dijous, 11 d’octubre de 2007

HILARI RAGUER, Monje de Montserrat e historiador

“Muchos obispos son neofranquistas”


Tengo 79 años. Nací en Madrid, pero al año volvimos a Barcelona, donde me crié. Soy monje en Montserrat desde hace más de cincuenta años. Fui antifranquista, y soy demócrata y nacionalista catalán. ¿Dios? No lo tengo en el bolsillo, ando buscándolo. Las próximas beatificaciones de sacerdotes españoles son injustas e inoportunas



Monje? ¿Historiador?¿Qué fue primero?

Monje. Desde niño tuve vocación religiosa…, pero me decidí tras la huelga de tranvías de marzo de 1951.


¿Qué pasó ese día?

Me detuvieron y me encarcelaron siete meses en el castillo de Montjuïc…, y allí descubrí algo.

¿Qué?

Que era yo más libre que mis carceleros. ¡La libertad es ajena a circunstancias externas…! Allí reflexioné, oré, y supe que si podía estar allí, bien podría ser monje.


¿Y por qué eligió Montserrat?

Sabía que allí no me afearían mi catalanismo.

¿De qué se le acusaba?

De “ultraje a la nación española y al sentimiento de su unidad”.


Tremendo. ¿Qué había hecho?

La policía me paró en la calle, y yo llevaba una carta que estaba escribiendo a amigos socialistas belgas: “Vosotros que habéis sufrido la opresión española y nazi tenéis que saber lo dura que es la opresión franquista en Catalunya”, les explicaba. Y yo era alférez de milicias universitarias…


¡Para haberle fusilado, vamos!

Iban ya a formarme consejo de guerra sumarísimo cuando un tío mío sacerdote logró interceder, y se suspendió. Después de Montjuïc, cumplí dos años de arresto domiciliario.


¿Tiene usted recuerdos de la Guerra Civil?

Recuerdo los bombardeos. Y que rezábamos el rosario mientras esperábamos a Franco, temerosos de ser asesinados por las patrullas anarquistas, por ser católicos.

Y Franco llegó.

Y el alivio duró bien poco: en seguida conocí el falangismo chulesco de los franquistas. Franco desató una sangrienta represión que la Iglesia española bendijo.


Hablaban de “cruzada”, ¿no?

Fue cosa de la jerarquía eclesiástica española. ¡El Vaticano jamás concedió al franquismo carácter de cruzada! El Papa Pío XI repudió los excesos (usó esta palabra) franquistas durante la guerra, y receló de que los obispos españoles se alineasen en un bando.


¿Qué les proponía el Papa?

Paz y reconciliación. Pero la Iglesia española optó por la beligerancia. ¡Los capellanes de las cárceles franquistas fueron terribles!: insultaban a los presos, les decían que eran indignos de la clemencia de Franco…


Se vengaban de las checas, de las matanzas de curas…

Pero el mandamiento cristiano es perdonar. El episcopado español debería hacer algo que todavía no ha hecho: ¡pedir perdón por su complicidad y su silencio con la represión franquista !


¿Lo hará algún día?

Sería un milagro.


¿Por qué dice eso?

¡Porque el episcopado español mantiene la ideología franquista!


Contundente afirmación.

El episcopado español aún identifica amor a la patria con amor a una ideología determinada. Si hoy critica la asignatura de educación para la ciudadanía ¡es porque preferiría una educación para la ciudadanía franquista!


No tiene pelos en la lengua.

Soy historiador.


¿Aprueba usted la ley de memoria histórica?

Sí. Y considero que debería honrar también la memoria democrática, es decir, la memoria de todos los opositores de la dictadura, entre los que hubo movimientos católicos, escuelas religiosas catalanas…


Y se deberían condenar también los asesinatos de curas, ¿no?

Sí, pero… sabiendo que aquellos crímenes no los ordenó la autoridad máxima, mientras que los crímenes de la represión franquista sí eran órdenes de Franco, la autoridad máxima.

El Papa beatifica a casi 500 de aquellos mártires el día 28…

Estoy en contra. Es un acto injusto y equivocado: injustificable desde la óptica teológica e inoportuno desde la sociopolítica.


Arguméntelo.

Mártir es alguien asesinado a causa de su fe cristiana. Y no fue el caso de aquellos religiosos.


¿No?

No: el clero venía asociándose a la derecha tan estrechamente, que Iglesia y derecha eran ya términos sinónimos para la gente. ¡A aquellos religiosos los mataban por pugna política, no por su fe cristiana! No son mártires, pues.


Ay, si leen esto en la Cope

Pues esto ya lo dijo hace años monseñor Díez Merchán…, y eso que sus padres habían sido asesinados por los rojos.

¿Por qué dice que son inoportunas estas beatificaciones?

Porque encima el episcopado español sugiere que son víctimas de la República, al incluir a asesinados en 1934. ¡Trampa!: la República reprimió a los sublevados que ese año mataron a religiosos.


¿Por qué la Iglesia alienta esas beatificaciones?

No lo hizo Pío XI, al que Franco se lo pidió. El anticomunismo de Juan Pablo II abrió procesos.


¿Qué le parecen las emisiones de la Cope?

Lo que se dice desde la Cope ya es grave, pero que el episcopado español no lo impida ¡es gravísimo! Son mucho más violentas las palabras de Jiménez Losantos que la quema de unas fotos del Rey…

Que es un acto poco edificante.

Forma parte de la libertad de expresión. ¡Ojalá toda la violencia se limitase a actos así! Mire, reprimirlos no producirá otro efecto que multiplicarlos.



DESDE LOS ARCHIVOS VATICANOS

Habla con precisión, claridad y serenidad pasmosas, sin encenderse. Con nombres y fechas. Con una ponencia sobre El Vaticano y la Guerra Civil, Hilari Raguer ha inaugurado el curso del Institut Superior de Ciències Religioses de Barcelona. Es uno de nuestros mejores conocedores de los archivos vaticanos, a los que acude a medida que se abren áreas de consulta, y así ha documentado las tensiones entre el Vaticano y Franco. En su próxima visita confía en encontrar datos sobre el paradero del obispo Irurita: “No fue asesinado en 1936, porque en enero de 1939 me consta que estaba vivo”.



VÍCTOR M. AMELA

(Foto Mané Espinosa)