divendres, 20 de novembre de 1998

JORGE WAGENSBERG, doctor en Física, director del Museu de la Ciència

“Prioridad numero uno: el conocimiento”



Cumplo 50 años en diciembre. Nací en Barcelona. Soy físico. ¿Estado civil? Bueno. No tengo hijos. Soy sagitario. Conduzco un Citröen Xantia. Tengo gatos. La democracia está en su fase primitiva: hay que aplicarle el método científico. Acabo de publicar “Ideas para la imaginación impura” (Tusquets) y preparo la ampliación del Musen de la Ciència.

Qué es un científico?
—Alguien que intenta que la realidad encaje en unas leyes, alguien que quiere hacer retroceder el azar. Alguien que considera que todo es explicable.

—¿Y es explicable todo?
—Hoy se tiende a pensar que quedará siempre un irreductible núcleo de azar. ¡Lo asombroso noes que el universo tenga misterios, lo asombroso es que podamos entenderlos! Lo decía Einstein.

—Pues él entendió bastantes...
—Era un científico puro. Veía en la naturaleza, tenía casi revelaciones.., aun que esa esotra vía de conocimiento.

—¿Cuáles son las vías de conocimiento del universo?
—Hay tres vías puras: el arte, la revelación mística y la ciencia.

—¿Qué tiene la ciencia que no tengan las otras dos?
—Que es dialéctica. Toda verdad científica puede ser derrocada, cambiada por otra. No pretende ser indiscutible, como la religiosa.

—¿Quién inventó la ciencia?
—Newton. Estableció el método científico tal corno hoy lo conocemos, que consiste en respetar tres principios: objetividad (el observador interfiere lomenos posible en lo observado), inteligibilidad (la idea de que la realidad puede ser comprendida) y dialéctica.

—¿Pensamos científicamente?
—No. Fíjese en los politicos: alardean de no cambiar de ideas! Lo científico sería debatirlas, pero en las elecciones se huye del debate y sólo se cuelgan fotos. Esta democracia está más cerca de la religión que de la ciencia!

—¿Y cuál es el peligro de eso?
—La intolerancia consiste en eso: en pensar con las visceras, con el estómago, en prejuzgar. Una mente cientitica, si se topa con alguien diferente, lo invita a cenar... para descifrar cómo es.

—¿Y piensa usted científicamente?
—Yo defiendo la imaginación impura: que las ideas vengan de dónde sea, cómo sea. Muchos hallazgos científicos surgen así, de interrelaciones, de chispazos.

—¿Por ejemplo?
—Kekulé buscaba la estructura de la molécula del benzeno. No la hallaba. Una noche, durmiendo, la soñó: la vio formando anillos hexagonales. Luego la demostró científicamente, claro, pero la idea surgió de un sueño.

—Todo lo que una persona pueda imaginar, ¿otra podrá hacerlo real?
—No. De todas las virtualidades posibies, sólo alguna se realiza: en una eyaculación hay medio millón de espermatozoides y sólo uno me generó a mí.

—Pues algo tan fantasioso como la teletransportación de la materia parece que está llevándose a cabo.
—Atomos iguales a los suyos podemos hallarlos en otra parte del universo: si los organizásemos igual, obtendríamos otro Víctor. ipero eso seria como girar un bombo con todas las palabras del
Quijote y que saliera escrito el Quijote!

—Ya que existo, filosofo: ¿por qué existe algo, en vez de no haber nada?
—Formulo otra frase para el mismo misterio: si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?

—¿Algún día se formulará la gran teoría final qne lo explique todo?
—Soy escéptico. Creo que hay leyes, pero no una ley.

—¿Hay una ley que explique el alma?
—Hay pistas. Usted no tiene en su cuerpo ni uno solo de los átomos con los que nació, pero sigue siendo usted: no es imposible que su identidad trascienda su cuerpo, pues. Llámele alma.

—¿Y cómo definimos la inteligencia?
—Como la capacidad para distinguir entre lo esencial y lo accesorio.

—¿Qué es esencial para la ciencia de hoy, su gran reto?
—Hemos logrado ver lo invisible por grande y lo invisible por pequeño. Ahora falta verlo invisible por complejo. El reto es formular una teoría de la complejidad, para explicar, por ejemplo, la evolución biológica.

—Mejor que hacer bombas atómicas.
—Lo de Los Álamos no se repetirá. Allí se dio la mayor concentración de cerebros científicos jamás reunidos en un solo lugar para un solo objetivo: la bomba atómica, desarrollada en secreto.
Pero hoy los científicos no quieren ya investigar en secreto.

—¿Por qué no?
—Quieren que toda la sociedad comparta con ellos los riesgos de sus investigaciones, que se conozcan. Buena ética.

—Realmente, la gente desconfía de muchos avances científicos.
—Pues por eso es obligado que haya debate científico, que haya tanta opinión científica como la hay futbolística. En adelante, la prioridad número uno es el conocimiento.

—No: primero, acabar con el hambre.
—No, ni eso. El conocimiento es el mayor bien, y debe llegar al mayor número de gente. Eso levantará a los países.

—Suena fuerte.
—Soy consciente, y así de fuerte quiero que suene: lo prioritario es aprender, aunque sea en ayunas.

VÍCTOR-M. AMELA
(Foto: Jose Mª Alguersuari)


2 comentaris:

Anònim ha dit...

Bo això.

lisettepons ha dit...

Yo diría....brillante.