dijous, 15 de maig de 2008

LILIAN THURAM, defensa del FC Barcelona y fundador de Lilian Thuram - Educación contra el Racismo

“Esclavizar e invadir no es cosa de héroes, sino de bárbaros”





Tengo 36 años. Nací en Guadalupe y vivo en Barcelona. Estoy separado y tengo dos hijos, Marcos, de 10 años, y Kefren, de 7. La política debería velar por la igualdad. Lucho contra el racismo. De niño quería ser cura. Ahora creo sobre todo en la potencialidad del ser humano


Mis recuerdos de Guadalupe son muy felices, pura libertad. Pero mi madre tuvo que irse a Francia a trabajar. Nos quedamos solos los cinco hermanos hasta que pudimos reunirnos.


¿Y su padre?
No lo conocí, somos hijos de distintos padres. En Guadalupe, el concepto de familia es diferente. Todos los vecinos se involucran en tu educación, nunca estás solo, eso es imposible. Vivimos mucho en la calle y cuando haces algo que no está bien, ahí hay un anciano que te dice: “Eso no se hace”.

¿Cuándo tomó conciencia del racismo?
Llegué a Francia con 9 años y en el colegio veíamos unos dibujos animados sobre una vaca blanca y una vaca negra, la negra era la estúpida y la mala. Los niños me llamaban con el nombre de esa vaca.
Vaya, angelitos. Yo estaba feliz porque me había reencontrado con mi madre en el Paraíso, que es lo que ella decía de París, donde todo era posible.

¿En algún momento se desencantó?

No, porque he tenido la suerte de tener una madre feliz. Limpiaba casas y su vida era muy difícil, pero jamás lo demostraba. En casa siempre sonaba la música y su risa. Fue una gran formación, me hizo comprender muy pronto que la felicidad no es tener mucho de todo, sino algo interno, tu percepción de la vida.

¿Qué ha sido de sus hermanos?
Uno murió de un problema en el corazón a los 25 años, yo tenía 21. A diario muere gente, pero siempre son otros, hasta el día que te toca. Sin duda eso te ayuda a tomar distancia con las cosas que no son importantes. Descubrimos que su enfermedad era congénita, sólo dos nos libramos. Mi madre va con marcapasos y mis otros dos hermanos deben ir cada seis meses al hospital.


¿Y?

Tengo mucha suerte, la vida puede cambiar en un segundo; hay que ser humilde.

¿Qué significó para usted de repente el triunfo?
Para mí, el triunfo es convertirme en una persona más justa cada día, porque la vida siempre tiene un lado negativo que provoca rabia, y hay que canalizarla.

¿Canalizarla o eliminarla?
La rabia te da el coraje de decir no y luchar por lo que crees justo. Es muy importante aprender a decir no. Si uno analiza la sociedad en la que vivimos, debe tirar de la rabia para no ser un conformista.


¿Vivía usted en un barrio marginal?
En Guadalupe éramos todos negros, luego, en el centro de París, todos blancos; pero cuando llegué a Fontainebleau llegué al mundo, allí jugaba con pakistaníes, portugueses, españoles, argelinos, marroquíes, turcos, indios… Entonces no sabía la suerte que tenía, pero cuando crecí y empecé a oír eso de “los pakistaníes son así, los árabes asá…”, pensé: “¡Qué suerte he tenido!”.

Sin estereotipos, uno es más libre.

Sí, te permite ver a la persona.

De repente empieza a ganar bastante dinero, ¿qué ocurre en su vida?
A los 17, jugando en el Mónaco, tuve una lesión en la rodilla y un mal diagnóstico: “No puede jugar más al fútbol”. Pero decidí seguir, de manera que cada vez que juego es un partido más, eso me da cierto desapego.


¿Cuándo empieza a utilizar de otra manera el reconocimiento que le da el fútbol?
Desde niño me apasiona jugar, pero siempre he sabido que no es lo más importante.

De usted me sorprende que no demoniza a los racistas.

Nacemos vírgenes y la sociedad nos forma. La gente es racista y no sabe por qué, pero Europa se ha construido sobre una ideología racista basada en que los blancos son superiores. Organizaron un genocidio y les robaron todas sus riquezas a los indios simplemente porque se creían superiores.

Cierto.

Piénselo al revés, un indio llega a España y decide que la ha descubierto. Mis antepasados eran negros esclavos, personas secuestradas. ¿Recuerda al público haciendo gestos y sonido de los monos refiriéndose a Eto'o?... ¿Por qué el mono y no un elefante?

...
... La historia ha parangonado los negros y los monos, y si se insiste en ello siglo tras siglo, la gente acaba creyéndolo. La superioridad blanca no se ha cuestionado a fondo. Hay que reconstruir la historia y explicarla de otra manera desde las escuelas, los que invadían y esclavizaban no eran héroes, sino bárbaros ladrones ávidos de riqueza.

¿Qué entendió viajando por África como embajador de la ONU?
Pensamos que es normal o inevitable que unos vivan bien y otros mal, no entendemos que simplemente sea una cuestión política. Comprobé que los políticos están más pendientes del poder y del dinero, que seguimos en la época de Cristóbal Colón, es absurdo que en el mundo sobren alimentos y que la gente muera de hambre.

Usted ¿qué quiere?

Lo mismo que un chino, un europeo o un africano: encontrar la calle que conduce a la felicidad, consciente de que la felicidad engloba los problemas de la vida. Yo puedo ser feliz pese a que mi hermano murió. Si te paseas por África ves la felicidad en la cara de los niños. A menudo hablo de esto con mis hijos, que, como han nacido aquí, a veces dejan de sonreír porque no tienen la PlayStation; yo crecí en otro mundo.



Fútbol con cabeza

El agradecimiento es uno de los atajos en el camino de la felicidad y la sabiduría, y Thuram, de manera muy natural, valora y agradece lo que muchos venden como obstáculos superados. Crecer en un barrio marginal, conocer la muerte y vivir amenazado por una lesión han nutrido su personalidad. Y yo agradezco que no todo sea Beckham y sus excesos, que él no critica; de hecho no critica ni a los racistas, prefiere actuar. Hoy presenta la Fundación Lilian Thuram - Educación contra el Racismo. Ha recorrido África preguntando a sus ministros por qué es tan pobre su país teniendo tantas riquezas, e hizo callar a Sarkozy cuando le espetó: “Yo también crecí en los suburbios y no soy escoria”.


IMA SANCHÍS
(Foto: Mané Espinosa)