dimecres, 6 d’agost de 1997

EUDALD CARBONELL

"Ya había veraneo hace un millón de años"




Tengo 44 años. Nací en Ribes de Freser. Soy arqueólogo. Formo parte de una pareja de hecho. No tengo tiempo paro tener hijos. Soy acuario. Soy comunista. Conduzco un Land Rover tipo Picapiedra. Mi gato “Abric" es mi mascota. Veraneo excavando en Atapuerca y Capellades. Acaban de darnos el Principe de Asturias y preparo una excavación en Etiopía


— Descríbame a mi abuelo, el
“Horno antecessor”.
— Tenía su misma cara.., pero hace un millón de años! Nadie imaginaba que eso fuera posible, sin embargo, nosotros lo hemos encontrado aquí, en Atapuerca: el “Homo antecessor”. Ha sido una revelación casi divina. La cabeza y la mandíbula son arcaicas, pero la cara... ¡la cara es como la suya o la mía! Las fosas caninas, los pómulos...

— Cómo era un día del “Horno
antecessor”?
— Vivía en cuevas, al aire libre. Su cerebro, de mil centímetros cúbicos, le permitía seguramente apreciar el paisaje. Cada día se buscaba el alimento: recogía frutos y cazaba. Y, de cuando en cuando, se comía a sus congéneres.

— Mi abuelo, ¡un caníbal!

— Sí. Para él, un semejante no dejaba de ser biomasa comestible.

— ¡“Biomasa comestible”! Suerte
que mi dieta ha cambiado.
— También hoy algunos se comen a sus congéneres, en otro sentido... Por cierto, algunos ritos mágicos reproducen de forma abstracta esas prácticas.

— ¿Y era “boletaire”?

— No tenemos pruebas, pero es muy posible que sí comiese setas. Quiero pensar que sí: a mí me encantan! Cuando yo vivía en Madrid, recogía setas por los parterres de la Castellana y me daba mis atracones.

— ¿Y cuál es su favorita?

— “Amanita vaginata”, así llama
da porque tiene forma de vagina. ¡Es sublime! Mejor que la “amanita cesarea”.

— ¿Algún efecto alucinógeno?

— No, pero no me importaría. Sí
he comido setas un poco tóxicas: cada año organizamos una gran comilona de setas con amigos, y siempre metemos una que provoca diarreas, ¡a ver a quién le toca, ja, ja!

— ¿El “Homo antecessor” vera
neaba? ¿Atapuerca era Cancún?
— El veraneo existe desde hace un millón de años, sí. Lo llamo “temporalidad”: los homínidos en busca de los mejores climas. Atapuerca fue habitada en los periodos de clima mediterráneo. En tiempos muy fríos, aquí no había humanidad.

— No nos gusta el frío.
— No, pero fijese: antes, en verano, íbamos a la montaña y en invierno a las zonas bajas. Ahora somos homínidos burros y llevamos la dialéctica gilipollas de hacerlo al revés.

— Pero tenemos más tiempo para
todo: ¿a qué edad morían ellos?
— Durante más de un millón de
años, el hombre no sobrevivía a los 30 años. O sea, vivimos cincuenta años de regalo. Un lujo.

— ¿Podemos aplicar a aquellos
hombres nuestro concepto de ocio?
— Podemos, pero su ocio no venía
después del trabajo, sino después de la supervivencia.

— ¿Hablaban?

— No se sabe, aunque yo creo que sí. Tengo confianza en poder demostrarlo un día.

— ¿Qué daría por hablar un rato
con un “Homo antecessor”?
— Mire, yo firmaría ahora mismo un pacto con el diablo: le entregaría mi alma y mi vida por tener un contacto de diez minutos con el “Homo antecessor” y luego otros seis meses para escribir sobre esos diez minutos. Después, me moriría, porque ¿qué sentido tendría ya mi vida después de eso?

— Fantasee: ¿podría clonar a un “Homo antecessor”?
— Quién puede descartarlo? La
ciencia es capaz de contrastar todo aquello que puede predecir. Nuestra mente porta un mensaje cósmico y es tan poderosa que exporta el ADN (ácido desoxiribonucleico) al exterior. Eso es la cultura: una adaptación extrasomática del ADN.

— ¿Puede imaginar una película sobre la vida del “Homo antecessor”?
— Sí. Como Steven Spielberg y yo
pertenecemos a la Planetarv Society, le invitaré a venir a pasear por Atapuerca. Spielberg es una persona con una mentalidad abierta que divulga conocimientos científicos a través de la ilusión.

— ¿Qué darían los norteamericanos por un yacimiento así?
— ¡Todo!

— Ahora excavará en África: ¿y si encuentra alli “Homo antecessor”?
— Empezaría a creer en Dios.


— ¿Es Atapuerca el yacimiento
más importante del mundo?
— Es de los dos o tres más importantes de la historia de la investigación arqueopaleontológica. Y ya le digo que pronto será el mejor de todos los tiempos.

— Tiene usted olfato. La primera vez que vio el yacimiento, hace 15 años, dijo: “No me sacarán de aquí si no es con los pies por delante”
— Sí. Es que todo esto que está pasando ahora, estos hallazgos, yo ya sabia que pasaría. Por eso he seguido adelante, año tras año, sin ayudas: yo sabía que esto pasaría. De pequeño soñé ya con todo esto.

— Y de viejecito, seguirá usted aquí, verano tras verano.
— Sí. Y he pactado con mis colegas ser enterrado aquí. Mi pensamiento es hilozoista pamsiquista: para mí, materia y energía son la misma cosa. Uno puede vibrar al unísono con una piedra, una hierba, los insectos, todo. Yo vibro intensamente con la sierra de Atapuerca: lo natural será mezclarme con ella.


VÍCTOR-M. AMELA
(Foto: Jordi Soteras)