divendres, 22 d’agost de 2008

ISIDRE ESTEVE, piloto de motos, campeón de España de enduro y raids

“¿Por qué es más fácil lo malo que lo bueno?”




Tengo 36 años. Nací en Oliana, en La Seu d'Urgell. Divorciado, tengo una hija de 4 años, y vivo con Lidia. Se cumple un año del accidente que me dejó tetrapléjico y vuelvo al mundo de la competición, paso de la moto al coche. Creo que en la vida tanto das, tanto recibes


La mejor sensación que ha experimentado?

Estar vivo. Siempre he intentado exprimir al máximo los momentos felices. El mundo de la competición me apasionaba, durante 17 años lo he disfrutado, y África y su gente, de los que aprendí tanto. Pero de repente, en un segundo, todo cambió y lo único que me importó, pese a no sentir el cuerpo, era vivir.

Ocurrió durante una prueba del Campeonato de España de Raids del 2007...
Sí, una prueba que conocía muy bien, la había ganado en seis ocasiones. Escondida entre la arena me encontré con una piedra y ya nada volvió a ser igual. Una dura lección que me dejó en esta silla de ruedas, por debajo del pecho no tengo sensibilidad, pero seguiré luchando.


¿Se planteó por qué a usted?

Fue un accidente común que le ocurre a muchísimas personas cada día, y en esta ocasión me sucedió a mí, aunque pensamos que los accidentes siempre le suceden a otro. Es una putada, pero quiero recordar que en el 2006 murieron cerca de 4.000 personas en las carreteras españolas, miles de familias destrozadas. No tengo derecho a quejarme.

Dos pilotos pasaron de largo.

Lo explico en el libro porque creo que es importante que la gente sea consciente de que ante un accidente hay que parar, puedes salvar una vida.


Es conocida la solidaridad entre compañeros en el mundo de los raids.

Sí, es una ley no escrita, por eso no podía creerlo, pasó un piloto y luego otro, ambos a escasos centímetros de mí. Ahí me quedé, cada segundo parecía un día entero. Finalmente apareció Marc Coma con su moto naranja, mi amigo, rival de tantas carreras.


¿Cómo se metió en ese mundo?

Pertenezco a una familia humilde. Mi primer trabajo lo tuve a los cinco años, me levantaba al amanecer e iba a recoger patatas en el campo de un señor, pero lo hacía feliz. Luego trabajé en Can Boix, repartía publicidad del hotel, hasta que mi padre decidió dejar el campo y montar un restaurante en casa en el que trabajamos todos.


¿Cuándo se subió por primera vez a una moto?
En aquella época, a los diez años, tenía una Puch amarilla de 74 cc para ir de casa a la escuela, pero me encantaba pasear con ella por las montañas y cuando podía me iba a ayudar a los organizadores a montar el operativo del Enduro del Segre.


Y de ahí al podio.
Mis amigos del Moto Club Segre me convencieron de que corriera el Enduro del Segre. Tenía 18 años, gané.


¿Cómo lo hizo?

Entregándome al momento. Pensaba que no volvería a competir, tenía la oportunidad de hacerlo, era lo que me apetecía y lo aproveche disfrutándolo al máximo.


¿Le servía la comida a sus rivales?

Sí, debía compaginar el restaurante con las carreras, así que el piloto ganador era el que servía la comida a alguno de sus rivales. A veces, el mismo día de la prueba, volvía a casa para trabajar tras haber ganado.


¿Y por fin África?

En el Dakar a diferencia de otras carreras se mezclan los pilotos profesionales y los amateurs, y cuando llega la noche y vas a cenar da igual que tú seas de un equipo oficial o un aficionado, el trato es igual para todos. Y cuando sales a la pista y te ocurre algo, va a parar cualquier piloto, con independencia de que esté en el mejor equipo o que sea alguien que está viviendo la aventura de su vida. El compañerismo es único y no se encuentra en ninguna otra disciplina.


¿Qué experiencias tuvo?
Desde que volví la primera vez del Dakar soy mejor persona. La gente de allí te lo da todo y no piden nada, salen de su casa para que tú entres. Yo no creo que África se tenga que cambiar, lo único que hace falta es sanidad y escolarización.

¿Qué le hace pesar eso?

Aquí estamos todo el día quejándonos, allí la gente no tiene nada, pero las mujeres van vestidas de colores y los niños ríen; y si les das un caramelo y luego se lo pides, te lo devuelven con una sonrisa; aquí todo les parece poco. Esos detalles me han conmovido y me han hecho reflexionar.



¿Sobre lo absurdo?
Sí, porque allí siendo infinitamente más pobres todos tienen casa. Aquí una casa, porque así lo han decidido promotores y banqueros, se ha convertido en un lujo, y nos metemos en hipotecas en las que nos dejamos la vida. ¿Qué sucedería si un día todos decidiéramos dejar de pagarla?

¿Qué ha sido lo más difícil?

Los cuatro meses que pasé en el hospital Vall d'Hebron preparándome para la nueva vida. Mi mundo cambió en un instante, pero la recuperación fue lenta y costosa. ¿Por qué es más fácil lo malo que lo bueno? ¿Por qué no podemos alejar las penas con la misma rapidez con que llegan? Pero hay que alejarlas, y yo me dediqué a ello. Lo peor ya pasó.

¿Se ha sentido apoyado?

Sí, siento gratitud hacia muchas personas y en especial hacia Lidia, que empezó siendo mi cuerpo y se convirtió en mi corazón. Y ahí está mi hija, que a veces se sube en la otra silla de ruedas que tengo en casa y salimos a dar una vuelta.


¿Cuál es el próximo reto?

Estar en la línea de salida del Dakar 2009.



Así son los deseos....


“Un puñal en la espalda, eso sentí... Y tuve la certeza de que, desde ese instante que pudo ser de cualquiera pero fue mío, nada volvería a ser igual”. Así comienza La suerte de mi destino (Now Books y Ara Llibres en catalán), en el que Esteve, hasta hace un año piloto de motos, corredor de diez ediciones del Dakar, cuenta su historia. “En la vida hay que saber cambiar para seguir haciendo lo que a uno más le gusta: mi pasión son los raids. Y si ahora no puedo hacerlo en moto, lo haré en coche. Así de sencillo, así de complicado, así son los deseos. Pero por encima de todo, lo que quiero es seguir ayudándome y ayudando a quienes están como yo mediante la fundación Wings for Life”.


IMA SANCHÍS
(Foto: Mané Espinosa)



1 comentari:

Anònim ha dit...

Et desitjo veure't aviat amb un cotxe en el dakar.Sort i molts ptons.Anims