómo comprar bien y bueno?
¡Mercados locales! Busca mercados en los que puedas tratar con personas que te garanticen el origen de cada alimento. Lo ideal sería cultivar tu propio alimento, claro, pero... Como eso es difícil, lo mejor son los cultivos locales, y acostumbrarte a comer en función de las estaciones del año.

¿Hasta qué límite de población podría alimentar este planeta?
Depende de qué tipo de dieta hablásemos... Eso sí, ¡no hay mundo para que todos comiésemos
como están comiendo hoy los norteamericanos! Y afortunadamente, añado...

¿Por qué?
Porque están comiendo demasiada cantidad e insana calidad: azúcares, grasas... El 20% de la población ¡come en el coche! y cualquier cosa. Hay allí tantos niños obesos, que esta generación ¡vivirá un promedio de cinco años menos que la de sus padres!

Pero la culpa de esa obesidad infantil ¿no es justamente de los padres?
Un momento: por cada euro en promoción de alimentos saludables se invierten ¡500 euros! en promoción de comida basura. Y todo conduce hacia una vida insana: la vida laboral, el entorno... ¡Es dificilísimo vencer eso! ¿Y encima te hacen sentir culpable? No, no te sientas culpable: siéntete furioso!

Si usted mandase en el mundo, ¿qué tres medidas tomaría para ayudarnos?
Uno: reduciría por ley la jornada laboral. Dos: aumentaría por ley el salario mínimo. Y tres: organizaría un debate democrático mundial sobre alimentación. ¡Es algo que jamás se ha hecho! ¿Por qué? Y es básico. Yo abogo por la agroecología, por conectarnos de un modo más íntimo a la comida.

¿Cuál es su plato favorito?
Preparo una ensalada de colmenillas que ¡hum...! Aprendí a cocinar para ligar más... ¡y no me arrepiento! Funciona.

¿Qué cifras mueve la industria alimentaria actualmente?
¡Billones de dólares! Y sólo la división de dietas para adelgazar mueve ¡59.000 millones de dólares anuales! O sea, que primero te cobran para engordarte, y luego te cobran por adelgazarte... Negocio redondo.

¿Un último consejo?
Enseña a tus hijos de dónde viene cada cosa que comen. Por ejemplo, que las patatas no vienen de una bolsa, sino de debajo de la tierra: id al campo, y que lo vean.


A la Boqueria

Patel nacía en un modesto colmado de un barrio londinense de inmigrantes, donde sus padres vendían de todo. Su madre es keniana y su padre de las Fiyi, descendientes ambos de hindúes, y emigrados de jóvenes a Londres. Patel, buen estudiante, es hoy uno de los mayores conocedores del entramado alimentario mundial. Analiza el impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial y denuncia sus consecuencias en Obesos y famélicos (Los Libros del Lince) y en las jornadas Now del CCCB. Naomi Klein loa su obra, que ve el lado sombrío del capitalismo. Para levantarle el ánimo a Patel, le acompaño al lugar en el que mejor se sentirá en Barcelona: el mercado de la Boqueria.


VÍCTOR-M. AMELA

(Foto: Ana Jiménez)